Capitulo 18
-¿Hijo, qué es lo que te inquieta? –preguntó el gentil Fujitaka Kinomoto una vez que su hijo hubiera cortado la comunicación con su hija.
-No lo sé papá, es sólo que últimamente me siento cada vez más inquieto. Tengo el presentimiento de que Sakura corre peligro y no sé por qué.
-Todos estaremos más tranquilos cuando la veas y compruebes que está sana y salva.
-Igual hay otra cosa que me inquieta aún más. –añadió el joven Kinomoto con evidente malhumor. –Sakura me dijo que ese sujeto que tiene como novio está de viaje y que no está viviendo en su casa porque hubo algunos problemas en el lugar.
-¿Qué problemas, dónde está viviendo? –le interrumpió preocupado y a la vez levemente asombrado su padre.
-No me dijo qué problemas. –bufó Toya. –Pero me dijo que vive con unos amigos, un amigo suyo tiene una gran residencia en la que conviven junto con otros estudiantes más, o eso creo.
-Me extraña que no se haya hospedado en la casa de Tomoyo, pero en fin si esta a gusto con ellos no habrá de qué preocuparnos, Toya.
-Si lo sé, pero mañana mismo pediré un permiso en mi trabajo y me iré directo a Tokyo a ver a ese monstruo.
Más tarde, y luego de terminar de ordenar y limpiar todo el gran desastre que habían ocasionado Kero y Spi, la antigua cardcaptor se dispuso a descansar, pero aunque quería no podía pegar un ojo. Si antes creía que las cosas en su vida habían cambiado, ahora ese cambio ya era drástico y completamente increíble. Es decir, ¿en qué momento terminó viviendo en nada más y nada menos que la gran mansión de Shaoran Li? Todo había sido tan repentino que le parecía imposible que las cosas hayan dado un giro tan grande en tan poco tiempo, parecía que fue ayer cuando desayunaba tranquilamente con su novio en un cálido fin de semana pero no, eso había pasado hace días y ahora no volvería a suceder en un largo tiempo ya que él se encontraba de viaje, y ni modo de ponerse a tener esos cálidos desayunos con Shaoran. La idea simplemente le aterrorizaba.
No entendía cómo ahora se sentía tan incómoda frente al hombre que cuando era niña había sido su primer y más grande amor, porque no lo negaba: el amor que sintió por Shaoran hace tanto tiempo era más grande del que ahora sentía por Sebastian. Pero eso es sólo porque él fue mi primer amor y yo era sólo una chiquilla, se decía siempre que analizaba ese hecho.
La joven de ojos verdes siguió dando vueltas en la cama intentando dormirse, pero cada vez que cerraba sus verdes ojos un torbellino de imágenes pasaba por su mente y le impedía conciliar el sueño. Se sentó en su lecho y miró por el gran ventanal que tenía en la habitación, una hermosa luna llena alumbraba débilmente el balcón perteneciente a su habitación y las estrellas brillaban con gran intensidad. Miró a la pequeña figura del guardián a su lado y observó que dormía profundamente, aunque por momentos murmuraba cosas como "toma esto Spi, te lo mereces"; con un suspiro la joven se levantó de su lecho y se dirigió al gran ventanal intentando abrirlo con gran esfuerzo pese a que su mano izquierda no le era muy útil. Pero no pudo.
Debe ser porque hace rato que estas ventanas no se abren, quizás antes de que Shaoran viviera aquí no había nadie, después de todo nunca vi movimiento en esta gran casa cuando pasaba por aquí. Pensó desalentada. Mmm, de seguro ya están todos dormidos no molestaré a nadie si voy al balcón de la biblioteca de este piso. Después de todo, hoy vi como Sota abría aquellas ventanas.Y con paso de pluma, se dirigió a la amplia biblioteca de la gran residencia Li. En efecto, cuando llegó allí e ingresó se encontró con un gran ventanal del tamaño de toda la pared, avanzó con cuidado para no tropezar y abrió lentamente el amplio ventanal mientras corría con suavidad las grandes cortinas de lino. Se dirigió al balcón y posó sus brazos en la barandilla, una suave brisa agitaba su cabello y, aunque era algo fresca para ella pues sólo llevaba un camisón de seda y una fina bata de dormir, era muy agradable para ella. Con esto podré despejar mi mente y volver a la cama a dormir, pensó satisfecha Sakura mientras cerraba sus ojos disfrutando de la suave brisa.
