Capitulo 16
Un brillante resplandor lo encegueció, pero a pesar de eso logró ver antes de que desapareciera la delicada figura de la carta Hope. Al principio no supo cómo reaccionar y quedó atónito, nunca hubiera creído ver a la carta en un momento así, pero luego reaccionó y se dio cuenta de que si la carta había sido invocada quería decir que Sakura estaba cerca. Con decisión se puso de pie y estaba a punto de echar a correr en la dirección de donde había surgido tal resplandor pero vio ante si la figura inconsciente de Sakura, acompañada por el pequeño Kero y Yukito Tsukishiro.
-¡Ruby Moon! ¡Spinel Sun! –gritó con fuerza.
Y al cabo de un instante, ambos guardianes estaban a su lado
-Ayúdenme a llevarlos de nuevo a la casa de Sakura, por favor.
-Shaoran, ¿no crees que llevarlos allí es peligroso? –dijo la guardiana mientras recogía al desmayado Tsukishiro.
-Eriol y Daidouji están allí, además que su casa es más cercana que la mía. Una vez que estén en condiciones iremos a mi casa y se quedarán allí, a vivir si es necesario. –dijo con decisión el joven jefe.
Dicho y echo los tres partieron, Ruby Moon llevando consigo a Yukito, Spinel cargando al pequeño Kero sobre su hombro y Shaoran llevando a Sakura en sus brazos.
Al cabo de unos minutos, había que admirar la rapidez del joven chino y los guardianes, Sakura y sus guardianes regentes de la luna y el sol descansaban en unas camas.
-Debemos irnos de aquí apenas despierten, es peligroso permanecer aquí. –comentó con preocupación el jefe del clan Li.
-¿No crees que es mejor irnos ahora, Shaoran? –respondió Eriol.
Pero ante el silencio del aludido su joven amiga de ojos azules respondió por él.
-Creo que Li tiene razón, es mejor esperar a que despierten. Creo que Sakura se sentiría algo…incómoda si no despertase en su propio hogar.
-Parece que las cosas no estuvieron tan mal aquí. –dijo distraídamente el pequeño Spi.
-Te equivocas, Spinel. Tuve que volver las cosas a la normalidad con magia y mientras ustedes buscaban a Sakura. La situación era lamentable. Shaoran, ¿avanzó mucho la marca de la estrella en el pecho de Sakura? Como no la he visto antes no sé cuál es su situación.
-Si, la estrella ha aumentado de tamaño. –añadió el aludido con la preocupación gravada en su semblante. –Pero no tanto como esperaba, eso es lo que me extraña.
-Quizás el poder de Sakura es muy grande y ella se resigna a dejarse ganar por aquella maldición. ¿No creen? –comentó Tomoyo.
De pronto la habitación se llenó de un tenso silencio que ni la siempre alegre Nakuru Akizuki se animó a interrumpir. Todos pensaban sobre lo sucedido, la desaparición de Sakura y los guardianes, la irrupción de aquellos hombres en la casa y sobre la maldición de Sakura. Eran muchos sucesos que no tenían una verdadera explicación, pero la mayor interrogante de todas era ¿Por qué esa gente quería hacerle daño a una persona tan amable como Sakura? Ella nunca se había enfrentado con nadie y ni siquiera sabía de la existencia del Consejo de Magia Oriental, sólo vivía una vida común y corriente fuera de su vinculación con las cartas de las que ahora era dueña y sus correspondientes guardianes. Ninguno, y yo creo que nadie que conociera a Sakura, lograría entender por qué a ella le estaba pasando todo esto. Pero a veces la vida nos somete a dolorosas pruebas, y esta era sin duda una de ellas.
-¿Creen que sería correcto ponerse en contacto con la familia de Sakura? Al menos con su hermano, él poseía magia o quizás aún la posee. Creo que sería conveniente que sepa lo que ocurre con Sakura. –dijo preocupada la joven de ojos azules. Ignorando la chispa que se había encendido en los ojos de Nakuru ante la mención del joven Kinomoto.
-No…no es necesario que mi hermano sepa de esto. Lo preocuparía mucho.
Dijo de repente Sakura, que se apoyaba en el marco de la puerta para mantenerse en pie ante la sorpresa de todos.
-¡Sakura! –gritó aún más preocupada Tomoyo. -¿Qué haces de pie? Deberías estar descansando en tu cama.
