Capitulo 19

-Eriol, ya no sé que hacer. Debo encontrar la forma de quitarle esa maldición a Sakura o morirá y de sólo pensarlo yo…

-Tranquilo Shaoran. –dijo el inglés con inusitada seriedad. –Será difícil pero debe de haber una forma de quitarle esa maldición, ¿dices que fue hecha con esa magia del Caos?

-Así es, la puedo sentir muy fuerte alrededor de ella. Mezclada con su esencia como si su magia pura fuera contaminada por la de la maldición que posee.

-Así que eso es la Magia del Caos…-repuso pensativo. –Desde que vi a Sakura por primera vez siento ese poder oscuro sobre ella y no tenía idea de por qué, es decir…nunca he sentido ese poder en nadie que yo conozca. Ni yo, ni Clow ya que si él lo hubiera sentido en su tiempo habría podido reconocerlo. ¿Dices que no encuentras nada interesante en tus libros de magia?

-No. –suspiró el joven chino. –No encuentro ningún punto de partida, he pasado toda la noche investigando sin cesar y los libros que poseo aquí no me han sido de gran ayuda a pesar de que son copias de los libros más importantes de la gran biblioteca que posee mi familia en Hong Kong. Creo que lo mejor será utilizar la biblioteca del Consejo, quizás haya algo allí.

-¿Te permitirán usarla libremente? Hasta donde sé el Consejo es muy receloso en el ámbito de las fuentes de información que posee.

-Y no estás para nada equivocado. Pero ya que estoy en una misión a favor del Consejo y de su sede aquí en Japón, tengo todo el derecho del mundo a disponer de los libros que poseen.

-Además que quien los solicita no es nada más y nada menos que el prestigioso Jefe del clan Li y uno de los hechiceros más poderosos de China. –agregó Eriol en un tono que pretendía ser una burla a la forma imperiosa de hablar que tenían los jefes del Consejo de Magia Oriental, además que el inglés sabía muy bien que el clan Li era muy importante en el Consejo y que sus jefes tenían una gran admiración por su joven amigo.

-No lo digas así, si te soy sincero a veces sólo deseo tener una vida normal. Libre de magia y de grandes responsabilidades con un clan.

-Nunca me hubiera esperado que seas precisamente tú quien dijera eso, Shaoran. Pareces muy orgulloso de tus responsabilidades y siempre has sido un chiquillo muy serio.

-Si ya me lo has dicho varias veces. –bufó el joven jefe. –Pero es que…hay momentos, pequeños momentos en los que desearía tener una vida normal. Dedicarme libremente a la arqueología y no tener que vivir sometido a constantes presiones. Ahora hasta mi madre me presiona, bueno…aunque ella siempre me ha presionado.

-¿En qué te presiona ahora tu madre? –preguntó un poco más serio el inglés.

-Meiling me dijo que quiere que en cuanto vuelva a Hong Kong me vaya haciendo a la idea de casarme, porque al ser su único hijo varón debo comenzar a formar una familia para asegurar la continuidad del clan. –contestó el otro con un sonoro suspiro.

Sin embargo la única respuesta que recibió fue una sonora carcajada lo que provocó la estupefacción reflejada en su bello rostro y luego un poco de mal humor.

-No es gracioso. –bufó irritado.

-No, efectivamente no. Pero es que no me imagino el hecho de formar una familia, no me burlo de ti por favor no pienses eso. Es sólo que mientras te escuchaba me imaginé a mi en tu posición, siendo obligado a casarme y formar una familia y eso provocó mi carcajada, querido amigo.

-Pensé que eras un hombre más serio, Eriol. Sacando de lado tu negro sentido del humor. –dijo asombrado el chino.

-No me malinterpretes, soy un hombre muy serio cuando la situación lo amerita. Pero a la vez muy liberal, en toda mi vida aún no me he enamorado verdaderamente de alguien…a diferencia tuya. Admito que tuve alguna que otra relación con muchachas inglesas, pero nunca he sentido esa clase de amor que impulsa a una pareja a casarse y de sólo imaginarme sentirlo me río de esta forma.

-Pero yo…no quiero casarme sin amor. Sé que es algo "cursi" pero es como pienso.

-No es cursi, amigo. Es realista, es eso o los dos somos unos cursis. –rió el otro. –Y supongo que tampoco querrás casarte sin amor ahora que has vuelto a ver a Sakura. –agregó con picardía.

Shaoran abrió su boca a punto de protestar apenado cuando el insistente sonido del timbre lo hizo callar y mirar con la perplejidad brillando en sus ojos cafés a su joven amigo inglés. -¿Quién puede ser? –preguntó confundido. –Nadie del Consejo tocaría el timbre de esa forma.