Ajeno a eso, un muy cansado Shaoran Li analizaba con cuidado y en la privacidad de su despacho unos textos antiguos sobre magia buscando algún posible indicio sobre cómo revertir una maldición hecha por Magia del Caos. Sabía que no era una tarea fácil ya que la Magia del Caos era algo así como una especie de tabú así que nadie escribía sobre ella y sobre cómo revertir maldiciones hechas por este tipo de poder, sin embargo no perdía las esperanzas.
Tiene que haber una solución, pensó, no puede ser que en ningún libro haya una respuesta o al menos una pista de cómo revertir esto. Lo mejor será que vaya a buscar más libros y mañana no debo olvidar pedirle a Sota que instale mi despacho en la biblioteca así evito estar yendo y viniendo por más libros.
Dicho esto, el joven chino se dirigió cansadamente hacia la biblioteca. Estaba tan sumido en sus pensamientos que casi tropezó antes de entrar, pero logró detenerse sin hacer el menor ruido al ver la figura de la bella joven en el balcón. Al verla allí, tan bella e iluminada por la luz de la luna no pudo evitar ruborizarse.
Su cabello del color del caramelo caía como una suave cascada por su espalda y la suave brisa nocturna lo hacía ondular suavemente, sin duda la luz de la luna la favorecía muchísimo aunque probablemente ella lo ignorara. Su rubor se hizo más intenso cuando notó que sólo estaba con un suave camisón y una fina bata de dormir de color azul que sólo le llegaba hasta un poco más arriba de sus rodillas y resaltaba su palidez; al ver aquellas finas y delicadas piernas, que bien podrían ser de bailarina, tuvo que desviar su mirada para evitar un estallido de emociones que le hiciera perder el control. Estaba a punto de hacer notar su presencia para que ella no creyera que era un depravado o algo por el estilo que la observaba silenciosamente, cuando de súbito ella abrió sus verdes ojos y se giró en la dirección en donde el joven chino se encontraba, encontrándose cara a cara con él y mirándolo por un instante directamente a los ojos.
Ese imbécil, ese estúpido chino me las pagará. Pagará todo lo que hizo, desde intervenir en el accidente que provoqué para Sakura hasta estar así con ella.
Pensó con profunda amargura Sebastian Doyle en la privacidad de su habitación, mientras observaba la situación con la ayuda de un conjuro reflejando en un amplio espejo todo lo que sucedía.
Sakura es sólo mía, mía, mía y de nadie más. Sólo yo tengo derechos sobre ella y… ¡maldita sea! si sólo pudiera estar cerca de ella y no tener que fingir que viajo, si sólo pudiera estar cerca suyo y juntos en casa, ella no tendría que vivir en la casa de ese estúpido chino y estaríamos juntos en este momento. Y así podría amarla como lo merece, sí…así deberían ser las cosas.
El odio que sentía en ese momento el joven Doyle era realmente aterrador, ciego de ira estaba a punto de lanzar un conjuro contra la residencia Li cuando las palabras de su padre resonaron en su mente. El amor sólo te llevará a la perdición, hijo.
Esas habían sido una de las últimas palabras de su padre, quien había muerto debido a una maldición provocada por una oscura hechicera despechada.
Así es, pensó con decisión, mis sentimientos no importan. Además lo único que siento es frustración, frustración porque Sakura no será mía. Aunque sea el dueño de su vida, ella no será mía en el sentido en el que la deseo. Pero eso ya no importa, con mis propias manos la mataré, absorberé su poder mágico y me quedaré con la con la llave de la vida. Aquel báculo con el poder de las estrellas cuyo poder superó al de la mismísima reencarnación del gran Clow Reed. Aquel báculo que es capaz de crear la única cosa que la Magia del Caos no puede: seres mágicos.
Y es que en efecto, a pesar de que la Magia del Caos era una magia suprema capaz de controlar todos los tipos de magia existentes había sólo una cosa imposible de realizar para quien fuera practicante de tan poderosa magia. Crear seres mágicos.
Esa era la gran ambición de Sebastian Doyle, crear seres mágicos y ser reconocido como el hechicero más poderoso de todos los tiempos, más poderoso aún que Clow Reed y su reencarnación, más poderoso que la joven con el poder de las estrellas.
Pero la única forma de obtener el poder de Sakura era terminando con su vida o esperando que la misma se consuma con la maldición que él le había conjurado. Pero en el fondo le complacía saber que si alguien acababa con la vida de su querida Sakura, sería él con sus propias manos o con su maldición; pero al fin y al cabo sería él. El placer de saberse dueño de su vida una vez más lo invadió y no hizo ningún conjuro contra la residencia Li.
