Capitulo 13
-Señor, los seis están reunidos al fin.
-¿La gente de Zhao también ha llegado?
-Así es, ellos también están en el despacho y están sorprendidos ante la presencia de los seis.
-Me alegra eso. A ver si de esta forma, la gente de Zhao toma en cuenta la magnitud del asunto y comienza a actuar seriamente. En un momento voy con ellos.
-Como usted diga, señor. –y dicho esto, el mayordomo se retiró.
Minutos después, el hombre de aspecto senil le siguió y se reunió con sus "invitados".
-Buenas tardes caballeros. Están todos aquí reunidos por el mismo motivo. -ante el mudo asentimiento de todos, prosiguió. –Nuestra misión debe concretarse, está escrito que el poder que alguna vez fue de Clow, será de alguien más.
-¿Acaso iremos tras la reencarnación de Clow? –interrumpió un joven perteneciente al clan Zhao.
-No, joven Jian. La reencarnación de Clow no es de nuestro interés, lo es aquella que superó su poder. Aquella con el poder de la estrella y dueña de las primeras criaturas creadas con magia, los guardianes de la luna y el sol. La maldita.
-¿Maldita? –protestó uno de los encapuchados presentes. -¿Cómo osan llamarla de la misma forma en la que llaman a los legendarios seis?
-Tranquilo, Aki. La llamé de esa forma sólo porque está maldita por nuestro señor Sebastian.
-Hablando del señor Doyle. ¿En dónde se encuentra, Stuart? Creí que la reunión se celebraría con él presente. –intervino Yugo Zhao.
-Él se encuentra con la mald…se encuentra con la señorita Kinomoto en estos momentos. Tuvo la obligación de acompañarla en estos momentos. Estoy aquí en representación suya, señor Zhao.
-Esta bien, lo entiendo. Pero, no nos ha presentado a los encapuchados, los llamo así sin ánimos de ofender. Sólo que no sé el nombre de los señores. Mi clan y yo estamos deseosos de saber la identidad de nuestros acompañantes. –contestó el jefe de manera muy formal.
-Mis disculpas, los señores son conocidos por nosotros como los seis malditos. Son subordinados del señor Doyle y practicantes de la Magia del Caos. Malditos, les presento al jefe del clan Zhao, Yugo Zhao y su gente de confianza. Ellos están al tanto de nuestros planes y planean ayudarnos a acabar con el jefe del clan Li y con la señorita Kinomoto.
-Mis respetos y los de mi clan, malditos. Es un honor estar frente a practicantes de tan magnífica magia. Creí que sólo el señor Doyle era quien la practicaba.
-En realidad señor, somos muchos los que conocemos y practicamos la magia del Caos. Nuestro líder es el señor Doyle, eso es todo.
-Los seis malditos son el cuerpo de subordinados especiales del señor Doyle. –intervino Stuart. –Son los más poderosos entre los practicantes de esta magia, claro después del jefe. El líder de los seis es el joven Yong, quien como su nombre lo indica posee un gran coraje que lo hace un líder admirable. Ahora, acabando con las presentaciones y volviendo al quid de la cuestión, lo importante de esta reunión es discutir cómo cumpliremos nuestra misión. Nuestro señor desea el poder de esa joven y la llave de la vida, el cual es aquel mágico báculo al que obedecen las que alguna vez fueron cartas Clow y el que brinda la autoridad de dueño de las bestias guardianas.
Creo que lo mejor será llevar a cabo nuestro cometido en la torre de Tokyo, lugar donde se llevó a acabo el Juicio Final, ¿no creen?
No puedo creerlo, es muy parecido a Eriol, pensaba asombrado el joven jefe del clan Li mientras estrechaba la mano de Sebastian Doyle.
-Su residencia es verdaderamente impresionante, Li. No puedo creer que aquí sólo viva usted.
-Eh, si. Reconozco que es muy ostentosa para que sólo tres personas la integren.
-¿Tres? –preguntó confundido el inglés. –Creí que sólo vivía usted aquí, lo siento. Como no he visto a nadie más desde que llegué, lo supuse.
-Seguramente se encontró con mi asistente y encargado de esta casa, el joven Sota Xing. Y también está mi chofer personal el señor Liu Jin Tao.
-Oh, me disculpo por mi desconocimiento de la situación joven.
-Sebastian, ¿podemos irnos? –intervino Sakura. –En verdad estoy agotada y me siento algo mareada. Sólo quiero descansar. Además Tomoyo debe llegar a su casa y…
-¡Oh no, no se preocupen por mí! Disculpa Sakura, pero me quedaré un poco más aquí. Hay cosas que todavía no pude hablar con Shaoran y me gustaría hacerlo, es una lástima que ustedes deban irse.
-Pero Tomoyo… -dudó la joven de ojos verdes.
-No se preocupen por mí, cuando sea la hora llamaré a mis guardaespaldas para que vengan por mi así no le ocasiono molestias a Li, llevándome hasta mi casa. –sonrió Tomoyo.
-Bueno, entonces vámonos Sakura. Debes descansar, de seguro ha sido un día muy difícil para ti. Un gusto conocerlo joven Li, hasta luego querida Tomoyo.
