N.A.: Bueno, primero me gustaría decir que lo siento por la larga espera, pero es que mis padres ahora no me dejan utilizar el ordenador entre semana y cuando lo utilizaba estaba básicamente en internet, así que no me ponía a traducir el capítulo, que lleva meses escrito, por cierto. Pero no os preocupéis porque como la historia en inglés no ha tenido muchas reviews, creo que la borraré y subiré capítulos más rápido.

Otra cosa que quería decir es que se me ha ocurrido una idea para otra fic (Delena por supuesto ;)) Esta estaría basada en los libros, en el 5º para ser más exactos. Sería un oneshot con posibilidad de más capítulos. Empezaría cuando Stefan echa a Damon de la casa de huéspedes después de que él salve a Bonnie. Elena está llorando pidiéndole que se quede pero él se va. En el libro se queda ahí, pero yo me pregunté: "¿Y si Elena lo hubiera seguido?" Bueno pues ya está casi acabada y si os gusta la idea, la paso de mi "cuaderno de inspiraciones" al ordenador y la subo.

Bueno, nada más, que ya sé que estaréis impacientes por leerlo. Muchas gracias por vuestro tiempo y vuestra paciencia. Dejad review, porfaaa. :)


Capítulo 5

Punto de vista de Elena.

Estuve en la ducha una eternidad. Lo necesitaba. Necesitaba liberarme de cualquier cosa que me recordara las horas que había pasado encerrada ahí abajo. Necesitaba que mis agarrotados músculos se relajaran y el agua caliente obró maravillas con ellos. Necesitaba olvidar el mundo. Si cerraba los ojos, casi podía imaginar que estaba en el cuarto de baño que compartía con Jeremy, pero en cuanto abría los ojos la terrible realidad volvía a aplastarme.

Al menos Damon me había rescatado. No quería imaginarme si quiera lo que Stefan me hubiera hecho en cuanto volviera, pues no se hubiera creído que todavía estaba inconsciente. Entonces, ¿qué hubiera pasado? No. No podía permitirme pensar en eso. No todavía. No cuando todavía seguía en su casa. Porque aquella era su casa, ¿no? Eso significaba que en cualquier momento podría volver y… ¡Elena, para! ¡Basta! Estaba comenzando a hiperventilar. Cerré los ojos y traté de calmarme. Respiré profundamente una y otra vez hasta que me noté más o menos calmada.

Por mucho que me gustara, no podía prolongar aquel momento eternamente. Con un suspiro cerré el agua y envolví mi cuerpo en una toalla. Un rápido vistazo a la ropa que había llevado todo este tiempo, me bastó para saber que no me la pondría: estaba manchada con sangre y suciedad. Lo único que me apetecía hacer con ella era quemarla para olvidar las últimas horas.

Volví a la habitación de Damon y una ola de alivio me recorrió cuando vi encima de la cama una camiseta y unos pantalones sobre los que descansaba una nota:

Son para ti. Pensé que no querrías volver a ponerte la misma ropa.

Damon.

De inmediato sentí una gratitud desmesurada hacia Damon. Casi no me importaba la posibilidad de que fuera un vampiro como Stefan. Él me había salvado. Podría haber hecho caso omiso a la chica que estaba en aquel calabozo para no tener problemas con su… pariente, pero no, había decidido ayudarme.

La voz de Damon interrumpió mis pensamientos:

"¿Estás visible?" preguntó desde el otro lado de la puerta.

"¡Un momento!" grité mientras me deslizaba en la ropa que me había dejado. "¡Ya puedes pasar!" Me sentí un tanto incómoda al decirle a alguien cuándo podía pasar a su propia habitación. Damon entró con una caja enorme de pizza que simplemente olía genial, unas latas de refresco y una botella de lo que parecía whiskey. "¿Quieres que te ayude?" pregunté.

"No es necesario. Vamos, siéntate conmigo. Prometo que no te morderé", añadió con una sonrisa torcida. Yo abrí los ojos, asustada. "Por favor, era sólo una broma." Vale, humor negro, nada que no pudiera manejar.

