¿Dónde estoy? ¿Por qué caen pétalos de cerezo, y por qué son rojos…como la sangre? Esto es…la torre de Tokyo, sí estoy segura. Es como aquella vez, en el juicio final. ¿Pero, quién es él? Puedo verlo, está parado a mi derecha pero no me muestra su cara. Está herido, intento acercarme a él para ayudarlo y no puedo. Cuando me dispongo a dar un paso hacia él, de repente salta. ¡NOOO!

-¡NO, NO VAYAS! –gritó Sakura al despertar e intentando sentarse en la cama, pero el agudo dolor de su muñeca la detuvo y ahogó un adolorido grito.

- Señorita, por favor cálmese. Se golpeó la muñeca y la tiene fracturada, eso le dolerá mucho.

- ¿Quién…quién eres? –había respondido la lesionada, atónita ante la proximidad de su joven acompañante. Es…demasiado atractivo, tanto que es perturbador mirarlo a los ojos. Había pensado ella, sin sospechar que por la mente de él pasaban pensamientos similares.

Definitivamente, es muy hermosa. Sus ojos verdes son como lagunas en las que podría ahogarme con felicidad. Pero qué cosas estoy pensando, debo dejar de ser tan estúpido.

-No sé si me recuerde, pero estaba con usted en el momento de su accidente.

-¿Accidente? ¿Qué fue lo que pasó? No recuerdo nada, fue muy extraño. Y por favor, no me trate de usted, es libre de tutearme. –añadió con una sonrisa. - ¿Dónde estoy?

-Entonces te pido lo mismo, te encuentras en un hospital. Casi fuiste atropellada y por suerte pude evitarlo. Por cierto, ¿como te llamas? Soy Li…

-Kinomot… oh lo siento mucho, te interrumpí. Que tonta soy.- la adorable chica que alguna vez fue cardcaptor no pudo evitar sonrojarse. Se sentía con los sentimientos a flor de piel con este muchacho a su lado, y no entendía el por qué.

-No es problema, soy Li Shaoran. Es un gusto. –le sonrió él.

Pero al oír su nombre, ella sólo se quedó en silencio con la sorpresa brillando en sus profundos ojos verdes. Observó y observó a su acompañante, ¿puede ser posible que sea él? Tiene sus mismos ojos, aquellos ojos marrones tan penetrantes… Pensaba, aún sin poder creer lo que había oído.

-¿Te sientes bien? ¿Quieres que llame a la enfermera?

-No, está bien. –respondió ella, pero desviando su mirada.

Ahora se sentía totalmente incómoda, lo que menos quería en el mundo era ver al niño que había roto su corazón con una promesa incumplida, y que ahora se había transformado en un muy atractivo joven de aspecto atlético y mirada encantadora. Se sentía vulnerable a su lado. Shaoran irradiaba cierto porte que lo hacía ver como un hombre importante o de negocios, a pesar de que él sólo estaba vestido de manera semi formal, y que la intimidaba. Después de todo, ¿qué era ella? Una mediocre estudiante universitaria que casi fue atropellada por su torpeza y distracción, y que de seguro le había ocasionado contratiempos por todo lo sucedido.

-Señorita, todavía espero a que me digas tu nombre.

El sonido de su voz la había sobresaltado, y cuando lo miró a los ojos no pudo hacer más que ruborizarse. ¡Que tonta soy! Es el colmo que ahora me ruborice ante él, ¿debería mentirle y decirle un nombre falso? Pero…pero veo preocupación en sus ojos, no sería justo además de todos los problemas que le causé.

-Soy…Kinomoto, Sakura.

La reacción Shaoran ante las palabras de ella fue de completa estupefacción.

-¿Sa…kura? ¿Sakura, eres tú?

Sin embargo, la joven de ojos verdes no hizo más que desviar su mirada.

Estoy frente a ella, no puede ser…después de tanto tiempo al fin puedo verla. No podía evitar pensar con satisfacción, el jefe del clan Li. Pero cuando la realidad lo golpeó, se espantó de una forma que incluso llegó a sorprenderle. ¡No puede ser, ha sido maldecida y su vida corre peligro!

-Sakura, escucha yo…

-Lo siento, pero debo irme. Hoy no fui a la universidad y tanto Tomoyo como Sebastian deben de estar preocupados por mi, no les he llamado y no quiero que en su preocupación se comuniquen con mi papá o mi hermano. Además esta Kero y…

-¿Qué? –Shaoran aún seguía atónito y no podía creerlo, ella le había interrumpido pero en verdad se veía muy nerviosa a su lado. Y aunque sabía el motivo, prefería no recordarlo. –Sakura, hay algo muy importante que necesitas saber. No es sobre el pasado, es sobre el presente. –había aclarado para evitar que ella volviera a interrumpirlo nerviosamente. –Quizás no es lo mejor que sea yo quien te lo diga, pero…Sakura, el accidente que tuviste en la mañana no fue casual fue provocado por un poderoso hechizo y…al parecer su objetivo era maldecirte.

Los ojos verdes brillaban entre lágrimas contenidas y la confusión. ¿Un poderoso hechizo? ¿Una maldición?

-¿De qué hablas Shao…quiero decir Li?

-Parece que alguien quiere hacerte daño, y han puesto una maldición en tu contra.

-¿Una maldición causada por un accidente de auto? Pero eso, no tiene mucho sentido. ¿No se supone que para maldecir a alguien tienes que saber su nombre, tener una pertenencia de esa persona y no sé qué más?

-Esa es la forma que hacen creer los fracasados que simulan ser practicantes de magia. Sin embargo hay infinidad de formas de maldecir a alguien y aunque nunca me especialicé en estudiarlo, el accidente fue una de ellas. La prueba está en tu pecho, el símbolo de la estrella maldita fue grabado con magia en el.

Sakura se miró a sí misma esperando encontrar alguna estrella brillante pero no halló nada

-No Sakura, tu no podrás verla. Sólo aquellos con magia lo podremos hacer. Lo preocupante es que esa estrella negra se irá haciendo más grande a medida que pase el tiempo, no puedo especificarte cuánto tiempo, pero te irá debilitando y cuando llegue el momento en el que una de las puntas toque el lugar de tu corazón…morirás, Sakura.