Nota de la Autora (1): Bueno, aquí estoy. No he tardado demasiado en subir el capítulo, ¿no? Bueno, no estoy muy segura de si os va a gustar o no. Si no os ha gustado, tengo los motivos por los que he escrito esto al final del capítulo.

Capítulo 7

Punto de vista de Damon:

Elena se durmió rápidamente en mis brazos. Me dediqué durante varios minutos a observar, anonadado. Era increíble lo igual que era a Katherine: el rostro, los ojos, la voz... la única diferencia física era aparentemente el pelo: el de Elena era totalmente liso, de un castaño profundo, mientras que el de Katherine era rizado y un tono o dos más oscuro. Por el resto eran completamente idénticas, físicamente, claro. No tenían nada que ver en el resto: cómo hablaban, cómo actuaban e incluso la manera en que se movían era distinta. Me encontré a mí mismo elaborando una lista mental con las diferencias que había podido apreciar hasta ese momento.

Bajé la vista de nuevo hacia Elena. Tan diferente a Katherine, pero tan igual en apariencia... Era normal que el pequeño Stefan las hubiera confundido, A mí me hubiera pasado lo mismo si la hubiera visto caminando por la calle y no tirada en una celda en la que el aroma de su sangre lo llenaba todo y hacía descartar toda posibilidad de que fuera Katherine.

No había mentido a Elena antes, cuando le dije que hubiera sido algo más típico de mí el secuestrarla por su similitud a Katherine, pero, aun así; no lo hubiera hecho como Stefan... Es que Stefan tenía que transformar una idea brillante en un completo desastre. Yo la hubiera influenciado para que se viniera conmigo y después la trataría como una reina. Amaba demasiado a Katherine como para herir a su réplica. Sería una buena sustituta hasta que sacara a Katherine de la tumba. Entonces, le habría borrado los recuerdos y ella volvería a su vida normal mientras que Katherine y yo estaríamos juntos para la eternidad. Sonaba como algo perfecto. Todos salíamos ganando y Stefan perdiendo. Perfecto.

Sólo quedaban dos semanas para que el cometa pasara por Mystic Falls y su Poder duraría como un mes, tiempo suficiente para reunir todo lo que necesitaba para abrir la tumba. Con suerte el cristal de Emily estaría donde lo había dejado hace casi siglo y medio; y la joven brujita Bennet no sería difícil de convencer. Durante todo ese tiempo, podría estar con Elena, aprovechando que de todos modos tenía que protegerla del idiota de mi hermano; podría tener un adelanto de lo que me esperaba en mes y medio...

Elena, que poco a poco había ido deslizándose hasta que su cabeza ahora usaba mi muslo a modo de almohada, se acomodó un poco a su nueva postura y suspiró con una sonrisa en los labios. Me preguntaba qué podría estar soñando para sonreir de esa manera después de todo por lo que había pasado. ¿Un novio? El súbito pensamiento de ella abrazando y besando a otro chico como ella, humano, adolescente; me hizo sentir lo mismo que sentía cuando sabía que Katherine estaba con mi hermano: celos. Pero éso era imporsible. Elena no era mía (bueno, lo sería durante el próximo mes y medio, pero de momento no lo era). No podía sentir celos. Además, no sabía si era cierto o no eso de que tuviera novio, así que estaba desvariando, como un loco.

Pero ella seguía sonriendo en su sueño y yo me estaba muriendo de curiosidad por saber el motivo. A lo mejor podía entrar en su mente para averiguarlo. No. Tenía que vigilarla. Stefan no tardaría en averiguar que Elena no estaba en 'su sitio' y vendría hacia aquí. ¿Y qué pasaría si él irrumpía cuando yo estaba dentro de la mente de Elena, compartiendo aquel maravilloso sueño que estaba teniendo y cambiándolo si no me gustaba? Me mataría. Y luego se llevaría a Elena otra vez. Y seguramente mataría o volvería a influenciar a su familia para que la olvidara. Esto me llevaba a otra cosa que me tenía intriado. ¿Por qué diablos la compulsión no había funcionado con el crío? Es decir, había funcionado, pero no del todo, pues el chico había tenido dudas. Puede que Stefan todavía estuviera con la dieta de animales cuando lo hizo. Si él estaba débil por ese triste intento de dieta, tenía sentido que el chico se hubiera resistido. Pero, entonces, ¿por qué la tía de Elena, Jenna, no tenía ninguna duda sobre lo ocurrido?

