Capitulo 12
A miles de kilómetros de distancia mientras Sakura, su fiel guardián y su mejor amiga pensaban si llamarían o no al "conejo blanco". Un pequeño ser azulado leía atentamente un libro antiguo.
-¿Sigues leyendo? –dijo un joven inglés mientras ingresaba al despacho y se sentaba en su sillón predilecto. -¿Qué lees en esta ocasión, Spinel?
-Un libro de magia antigua, Eriol. ¿No crees que Nakuru se haya demorado más de la cuenta?
-Es raro que seas tu quien lo diga. –rió suavemente el aludido. –Eres quien más disfruta de la paz que hay en la casa cuando ella se ausenta.
-Lo sé, Eriol. Pero últimamente tengo malos presentimientos.
-No te niego que yo también, pequeño amigo. Y es por eso que cuando ella regrese debo hablar con los dos sobre un asunto importante.
- ¿Qué es de lo que tenemos que hablar? ¡Hola pequeño Spi! –saludó efusivamente la guardiana con alas de mariposa, conocida como Ruby Moon. –Hola Eriol, ¿de qué tenemos que hablar?
-Amigos míos, debemos volver a Japón. Específicamente a Tokyo en cosa de días.
-¡GENIAAL! –gritó la guardiana. -¿Crees que podamos visitar a la pequeña Sakura? Hace mucho que no me escribe una carta o me llama por teléfono, además si la veo quizás también pueda ver a Touya. –sus ojos brillaron como nunca mientras su mente imaginaba mil situaciones posibles en las que se encontrara con Touya.
-¿Pasó algo preocupante por lo que debamos volver, Eriol? ¿O es sólo un viaje de ocio? –añadió el pequeño Spinel.
-Temo que sí, ¿recuerdan a mi primo Doyle?
-Si. –asintieron ambos
-Temo que está causando problemas en Japón, o eso es lo que sospecho.
-¿Sientes su magia?
-Así es, el hechizo de seguimiento que le puse hace algunos años me a dejado ver que sí. Es una suerte que ese sujeto sea tan imprudente y no ponga atención en todo lo que hace, de lo contrario hace tiempo que habría detectado el hechizo.
-Su magia es poderosa Eriol, eso es lo que sucede.
-No me halagues Spinel. –contestó él con una sonrisa. –En fin, está decidido. Mañana iremos a Japón.
-¿¡MAÑANAA!? –gritó entusiasmada Nakuru. -¡Esto es genial! Tengo que preparar mi mejor ropa, ¡lo mejor de todo! Quizás sea mejor ir de compras, ¡cuando Touya me vea no me reconocerá! –siguió diciendo mientras se retiraba de la habitación, totalmente emocionada y provocando una gotita de sudor en la cabeza de Eriol y Spinel.
-¿Hay algo más que debamos saber, amo? –preguntó seriamente el pequeño ser azulado.
-Por el momento no, eso lo veremos cuando estemos en Tokyo.
Volviendo a Tokyo, en ese mismo instante un joven de ojos de un intenso marrón y un cabello con el color de la canela, contemplaba la noche desde el balcón de su despacho con gesto pensativo.
La luna alumbraba suavemente su silueta y le daba un aspecto encantador, una suave brisa soplaba y revolvía sus cabellos con suavidad. Cerró sus ojos por un momento, disfrutando aquella corriente de aire tan placentera y dejándose llevar por una vez, es decir sin tener que estrujarse la cabeza ante todas las complicaciones por las que pasaba a diario. Relajándose.
Al verlo así, la antigua cardcaptor no pudo hacer más que ruborizarse. Debo dejar de actuar de esta manera, y aclarar todo ahora. Pensó con decisión.
-Li. –dijo suavemente, anunciando su presencia.
Él abrió lentamente sus ojos y ante el asombro de Sakura le contestó.
-Shaoran, por favor dime Shaoran. Nunca te lo dije, pero me gustaba mucho cuando me llamabas por mi nombre.
De espaldas a él, ya que la joven aún no se había acercado al pequeño e íntimo balcón, Sakura no pudo evitar ruborizarse de nuevo ante sus palabras, sin embargo continuó firme.
-Eso fue hace mucho tiempo y no sé si sea lo mejor pensar en el pasado. Al menos no para mí. –murmuró
-¿Te hice mucho daño, verdad? Te prometí que estaríamos siempre juntos pero te traicioné y me fui sin darte explicaciones al día siguiente en que el asunto de la carta sellada fue resuelto.
Ella estaba atónita, no esperaba que Shaoran fuera tan directo. En el fondo le aliviaba un poco ya que no tendría que sacar ella el tema, sin embargo no podía dejar de sorprenderse. Su corazón le dolía ante los recuerdos de su primer amor y aunque quería no podía hablar. Es por eso que ante su silencio, Shaoran continuó con su discurso.
-Créeme cuando te digo, que la única cosa de la que me arrepiento en toda mi vida es haberme ido sin darte explicaciones y sin haberme comunicado contigo luego.
