Capitulo 21
El vacío a mi alrededor es lo único que siento, sé que caigo pero mi cuerpo no reacciona. Lo único que sé es que esta vez todo acabó, sé que caigo de una gran altura y el grito desesperado de Sakura me desgarra el alma. Pero a pesar de todo, mi mente no puede dejar de pensar en una sola persona y en los escasos momentos que compartí con él…
El grupo corría desesperado a pesar de los temblores y el caos en la gente ante la inusual situación, Toya no dejaba de mirar con preocupación a su alrededor sin dejar de pensar en la cantidad de heridos que podrían resultar ante tan inusual reacción de la naturaleza. Pero pronto un agudo grito lo sacó su concentración y atrajo la atención de todos sus compañeros que corrían en la misma dirección y con el mismo fin: salvar a Sakura de un posible peligro. Con claridad pudo escuchar la voz desgarrada de la joven de ojos verdes gritando con todas sus fuerzas el nombre de Tomoyo, y cuando levantó la vista hacia el lugar de donde provenía su angustiada voz no pudo más que espantarse, y no fue el único.
La menuda joven, amiga inseparable de Sakura Kinomoto caía al vacío sin nada que la detuviera, pero totalmente inconsciente. Y fue Eriol, quien al verla caer sintió como si su corazón se estrujara y lo ahogara el dolor sin embargo eso no le impidió actuar rápido.
-¡SPINEL! –gritó, y ante la súbita aparición de la forma original de su fiel guardián, se subió a su lomo y ambos volaron a toda la velocidad que era posible para las delicadas alas negro-azuladas de la bestia, hacia la desvalida Tomoyo.
Pero el joven inglés sabía que le sería imposible llegar.
-Mocoso, ¡usa tu magia! ¿no puedes hacer algo acaso? –gritó Toya Kinomoto al estupefacto Shaoran.
Al escuchar las bruscas palabras de su acompañante, el joven reaccionó e invocó el poder de su espada pero cuando estaba a punto de crear una burbuja de aire que retuviera a su amiga en peligro, la tierra se abrió a sus pies y tanto él como el hermano de Sakura cayeron al vacío de la oscuridad rocosa.
-¡Cuidado! –gritó Yue. Y fue su rápida reacción y la de Ruby Moon lo que les salvó la vida a los jóvenes, ya que los tomaron de sus brazos evitando su inminente caída. Y una vez que los tuvieron bien sujetados volaron en la misma dirección de Eriol.
Una suave luz roja envolvió el cuerpo de Tomoyo, y su caída comenzó a suceder más lentamente, dándole tiempo a Eriol para tomarla en sus brazos y recostarla sobre el lomo de Spinel Sun.
-¿Ella se encuentra bien, amo? –preguntó preocupado la bestia mientras volaba lentamente hacia las grandes columnas de roca que parecían encerrar algo…o a alguien.
-Si Spinel, gracias al cielo ella está bien.
-¡Eriol, Eriol! –gritó Ruby Moon en ese momento. -¿Están bien?
-¿Dónde está Sakura? –intervino Toya que se sostenía de Nakuru, algo que por cierto no le agradaba mucho.
-Creo que está encerrada allí. –contestó con preocupación el joven Li, señalando las cuatro gruesas columnas de roca pura.
-Sa…Sakura. –murmuró la joven de ojos azules en brazos de Eriol mientras recuperaba su conocimiento.
-Tranquila Tomoyo, todo esta bien. Ahora la buscaremos. –fue la respuesta que recibió.
Y al escuchar esa profunda voz, abrió repentinamente los ojos encontrándose cara a cara con Eriol, y dándose cuenta de que no sólo estaban muy cerca sino que él la rodeaba con sus brazos de forma…¿cariñosa? Mientras ambos volaban montados a Spinel.
-E..¡ERIOL! –gritó totalmente sorprendida y sonrojada. –Dios mío, ¿qué pasó, dónde esta Sakura?
-Creemos que está atrapada entre esos pilares de roca, Tomoyo. Pero no te preocu…
-¡No está! –gritó el hermano de la adorable joven de ojos verdes interrumpiendo la explicación del inglés, mientras la palidez de extendía en su apuesto rostro. -¡La bestia se encuentra aquí, pero Sakura no!
