Nota de la Autora: Okay, a ver esto es MUY IMPORTANTE, así que por favor, leedlo. ¿Os acordáis de la idea que tuve sobre una fanfic basada en los libros? Si no os acordáis, leed la nota del anterior capítulo. Bueno, pues esta mañana he terminado de pasarla al ordenador, está casi terminada y lo único que necesito es que me deis vuestra opinión en vuestras reviews para decidirme a subirlo o no.
Otra cosa que quería hacer era agradecer a claracatibiela, Ohmydamonsalvatore, jojo10298-somerhalder, charo-Rt, dAniibEp y tefi96. Las maravillosas reviews que me habéis dejado. En serio, de no ser por vosotras, hubiera dejado la fic en el enorme baúl de los borradores.
Muchas gracias por leerme. Y sin más demora, os dejo con un nuevo capítulo terminado en tiempo récord. :)
Capítulo 6
Punto de vista de Elena.
Las palabras de Jeremy seguían repitiéndose en mi cabeza: "¡Sabía que no estabas muerta!; ¡Sabía que no estabas muerta!; ¡…muerta!; ¡…muerta!" ¿De dónde diablos se sacaba que yo estaba muerta? Ahora entendía la reacción de Jenna. Para ella habrá sido como haber visto un fantasma.
Miré a Damon que seguía en el umbral de la puerta detrás de mí. Parecía igual de sorprendido que yo.
"Jeremy, ¿qué quieres decir con eso de que estaba muerta?" pregunté con un hilo de voz.
"Pues bueno, vino n tío diciendo que estabas muerta y que tu cuerpo no podía recuperarse. Debíamos celebrar tu funeral y seguir con nuestras vidas. Jenna se lo creyó a pies juntillas y no quería hablar de ello, mientras que a mí todo eso me parecía un poco extraño. Y en el fondo pensaba que todo aquello era una farsa y estabas viva, pero no podía hacer nada."
Estuve en blanco unos segundos intentando asimilar lo que acababa de escuchar. La voz de Damon me sacó de mi ensoñación:
"Jeremy, ¿hace cuánto que vino este tío?"
Jeremy pareció pensárselo un poco antes de responder:
"Hace como dos o tres días. Después de que Elena se fuera a dar una vuelta."
"¿Podrías describirlo?"
"Sí, bueno era mayor que yo. Tendría unos diecisiete, dieciocho años, aunque era algo más bajo que yo. Pelo castaño, ojos verdes… y actuaba de un modo muy extraño: insistió en que lo invitáramos a entrar en casa y cuando Jenna se cortó con el cuchillo haciendo la cena, juraría que vi cómo sus ojos se oscurecían, pero me dijo que aquello era un producto de mi imaginación y que lo olvidara, así que no estoy seguro."
Según Jer describía al 'tío', mi mente se iba haciendo una imagen de lo que describía. No me hizo falta mucho esfuerzo, pues ya lo había visto antes, en la celda. Stefan. Había estado en mi casa y había dicho a Jenna y a Jeremy que estaba muerta. "¿Pero cómo pudisteis creerle tan fácilmente?" Pregunté. Conocía a mi familia. No se habrían creído algo así de la boca de un desconocido porque sí.
"Los obligó." Dijo Damon tras de mí. "Es una… habilidad que tenemos. Podemos obligar a la gente a hacer algo, sentir algo e incluso borrar sus recuerdos para nuestros fines. Resulta útil a la hora de cazar."
Bueno, aquello tenía algo de sentido, si es que algo dentro de aquel sinsentido lo tenía. Stefan había 'obligado' a mi familia a creer que estaba muerta para, así, poder 'divertirse' conmigo. Contuve un escalofrío.
Sacudí la cabeza. Ya lidiaría con eso más tarde. Lo importante ahora era Jenna. Casi me había olvidado de que estaba en mis brazos. "Damon, ¿puedes ayudarme a llevar a Jenna al sofá?" Pregunté con voz distraída.
"No."
Me di la vuelta para mirarlo con los ojos entornados. "¿Y por qué?, si se puede saber."
"Bueno, me resulta un tanto difícil, por no decir imposible; coger algo que está dentro de una casa en la que no puedo entrar." Dijo con una sonrisa de suficiencia. Entonces caí.
'Vampiro, Elena.' Pensé. 'No puede entrar sin invitación.'
"Oh. Esto… pasa, por favor." Él avanzó con paso vacilante dentro de la casa y pareció complacido a ver que podía entrar. "Ahora, ¿puedes ayudarme a llevar a Jenna al sofá?"
"Tus deseos son órdenes para mí, señorita Gilbert." Dijo con una reverencia. Sin más dilación, cogió a Jenna en brazos como a un niño y la depositó cuidadosamente sobre el sofá. Yo me arrodillé junto a ella e intenté despertarla en vano.
"Esto, Elena." Oí a Jeremy decir. "Tal vez deberías dejarla descansar. No es que haya dormido muy bien últimamente." Miré a Jenna y suspiré. Sí que parecía cansada. Ya aclararíamos todo este embrollo cuando descansara. "Muy bien." Dije finalmente. "Damon, ya puedes irte." Está bien, no quería que se fuese, pero creía que ya había abusado demasiado de él y tendría mejores cosas que hacer.