Salieron del despacho del joven jefe casi al mismo tiempo en que Tomoyo y Sakura bajaban las escaleras confundidas y Sota corría a recibir a tan insistente visitante, hay que destacar que no sólo corría por eso sino también para huir de la coqueta Nakuru que no hacía más que invadir su espacio personal halagándolo y diciéndole lo apuesto que era.

-Bienvenido a la residencia Li, ¿en qué puedo ayudarlo? –dijo rápidamente mientras abría la puerta olvidando fijarse antes por la pequeña pantalla conectada a la cámara de seguridad de la entrada. Si lo hubiera hecho, si se hubiera detenido a ver en la pequeña pantalla al lado de la puerta se abría evitado un gran susto. Y es que cuando abrió la puerta se encontró con un hombre que lo que menos irradiaba era simpatía hacia los demás y que con fría voz dijo:

-Quiero ver a Sakura Kinomoto.

-Her…¡Hermano! –exclamó realmente sorprendida la antigua cardcaptor cuando vio a su joven y apuesto hermano en la puerta de la residencia Li.

En su apartamento Sebastian Doyle se carcajeaba mientras observaba la situación desde su particular espejo. Conocía bien el temperamento de Toya Kinomoto y por la reacción del galeno cuando él le dijo que Sakura se alojaba en la residencia de aquel chino se había dado cuenta de que a su cuñado Shaoran Li no le caía precisamente bien.

Quizás tenga suerte y Kinomoto lo mate, sería lo ideal ya que me ahorraría problemas en le futuro. Aunque sé que es imposible, Sakura defendería a ese detestable Li. Pensó.

-Señor, ya están listos los Seis y tanto Zhao como si gente. Lo esperan en su despacho.

La voz de su fiel Stuart interrumpió sus pensamientos.

-Si, si…ahora mismo voy.

Y luego de escasos minutos los Seis malditos, la gente más cercana (además de poderosa y confiable) de Yugo Zhao y la esposa de este, Misa Zhao; estaban reunidos junto al Maldito también conocido como Sebastian Doyle.

-Bien señores, agradezco que hayan venido a nuestra pequeña reunión. Debemos coordinar los últimos detalles de nuestro plan. Estoy abierto a sugerencias y opiniones.

-En fin, Doyle ¿con cuántos lucharemos? –dijo el jefe Zhao sin rodeos ante la preocupada mirada de su esposa.

-Si contamos sólo a Li y a Sakura con sus guardianes son sólo cuatro nuestros contrincantes. Pero sé bien que mi primo se encuentra aquí y al parecer es un buen conocido de estos sujetos así que no dudo en que se una a la batalla. Así que contando a los aliados de mi primo serían siete nuestros contrincantes.

-¿Entonces cuál es la necesidad de la ayuda del clan Zhao? Son pocos contrincantes para tanta gente, ¿no cree?

-Si mi señor lo desea, con gusto me desharé de usted Zhao. –siseó uno de los seis encapuchados.

-Por favor señores, no recurramos a la violencia innecesaria. –intervino Sebastian. –En efecto Yugo, creo que la intervención de tanta gente por su parte es total y absolutamente innecesaria.

-¿Intervención de tanta gente de MI parte? –preguntó indigado el aludido. –Debo recordarte Doyle que cuando acepté tu propuesta se suponía que sólo acabaría con Shaoran Li con alguna ayuda de TU gente, que son lo suficientemente poderosos para hacerle frente sólo porque son practicantes de tan poderosa magia. Admití el hecho de que si era necesario también me encargaría de esa mujer Kinomoto. Pero ahora resulta que son siete personas a las que daremos batalla y entre tu gente y la mía los doblamos en número. La gente que me acompaña es de mi círculo de confianza y los más poderosos de los nuestros.

-Señor Zhao, estas personas que están aquí presentes…

-Que ni siquiera sé sus nombres. –le interrumpió Yugo.

-Intervendrán en nuestra pelea porque para eso existen. –continuó con naturalidad el inglés. –Su el deber de los Seis Malditos es acompañar a su jefe en todas las circunstancias que rodeen la vida de este. Y tiene bien claro que su jefe soy yo, ¿no es así? Y si no sabe sus nombres o tampoco ha visto sus caras es porque la identidad de los Seis es absolutamente secreta ante personas que no pertenezcan a nuestra estirpe. Creo que para usted sólo serán necesarios como mucho dos hombres de confianza que lo acompañen en la lucha. Mis hombres y yo nos ocuparemos de Sakura, Eriol y los guardianes.

-Entonces yo sólo lucharé contra Li, ¿no es así?

-Así es estimado compañero, así es. El final de todo, se acerca.

-¿¡QUÉ HACES TÚ VIVIENDO CON MI HERMANA, MOCOSO!? –gritó Toya Kinomoto en ese momento.

-¡Te recuerdo que ya no soy ningún mocoso! –contestó realmente enfadado el jefe del clan Li.