Si Sakura no es mía, no será de nadie. Pensó con odio.
Totalmente ajena a lo que sucedía en el apartamento de su novio e ignorando que, mientras ella estaba atónita ante lo sucedido en con el joven chino, aquel sujeto tenía pensamientos enfermos sobre ella.
-¡Shaoran! Yo…lo, esto…siento mucho. Creí que no habría nadie despierto a esta hora y no podía dormir entonces intenté abrir el ventanal de mi habitación y como no pude vine al balcón de la biblioteca porque hoy vi a Sota abrir las ventanas y… -explicó atropelladamente la joven mientras todo su rostro se teñía de rojo.
-No…no te preocupes. –dijo suavemente él, completamente sonrojado al igual que ella. Y mientras se acercaba lentamente hacia la muchacha añadió –No es necesario que te vayas a ningún lado, Sakura.
La tomó suavemente por los hombros, la luz de la luna los bañaba a ambos y pese a que no quería y hacía lo imposible por evitarlo, Sakura estaba tan roja como un tomate.
-Sakura, yo…quiero que hablemos de forma más tranquila. No…
-No te preocupes Shaoran, entendí que hubo motivos de fuerza mayor por los que debiste irte de Japón y no regresar hasta ahora. No es necesario que hablemos de eso. –le interrumpió balbuceante la joven.
-Pero es que necesito saber lo que piensas, eres tú quien sufre ahora.
-No, yo no sufro. Sé que aunque todo sea una dura prueba, al final todo saldrá bien.
-Siempre admiré tu optimismo. –suspiró el joven jefe. –Kerberos siempre lo dijo: tienes un conjuro invencible. Porque siempre luchaste por los que amas y no por ti misma, eso fue lo que te convirtió en la joven poderosa que eres ahora.
-Yo no soy poderosa. –murmuró ella.
-Créeme que lo eres. Sólo que no tienes noción de lo grande que es tu poder, pudiste sellar a Yue en tu báculo y liberarlo sin el menor problema y no sólo eso, tu báculo también es una muestra del gran poder que ahora posees porque se transformó increíblemente luego de que Yue fuera liberado de el. Tomoyo me dijo que esperaba que el báculo volviera a tener la forma que tenía cuando eras una niña, pero no fue así y eso sólo es una clara muestra de lo fuerte que eres, Sakura. Pero ahora estás maldita y tu magia disminuirá poco a poco, por eso te prometo que yo te protegeré con mi vida. –
La forma en la que lo había dicho sorprendió a Sakura. Había pronunciado aquellas palabras de una forma muy apasionada con la decisión brillando en sus ojos marrones y eso la abrumaba pero no sabía qué responderle. ¿Acaso todavía siente amor por mí? Pensó con confusión. Pero…no debo dejar que se confunda. Cuando estoy con él lo único que siento es incomodidad, ahora estoy con Sebastian y él confía plenamente en mí así como yo en él, no puedo hacerle esto. No voy a perderlo.
-Sakura. –dijo de nuevo el joven chino tomando con cariño la barbilla de ella y obligándola a mirarla a los ojos. –Te protegeré de quien sea y con mi vida si es necesario, nunca dejaré que algo malo te suceda.
Se ruborizó ante la proximidad del rostro masculino y antes de cometer una locura (como besar al joven chino), salió corriendo de aquel balcón bañado por la luna dejando al jefe del clan Li estupefacto y a la vez resignado.
Me merezco su rechazo. Pensó tristemente. Lo merezco y lo sé, pero aún así no puedo evitar el dolor que esto me causa.
El día siguiente había llegado con la alegría de Nakuru. La joven se había despertado muy temprano y había despertado a todos con su exultante felicidad.
-¡Vamos Sota, hay que servir el desayuno y tener todo listo para cuando los demás despierten! –gritaba en la cocina mientras hacía dar vueltas al joven asistente.
-Pero…señorita Akizuki, lo haría si dejara de…
-Na-ku-ru. Me llamo Nakuru y quiero que me llames por mi nombre. –añadió la guardiana con una sonrisa picarona en su rostro apenando al pobre de Sota, que se había ruborizado notoriamente.
-Esta bien, Nakuru. –respondió tímidamente. –Si quieres puedes ayudarme a servir las cosas, en realidad todo esta listo.