"Sí ya, muy gracioso." Susurré mientras me sentaba junto a él. Abrí la caja y cogí un trozo para empezar a comer. Me pareció que aquel era el mejor manjar del mundo. Comí en silencio, con Damon observando cada movimiento que hacía absorto en sus pensamientos. Cuando terminé, me recosté cómodamente en el sofá, cogí otra lata de Coca-Cola y bebí un largo trago mientras lo observaba. Estuvimos mirándonos durante largo rato. Finalmente, recordé algo que había dicho Stefan antes, algo sobre una tal Katherine. Quizá Damon supiera de qué diablos hablaba.

"Esto… Damon." Comencé dubitativa.

"¿Sí?"

"¿Puedo hacerte una pregunta?" No estaba segura de qué respuesta esperarme. Él se lo pensó un poco antes de contestarme:

"Sí, claro."

Inhalé profundamente armándome de valor y al fin pregunté:

"¿Quién es Katherine?"

Observé cuidadosamente las emociones que surcaban su rostro en meros segundos. Pude distinguir sorpresa, ira y lo que parecía dolor antes de que su rostro se volviera impasible. Me contestó con otra pregunta.

"¿Qué es lo que tú sabes sobre ella?"

"Sólo las incoherencias que Stefan decía. Se preguntaba cómo era posible, luego dijo era obvio que no era Katherine porque soy humana y luego que Katherine siempre lo sorprendía. Sinceramente no entendí nada de lo que dijo. Solo quiero saber quién diablos es esa tal Katherine."

"Bueno, para ello habría que remontarse hasta hace 145 años. En 1864, cuando mi hermano y yo todavía éramos humanos. Katherine Pierce vino a la plantación de mi familia porque había quedado huérfana para vivir con nosotros. Ella era preciosa y tanto mi hermano y yo nos enamoramos de ella. Lo malo es que era muy egoísta y cruel, jugaba con nosotros sin piedad, haciendo promesas sobre una eternidad juntos etcétera.

Seguramente habrás oído hablar de la batalla de Willow Creek, ¿no?" Yo asentí. Era parte de la historia del pueblo. "Bueno, pues deberías saber que no fue en absoluto como dicen tus libros de historia. En realidad aquella noche lo que hubo fue una cacería de vampiros. Utilizando un invento de Jonathan Gilbert que localizaba los vampiros, los fueron encerrando uno a uno. Si no lo habías supuesto ya, te lo digo ahora: Katherine era un vampiro y fue capturada. Por supuesto, mi hermano y yo hicimos una misión de rescate, para salvarle la vida y, por supuesto, fracasamos y lo único que conseguimos fue que nuestro padre nos matara." Yo le dediqué una mirada de sorpresa mientras él se encogía de hombros.

"¿Vuestro propio padre… os mató?" pregunté incrédula.

"Sí bueno, éramos una deshonra para él, yo especialmente; así que…"

"Bueno, esto me parece muy interesante, de veras, pero… ¿qué tiene que ver conmigo?"

Él se levantó y dijo:

"Voy a buscar una cosa, vuelvo en unos segundos." Antes de que pudiera contestar, había desaparecido de la habitación. ¿No podía contestar a mi pregunta primero y buscar lo que fuera a buscar después? "Lo encontré." Su voz me hizo saltar. Estaba sentado de nuevo en el sofá, como si nunca se hubiera marchado.

"¿Qué era eso tan importante para que no me contestaras antes?" Pregunté un tanto cabreada.

Él se limitó a extenderme un trozo de papel que resultó ser una fotografía antigua. La examiné cuidadosamente, horrorizada al ver que la mujer de la fotografía era exactamente igual que yo.

"Ésa," dijo en voz baja, "es Katherine".

Yo levanté la vista hacia él. "¿Qué?", logré susurrar, "pero… ¿cómo es posible? S-s-somos iguales."

"Sinceramente, no lo sé. Puede que Katherine tuviera un hijo antes de convertirse, aunque no me dijo nada. Nunca hablaba de su pasado."

Yo me quedé pensativa durante un rato. Katherine era una vampira que había transformado a Damon y a Stefan en 1864. Yo era su retrato, como un recordatorio de lo que Katherine había hecho hace tanto tiempo.

"¿Crees que por eso Stefan me secuestró?", pregunté con voz ausente, "¿Por mi… similitud a Katherine?"