-Ni siquiera Meiling…
-Ella tuvo que viajar a Shanghái en ese entonces y por muchos problemas no pudo comunicarse con nadie. Ni conmigo. Luego, cuando fue capaz, logró hacer una llamada y la hizo al número de Daidouji, que era el único que ella tenía. Pero allí unas encargadas dijeron que la casa ya no era ocupada por la familia desde hace años. Y con eso, perdimos todo el contacto
-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no volviste cuando me prometiste que lo harías? –se animó a preguntar al fin.
-Al día siguiente Wei debió llevarme con emergencia de vuelta a Hong Kong, porque mi madre había enfermado gravemente y ella quería hablar conmigo urgentemente. Quería hacerlo en persona. El apuro fue grande, aún lo recuerdo como si fuera ayer, salimos en el primer vuelo disponible y aunque durante todo el viaje pensé con pesar que no había podido despedirme de ti. Me prometí que te llamaría en el primer instante que tuviera libre. Cuando llegamos un fuerte e inusual temporal azotaba Hong Kong, después de grandes inconvenientes llegamos a casa pero cuando corrí al teléfono, créeme que fue lo primero que hice, me informaron que debido al temporal las líneas telefónicas estaban caídas.
Luego me llevaron con mi madre y en su delicado estado me dijo que era tiempo de comenzar mi entrenamiento.
-¿Entrenamiento?
-Así es, mi entrenamiento en las montañas y otros sectores para convertirme en un honorable jefe del clan Li. Admito que aunque no es común en ella, mi madre exageró un poco, y dijo que era mejor comenzar mi entrenamiento ya que el clan Li no podía quedar sin un jefe si algo le pasaba a ella a causa de su enfermedad. Ella ahora se encuentra en perfecto estado, y como yo ya pasé la mayoría de edad, ahora soy el jefe del clan. -
Por un momento la culpa invadió a Sakura, ella sufría por la traición de su primer y más grande amor mientras que él se hacía cargo de todo un clan. No pudo decirle nada, sólo mirar el suelo muda ante la información que recibía. Todos estos años se había sentido defraudada y traicionada pero viviendo una vida normal, mientras que él había tenido una vida dura llena de cargas y obligaciones. Tan sumida estaba en sus pensamientos que no sintió cómo Shaoran avanzaba hacia ella con gesto decidido. Él la tomó suavemente por la barbilla y la obligó a mirarle a los ojos, y sin darse cuenta cuando Sakura levantó su mirada automáticamente él se vio perdido en las profundas aguas que representaban aquellos hermosos ojos verdes.
-Sakura, yo…
El sonido de la puerta lo interrumpió, y Sakura aprovechó eso para apartarse rápidamente de él, mientras que el joven Sota ingresaba a la habitación con un gesto algo apenado. Pues no había escapado a su percepción que interrumpía un momento importante.
-Señor, ha llegado un hombre que dice venir a buscar a la señorita Kinomoto y a sus acompañantes.
-Por favor Sota, hazlo pasar.
-Él esta esperando en la sala de estar con la señorita Daidouji, señor.
-Lo mejor será que vaya con ellos, con su permiso. –dijo la joven de ojos verdes aprovechando la ocasión para escapar de aquella situación.
¿Qué me pasa? Mi corazón late tan rápido que duele, y de sólo pensar en lo de recién me ruborizo como una niña de 13 años.
Llegó a la sala de estar y allí vio a Sebastian conversando animadamente con su mejor amiga, ignorante de todo lo que pasaba por la mente de la antigua cardcaptor.
Debo dejar de comportarme así y sacarme a Shaoran de la cabeza. Él es mi pasado, Sebastian es mi presente. Pensó mientras saludaba cariñosamente a su novio.
-Querida, ¿te encuentras bien? Te ves algo pálida y… ¡dios santo que te pasó en tu brazo! –exclamó espantado al ver que su muñeca izquierda estaba enyesada y que todo su brazo derecho estaba vendado por una extensa venda blanca que llegaba desde su muñeca hasta su hombro. -¡Sakura dime quién te hizo esto!
-Eh…bueno, es que tuve un accidente hoy, antes de venir aquí y bueno… -explicó con nerviosismo la joven.
-Yo le dije que debía avisarte Sebastian. –intervino Tomoyo. –Pero ella no quiso preocuparte. Relájate por favor y no armes un alboroto, recuerda que eres un invitado, además la fractura es lo único grave aquí los otros son solo rasguños.
-Así es. -fue lo único que dijo Sakura.
Efectivamente Sebastian estaba a punto de soltar muchísimas preguntas sobre lo ocurrido, cuando el joven Li apareció en la sala y se presentó cortésmente.
-Mucho gusto, soy Shaoran Li. Es un placer conocerle. –dijo extendiendo la mano del alborotado.
-Oh, mucho gusto. Disculpe mis reacciones, es que recién veo a mi novia y la encuentro en tan mal estado. Soy Sebastian. Sebastian Doyle. –dijo él, estrechando la mano de su anfitrión.
