NA(1): Pues bueno. No sé qué más puedo decir, quiero decir, que no sepáis ya. Pero este verano, como ya sabéis, ha sido un tanto estresante y este es mi último año de instituto, así que puedo decir que todo mi futuro depende de las notas que consiga este año, etc. Total, que de inspiración y tiempo para escribir... poco.

Por cierto, respuesta a Mary (anónima): ¿QUÉ DEMONIOS IS CROSSFIRE? ¿CÓMO QUE 'MÁS HOT'? ¡YO... QUERER! ¡ESPERO UN PM/REVIEW/TWEET/LO-QUE-SEA CON UN LINK/FOTO/INFORMACIÓN! (No es por ser maleducada, ¿eh? que cuando puedas. No quiero parecer una loca obsesa :P)

Pues sin más dilación, aquí el capítulo 13 de Un Héroe:

Capítulo 13

Punto de vista de Elena:

Terminamos de asegurar la casa justo antes de que amaneciera. Todas las ventanas estaban aseguradas y ni un sólo haz de luz se colaba por sus rendijas.

Damon y yo no volvimos a hablar. De hecho, estuve evitando durante todo el proceso de aislamiento quedarme a solas en la misma habitación que él. Sabía que en un momento u otro tendríamos que hablar sobre todo lo que había sucedido entre nosotros (tampoco es que hubiera mucho de que hablar: nos habíamos besado un par de veces y poco más). Lo cierto era que no me esperaba que declarara su ardiente amor por mí a los cuatro vientos y con una orquesta de fondo, más bien, declararía su amor por Katherine, mi doble, de quien llevaba separado cientocuarenta y cinco años. Las mismas razones que habían llevado a Stefan a secuestrarme hace cuarenta y ocho horas y querer convertirme en una especie de sustituta de la vampira que lo convirtió en 1864, podrían ser las que habían llevado a Damon a tratar de seducirme. Debía ser eso. Damon quería convertirme en Katherine, como Stefan, sólo que él lo hacía de una forma más agradable y sutil. Al final iba a resultar que los Salvatore no eran tan diferentes como había pensado en un principio.

Pues me negaba. No quería formar parte de su juego enfermizo. No hacía ni veinticuatro horas que había escubierto todo este drama sobrenatural, y ya harta de ello.

Jenna se despertó a eso de las nueve de la mañana de su sueño inducido. Tenía un aspecto fresco y descansado. Recordé la conersación que habíamos tenido la mañana del día anterior y cómo su rostro lo surcaban las lágrimas mientras asumía las culpas por mi supuesta muerte. Me rompió el corazón y me prometí a mí misma que en cuanto todo este drama vampírico terminara, la llevaría de compras y la invitaría a comer en el mejor Día De Chicas de su vida.

"¿Qué tal has dormido, tía Jenna?" Pregunté en cuanto entró en la cocina.

"Sorprendentemente bien, teniendo en cuenta que, como la adulta responsable que soy, debería haber dado vueltas toda la noche analizando por qué tú, Elena Gilbert, de todas las personas de este mundo, has podido gastarme una 'broma' de tan mal gusto como hacerte la muerta."

Vale, la CIA no me contrataría para elaborar las tapaderas de sus espías, estaba claro. Me limité a mirar al suelo como si estuviera arrepentida por mi comportamiento inmaduro e infantil.

"Lo siento." Musité.

"Oye, entiendo que después de la muerte de Miranda y Grayson todo está yendo cuesta abajo, y lidiar con tu hermano ya está siendo suficientemente duro como para que tú, la mayor, le sigas el juego."

"Lo sé, a veces la frase 'si no puedes con tu enemigo, únete a él' no resulta muy eficaz." Dije en voz baja. Jenna debió estar satisfecha con mi razonamiento, porque no dijo nada. "Te prometo que no volverá a pasar, de verdad." Aunque Jennano lo sabía, no le estaba prometiendo no volver a hacer travesuras más propias de niños que de adolescentes, sino que le prometía algo más, que no tendría que verse involucrada en ningún drama sobrenatural, porque al final lo único que causa es dolor.