-¿No considera precipitada su forma de actuar, señor?
-Para nada mi fiel sirviente, ha pasado casi un mes desde que todo comenzó. Lentamente fui debilitando sus poderes y a estas alturas ya debería estar muerta de no ser porque ese imbécil chino se interpuso en mis planes por órdenes del Consejo.
-Es una suerte que Zhao haya sido una persona fácil de manipular, amo.
-Así es, de lo contrario las cosas se habrían complicado aún más. Aunque hubiera preferido mil veces que el manipulado en esta situación fuera Li y no Zhao. Después de todo, ese Zhao no tiene los grandes poderes de aquel chino.
-Tiene usted toda la razón, mi señor. Pero insisto, ¿no es precipitado su accionar?
-¡DESCUBRIERON LO DE LA MAGIA DE LA VIDA, IMBÉCIL! –gritó con violencia el aludido. -¿Qué crees que hubiera pasado si hubiera dejado pasar otro mes? Esos sujetos habrían seguido investigando y encontrarían la forma de vencer mi poder. ¡La Magia del Caos es poderosa pero no invencible! ¿Acaso mi padre no te lo decía siempre?
-Si amo, lo siento mucho. No quise cuestionar su proceder, su padre ha sido una persona muy sabia y usted ahora posee toda aquella sabiduría que era característica de mi señor Arthur Doyle.
-Pero mi padre fue un idiota que se dejó llevar por el camino errado. –añadió su señor mientras acariciaba suavemente el cabello de la joven a sus pies. –Yo no cometeré su mismo error. Mi accionar no es precipitado, desde hace un mes o quizás más que debilito su poder, la intervención de Shaoran ha sido completamente repentina desde hace una semana y no permitiré que pase más tiempo con sus estúpidas investigaciones. Además cada día que pasa se acerca más a ella, y si ella no es mía tampoco será de él. –añadió con una perversa sonrisa.
-Tiene usted razón mi señor, si Li siguiera contando con el tiempo necesario para terminar sus investigaciones sería un grave inconveniente para nuestros planes.
-Así es, he pensado terminar todo hoy mismo. Pero le daré a Li un poco más de sufrimiento, veamos cómo reaccionará ese insecto al no saber el paradero de la mujer que ama. Seguro la desesperación lo consumirá y nada podrá hacer. Ahora Stuart, quiero que coloques los Antiguos Sellos en el departamento ya que con ellos no podrán sentir la esencia mágica de mi adoraba Sakura y ella tampoco podrá usar su magia aquí.
-Como ordene, amo. –contestó el anciano y acto seguido se retiró a cumplir con sus órdenes dejando a un muy soñador Sebastian.
-Si querida. –murmuraba Doyle al oído de una inconsciente Sakura. –Pasaremos unos días maravillosos disfrutando de nuestra mutua compañía.
-¿Cómo puede ser que no aparezca por ningún lado? –gritó enfurecido Toya Kinomoto, horas después mientras la desesperación reinaba en la residencia Li.
-Kinomoto, relájate y deja de gritar. No eres el único desesperado por encontrarla, ¿sabes? –replicó fríamente el dueño de la gran casa. –Sota, contáctate con el Consejo. Quiero que busquen en todos los rincones de la ciudad a la señorita Kinomoto. Está desaparecida como consecuencia de los extraños hechos que azotan Japón así que no tendrán derecho a negarse.
-¿Acaso se negarían? –preguntó con evidente preocupación Tomoyo, mientras el siempre dispuesto Sota partía a cumplir con las órdenes de su señor.
-No conoces al Consejo, Tomoyo. Son capaces de todo si eso afecta su reputación o sus funciones, incluso el hecho de no buscar a alguien desaparecido por arte de magia. –bufó el joven chino.
-Tomoyo, creo que lo mejor será que descanses. Has sufrido una gran conmoción hace algunas horas y la desaparición de Sakura empeora las cosas. –sugirió amablemente el inglés Hiragizawa, mientras rodeaba con su brazo la delicada figura de la joven de ojos azules.
-Pero yo…no, no podría descansar mientras no se sabe el paradero de Sakura.