Ese pensamiento me siguió consumiendo el resto de la noche hasta que noté que Elena comezaba a despertarse. Sonreí para mis adentros. Podía notar cómo, al darse cuenta de que su cabeza estaba en mi muslo, se sonrojaba y su respiración se aceleraba, pero que, aun así; no variaba ni un centímetro su posición. Eso fue todo lo que necesitaba para poner en marcha la idea del 'adelanto de Katherine'.

"Vaya, la Bella Durmiente se despierta." Dije con tono ligero.

"¿Tan tarde es?" Preguntó ella, incorporándose lentamente y con voz adormilada. Estaba completamente adorable.

"¿Quién ha dicho nada de ser tarde? Hasta donde yo sé, tú eres bella y estabas durmiendo. Eso te hace la Bella Durmiente." Expliqué como si aquello fuera lo más obvio del mundo y alargando un dedo para rozarle la punta de la nariz. Ella se sonrojó todavía más y apartó la vista, lo que la hizo parecer todabía más adorable.

"Voy a desayunar. ¿Quieres algo?" Dijo intentando parecer fría y neutral, pero su pulso la delataba.

"Claro. Creí que nunca me lo ofrecerías." Dije mientras le apartaba el pelo del cuello, como si fuera a morderla. Sus ojos se abrieron del terror y apartó mi mano de un manotazo al tiempo que se levantaba atropelladamente.

"¡Damon!" Chilló. Al instante se tapó la boca con la mano y miró a su tía, que seguía durmiendo plácidamente en el sofá. Yo ya me estaba riendo de ella.

"Sólo era una broma." Dije levantándome riéndome. Ella intentó dar un paso hacia atrás, pero la manta estaba enredada entre sus piernas y se tropezó con ella. Se hubiera caído de no ser porque yo, como el perfecto caballero que soy, no la hubiera cogido de las muñecas en el último segundo atrayéndola hacia mí. Despacio, acerqué mis labios a su oído y dije en apenas un susurro: "Yo sólo te morderé cuando tú me lo pidas, princesa."

Despacio, bajé los labios desde su oído hacia el cuello, pasando por la mandíbula y acariciándola suavemente. Cuando llegué a mi destino, inhalé profundamente, dejando que su aroma inundara mis sentido. Noté como mis colmillos se alargaban y afilaban, pero no iba a morderla. Controlé el impulso de morder y me limité a besar la marca de mordisco que Stefan le había dejado. Sentí cómo un escalofrío recorría su cuerpo y cómo la tensión inicial iba desapareciendo hasta que ella estuvo completamente relajada; incluso estaba bastante seguro de que, si no la hubiera estado sujetando, las rodillas le habrían fallado. Con gran satisfacción al ver cómo la afectaba, sonreí maliciosamente y me aparté poco a poco de ella.

Durante medio minuto, Elena estuvo como en trance, hasta que de repente, pareció volver a la realidad. Cuando habló, lo hacía de forma incoherente:

"Creo que... sí, bueno... estooooo... voy a... estooo... sí, el desayuno." Decía mientras intentaba sacar las piernas de entre la manta.

"Por supuesto," dije yo en tono amistoso, "yo te espero aquí, por si acaso tu tía se despierta."

De repente, ella pareció mucho más atenta y consciente de la realidad. Me miró a mí y después a su inconsciente tía y dijo precipitadamente:

"¿Por qué no vienes mejor a la cocina conmigo? También podemos ver si Jenna se despierta desde allí." Parecía aterrada ante la posibilidad de dejarme a solas con su tía. Esto me produjo sentimientos encontrados. Por un lado, me agradaba que me tuviera miedo, era lo normal y mucho más, después del pequeño número del vampiro hambriento y seductor que acababa de montar hacía escasos minutos. Pero, por otro lado, quería que ella comprendiera que yo no le haría daño. Sería como herir a Katherine, y eso no pasaría nunca. Tal y como había dicho antes, a Elena la trataría como a una reina, aunque eso no que taba que quisiera divertirme un poco a su costa.

"Como quieras." Respodí finalmente, entrecerrando un poco los ojos.

La seguí hasta la amplia cocina, donde ella ya estaba ordenando los ingredientes para hacerse unas tostadas. Con deliberada lentitud y cuidado, fue trabajando en su desayuno sin dedicarme una sola mirada, a pesar de que estaba sentado justo en frente de ella.