Y dicho esto, el joven inglés guió con delicadeza a su novia acompañados por un enfurruñado Kero que si bien Shaoran le caía mal, Sebastian le caía aún peor. Para él había algo en ese sujeto que no encajaba y aún no podía saber qué.
-De haber sabido que te quedarías hubiera preparado una cena para ambos, Daidouji.
-No te preocupes Li, no me quedo con intención de cenar. –sonrió ella. –Sólo que hablemos sobre lo que está pasando.
-Y presupongo que no quieres hablar de magia, ¿no es así? –dijo él con su suspiro.
Ella no pudo evitar contener una risita, la charla que quería entablar con él era mucho más interesante para ella que cualquier charla de magia antigua.
-Siéntate por favor. –dijo el joven chino mientras llamaba a Sota, quien apareció de inmediato. –Sota, por favor prepara postres y unas tazas de té para la señorita y para mí. ¿O prefieres café, Daidouji?
-Té está bien, muchas gracias.
En cuanto el fiel asistente se fue, Shaoran no pudo evitar lanzar otro suspiro.
-¿De qué es lo que quieres hablar, Daidouji?
-Li por favor no sientas pena sobre esto. Desde siempre fui la compañera de Sakura y siempre vi el amor que ustedes se tenían, yo misma vi crecer ese amor.
-Y también viste como se derrumbó.
-En verdad, no creo que ese amor se halla derrumbado Li.
-¿Qué quieres decir? Ella está con ese sujeto llamado Sebastian y se veía bien con él. Es evidente que yo ya no soy más que un doloroso recuerdo.
-No creo que seas sólo un doloroso recuerdo. Admito que tu partida y el hecho de que nunca hayas vuelto a comunicarte con nosotras la hirió profundamente. Pero…
-Hoy le expliqué a Sakura el motivo de mi partida tan repentina y por qué no pude volver. Por qué me fui, sin decir adiós.
-Tú nunca te fuiste Li. –ante el parpadeo confuso del aludido continuó. –Irse es saber dejar una cicatriz y no una herida, ser un recuerdo agradable en lugar de uno doloroso y todo este tiempo tu has sido eso: un recuerdo doloroso. Todo este tiempo, por más que Sakura siempre ha sido una niña, y ahora mujer, muy alegre siempre he sabido que en el fondo el dolor de tu partida todavía le afectaba.
-Nunca te lo he dicho Daidouji, pero siempre he admirado al igual que Eriol tu capacidad de observación.
Una suave sonrisa fue la respuesta de ella y él sabía que esperaba más.
-Ella, ahora está con Sebastian y yo no podría interponerme entre ellos. No sería noble de mi parte hacerlo después de tanto tiempo, no con lo que le hice sufrir.
-Tus sentimientos por ella no han cambiado, ¿verdad?
-Creía que sí, pensaba que sólo era un recuerdo lejano. El recuerdo de mi primer y único amor.
-¿Acaso no te has vuelto a enamorar?
-No de esa forma, es decir estuve con más de una chica después de haberme enamorado de Sakura y una vez que creí que la había olvidado. Pero ahora me doy cuenta de que nunca logré olvidarla, más de una vez sueño con ella con aquel momento en el que me confesó su amor y saltó hacia mi sin importarle nada, pero al verla hoy a punto de morir. Al ver como a pesar de todo me protegió con la carta Escudo mientras ella era azotada por esos vientos que terminaron lastimándola. ¡Rayos! –casi gritó el muchacho estrujando su cabeza al recordar lo vivido, como Sakura estuvo a punto de morir y él no había hecho nada. De repente una cálida mano se posó sobre su hombro.
-Li, no te recrimines sobre lo que hoy les pasó a ambos. A veces las cosas no son fáciles, pero hay una cosa que definitivamente es difícil de afrontar y con eso me refiero a los temas referentes a los verdaderos sentimientos de alguien.
Él la miró confundido y antes de que pudiera decir algo, el siempre servicial Sota entró en la habitación con una gran bandeja con dos tazas té y dos porciones de lo que se veía como un delicioso pastel.
-Gracias Sota, puedes retirarte.
El joven asintió en silencio y se retiró sin decir más.
-¿Por qué me dices eso, Daidouji? –continuó Shaoran.
-Porque aunque quizás sea difícil, o quizás no, debes poner en claro tus sentimientos. Si planeas volver a tu natal Hong Kong en cuanto todo este asunto termine, creo que lo mejor sería que no "ilusionaras" a Sakura y que se lo digas cuando estés listo. Así esta vez ella estará preparada para tu marcha.
-Lo sé. –suspiró él.
-Sé que la quieres mucho Li, lo ví en tu mirada. Te preocupas por ella y quieres hacer todo lo humanamente posible por quitarle esa horrible maldición
-Yo…yo sólo lo hago porque…es mi deber. –tartamudeó ruborizado el jefe del clan.
Ante su reacción, Tomoyo no pudo evitar otra risita su joven amigo seguía siendo el tímido chico de primaria.