Jenna pareció sorprendida por la solemnidad de mi promesa, pero no dijo nada hasta un minuto después:

"Así me gusta. Pero sigues castigada." Dijo con su buen humor habitual. Sonreí.

"Oh, no esperaba menos." Contesté, complacida porque las cosas parecían volver a la normalida. "¿Quieres tortitas?"

"Dios, pensé que nunca lo preguntarías y tendría que hacerlas yo."

Me reí. Jenna no era precisamente un genio en la cocina.

Me puse a preparar las tortitas mientras charlaba con Jenna sobre nada en particular. Desayunamos en un cómodo silencio hasta que llegó lo inevitable.

"Elena, ¿por qué están tapadas todas las ventanas?"

Y, por supuesto, aquél fue el momento que Damon eligió para plantarse en la cocina. Esto se iba poniendo cada vez mejor.

Jenna miró a Damon como si fuera una alucinación. Cuando se dio cuenta de que su mente no le jugaba malas pasadas, me miró a mí con los ojos llenos e preguntas que yo apenas era capaz de contestar. Antes de que o ella o yo pudiéramos hablar, lo hizo Damon:

"Yo sé un modo de que todo esto sea más fácil." Tenía su habitual tono socarrón que sacaba de quicio hasta a un santo.

Yo sabía a qué se refería, por supuesto, pero no iba a permitir que Damon volviera a meterse en la cabeza de Jenna. Aquello simplemente no iba a pasar. Una molesta voz en mi cabeza me dijo que terminaría aceptando lo que Damon me ofrecía. La ignoré.

"No. Le voy a explicar esto y no va a pasar nada." Dije en lo que quise que fuera un tono firme. Todavía no sigo convencida de que lo consiguiera.

"Entonces, por favor, adelante." Dijo él burlándose de mí. "Me encantaría verlo."

"A mí también." Dijo la tía Jenna.

"A ver, Jenna... ¿tú te acuerdas de Damon? Estuvo aquí ayer." En ese momento, se me ocurrió que Damon podría haber mantenido ciertos recuerdos de Jenna en los que aparecía él para, así, ahorrarme este momento incómodo a mí. Me pregunté si lo había hecho adrede.

Jenna, por supuesto, negó con la cabeza.

"Verás... Damon es... un ¿amigo? Lo conocí hace poco en el Grill. Está aquí para ayudarnos."

"Ayudarnos a... ¿qué exactamente?" Preguntó Jenna excéptica.

Mi mente divagaba tan deprisa que estaba segura que en cualquier momento comenzaría a echar humo por las orejas.

"Él nos va a ayudar a... a encontrar a Stefan." Fue lo primero que se me ocurrió. "Damon es el hermano de Stefan, el amigo de Jeremy que participó en la... en la broma. Resulta que Stefan ha desaparecido y Damon quiere encontrarlo."

No era que distara mucho de la realidad, por eso creo que Jenna se lo tragó, así que por eso añadía a Lexi también en el lote:

"También ha venido su prima, Lexi. Está en el salón."

Como si al pronunciar su nombre la hubiese convocado, Lexi apareció del salón para unirse a nosotros en la cocina. Jenna hizo un par de preguntas a Damon y a Lexi sobre Stefan y qué pensaban hacer cuando lo encontraran. Éstos, mintieron con una fluidez que sólo te dan siglos de práctica, por lo que Jenna estuvo satisfecha con sus respuestas y no puso objeciones a que se quedaran.

Cuando creía que iba a tener un descanso de todo este drama, Jeremy entró por la puerta después de su noche en 'la biblioteca'. Tenía unas ojeras de récord Guinnes, pero al menos no parecía estar colocado. Lo más sorprendente fue que de la mano no traía a la zorra de Vickie Donovan, sino a una chica en apariencia mucho más... no sé, había algo en ella que hizo que me cayera bien al segundo. Su pelo negro azabache estaba suavemente ondulado y contrastaba con la pálida piel de su rostro. Sus oscuros ojos grises tenían un alegre brillo en ellos y sonrisa era tan contagiosa que vi a Jeremy sonreír por primera vez en meses.

