Capitulo 15

Shaoran corría a toda velocidad seguido por Eriol, quien si hubiera sido otro no podría haberle seguido el paso al joven jefe, ya que corría como si la vida se le fuera en ello. Aunque, ciertamente, así era.

Desde los cielos, y protegidos por un conjuro de Eriol para que nadie los pudiera ver, volaban velozmente Ruby Moon y Spinel Sun. Sin embargo todos se detuvieron en seco.

Habían llegado a la casa rápidamente a pesar de haber corrido, y volado, diez cuadras. Pero un extraño campo protegía la casa y no permitía que ingresaran.

-Es como el campo que se formó cuando ese sujeto nos atacó. –dijo rápidamente Shaoran.

-¿Los atacaron? –preguntó Eriol.

-Así es, un sujeto practicante de Magia del Caos nos atacó ayer. –concluyó el joven chino mientras conjuraba la aparición de su espada de combate.

-¡Espera Shaoran! No puedes hacer un conjuro de magia aquí. –en cuestión de segundos el joven inglés se concentró y una leve onda de energía emanó de él. –Listo, ahora nadie se acercará a esta zona.

Al contar con el apoyo del inglés, Shaoran sonrió satisfecho. Sin duda había sido sabio de su parte advertirle, ya que si alguien aparecía mientras él usaba magia podrían ocasionarse más problemas.

-¡Dios del rayo, ven! –gritó mientras un fuerte rayo emanó de su espada atacando el campo que protegía la casa Kinomoto.

Pero nada sucedió.

-Spinel Sun, Ruby Moon. –fue todo lo que dijo Eriol y a la orden ambos guardianes atacaron con todas sus fuerzas el campo.

Pero aquella barrera parecía ser irrompible y nada le afectaba.

-¿Quiénes son ustedes? –espetó fríamente el guardián de la luna ante la presencia de los encapuchados. Mientras tomaba una posición defensiva respecto a su dueña.

-¡Un sujeto vestido igual que estos dos fue el que atacó a Sakura y al mocoso ayer! Pero esta vez no se saldrán con la suya. –añadió el ya transformado a su forma original, Kerberos.

Sakura estaba atónita, ¿cómo habían entrado esos tipos y qué le habían hecho a Tomoyo? Sostenía a su amiga fuertemente ya que esta se encontraba inconsciente.

-¿Qué le hicieron a Tomoyo? –gritó con un deje de desesperación en su voz

-Relajate, ella sólo está dormida. Pero no te preocupes, ya no volverás a verla nunca más, ni a ella ni a nadie. –contestó al fin uno de los encapuchados, y añadió con una sonrisa que destilaba maldad y que apenas era visible bajo su gruesa capucha. –Somos los subordinados del maldito y sus aliados.

Acto seguido, estiró sus brazos y un aura maligna pareció emerger de él. Gruesas ramas de color negro surgieron del suelo y empezaron a atacar a los guardianes que se protegían hábilmente. En verdad era una suerte que la estructura fuera resistente y que la sala de estar contara con el suficiente espacio para que pudieran tener al menos un poco de movilidad

-¡Escudo! –gritó la antigua cardcaptor al ver que aquellas ramas filosas se acercaban a ella y a la inconsciente Tomoyo.

Dejó a su amiga en el suelo y tras conjurar a la carta Espada avanzó hasta donde se encontraban sus guardianes.

-¿Quiénes son y por qué hacen esto? –gritó confundida a los encapuchados.

Pero su única respuesta fue una sonrisa malévola por parte de uno que siguió con columnas serpenteantes de agua que se dirigían hacia ellos, y antes de que lograran siquiera tocarlos el guardián del sol las extinguió con una llamarada de fuego mientras Yue atacaba con sus cristales a ambos encapuchados.

Sin embargo de pronto todo se oscureció y nada era visible, Sakura estaba aterrada no veía ni sus propias manos y si no era porque sentía el báculo en sus manos estaba segura de que lo habría perdido; en medio de la oscuridad un rugido rompió el silencio y Sakura sabía que la bestia del sello estaba en problemas.

-¡Luz! –conjuró y la carta hizo su aparición alumbrando todo el lugar. Aunque, aquello no era precisamente un lugar.

¿Dónde estamos? Pensó desesperada. Aquella no era su casa, era un lugar vacío sin nada y donde la oscuridad luchaba por dominar a pesar del poder de la carta de la Luz. Horrorizada vio como Yue y Kero estaban atrapados por aquellas filosas ramas que los habían atacado antes, pero cuando quiso correr se desplomó en el suelo. Ya no tenía fuerzas para nada, se sentía demasiado débil y sentía que en cualquier momento podría perder la conciencia. Aunque en realidad, ya la estaba perdiendo. Todo a su alrededor se estaba volviendo borroso al igual que la imagen de sus guardianes atrapados por aquellas ramas, el poder de la carta Sakura se estaba debilitando y la oscuridad comenzaba a reinar lentamente.

