Capitulo 11

Lejos de la residencia Li, y también en Yokohama al igual que el jefe del clan Zhao, un joven de cabellos plateados caminaba lentamente de regreso a su hogar. La jornada laboral de hoy había sido algo dura para él ya que había tenido mucho trabajo. Sin embargo lo más duro era aquella sensación de malestar que había tenido en todo el día, un mal presentimiento. Espero que todo esté bien y esta sensación sólo sea una mala pasada que me esta jugando mi imaginación. Sin embargo, lo mejor será llamar a Touya mañana por la mañana él me dará el número de Sakura, soy tan descuidado que ya no recuerdo dónde lo guardé. Pensó algo apenado.

Y en efecto, el ahora maestro de primaria en la Yokohama International School, era muy distraído quizás más de lo que había sido en su adolescencia y le era muy "chistoso" admitirlo, pero sabía bien el por qué. Le debo mucho a Sakura, y siento que he sido desconsiderado con ella al no haberla llamado en estos meses. Debería ir a visitarla cuando tenga el tiempo necesario. Pensó, totalmente ignorante de la situación de su joven amiga.

En ese mismo momento, la joven de ojos verdes se hallaba en la gran cama que se encontraba en una de las lujosas habitaciones de huéspedes de una imponente residencia. El joven Sato, asistente y encargado del hogar, le había acercado una deliciosa cena en una bandeja que ahora comía con pausada calma mientras su amiga de ojos azules la miraba con preocupación. Por otro lado Kero se hallaba a su lado atiborrándose con pasteles que el mismo joven le había traído, conocedor (gracias a su amo) de su gran gusto por los dulces.

-Sakura, ¿en verdad te encuentras bien? –preguntó con su pequeña boca, llena de galletas.

-Si Kero, ya te dije que no fue nada grave. Sólo estoy cansada, eso es todo. En realidad, sólo fue gracias a Li que estoy aquí. Si hubiera estado sola, no habría sabido que hacer y…

-¡Ni que lo digas! ¡Ese mocoso no hizo nada más que meterte en problemas! Mira nada más, hoy apareció de nuevo y todo esto ocurrió.

-Kero, él ya no es un mocoso –respondió ella suspirando.

-Para mi siempre será un mocoso bueno para nada –bufó el pequeño ser. –Además tiene que venir a explicarnos qué es esa cosa negra que brilla en tu pecho.

-¿Cosa negra? –había intervenido al fin Tomoyo, que hasta ahora se mantenía en pensativo silencio sentada al lado de su amiga

-De seguro tú no lo ves porque no tienes magia, Tomoyo. ¡Pero no entiendo porque Sakura tampoco lo ve! Tu si que tienes magia, Sakura y en verdad no lo entiendo. ¡Tienes una estrella pentagrama de un profundo negro brillando en tu pecho y no la puedes ver!

-Li, me dijo que sólo la podían ver quienes tienen magia. –suspiró ella, agotada.

- ¿QUEEEE? –gritó ofendido el muñeco. – ¡Ese mocoso sabe muy bien que tu tienes magia! ¿¡Acaso se le olvida que tú le venciste cuando eran niños?!

-Relájate Kerberos, no se me olvida. –replicó él fríamente mientras entraba en la habitación.

- ¡Eres un condenado mocoso, ya mismo nos tienes que dar explicaciones y decirnos qué es lo que pasa con Sakura!

-Si dejaras de gritar de esa forma, lo haría con gusto.

-¡Entonces habla! –dijo el adorable guardián mientras se sentaba cerca de su dueña con sus pequeños bracitos cruzados. Aunque no pudo reprimir un pequeño gesto de dolor cuando lo hizo. Pues la herida de su patita derecha aún le dolía.

-Sakura, en mi preocupación olvidé mencionarte el detalle de que tú no podrías ver esa estrella en tu pecho. –dijo él mirando a los ojos a la joven de ojos verdes y provocando que ésta se sonrojara como lo hacía cuando estaba en primaria. –Una persona que ha sido maldecida, no podrá verlo por su cuenta. Ya que esto le alertaría e intentaría desesperadamente quitarse la maldición, poniendo en riesgo a quien lo maldijo. La estrella pentagrama es conocida por ser usada en algo llamado la Magia del Caos.

- ¿Magia del Caos? –preguntó Tomoyo, aterrada ante la idea de lo que eso podría significar.

-Así es, la Magia del Caos es un tipo de magia muy antigua y a la vez sumamente poderosa y maligna. Personalmente, creía que ya no quedaban personas que se atreviera a practicar este tipo de magia, ya que hacerlo en exceso supone un gran agotamiento físico.

- ¿Cómo el que sufría cuando transformaba las cartas Clow en cartas Sakura?

-Así es, sólo que en este caso puede ser peor. La Magia del Caos no tiene límites a diferencia de otros tipos de magia. Existe magia que controla las aguas, el fuego, el aire o la tierra, magia hecha por conjuros, magia espiritual, entre otros grandes tipos. El tipo de magia en cuestión es ilimitada porque puede controlar todos aquellos tipos de magia sin distinción alguna. Aunque la magia espiritual es la más difícil de controlar porque para ella se requiere de buenas intenciones y eso es de lo que carece una persona que practica la Magia del Caos.