-El inglés tiene razón, si te pones peor eso no será de gran ayuda para nadie y a mi hermana no le gustaría nada, Tomoyo.
-Eriol, por favor acompáñala a una de las habitaciones de arriba o si ella lo prefiere a la de Sakura.
Y con un leve asentimiento de cabeza, el joven inglés guió a su compañera a las habitaciones mientras el hermano de la antigua cardcaptor y el joven jefe del clan Li comenzaban a discutir sobre posibles lugares donde se podría hallar Sakura.
Pero cuando ya estaban en la segunda planta y fuera del alcance auditivo de sus compañeros, Tomoyo se detuvo.
-¿Sucede algo, Tomoyo?
-No…es sólo que…quiero agradecerte, Eriol. Si no hubiera sido por tu ayuda probablemente yo no estaría aquí, y… -la joven de ojos azules no pudo continuar pues tenía un nudo en la garganta y además se había ruborizado bruscamente al recordar qué fue lo último que pensó antes de quedar inconsciente.
-No es algo por lo que debas agradecerme, cualquiera hubiera hecho lo mismo por salvar a alguien tan valioso como tu, querida. –contestó él con una sonrisa mientras le tendía un suave pañuelo. Pues no ignoraba que las lágrimas que la muchacha intentaba contener con todas sus fuerzas en sus oceánicos ojos, se derramarían en cualquier momento. –Y déjame decirte que lo haría una y mil veces aunque mi vida corriera riesgo por ello, porque el dolor que sentí en mi pecho al verte no se compara con nada de lo que haya sentido antes. –añadió con inusitada seriedad y pasión contemplando los sorprendidos ojos de ella.
-Eriol…yo…
-No sé qué es lo que me sucede contigo Tomoyo, sólo sé que desde el primer momento en que te ví comencé a sentir sensaciones que nunca antes había sentido por nadie. Mi mundo se puso de cabeza y cada vez que te veo siento como si el corazón me estallara. No sé qué es esto, nunca antes lo he sentido por nadie a pesar de que he tenido varias relaciones hasta ahora. Pero contigo…contigo es diferente.-
Al escuchar la frase "he tenido varias relaciones hasta ahora" la joven se ruborizó más y un sentimiento incómodo la asoló mientras se imaginaba a su compañero de primaria con otras mujeres. ¿Acaso estoy…celosa? Pensó con sorpresa, pues hasta ahora nunca se había enamorado de nadie y no sabía verdaderamente lo que significaba sentir eso.
-Eriol, yo…no sé qué decirte. Cuando… cuando te veo. -¿por qué estoy tartamudeando? Pensó con irritación. –Cuando te veo me siento de la misma forma, y… también cuando comencé a caer, lo primero que vino a mi mente fuiste tu. ¡Fuiste tu! ¡Y me sorprendí a mí misma con eso! –ahora las lágrimas caían sin cesar por sus pálidas mejillas.
-Querida…querida no llores. –dijo el inglés con suavidad mientras la abrazaba tiernamente y ella hundía su rostro en su pecho. –Si te veo llorar, siento como si cada lágrima que derramas se clava como un puñal en mi pecho. -
La muchacha alzó tímidamente su cabeza para poder mirar al inglés a los ojos, aquellas palabras sinceras la habían conmovido y contra su voluntad nuevas lágrimas cayeron empapando su delicado rostro.
-Eriol…no sé qué decirte, yo lo sien… -no pudo terminar su frase.
Sus labios fueron sellados con un tierno beso que comenzó tímidamente por el miedo al rechazo, pero luego se volvió más apasionado y demandante. Como si para el joven disfrutar del dulce néctar de aquellos labios femeninos fuera su única cura, por su parte ella respondió tímidamente. Era la primera vez que alguien la besaba y se sentía flotar en el aire ante la dulce sensación, aquella sensación de ser amada y ansiada por la otra persona. Abrían seguido así hasta la eternidad, fundidos en un abrazo sellado por un apasionado beso, de no ser porque ambos necesitaban una cosa esencial. Aire.
-Tomoyo… -murmuró él con agitación.