-Eh…hermano, te recuerdo que soy yo quien vive con él. –intervino Sakura sin saber donde meterse debido al bochornoso momento que estaba pasando.

-¿¡Y AÚN ME LO DICES ASÍ!? Nos iremos los dos a un hotel o a donde sea, Y ESO QUE AÚN NO SÉ POR QUÉ RAYOS NO ESTAS EN TU CASA, SAKURA. PERO NO, ESTAS VIVIENDO AQUÍ CON ESTE MOCOSO COMO SI FUERAN NOVIECITOS O ALGO DE ESO.

-¡Hermanoo! –protestó la joven de ojos verdes totalmente roja ante las palabras que decía su hermano mayor. Pero para su sorpresa Shaoran se había puesto rojo…pero de rabia. Aunque quizás encubriera su vergüenza o pena con su rabia, quien sabe.

-Escuchame bien, Kinomoto. –gritó el joven Li. –No permitiré que le faltes así el respeto a Sakura quien encima es TU hermana. Supongo que sabes bien que Sakura tiene una relación con Sebastian y apuesto lo que sea a que ya haz hablado con él para saber que su relación aún no ha terminado como para insinuar lo que insinúas. Después de todo estoy completamente seguro que es gracias a Sebastian que sabes que Sakura se hospeda aquí. –esto último lo dijo en un tono frío y amenazador, dejando reflejar lo mal que le caía aquel inglés.

Y por primera vez en su vida, Toya Kinomoto no sabía qué decir. No ignoraba que en su cólera por saber que ese sujeto estaba de nuevo cerca de su hermana y que encima vivían juntos, había dicho palabras que podrían ofender a Sakura. Pero jamás, jamás JAMÁS admitiría su error frente a ese mocoso.

-Discúlpame mocoso. –dijo con palpable ironía. -pero mi hermana y yo necesitamos privacidad. Sakura, ¿dónde podemos hablar tranquilos?

-En…en mi habitación hermano. –contestó la aún apenada Sakura.

-Vamos allí entonces.

Y en silencio obstinado el galeno siguió a su querida hermana menor rumbo a la habitación de esta. Pero apenas se fue, Nakuru Akizuki suspiró muy ofendida.

-Aaay, ¡Toya ni se ha dado cuenta de que estoy aquí! Con todo su enojo ni se percató de mi presencia, ¡y yo que me moría por abrazarlo y saltar hacia él! Pero… -añadió con su característica seriedad repentina. -No soy suicida, sé bien que si hubiera hecho eso habría terminado mal.

-Exactamente Nakuru, hiciste muy bien en no acosar al médico en ese momento. –aprobó su amo.

-Yo creo, que lo mejor será esperar a que el hermano de Sakura se calme. No entiendo por qué está tan enfadado pero nunca lo había visto así.

-Realmente yo tampoco, aunque no me sorprende en lo más mínimo. –suspiró con cansancio Shaoran.

-Pero fue adorable como defendiste a Sakura. –dijo con una gran sonrisa y hasta podría decirse que con estrellitas en sus ojos, la hija de Sonomi Daidouji.

-Bien monstruo, escucho tus explicaciones. –bufó el joven Kinomoto.

-Hermano, yo…lo siento mucho es sólo qué…

-Sakura ¿qué rayos te pasó? –saltó de pronto Toya con el susto reflejado en sus profundos ojos oscuros. Y es que en medio de su ataque no se había percatado de que su hermana tenía la muñeca izquierda enyesada con apenas la posibilidad de mover sus frágiles dedos, y una venda envolvía todo su brazo derecho. Desde su muñeca hasta la manga de la blusa que ella llevaba puesta. -¿Cómo es que te has lastimado tanto?

-Eso…eso es lo que tengo que explicarte. Hermano, sé bien que tú siempre has sabido que tengo magia y de la existencia de las cartas Clow y después Sakura. Así como también sabes de la existencia de mis guardianes: Kero y Yue. ¿No es así?

-¿Y qué hay con eso? Sabes que siempre lo supe, incluso le di mi poder a Yue.

-Y siempre te estaré eternamente agradecida por eso, porque de no haber sido así hoy ni Yue o Yukito existirían. Pero yendo al grano…hay un problema con…la magia.

-¿La magia?

-Si. –suspiró la antigua cardcaptor, no tenía idea de cómo le explicaría la situación a su hermano. –Hay unas personas…que quieren lastimarme y también a Shaoran. Esa también es la razón por la que estoy aquí, hermano.

-¿Cómo que quieren lastimarte? –preguntó el médico repentinamente serio y con el ceño fruncido.