-¡SAKURA! –gritaron al unísono sus fieles guardianes, pero fue lo último que escuchó.

Un gran resplandor lo cubrió todo y los guardianes se cegaron por la intensidad de aquella luz.

-Daidouji, ¡Daidouji despierta! –decía Eriol en ese mismo momento, sacudiendo delicadamente a la dormida joven de ojos azules.

A su vez, ella abrió lentamente sus ojos y al hallarse en los fuertes brazos del inglés se ruborizó ligeramente Es… es realmente muy apuesto. Pensó anodada, hasta que reaccionó. ¿Cómo sabe mi apellido?

-Quien…¿quién es usted? –dijo mientras se reponía.

-Me sorprende que alguien tan observadora como tu no reconozca a un viejo amigo. –sonrió él. –Aunque claro, debe ser porque todavía no se repone del todo. Soy Eriol Hiragizawa.

La aludida se ruborizó aún más al recordar la forma en que había pensado sobre él y se puso de pie rápidamente.

-¡Sakura! ¿Dónde está Sakura, joven Hiragizawa? –preguntó alarmada.

-Temo que no lo sabemos Shaoran, Spinel y Ruby Moon fueron en su busca pero temo que no la encuentran. ¿Qué sucedió, Tomoyo?

-No lo sé, sólo recuerdo que dos sujetos completamente encapuchados llegaron y luego… -se detuvo de pronto, al notar el desastre que la rodeaba. –Oh…por dios, ¿Qué habrá pasado aquí?

-Es lo mismo que desearía saber. –suspiró el joven inglés.

Es que la sala de estar de Sakura se encontraba hecha un completo desastre, las tablas de madera del suelo estaban rotas y había grandes agujeros en el, las paredes estaban marcadas por lo que parecían ser rasguños al igual que los tapizados de los sillones y la mesa de café estaba partida a la mitad. Eso entre otras cosas, como todos los portarretratos arruinados y los vidrios rotos.

-Lo único que espero es que Sakura esté bien, se encontraba muy débil cuando esos hombres aparecieron.

-¿Débil? –inquirió el galeno. -¿Qué le sucedió?

-Luego de despertar a Yue se sintió muy débil y apenas podía mantenerse en pie.

-¿Despertar a Yue? ¿Acaso lo había sellado?

-Asi es, joven Hiragizawa. El año pasado Yue y Sakura charlaron mucho sobre el tema, ella vendría a estudiar aquí en Tokyo y el joven Yukito había recibido una generosa oferta de trabajo en Yokohama. Pero Yue no quería separarse tanto de Sakura, ya que decía que su deber era protegerla y a la distancia no podría hacerlo. –ante la mirada inquisitiva del joven, prosiguió. –Es por eso que Kero propuso sellar a Yue, depositando su esencia en el báculo mágico de Sakura. Y hoy, por todo lo ocurrido y ya que el joven Yukito vino a visitarnos, ella decidió despertar a Yue por petición de Kero.

Así que eso fue lo que ocasionó tal cantidad de magia. Pensó el inglés. ¿Pero dónde estarán Sakura, Kerberos y Yue ahora mismo?

En ese mismo momento, un aturdido Shaoran pensaba lo mismo. Había hecho un conjuro para intentar localizarlos pero no lograba dar con Sakura. Y a pesar de que los guardianes de Eriol sobrevolaban la zona en busca de algún indicio sobre la ubicación de Sakura…no encontraban nada.

Debo encontrarla, necesito hacerlo. Pensaba el joven con desesperación. Si algo le pasara, no me lo perdonaría. Aquel deseo, salía de lo más profundo de su corazón y aunque aún no entendía qué era lo que sentía por ella sabía bien que si algo le pasaba a la joven de ojos verdes él no podría vivir con eso.

Una suave lluvia comenzó a caer, y al sentir las suaves gotas de agua fría sobre su piel se dejó caer. Se sentía débil y sin fuerzas para seguir.

En toda su vida, Shaoran Li nunca se había considerado una persona débil. Pero ahora, bajo la suave lluvia descubrió su debilidad: perder a los que quería.

La sola idea de perderla lo atormentaba y lo hundía aún más en la desesperación, sentía que llevaba horas buscando sin cesar y aún no obtenía resultados ni siquiera un leve indicio de magia. Y por primera vez en mucho tiempo, deseó desde lo más profundo de su corazón volver a ver a Sakura Kinomoto.