-Es…estoy bien. Sólo… -no pudo terminar de decir la frase cuando su vista se nubló un segundo y se sintió caer, cerrando sus ojos y esperando el impacto contra el duro suelo. Sin embargo ese impacto no llegó y cuando abrió lentamente sus ojos se encontró con los brazos de Shaoran a su alrededor, sosteniéndola firmemente.
-Shao…quiero decir, Li. –murmuró asombrada.
-Te dije que era mejor si me llamas por mi nombre, Sakura. –contestó él con una sonrisa mientras la levantaba en volandas y la sentaba sobre un sofá al lado de su amiga Tomoyo.
-Gracias, Li…Shaoran. Tomoyo, por favor no es necesario hablar con mi hermano, sólo le ocasionaría preocupaciones innecesarias y…
-¡Sakura puedes morir, eso no es una preocupación innecesaria! –le interrumpió su amiga con lágrimas en los ojos, liberando al fin toda la tensión acumulada y disfrazada en su adorable sonrisa. –Si eso llegara a pasar, ¿tienes una idea de lo que sucedería? ¿Crees que tu padre o tu hermano podrían seguir sus vidas normalmente sabiendo que su hija murió y ellos no hicieron nada para evitarlo? –continuó con más énfasis, tomando las manos de la joven de ojos verdes. -¿Crees que alguno de nosotros podría?
Ahora las lágrimas caían libremente por sus delicadas mejillas y los presentes no podían hacer más que mirar la situación sin saber que decir, nunca ninguno de ellos (ni la propia Sakura) habían visto a Tomoyo de este modo y realmente los sorprendió mucho. Aunque tras un instante reaccionaron, esto no debía asombrarlos tanto…Tomoyo era una simple humana con capacidad para sentir al igual que todos y aunque ella nunca hubiera hecho tal demostración, no quería decir que fuera imposible que lo hiciera.
-Creo, que Tomoyo tiene razón querida Sakura. –intervino Eriol. –Al menos tu hermano tiene derecho a saber lo que ocurre. Al fin y al cabo él siempre supo que tienes magia y de la existencia de las cartas y sus guardianes.
-Así es. –asintieron al unísono el resto de los presentes.
Sin embargo para sorpresa de todos, Sakura contestó firmemente.
-No niego que mi hermano tenga derecho a saber lo que sucede. Pero creo que lo mejor sería que eso no pasara, quizás podría ponerlo en riesgo ya que él vendría inmediatamente a Tokyo. Y no quiero que eso suceda, además él tiene mucho trabajo en Tomoeda y desea estar con mi padre. Quizás yo…pueda ir a verles en estos días o algo.
-Temo que eso no será del todo posible Sakura, ni siquiera será posible que permanezcas en esta casa por mucho tiempo más. –ante la mirada sorprendida y confusa de la aludida, Shaoran continuó. –Hemos estado hablando entre todos y creo que lo mejor sería que tanto Yue, como Kerberos y tu vengan a vivir a la residencia Li.
Sakura se quedó muda, completamente muda. De todas las cosas que pudieran pasarle en ese preciso momento lo que menos esperaba era que Shaoran la invitara a vivir a su casa…o mas bien mansión, residencia o como quieran llamarle. No sabía qué decir o cómo reaccionar, su mente era como un lienzo totalmente en blanco listo para escribirse pero su cerebro no parecía dar la orden de "comenzar a escribirlo".
-Yo…no, no podría aceptarlo, además Kero se sentiría incómodo y…
-Si el problema es el pequeño Kerberos no te preocupes. –intervino Eriol. –Spinel, Nakuru y yo también nos alojaremos en la residencia de nuestro joven amigo así que digamos que…estará entretenido molestando a Spinel.
Ante la mención de Kero, una gruesa vena apareció sobre la frente de Spi mientras recordaba lo ocurrido la última vez que se habían visto. En aquella "fiesta de té" que habían celebrado luego de que Sakura pasara la dura prueba del inglés y en la que la bestia de los ojos dorados lo atiborró con dulces haciéndolo entrar en uno de sus pequeños "lapsus" en los que perdía completamente la razón y enloquecía por los dulces.
-Así es. –añadió Shaoran. –Eriol, también se alojará en la residencia para estar más cerca de nosotros ya que el hotel en donde se ha estado hospedando queda algo lejos de aquí.
-Bueno amigos, dejaré que ustedes decidan tranquilos. –dijo de pronto el inglés de ojos azules mientras miraba su reloj de pulsera. –Debo ir a disponer las cosas para mi traslado y volver a guardar mi ropa en las maletas, ni hablar de la ropa de Nakuru. –añadió con una sonrisa.