-¡Por supuesto que te ayudaré, después de todo siempre fui yo quien sirvió a Eriol!
Y así, después de varias idas y vueltas todos desayunaban alegremente en compañía de Tomoyo quien había decidido pasar a visitar la residencia para comprobar el estado de salud de su amiga. Pero con su agudeza, la joven de ojos azules notó que Sakura estaba muy callada al igual que el joven jefe del clan Li y es por eso que se prometió mentalmente que después hablaría con ambos.Si tan solo Meiling estuviera aquí, pensó recordando el incidente de la Carta Sellada y cómo entre ellas dos habían intentado sin cansancio darles a los jóvenes enamorados Shaoran y Sakura la ocasión perfecta para que su adorada amiga de ojos verdes que confesara su amor a él.
-Y bien…Eriol, Shaoran…no nos han comentado si estudian alguna carrera o se dedican a algo en particular. –comentó la señorita Daidouji en un intento de crear temas de conversación que fueran lo menos incómodos posibles para su mejor amiga.
-Admito que soy más liberal en eso, paso mi tiempo viajando constantemente por placer en lugar de quedarme a estudiar. Aunque curso a distancia varios cursos en la universidad de Oxford. –respondió el inglés para la sorpresa de Tomoyo, pues ella siempre había creído que Hiragizawa era alguien a quien le gustaba el estudio y no dudaba de que algún día se convertiría en alguien importante por ello.
-Wow, que interesante. Admiro mucho tu libertad, Eriol. ¿Y tú Shaoran? ¿¡Shaoran!? -
Sumido como estaba el joven chino en sus pensamientos, no había escuchado la pregunta de su compañera y después de que esta la repitiera contestó tranquilamente.
-Eh…bueno, he estudiado un poco de arqueología y con la ayuda de reconocidos antecedentes en el tema dentro del clan Li he creado algunas tesis. Pero las obligaciones para/con mi clan son muchas y no tengo tiempo para desarrollar mis estudios sobre arqueología tanto como quisiera.
-Yo creo que tus obligaciones, amigo mío, te han quemado la cabeza. –intervino Eriol de buen humor. – ¿Puedes dejar de hablar tan formalmente? Siempre haz sido un chico muy serio y creo que tantas obligaciones con tu clan te han vuelto peor.
Todos rieron ante la afirmación de Hiragizawa, incluso Sakura que estaba tan distraída que no había prestado atención a toda la charla, sin embargo el joven jefe sólo había suspirado resignado y levemente sonrojado ante el hecho de que todos se rieran de él. Pero no le molestaba, ya que no ignoraba el hecho de que la actual reencarnación del mago Clow era un hombre profundamente despreocupado y ajeno al trabajo y las grandes responsabilidades, a Eriol Hiragizawa lo único que le interesaba era divertirse. Y si era a costa de los demás su regocijo era mayor.
No piensen que el inglés es una mala persona, por supuesto que no, es sólo que tiene un humor algo…retorcido.
-Ahora que lo recuerdo, a ti siempre te ha gustado la arqueología, Li. ¿No es cierto? –preguntó Tomoyo una vez que las risas cesaran. –Recuerdo aquella clase con el papá de Sakura, te habías interesado mucho en su clase.
-Así es, aún admiro al señor Kinomoto. En verdad es un hombre muy culto.
-Y bien Tomoyo, no nos han dicho qué es lo que estudian tú y Sakura. –añadió Nakuru.
-Oh, pues yo estudio administración empresarial en la universidad cercana a la de Sakura, el Tokyo Business School. –respondió la aluidida con una sonrisa.
-¿Administración empresarial? –preguntó con sorpresa el joven chino. –Siempre creí que te dedicarías al diseño de indumentaria. –añadió recordando los extravagantes trajes que Tomoyo diseñara para Sakura en su tiempo como cardcaptor
-Si, admito que me encantaría dedicarme a diseñar ropa infantil. Sería adorable diseñar trajecitos hermosos para los niños. –dijo con claro entusiasmo. –Pero primero tendré que asumir la dirección de la compañía de juguetes de mi madre, la ayudaría en su trabajo y podría hacerle la vida más sencilla. A su tiempo me dedicaré de lleno al diseño de ropa infantil.
-Es admirable la decisión con la que expresas tus deseos, estoy seguro de que lograrás todo lo que te propones. –dijo con una encantadora sonrisa Eriol Hiragizawa, provocando un leve sonrojo en la aspirante a diseñadora.
-¿Y tu Sakurita, qué es lo que estudias?
