Capitulo 8
En esos momentos, a menos de 50 kilómetros del Hospital Central del Consejo, un joven de cabello azulado y profundos ojos azules se reunía con el jefe del clan Zhao.
- Estimado señor Zhao, creo que le parecerá conveniente lo que le propongo. –le decía con convicción.
- No hay dudas de que su trato es conveniente para mí, pero sólo en lo personal. Debo pensar en mi clan antes de considerar su propuesta, señor Doyle.
- Con todo respeto señor, creo que esto es lo mejor tanto para mi como para usted. Y cuando me refiero a usted también me refiero a su clan. Piénselo de esta forma Yugo, si me permite tutearlo, su única tarea sería deshacerse de estos… individuos.
-Admito que tengo rencores hacia el señor Li y quisiera verlo sufrir, pero en cuanto a la otra señorita… ni siquiera la conozco y no veo por qué debería deshacerme por ella.
-Aquí es donde entra en cuestión la parte en común del trato. Mire, como puede ver ella me conoce y confía plenamente en mí. –le dijo el joven de ojos azules mientras entregaba una foto de ambos en el que él y la adorable Sakura estaban juntos. –Aunque ciertamente es más fácil atacar a alguien que confía plenamente en uno. Ahora se ha puesto en mi camino el desagradable señor Li, y no quisiera ponerme en riesgo con él puesto que sé muy bien de su gran poder como hechicero.
- ¿Planea usarme como títere para no resultar herido en sus jugadas, señor Doyle?
- No, por favor señor. No me malinterprete, es sólo que mis habilidades son insignificantes comparadas con las suyas. Además que usted ya conoce a Li, y sabe de lo que es capaz. Si yo me enfrentara a él nuestros planes fracasarían, además que él recibiría aún más prestigio por ser quien terminara con las "situaciones anormales" que se prestaron aquí en Japón.
-De sólo pensar que ese sujeto se llevara el crédito y le diera aún más prestigio a su estúpido clan, me enferma. Mi clan y yo, estamos hartos de permanecer bajo la sombra de los Li. Desde que hace años y años que ha sido así. Y ahora que soy el jefe, ¡esto va a terminar!
- Es por eso que le hago esta proposición, Yugo. Mi gente le ayudará a terminar tanto con Shaoran Li como con Sakura Kinomoto. Ella no le ocasionará grandes inconvenientes, puesto que ya la he maldecido y no le queda mucho tiempo de vida. Incluso, pienso que si usted lo autoriza se puede comenzar con el plan ahora y con su intervención si es que tiene gente de confianza en Tokyo.
- Por supuesto que la tengo, señor Doyle. ¿Con quién cree que trata?
- Esta bien, entonces podríamos prepararles una emboscada para cuando salgan del hospital central, ¿no cree?
-Kero, ¿cómo es posible que ni Sakura ni Sebastian hayan llegado aún? Yo…suponía que al menos Sebastian estaría aquí. Hoy ninguno de los dos fue a la universidad.
- ¿¡CÓMO QUE SAKURITA NO FUE A LA UNIVERSIDAD!? No me extraña de ese tipo, dejó un mensaje en la contestadora diciendo que había tenido problemas con su auto y que tardaría mucho en llegar o algo así. ¿¡PERO Y SAKURA!?
- Kero, cálmate yo también estoy muy preocupada pero no lograremos nada si nos ponemos más nerviosos aún. ¿No sientes su poder mágico en algún lugar, o algo de eso?
- No puedo encontrarla de esa forma Tomoyo. –había dicho muy triste el pequeño guardián.
-Entonces lo mejor será salir a buscarla por los alrededores, creo que dar parte a las autoridades sería muy prematuro.
Dicho esto ambos, estudiante y guardián, salieron a buscar a su fiel amiga temiendo que no haya pasado algo realmente grave con ella.
-Li, yo… -dudaba la dueña de Kerberos en ese instante, mientras caminaba acompañada por calles desoladas. –Yo no sé como decírtelo, pero…
- Comprendo que quizás lo que menos desees en este momento es mi compañía, pero no puedo dejarte ir a casa sola después de lo que sucedió. Y además, lo mejor por ahora será mantenernos en contacto para averiguar como quitarte esa maldición antes de que sea…demasiado tarde.
- Yo creo que…si tendremos que estar en contacto, lo mejor sería que aclaremos algunas cosas y… -no había podido evitar ruborizarse.
El hecho de tenerlo a su lado, le provocaba tal nerviosismo e incomodidad que la hacia sentir terrible. No quería recordar el pasado, cómo él había roto su promesa de volver a su lado. Cómo había perdido todo contacto con él de un día para otro. Pero esta vez para siempre. O eso creía ella, hasta que ahora más de 5 años después él le salvó la vida.
-Sakura… -la había llamado él deteniendo su avance.
¿Por qué me llama Sakura? ¿Por qué no se limita a decirme Kinomoto o directamente a decirme "tu" como hacía cuando éramos niños, antes de que todo empezara? Pensaba algo triste la antigua cardcaptor, ya que el hecho de escuchar su nombre en los labios de él hacia que su corazón latiera fuerte y que recordara lo que había sucedido tantos años atrás.
Sin embargo el hilo de sus pensamientos fue interrumpido por la confusión. De repente fuertes ráfagas de viento comenzaron a soplar y sintió un fuerte poder que no presagiaba nada bueno.
-¡Ten cuidado Sakura! –gritó Shaoran, pero al instante en que lo hizo un fuerte viento lo empujó lejos de ella y terminó contra una pared.
- ¡Li! –gritó ella antes de que otra ráfaga hiciera lo mismo con ella, provocándole un dolor agudo en todo su brazo izquierdo. ¿Quién está provocando esto? Si la calle esta completamente desierta.Pensó con desesperación. Fue entonces cuando vio a lo lejos, una silueta que se acercaba a ellos lentamente y comentaba a crear un remolino en el lugar donde Shaoran se encontraba, inconsciente debido a un fuerte golpe en su cabeza.
- ¡LIBERATE! –gritó ella con desesperación.