-¡Así es pequeña Sakura! No tienes una idea de lo grande que es mi guardarropa. Aunque me hubiera gustado quedarme un poco más, Eriol. –añadió la guardiana con un sonoro suspiro.
-A mi también, pero mira la hora. Además había quedado en verme con Arashi y llegaré tarde.
-¡Oh cierto, Arashi! Estará encantado de verme. –rió jocosa. –Por supuesto, vámonos, ¡vámonos!
Y dicho esto la guardiana salió rápidamente de la habitación arrastrando consigo al pequeño Spinel y olvidando por completo despedirse de los demás.
-Lamento que Nakuru no se haya despedido, creo que con la emoción lo ha olvidado. –se disculpó Hiragizawa. –Espero que aceptes la propuesta de Shaoran, querida Sakura. Adiós Tomoyo, ha sido un placer volver a verte. –añadió besando suavemente la mano de la joven de ojos azules, en un típico gesto inglés pero que provocó que un leve rubor asomara en las mejillas de la chica.
Terminadas las despedidas Shaoran, Tomoyo y Sakura siguieron discutiendo las razones por las cuales sería más conveniente para ella y sus guardianes vivir en la residencia Li, largos minutos pasaron pero la joven de ojos verdes se mantenía reacia y firme en su posición.
-¡No puedo ir! No puedo dejar mi hogar como si nada e irme, además esta…
-¿Irte a dónde, querida Sakura? –dijo de repente un hombre de cabello azulado y ojos tan azules como el océano, los cuales reflejaban curiosidad. Era Sebastian Doyle.
-¡Sebastian! –dijo su novia arrojándose a sus brazos en un cariñoso abrazo, gesto que provocó gran incomodidad en Shaoran que no pasó desapercibida para la siempre observadora Tomoyo Daidouji. -¡Que bueno que estas aquí! Me alegra que vinieras, así me ayudarás a hacerle entender a estos dos que no puedo irme de la casa así como si nada, ¿verdad?
-Sakura. –dijo él con un suspiro. –No sé cuáles son los motivos por los que Tomoyo y tu amigo quieran que te vayas, pero antes que nada debes saber que estaré de viaje por tiempo indefinido. ¿Pero por qué ellos quieren que te vayas?
-Es que…han entrado a la casa unos rufianes que intentaron asaltar y hacerle daño a Sakura, fue una suerte que nuestro amigo Li y yo llegáramos a tiempo para evitarlo, aunque los sujetos escaparon y prometieron volver en venganza. Por eso le sugerimos a Sakura permanecer lejos de aquí por al menos una semana y te íbamos a decir lo mismo a ti Sebastian, pero en vistas de que te irás de viaje creo que definitivamente Sakura no debe permanecer aquí por precaución. –intervino Tomoyo en vistas de que a la pregunta de su novio, Sakura no había sabido qué decir.
En verdad era una buena excusa la que expuso la joven de ojos azules y Sebastian había quedado realmente asombrado. Sin embargo, para sorpresa de Shaoran, no reaccionó con recelo. Cualquier persona normal reaccionaría con un mínimo de celos ante la propuesta de otro hombre a que su novia fuera a vivir con él, es decir por más de que la persona derrochara confianza en sí mismo, los celos existían.
-Sakura. –dijo con fingida preocupación el joven inglés. –Tus amigos tienen toda la razón, yo me sentiría más seguro si tú estuvieras a salvo en otro lugar. Mi ausencia será por tiempo indefinido y si te soy sincero creo que será como mínimo de dos meses.
-Espero que no se sienta incómodo con que Sakura venga a vivir a mi residencia. –intervino Li.
-Por favor, siéntase libre de tutearme Shaoran. Y si se refiere a los celos, no se preocupe por ello. Creo que esa emoción es un tanto primitiva y puede ofender a la persona de la que es objeto y yo… -añadió mirando a los ojos verdes de la muchacha a su lado. –Jamás haría algo para ofender a mi querida Sakura.
Había algo en la mirada del inglés que no pasó desapercibida para el siempre distraído Shaoran, no le sorprendía que Sakura no lo notara ya que era igual o más distraída que él, eso sumado a que estaba enamorada de él. Pero le sorprendió que la siempre observadora Tomoyo no lo notara.Supongo que confían mucho en él, pensó con pesar. O quizás soy yo, que estoy como un paranoico sólo porque ese tipo está con… detuvo bruscamente el hilo de sus pensamientos, se negaba a aceptar aquello y no se sentía con derecho para hacerlo.