Sin embargo la joven de ojos verdes se sobresaltó levemente al escuchar su nombre para luego entender que su amiga Nakuru le estaba preguntando algo.
-Lo siento, ¿qué me decías, Nakuru?
-Te pregunté QUÉ ES-TU-DIAS, pequeña distraída
-Oh, estudio repostería en el Hattori Tokyo Institute. También todo sobre artes culinarias.
Y esta simple respuesta, dejó a todos menos a Tomoyo y Kero en un estado de estupefacción que la antigua cardcaptor no entendía.
-¿Artes culinarias y repostería? –repitió asombrada Nakuru.
-Si, sé que cuando era niña no era una excelente cocinera. –dijo algo apenada. –Pero con la ayuda de mi papá pude mejorar y ahora estudio en el Hattori porque me gustaría montar una cafetería que si bien sería modesta también con algunos lujos y bueno, me gustaría cocinar muchas delicias reposteras para que todos las disfrutaran. Sé que no es un sueño ambicioso pero…
-Sin duda, eres una persona humilde y eso es una gran cualidad Sakura. –le dijo Eriol. –Admito que me sorprendió un poco saber que estudiabas artes culinarias porque recuerdo que cuando eras niña hasta te daba miedo freír croquetas, pero es admirable tu avance. Y cuando se de el momento, estaría encantado de probar algo cocinado por ti.
-Gr…gracias, Eriol. –contestó la muchacha apenada.
Y ante las tan "agradables" palabras de su amigo, el joven Li no pudo evitar sentir una punzada de celos tal como cuando eran niños. Celos, que no pasaron desapercibidos ni para Tomoyo como tampoco para Eriol, provocando que este último hiciera un peculiar comentario.
-Oh vamos Shaoran, no es necesario que te pongas celoso sabes bien que sólo aprecio mucho a Sakura. No tengo otras intenciones con ella, además que tengo entendido que nuestra joven y bella amiga tiene novio.
Por un momento el silencio se extendió en la mesa, pero fueron Tomoyo y Nakuru quienes no pudieron contener la risa y ante el fuerte sonrojo de tanto Sakura como Shaoran, hasta el pequeño Spi no pudo evitar reírse bajito.
Luego de que el animado desayuno terminara, Shaoran pidió a Eriol reunirse en su despacho y Sakura hizo lo mismo con Tomoyo. Mientras los pequeños guardianes jugaban animados una especie de juego de retos, y Nakuru atormentaba al pobre Sota.
-Tomoyo, no sé que hacer. –dijo la joven de ojos verdes una vez que ambas estaban en la privacidad de su habitación. –Ayer pasó algo y me sentí confundida, no sé qué es lo que siento.
-Sabía que algo había sucedido entre tú y Shaoran, no por nada estaban tan callados los dos esta mañana. –dijo con una sonrisa suspicaz la universitaria de ojos azules.
-Si. –suspiró resignada Sakura. –Anoche yo…no podía dormir y entonces salí a tomar aire creyendo que no habría nadie despierto a esas horas. Pero me encontré con él y hablamos un poco.
-Y ¿qué te dijo él?
-Me dijo que me protegería de lo que sea y que nunca permitiría que algo malo me sucediera. –contra su voluntad, la joven de ojos verdes se ruborizó. –Pero…no supe que decirle, y él estaba muy cerca de mí entonces comencé a sentirme algo incómoda y me fui del lugar.
-Sakura, ¿no piensas que esa "incomodidad" no es más bien otro sentimiento?
-¿Otro sentimiento? –preguntó confundida la joven.
-Si Sakura, ¿no te recuerda a cómo te sentías cuando estabas en su compañía y aún no le declarabas tus sentimientos? Sé bien que aunque a veces no lo parezca, desde que Sebastian y tú viven juntos empezaron a distanciarse un poco. Ignoro los motivos pero estoy segura de que si sientes algo por Li, debes poner en claro tus sentimientos.
-Igual…¿a ese sentimiento? No lo sé Tomoyo, es sólo que cuando estoy con él no sé cómo reaccionar, mis sentidos se nublan y no sé qué hacer o qué decir. Y admito que ayer salí corriendo porque…porque por un momento creí que él me besaría o que yo lo haría y la idea me espantó…no le puedo hacer algo así a Sebastian, él confía tanto en mí, y…
-No querida Sakura, lo que no le puedes hacer a mi buen amigo Sebastian es continuar a su lado si comienzas a sentir algo por Li.