-Si, aún no sabemos por qué pero ya nos han atacado tres veces. No sé qué es lo que quieren de nosotros y Shaoran sigue investigando sobre eso con la ayuda de Eriol que es otro compañero mío de la primaria. Él también tiene magia y…

-Si si, no me lo recuerdes. Sé muy bien las malas pasadas que les jugaba ese sujeto tanto a ti como al mocoso chino.

-Bueno, ahora todos estamos viviendo aquí. Cuando veníamos en camino, ayer por la tarde, Shaoran me comentó que esta residencia tiene protección mágica es por eso que es más segura. Además tuve que mudarme ayer porque volvieron a atacarme cuando estaba en mi casa con Tomoyo. Yo…tengo miedo, no sé qué pueda pasar y… -la joven de ojos verdes tuvo que dejar de hablar, porque temía que si lo hacía las lágrimas comenzarían a caer y no se lo permitiría.

-Está bien Sakura, no te preocupes. Estoy seguro de que hallaremos una solución a esto y cuando tengamos a esos tipos en frente yo mismo los haré escupir las razones por las que te atacan.

-Gracias hermano, es que ellos son muy fuertes y a veces hasta dudo de mi propio optimismo.

-Eso nunca monstruo. –dijo él mientras tomaba las pequeñas manos de su hermana. Pequeñas comparadas con las suyas, claro. –Nunca debes perder la fe en ti misma y en los tuyos y mucho menos tu optimismo.

-Oh, hermano. –gimió la muchacha mientras abrazaba desesperadamente a su hermano mayor como si fuera su tabla de salvación en medio de un naufragio. – ¡Te he extrañado tanto, a ti y a papá! A veces anhelo demasiado nuestra tranquila vida en Tomoeda y no puedo evitar derramar algunas lágrimas.

-Nosotros también te extrañamos, monstruo. –contestó abochornado por la muestra de cariño de su hermana. La quería muchísimo y haría cualquier cosa para protegerla de quien sea, pero no era ese tipo de hombres que anda dando abrazos por la vida precisamente. -Pero para cumplir nuestros sueños se deben hacer ciertos sacrificios. Porque al final, la suma de esos pequeños o grandes sacrificios es nuestro orgullo cuando al fin llegamos a nuestra meta.

-Gracias…gracias por todo, hermano. –murmuró ella aún abrazada a él.

Toya no sabía qué hacer, no era sentimental y no sabía cómo reaccionar ante esas muestras de afecto por lo que se limitó a abrazar a su pequeña hermana en silencio hasta que esta se calmara. Si bien siempre había sido una persona malhumorada, con el paso del tiempo su carácter se había hecho más fuerte e "inestable" y ahora se arrepentía de haber hecho una escenita de "celos de hermano mayor" cuando su hermana atravesaba tan difícil situación. Pero aunque fuera por esta situación particular, odiaba el hecho de que ese mocoso chino había vuelto y ahora vivía ocn su hermana. Demás esta decir que Toya no odia a Shaoran y en realidad estaba a, sin embargo es excesivamente celoso con su hermana; bastante mal lo pasó cuando se enteró que ella había iniciado una relación con Sebastian Doyle. Pero por alguna razón que no entendía, Sebastian le importaba poco y nada porque no sentía que aquella relación con su hermana podría llegar a durar tanto…aunque ahora ya convivían y todo. Pero había algo en el inglés que no encajaba, por eso temía más que fuera Shaoran Li quien apartara a su distraída hermana de su lado.

-Y por cierto… -dijo Sakura sacándolo del mar que eran sus pensamientos. -¡No soy un monstruo! –y acto seguido lo pisó con fuerza.

-Pues por la forma en que te comportas creería que sí. –replicó resistiendo el dolor del fuerte pisotón de Sakura, su adorada hermana.

-Eriol…quiero hacerte una pregunta. –dijo en ese momento Shaoran Li, alejándose de la animada charla que sostenían Tomoyo y Nakuru.

-Claro…¿qué quieres saber?

-Cuando recién nos encontramos me comentaste que tenías un primo inglés que sospechabas que podría estar causando alborotos en Japón. ¿Cómo se llama?

-Es cierto, aunque no sabría decirte si son alborotos con magia o no. Fueron pocas las veces que nos veíamos, creo que no le caía muy bien que digamos, y de todas esas veces sólo una sentí magia en él. Pero fue muy rápido y aún no sé si fue mi imaginación o qué. Y bueno, su nombre es Sebastian Doyle.

El joven chino contuvo su sorpresa a duras penas, ahora todo cerraba. Antes había creído que el gran parecido entre Eriol y Doyle era sólo una casualidad, pero a estas alturas ya había entendido que ni las consecuencias o las cualidades existen en esta vida: sólo lo inevitable. Y si antes dudaba, ahora estaba completamente seguro de que Doyle, el novio de Sakura, era el primo de Eriol y que podría estar detrás de todos los problemas que rodeaban a la joven de ojos verdes