"No, eso hubiera sido más propio de mí." Cuando vio mi mirada escéptica, se explicó: "Stefan siempre ha sido el 'hermano bueno', aunque tuvo sus momentos cuando fue transformado. Después de sus 'fases de destripador', se arrepentía muchísimo e iniciaba una dieta de depresión, aburrimiento y sangre de animales." Puso los ojos en blanco.

"Creo que ya sé a cuál prefieres." Dije en apenas un susurro.

Su expresión se suavizó. "No creas. Cuando mi hermano está un su 'fase de destripador', es descuidado y deja un reguero de sangre tras de sí; y cuando está en su 'fase de oh-no!-soy-un-monstruo' es la persona más deprimente que te puedas encontrar. No es capaz de mantener una vida más o menos equilibrada."

"Oh, y cuando está en su 'fase de destripador'…"

"Es impredecible." Concluyó él. "La sangre humana le hace eso."

Entonces recordé cómo me había mordido antes, el dolor insoportable al notar cómo me extraía la sangre. Me estremecí al recordarlo. "Él me mordió." Dije con voz ausente.

"Ya lo he visto." Estuvo pensativo antes de continuar. "Elena, sé que esto debe ser difícil, pero me gustaría que me contaras todo lo que pasó con Stefan."

Me puse tensa. El tiempo que había pasado con Stefan había sido poco, pero preferiría no volver a rememorarlo. "Preferiría no volver a hablar de ello. Además, creo que es hora de que vaya a casa. Mi tía Jenna estará preocupada y Stefan podría llegar en cualquier momento." Me esperaba que me presionara, pero gracias a Dios, no lo hizo.

"Sí, claro. Por favor, permíteme llevarte a casa. Esto está alejado de todo."

Deshicimos el camino desde su habitación y él me condujo hasta la puerta. Fuera, hacía un poco de frío y empezaba a llover. El sol estaba poniéndose al otro lado de los bosques que rodeaban la mansión. "¿Vamos?" Oí la voz de Damon en mi oído.

"Sí, claro."

Lo seguí hasta un Chevrolet Camaro azul antiguo y me subí a él. Le indiqué el camino hacia mi casa y nos pusimos en marcha. El trayecto hacia casa fue más bien silencioso. Cuando llegamos, me volví hacia él.

"Gracias. En serio. Podrías haberme dejado en ese calabozo para no tener problemas con tu hermano, pero en cambio decidiste salvarme." Le dediqué una sonrisa.

Él sonrió a su vez. "Ya sabes, soy un caballero siempre dispuesto a ayudar a una dama en apuros. Además, no hay nada que más me divierta que cabrear a mi hermanito."

"¿Crees que vendrá aquí?" Pregunté con miedo.

"No. Y si viniera tendría que ser invitado para poder entrar." Arqueé una ceja ante eso. "Ya sabes, cosas de vampiros."

Sacudí la cabeza. No sabía si quería saber más sobre su mundo o no. Abrí la puerta del coche con cuidado y salí. Cuando me volví después de cerrar la puerta, Damon estaba a mi lado. Ahogué un grito. "¡Dios! ¡¿Quieres dejar de hacer eso, por favor?"

"Vaya. Estás que saltas, ¿eh?" Dijo él en tono ligero. ¡Estaba disfrutando! Puse los ojos en blanco.

"No es gracioso."

"Claro que no." Su rostro se puso serio. Sólo quedaban trazas de diversión en sus ojos. Suspiré y me dirigí hacia mi casa. Me palpé la ropa para coger las llaves, pero estaban en la cazadora, que estaba en casa de Damon.

"Mierda." Susurré. "Mis llaves están en tu casa. Creo que sí habrá alguien en casa…" Con eso llamé a la puerta. Pasaron unos minutos antes de que se oyera algo al otro lado de la puerta. A los pocos segundos se abrió la puerta mostrando a una tía Jenna alicaída y ojerosa, con los ojos rojos del llanto. En cuanto me vio, su rostro pasó de alicaído a sorprendido y después una emoción que sólo podía describirse como terror. "Tía Jenna, ¿estás bien?" En cuanto oyó mis palabras, se desmayó. "¡Jenna!"

"¿Qué pasa ahí abajo?" Dijo la voz de Jeremy desde las escaleras. Yo lo miré y pareció igual de sorprendido que Jenna, sólo que su rostro se iluminó de alegría, al contrario que Jenna. "¡Elena! ¡Sabía que no estabas muerta!"