Yo la estaba observando atentamente, absorto por la sencillez de sus acciones y movimientos. No hace falta decir que no había visto en mi vida cocinar a Katherine. Nunca lo había visto realizar ninguna de las cosas cotidianas que Elena estaba haciendo en aquellos momentos. Ella estaba terminando de hacer su última tostada cuando, incomodada por el silencio, dijo con voz dubitativa:

"¿A vosotros os gusta este tipo de... comida?"

"La verdad es que sí. En realidad, mientras mantengamos una cantidad mínima de sangre en nuestro cuerpo, podemos comer cualquier cosa." Dije cogiendo una tostada del plato que tenía en frente y dándole un mordisco. "Mmm... Deliciosas."

Ella me dedicó una mirada que expresaba indignación y sorpresa a partes iguales antes de continuar:

"¿Y el ajo?"

"Podría comerlo, pero, personalmente; lo odio. Ugh..." Fingí que me estremecía. "Lo cierto es que prácticamente todo lo que hayas visto en películas y libros es falso." Continué explicándole.

"Ya, seguro... ¿Has visto a... a Stefan rondando por aquí?" Cuando pronunció el nombre de mi hermano casi se le quebró la voz, pero intentó disimularlo. Pasé de 'modo capullo' a 'modo preocupado'.

"Nop. Aquí no se ha presentado. De todas maneras, no deberías salir sola a ningún sitio."

"¿Ni si quiera de día?" Preguntó ella sorprendida. "Dijiste que la luz del sol os quema."

"Ya, pero es que mi hermano y yo somos especiales. Tenemos estos súper-anillos," dije mientras levantaba mi mano enseñandole el anillo que me había dado Emily, "nos protegen del sol, así que, repito, no deberías salir sola a ningún sitio ni tampoco quedarte sola en casa. Tienes suerte de que yo tenga tiempo libre de sobra para protegerte."

Ella se quedó pensativa por un segundo cuando de repente, preguntó: "¿Por qué te preocupas tanto por mi seguridad?"

Me quedé petrificado. ¿Qué podía decirle? ¿Que lo hacía por la misma razón por la que mi hermano la había secuestrado? ¿Porque se parecía al amor de mi existencia? ¿Porque quería que fuera mía hasta que sacara a Katherine de aquella condenada tumba dentro de mes y medio? Probablemente se enfadaría conmigo y me echaría de sus casa, entonces tendría que influenciarla para que me aceptara a su lado y no quería hacer eso. Quería que aquello fuera lo más real posible. Por primera vez en mis ciento cuarenta y cinco años de vida (mejor dicho, no-vida) como vampiro, algo me impedía obligar a un humano a hacer lo que yo quisiera.

En el salón, la tía de Elena, Jenna, comenzaba a despertarse le dije a una espectante Elena: "Tu tía está despierta."

Obviamente, ella no se esperaba aquella respuesta. De hecho, casi parecía haberse olviadado de la existencia de su tía. Dedicándome una última mirada que no sabía cómo interpretar, salió interpretar, salió de la cocida y se dirigió al salón.

Tenía la sensación de que Elena no iba a dejar el tema así porque sí, per de momento, ella tenía otras cosas en las que pensar. Con un suspiro, salí de la cocina para dirigirme a la puerta de entrada. Elena me detectó en un momento.

"¿Adónde vas?" Preguntó entre curiosa y preocupada.

"Sólo voy a daros un poco e intimidad." Le guiñé un ojo. "No te preocupes. Estaré en el porche."

Con un pequeño asentimiento de cabeza en mi dirección, se volvió para hablar con su conmocionada tía.

Cuando abrí la puerta de la casa, me llevé la sorpresa del siglo.

"Vaya, mira lo que ha traído el viento." Dije con una pequeña sonrisa. "Hola, hermano."

Nota de la Autora (2): Si no os ha gustado, lo siento de veras. Pero es que tenéis que comprender que Damon fue a Mystic Falls para liberar a Katherine después de 145 años echándola de menos. No puedo cambiar eso en unos pocos capítulos, sino que tiene que ir algo despacio, con mucha tensión sexual eventualmente resuelta ;) Dejad review, porfa, que os prometo que esto se va a poner más interesante.

Muchas graciaaaaaas, besoooos. Rebeku95