Jeremy conrinuó su camino hacia la escalera sin vernos hasta que Jenna gritó:

"¿A qué fugitiva traes, que no nos la presentas?"

Ambos se quedaron helados al ver tanta gente en la casa. Jeremy tenía una expresió que denotaba cansancio (principalmente de nosotras), y parecía que acabáramos de pillar a la chica haciendo lo más vergonzoso de su vida.

Con paso inseguro, Jeremy condujo a la chica, a quien podía verse que quería que la tierra la tragase en ese mismo momento, para presentárnosla: "Eeeh... Jenna, Elena; ésta es Anna. Anna, éstas son Jenna y Elena, mi tía y mi hermana." Dijo mientras nos señalaba a cada una.

"Encantada." Murmuró Anna, lanzándonos una mirada rápida a cada una. No pude evitar notar que tras un rápido vistazo a todos los presentes en la habitación, intentaba mirar a cualquier lado menos a Damon y a mí. Sería por la vergüenza.

Miré a Damon y a Lexi, quienes tenían los ojos entrecerrados hacia Anna, pero no dijeron nada y se mantuvieron al margen.

Mientras tanto, Jeremy estaba explicando que Anna y él se habían conocido en la biblioteca a una tía Jenna con aspecto aburrido, pero que en realidad escuchaba y analizaba cada palabra que salía de la boca de Jeremy. Cuando Jeremy terminó, Ana dijo con voz tímida:

"Será mejor que me vaya..."

Pero Jenna la interrumpió:

"No veo por qué. Por lo que a mí respecta, no he visto nada."

Jeremy, quien supuestamente también estaba castigado, abrió los ojos de par en par y luego sonrió. Jenna tendía bastante a levantar castigos cuando todo volvía a la normalidad.

Un momento después de que Jeremy y Anna desaparecieran en el piso de arriba, Jenna proclamó:

"Bueno, creo que va siendo hora de que me comporte como una adulta y me vaya a trabajar a la universidad." Sin una palabra más, se dirigió al piso de arriba para cambiarse.

Poco después volvía a bajar las escaleras enfundada en unos vaqueros y una camisola azul claro.

"Bueno, me voy a trabajar. Estaré de vuelta a la hora de cenar, así que puedes hacer algo o pedir una pizza o lo que quieras, ¿vale?"

Yo miré a Damon y a Lexi, que estaban hablando en susurros, aparentemente ignorándonos, así que no vieron mi súplica de ayuda. Porque la necesitaba. No quería que Jenna saliera de la calle con Stefan por ahí suelto. Con la mayor sutileza que oude, intenté persuadirla para que se quedara:

"¿Estás segura, tía Jenna? Apenas has dormido estos días. A lo mejor deberías quedarte quedarte un día más en casa y descansar un poco más..."

"No." Dijo ella rotundamente. "Quiero que las cosas vuelvan a la normalidad lo antes posible, y, por desgracia, el trabajo forma parte de 'normalidad'. Así que voy a ir al trabajo, decir que he estado enferma y continuar con nuestras vidas."

Parecía bastante determindad, lo suficiente como para no querer quedarse en casa durmiendo o viendo la tele, y eso era mucho. Así que no había mucho que yo puiera hacer si destapar algo del drama sobrenatural del que quería mantenerla alejada. Suspiré y forcé una sonrisa.

"Bueno, como quieras entonces."

Ella me devolvió la sonrisa y se me acercó para darme un beso en la mejilla y decirme:

"Volveré para cenar, ¿vale? ¡Y deja de hacerme la pelota!"

Con eso, salió por la puerta.

'Bueno,' suspiré mentalmente, 'ahora sí, ¿no? Ahora puedo descansar.' Pensé mientras me dirigía al sofá.

El sonido de alguien llamando a la puerta me dijo que no.

En un instante, Damon estaba a mi lado.

"Lexi," susurró, "lleva a Elena la parte de atrás de la casa. Podría ser Stefan, así que iré yo a abrir."