Ante las miradas atentas de sus huéspedes, el joven chino prosiguió.

-Quien nos atacó hoy también practicaba magia del Caos, ya que pudo atacarnos con aire, agua y fuego. Una persona que posee la magia del agua no puede poseer la magia del fuego, esto sucede en base a que se debe preservar el equilibrio.

-¿El equilibrio? –le interrumpió Sakura.

-Así es, en el mundo de la magia se debe preservar un equilibrio para que todo sea pacífico. Una persona con magias tan opuestas como lo son la del agua y la del fuego, desestabilizaría este equilibrio y es por eso que cuando uno nace sólo lo hace con un tipo de magia, lo quiera o no.

-Esto me recuerda al asunto de la carta Sellada. –murmuró Kero muy bajito y nadie lo escuchó

- ¿A excepción de los que nacen con la Magia del Caos? Quiero decir, ellos nacen con esa magia. ¿O me equivoco, joven Li? –prosiguió Tomoyo.

- A eso es a lo que iba. Todos nacemos con la Magia del Caos en nuestro interior, pero esta "dormida" es nuestra decisión entrenarla, aprenderla y practicarla. Pero casi nadie lo hace, por el gran agotamiento físico que provoca, además que un uso prolongado de la misma reduce el tiempo de vida de quien la usa. Volviendo al asunto de tu maldición, Sakura. Para poder quitártela y salvar tu vida, hay que encontrar a quien te maldijo y hacer que revierta la maldición o bien llevarlo a las autoridades del Consejo. Ellos harán lo correcto. –dijo él omitiendo la parte de lo que sería lo correcto.

Él sabía que sólo había dos formas de quitar la maldición: haciendo que esa persona la revirtiera, cosa que era poco probable, o terminando con la vida de esa persona. Que sería exactamente lo que harían las autoridades del Consejo como castigo por el hecho de maldecir a alguien y por practicar una magia prohibida como lo era la del Caos.

El silencio se interrumpió por el sonido del teléfono móvil de Tomoyo, quien al ver la identidad del llamante lo atendió rápidamente. No sin antes murmurarle a Sakura.

-Es Sebastian.

Lo que provocó en la aludida un sentimiento de incomodidad. No sabía el por qué, pero últimamente se sentía algo incómoda con la presencia de Sebastian y él no lo notaba, o simplemente no le importaba.

Sumida como estaba en sus pensamientos, Sakura no notó que Shaoran abandonó la habitación cuando Tomoyo atendió su móvil, y que la última le estaba entregando a ella su teléfono para que pudiera hablar con su novio.

-Sakura, por dios ¿en dónde estás? No he sabido nada de ti en todo el día y cuando llegué a casa me encontré con que no había absolutamente nadie.

-Tranquilo Sebastian, es sólo que hoy tuve un día…difícil y ahora estoy con Tomoyo en la casa de un…viejo amigo. Vino a la ciudad hace poco y decidimos reunirnos

-¿Viejo amigo?

-Si…eh, es de la primaria. Llevábamos años sin vernos.

-Esta bien, perdóname querida. Es que te amo tanto que el sólo hecho de imaginar que te pase algo me pone histérico. –dijo él pero Sakura, a pesar de ser distraída, no dejó de notar el extraño tono con el que lo dijo.

-Perdona Sebastian, me está esperando. –le respondió con intención de terminar la llamada.

-¡Espera! Dime a que hora quieres que pase por ti, de ninguna manera dejaré que te vengas a casa sola.

-Eh…no sé. -miró al reloj que había en la pared. Marcaba las 21 horas. –A las 22:30 estaría bien.

-Esta bien querida, iré por ti a esa hora. Dime dónde queda el lugar y listo.

-Es la gran residencia que se encuentra a dos casas a la derecha del Hattori Institute.

-Bien, bien nos veremos querida.

Y dicho esto, Sakura cortó la comunicación con un suspiro.

-Ese sujeto no me cae nada bien, Sakurita. –dijo Kero sobresaltándola.

-Lo sé Kero, lo sé. Por cierto Tomoyo, ¿dónde fue Li?

-Cuando te comuniqué con Sebastian se disculpó y dijo que estaría en su despacho. Sakura, ¿has hablado con él? –preguntó muy interesada la joven de ojos azules.

-Aún no, me siento algo incómoda cuando estoy con él. No sabría que decirle

-Pues la verdad. Cuando se trata de temas del corazón, lo mejor es hablar con la verdad aún si esta no es una verdad placentera. Y mi consejo también se aplica a Sebastian, últimamente te veo algo extraña con él

-No sé lo que me pasa con él, desde que convivimos me siento algo extraña y desconfiada cuando estamos juntos. No sé el por qué, sólo lo siento.

-Bueno, desde que conviven yo me siento muy débil. –intervino el pequeño guardián

-Yo también Kero, creía que era sólo por los nervios de vivir con él, pero…

-Pero si ambos nos sentimos débiles Sakura, quiere decir que es tu magia la que se debilita. Creo que es hora de que llamemos al conejo blanco, necesito poder hablar con Yue.

-¿A Yukito? –preguntaron las dos muchachas asombradas.