-Bien querida Sakura. –la voz de aquel hombre que empezaba a caerle realmente mal, lo sacó de sus pensamientos. –Debo ir a mi apartamento a preparar mis cosas, temprano armé mis maletas con lo que tenía de ropa aquí y buscaré lo que falte en casa. Iré a buscarlas para marcharme, ando con el horario algo apretado. Tomoyo por favor, te quiero pedir un gran favor.
-Si dime, Sebastian. –contestó la aludida
-Por favor, cuando vuelva de mi viaje. ¿Podrías prestarme tus apuntes? Así podré ponerme al corriente con la universidad.
-Claro, no es ningún problema. –asintió ella con una sonrisa. Y dicho esto el joven subió en busca de sus bártulos.
Por su parte Sakura estaba perpleja, no sólo Sebastian no se había opuesto al hecho de que ella se fuera a vivir con otro hombre sino que ahora le decía que saldría de viaje por tiempo indefinido. Quizás él pensara que los celos eran una emoción ofensiva y primitiva, pero ella debía admitir que esperaba que él los demostrara aunque sea un poco. Después de todo no podemos culparla, ¿a qué mujer no le gusta que nuestro amado tenga al menos un poquito de celos por nosotras?
Y, para el asombro del pensativo Shaoran, la joven de ojos verdes partió a la siga de su novio silenciosamente provocando que el joven chino frunciera su ceño levemente.
-Si sirve de consuelo, no creo que los celos sean una emoción algo primitiva que ofenda a la persona celada. Siempre y cuando esos celos no sean obsesivos. –dijo suavemente con una leve risita Tomoyo.
-Sebastian. –llamó la antigua cardcaptor antes de entrar en la habitación de quien era su novio.
-Pasa querida
-En verdad, no pasa nada si voy a vivir a la residencia Li. Podría decirle a Tomoyo que…
-No le ocacionemos incomodidades a Tomoyo, ella podría pensar que es por celos o algo por el estilo y en verdad eso no me agrada. Confío en ti, Sakura y además sé que estarás en buenas manos. La residencia de Li en grande y cómoda, y me alegrará saber que residirás ahí por un tiempo.
-Esta…bien. –respondió ella, aún sorprendida por la reacción de Sebastian pero más aún por su propia reacción.
Es que no podía creer que en el fondo de su corazón le decepcionaba un poco el hecho de que Sebastian no sintiera un mínimo de celos, la hacía sentir como si a él no le importara. No, tonta Sakura. Pensó. Es sólo que él confía plenamente en ti, y deberías estar agradecida por ello. –Dejaré que termines de preparar tus cosas, Sebastian.
Dio la media vuelta y se dirigió hacia la puerta, cuando el suave agarre de él la detuvo.
-Está todo listo querida, vamos. Me quiero despedir de Tomoyo y de tu amigo. –dijo mientras la tomaba por la cintura y caminaban juntos hacia la sala de estar. Gesto que provocó una obvia reacción en Shaoran, que disimuló a duras penas.
-Bueno, es tiempo de irme. –dijo el inglés dando un suave abrazo a Tomoyo y estrechando la mano del joven Li. –Adiós querida, estos días sin ti se harán eternos y dolorosos para mí. –dijo dirigiéndose a la joven de ojos verdes y provocando en ella un leve sonrojo.
Ella estuvo a punto de decir algo como "yo también" sin embargo sus labios fueron sellados por un beso apasionado por parte de su novio que la había dejado atónita. Porque aquel beso no era sólo apasionado, sino también posesivo como si quisiera demostrar que ella era sólo suya.
Cuando él la soltó fue sólo porque ambos se estaban quedando sin aire, efectivamente ella estaba completamente roja pero hay que admitir que aquello no era por falta de aire.
-Mis disculpas, no suelo hacer estas demostraciones en público. –dijo Sebastian dirigiéndose a una sonriente Tomoyo y a un muy enfurruñado Shaoran. –Pero sepan entender que esta será la última vez que toco a la persona que más amo.
-Sebastian…-dijo sofocada la joven de ojos verdes.
-No te preocupes querida, ahora sí me voy. Con permiso.
Y el inglés no hizo más que retirarse del lugar con una leve sonrisa en su rostro, que si bien los demás la habían asociado con la calurosa muestra de afecto que realizó, en verdad esa sonrisa tenía otro significado. Uno completamente diferente, uno más malicioso.