Sin decir nada, Lexi me llevó a la cocina y me escondió en un rincón fuera de la vista de quienquiera que estuviera en la puerta.

'A lo mejor es Jenna', intenté tranquilizarme mentalmente. 'A lo mejor se le han olvidado las llaves.' Repitiendo este mantra varias veces, me traquilicé lo suficiente y conseguí prestar atención a lo que ocurría al otro lado de la casa.

Oí la puerta abrirse y luego cerrarse unos segundos después. Si Damon y Stefan habían intercambiado algunas palabras, lo habían hecho muy bajito.

A los pocos segundos, Damon apareció por la puerta de la cocina, solo, con un trozo de papel en las manos.

"Parece que mi hermano conserva algo de lucidez a pesar de toda la sangre." Fue todo lo que dijo mientras levantaba el papel.

"¿Qué quieres decir?" Pregunté.

Él se limitó a tenderme la nota. Era un mensaje de Stefan para Damon:

"Hola, hermano,

Creo que ya sé cuál va a ser tu respuesta a mi... propuesta, pero, de todos modos, veámonos dentro de una hora en el Mystic Grill,

Puedes trar a Elena contigo si quieres, pero a nadie más o todos lo lamentaréis.

S.

P.D.: Saludos a Lexi de mi parte."

Me quedé en silencio, estupefacta. A mi lado, oí a Damon decir:

"Genial. A la mierda el plan."


3ª Persona:

Stefan obsevó la silenciosa casa hasta que oyó decir a su hermano:

"Genial. A la mierda el plan."

Stefan sonrió para sí mismo. Con Lexi fuera de combate por el sol, sólo le quedaba lidiar con su hermanno. Había reconocido a Annabelle cuando había entrado en la casa con el hermano de Elena, Jeremy, pero no creía que estuviera con Damon en esta. Damon apenas recordaba a nadie que formara mínimamente parte de su vida como humano. Anna debía estar en Mystic Falls y con los Gilbert por otro motivo. No podía ser casualidad que tanto Damon como Anna volvieran a la ciudad al mismo tiempo. Él, Stefan, había vuelto para visitar brevemente a su sobrino Zach; le gustaba volver cada pocas décadas a la ciudad que lo vio nacer para ver cómo habían cambiado las cosas. Y entonces la vio.

Era la viva imagen de Katherine, pero Katherine estaba muerta junto con el resto de vampiros. Además, ella no tenía el mismo brillo perverso en los ojos que Katherine. No era Katherine. Era humana. Pero él quería a Katherine. Daba igual que ella le hubiera obligado a beber su sangre, a no tener miedo en 1864, él seguía enamorado de Katherine. Y allí estaba ella, mofándose de él, con sus cálidos ojos marrón chocolate, con su perfecto cabello castaño liso, cuando debería ser rizado; con esa sonrisa abierta, honesta y cálida; cuando debía ser fría, misteriosa y perversa. La ira que lo invadió en aquel momento era tan fuerte, tan viva, tan cegadora que olvidó todo rastro de humanidad que quedara en él y agarró a la primera persona que se cruzó en su camino y la dejó seca.

Un ruido en el piso superior de la casa hizo que Stefan volviera a la realidad desde su ensoñación. Parecía que Anna había decidido irse de la casa por una ruta alternativa.
Observó mientras la aparentemente joven vampira salir por la ventana de la habitación de Jeremy. Tendría que seguirla y preguntarle qué hacía en Mystic Falls y después tenía que prepararse para el encuentro con Damon y Elena en una hora, pero antes debía alimentarse. Por mucho que le costara admitirlo, todavía estaba demasiado débil debido a su anterior dieta a base de animales.

Parecía que aquél sería un día ocupado para él. Con un poco de suerte y si todo iba como lo planeado, conseguiría su objetivo al final del día, Elena. Con ese pensamiento en mente, se dispuso a buscar a un par de corredores atléticos para cojer fuerzas.

AN(2): Si queréis spoilers, seguidme en twitter: Rebeku95 o mirad de vez en cuando el hashtag #AHeroFic. :)