"Ah, no." Dijo él serio. "Si te crees que te vas a librar de mí tan fácilmente, lo llevas claro. Ahora que sabemos que Stefan sabe dónde vives y ha sido invitado, ¿cuál crees que será el primer lugar al que vaya cuando vea que no estás en mi casa? No me voy a mover de tu lado hasta que sepa qué hacer con él." El tono de su voz y el brillo de sus ojos azules me dijeron que no aceptaría un 'no' por respuesta, así que suspiré y le dije en tono despreocupado:
"Como quieras."
En el fondo estaba aliviada de que hubiera decidido quedarse: su compañía no era desagradable y estaba bastante segura de que me había salvado la vida.
"Voy a por unas mantas. Quiero estar aquí cuando Jenna despierte."
"Elena, necesitas descansar." Protestó él.
"Bueno, pues si eso es cierto, me dormiré en el sillón y tú me despertarás cuando Jenna haga el más mínimo movimiento." Mi tono de voz no daba lugar a discusión. Me daba igual que fuera un vampiro, estaba en mi casa haría lo que quisiera. Él se dio cuenta de lo que quería decir. Súspiró y alzó las manos a modo de rendición.
"Como quieras."
Subí a mi habitación y me cambié las ropas de Damon por un pijama y cogí unas mantas viejas que había en mi armario. Cuando volví al salón, descubrí que Jeremy se había ido y a Damon de pie en el medio de la sala sumido en sus pensamientos y mirando a nada en particular.
"¿Dónde está Jeremy?" le pregunté.
"Oh, dijo que iba a subir a su habitación a dormir." Parecía que estaba a punto de decir algo más pero no lo hizo. Traté de quitarle importancia, pero no pude evitar pensar que la dirección que tomaban sus pensamientos era mi hermano pequeño.
Me senté en el otro sofá y puse la tele, determinada a no dormirme. Damon se sentó a mi lado mientras yo zappeaba por los canales de televisión buscando algo decente para ver. En un canal echaban 'Drácula de Bram Stoker', dirigida por Francis Ford Coppola. "Tienes que estar de coña.", susurré.
"¿Cuál es el problema?" Preguntó Damon con curiosidad a mi lado. Lo miré escépticamente y señalé a la tele. "Me preguntaba si no había otro día para echar la historia del vampiro que quiere conquistar a la réplica de su amor perdido 300 años atrás." Dije amargamente. Continué navegando por la programación y descubrí la película de 'El Exorcista' (la versión original). Acababa de empezar, así que le dejé. La primera vez que la había visto era con 13 años en la casa de Caroline. Para entonces me había dado muchísimo miedo y había tenido pesadillas una semana entera. Ahora ya no me daba miedo, sino que me causaba risa: cuando la niña bajaba la escalera a cuatro patas y boca arriba, cuando decía aquello de: "¿Por qué no vas a ver los he hace la zorra de tu hijaaa?"; o cuando estaba vomitando atada a la cama, me reía como si aquello fuera la mejora comedia que hubiera visto.
Cuando el cura estaba haciendo el exorcismo, tuve una duda:
"¿A los vampiros os afectan las cruces y esas cosas?" Volví la cabeza para mirarlo.
"No, a menos que la fe de la persona que los porta sea auténtica, entonces el objeto se ilumina y nos quema. Pero ahora casi nadie tiene fe auténtica, así que en la mayoría de los casos son inútiles. El único arma efectiva contra nosotros, aparte de la estaca y la luz solar, es la verbena."
"¿Verbena?"
"Sí. Es una hierba casi extinta que es tóxica para nosotros: cuando la tocamos, nos quema y si la ingerimos, nos debilita."
"Interesante…"
"Otra cosa. Si, por algún casual, te da por luchar contra un vampiro, te advierto que no tendrás ninguna oportunidad. Somos mucho más fuertes y rápidos. Así que, ni lo intentes."
"¿Para qué voy a luchar yo contra un vampiro si tengo a uno en mi casa para hacerlo?" Pregunté con una sonrisilla.
"Touché. Sólo era por si acaso se te pasaba por esa cabecita hacerte la heroína. Eso nunca acaba bien."
"Como quieras…" Dije bostezando. Sinceramente, estaba cansada por haber estado inconsciente en aquella celda durante tres días sin comida ni agua.
"Duérmete, Elena." Lo miré adormilada. Sus ojos azul claro eran amables y me sonreía con dulzura. "Te prometo que si Jenna hace el más mínimo movimiento, te despertaré, ¿vale?"
Su oferta era demasiado tentadora como para rechazarla. Asentí y me acomodé en el sofá. Él pasó un brazo por mis hombros y me acercó a él. Yo apoyé la cabeza sobre su hombro (el cual, debo añadir que era de lo más cómodo) y cerré los ojos. En seguida, el sueño amortiguó el sonido de la película, que ya se acercaba a su fin. A los pocos minutos estaba dormida en brazos de un completo desconocido vampiro, donde me permití olvidar el resto del mundo.