-Pero es que…él se fue por tanto tiempo y
-A veces, para darse cuenta realmente que dos personas deben y necesitan estar juntas es necesario que se separen, Sakura. –le interrumpió su amiga. –Él se fue por mucho tiempo por sus deberes con el clan pero claramente no ha podido olvidarte a pesar del tiempo y la distancia. La distancia es un factor muy importante en los casos del amor, siempre creemos que la distancia no debería existir porque nos impide estar con cierta persona especial pero yo creo que la distancia es una prueba para el amor, si un amor sobrevive a la distancia y al tiempo creo que es un amor verdadero.
-Es que yo…no quiero volver a sufrir, puede parecerte absurdo pero tengo miedo de quererlo.
-Tener miedo a querer no es para nada absurdo. –replicó Tomoyo con una sonrisa. –Sobre todo si tu corazón fue lastimado. ¿Sabes? Yo creo que tu historia con Shaoran es como aquel cuento chino del hilo rojo.
-¿Hilo rojo? –preguntó muy sorprendida la joven de ojos verdes.
-Si, aquella que dice que todos tenemos un hilo rojo invisible atado en nuestro dedo meñique y que al otro extremo de ese hilo se encuentra la persona para la que estamos destinados a amar. Nuestro amor verdadero. Ese hilo rojo se puede estirar, debilitar o lo que sea pero nunca se podrá romper. Porque si están destinados a amarse, nada ni nadie podrá evitarlo, Sakura.
-Pero Tomoyo, yo…aún no sé si lo amo. No sé qué es lo que siento por él y ahora hasta dudo de mis sentimientos por Sebastian. -replicó Sakura con lágrimas inundando sus ojos. –Sebastian no se merece que lo deje por una confusión que siente mi corazón, él siempre ha sido tan bueno conmigo, tan atento y paciente. Confía plenamente en mí y es un hombre maravilloso.
-Oh Sakura, siempre has sido demasiado buena y has pensado en los demás antes que en ti misma. Pero por una vez debes pensar en tus sentimientos y no en los de los demás. No podrías estar junto a alguien que no amas sólo por temor a lastimarlo.
-Lo sé. –dijo ella mientras abrazaba a su mejor amiga con todas sus fuerzas. –Tomoyo, siempre has sido tan buena amiga, gracias por aconsejarme siempre y ayudarme en mis momentos más tristes. ¡Gracias!
-No llores Sakura, los asuntos del corazón son los más difíciles de resolver pero siempre, SIEMPRE tienen solución. Y sabes que siempre contarás con mi ayuda y mi apoyo. –contestó la joven de profundos ojos azules.
Ajeno a todo, Touya Kinomoto tocaba el timbre impaciente en la casa de su hermana menor pero luego de esperar 5 minutos y llamar constantemente al teléfono móvil de Sakura no le quedó otra opción: tendría que llamar a ese sujeto.
Marcó con impaciencia el número de móvil de Sebastian Doyle y luego de una corta espera este contestó:
-¿Hola?
-Doyle, habla Kinomoto. –bufó con irritación el galeno
-¡Toya, cuñado! ¿Cómo has estado y a qué se debe el honor de tu llamada?
El joven Kinomoto contó mentalmente hasta 10 antes de contestar, le exasperaban los modales del inglés y su forma de hablar. No era racismo ni otra cosa, sólo le exasperaba todo de él por un simple hecho: era el novio de su hermana.
-Bien, bien. ¿Sakura está contigo, estoy en su casa tocando el timbre desde hace 5 minutos y nadie me contesta?
-Oh no, en realidad mi querida Sakura está viviendo con unos amigos suyos por…bueno, una larga historia que ella de seguro te explicará luego. Y yo estoy de viaje por unos asuntos personales, ¿quieres que te de la dirección?
-Si, por favor.
En apenas unos segundos tomó nota del lugar que le indicaba el inglés y para su alivio se dio cuenta de que no era muy lejos de allí. Estaba a punto de cortar la comunicación pero recordó algo.
-Oye, ¿y sabes con quién está viviendo?
-Oh si, es en la casa de un amigo suyo de ella y Tomoyo. Un amigo de la infancia y, si me permites decirlo, un muchacho muy agradable. –añadió con fingida amabilidad. –Si mal no recuerdo se llama Shaoran Li.
-¿¡SHAORAN LI!?- gritó el médico encolerizado ante el recuerdo de aquel "mocoso" como él siempre lo había llamado.