-Eriol, yo no… -gimió ella intentando poner en orden sus pensamientos.
¿Cómo es que las cosas habían acabado así entre ellos? Ciertamente desde que ella había visto su elegante figura y sus exquisitos modales sumados a su habitual picardía, se había sentido más que atraída. Pero lo había considerado como un platónico, ya que estaba segura de que él no la vería más que como una amiga de la infancia.
Por su parte él sólo pensaba en el hecho de que sujetaba entre sus brazos la adorable figura femenina. Una pequeña vocecita en su cabeza cuestionaba su accionar, era la primera vez que besaba a alguien por deseo, en un impulso para saciar la pasión que crecía a cada segundo en su interior.
-Eres…la primera mujer que me hace sentir de esta forma. –le dijo a la acalorada joven mientras besaba dulcemente su pálido cuello.
-Eriol por favor, no es el lugar para esto. Podría venir alguien y…
No pudo terminar su frase, el aludido la guió hacia la puerta más cercana y ambos entraron a una habitación desocupada cerrando con estrépito la puerta.
-Ahora sí podemos hablar. –dijo el inglés con una sonrisa mezcla de falsa inocencia y deseo. Deseo por la tímida joven que tenía ante él. Deseo por hacerle ver que en algún momento del que él ni siquiera era consciente ella se había puesto en alguien sumamente importante. En alguien que se adueñaba lentamente de sus sentimientos y pensamientos, porque no lo negaría…desde el momento en que la vio y tuvo trato con ella no había dejado de pensar en ella. Pero nada tiene sentido, silbó la voz de la lógica en su cabeza, no hace mucho que vuelves a tratar con ella y nunca te has sentido atraído hacia ella.
-Eriol…esto, esto no tiene sentido… -dijo ella tímidamente.
Si no fuera porque sé que no tiene magia, pensaría que leyó mis estúpidos pensamientos. Pensó él con leve sorpresa, que por supuesto no se reflejó en su rostro.
-Nada en esta vida tiene sentido, ¿no crees?
-Pero es que…apenas hace una semana que volvimos a vernos después de tanto tiempo. Esto…lo "nuestro" sólo es atracción física.
-Creo que si fuera mera atracción física, no habría sentido el dolor que sentí al verte caer. Al verte a punto de morir, incluso ahora de sólo recordarlo siento como si el alma escapara de mi cuerpo y me dejara muerto en vida. Te seré sincero… -dijo firme mientras posaba su dedo pulgar sobre los suaves labios de la chica que estaba a punto de protestar sobre lo que él decía. –Nunca en toda mi vida he sentido esto por nadie, he tenido numerosas relaciones y tampoco he sido un santo, lo admito. No sé cual es el "tiempo para darse cuenta de lo que sientes por otra persona" por eso no me parece extraño que en tan poco tiempo llegue a quererte tanto. No considero esto una atracción física, porque si lo fuera lo sabría ya que es algo que he sentido muchas veces y por varias mujeres. Pero esto…esto es diferente, total y completamente diferente, Tomoyo. Siento como si de pronto todo mi mundo girara a tu alrededor, todos estos días desde que te he visto no puedo evitar admirar tu belleza y tu personalidad silenciosamente. Quizás me trates de loco, pero siento algo por ti que es más especial que cualquier otro sentimiento, especial y puro. –
Pero mientras el joven había pronunciado aquellas sinceras palabras cargadas de amor y pasión, una lágrima rebelde había resbalado por la comisura del ojo de Tomoyo, aunque la universitaria se repetía mentalmente como si fuera su mantra: "no llores, no llores, no llores".
-No llores, cada lágrima es un puñal en mi corazón. Por favor, no llores y si lloras por mi causa dímelo así te dejo en paz porque no soportaría saberme el causante de tus lágrimas. –murmuró él.
-No…es sólo que yo…no sé cómo responderte. –le contestó la joven de ojos profundamente azules, con la confusión reflejada en ellos. Ciertamente lo que menos esperaba en esta vida, era saber que Eriol se encontraba en la misma situación que ella. Lidiando con sentimientos que le parecían extraños y que no sabía cómo manejar, pero que a pesar de todo eran verdaderos. Y aquellas lágrimas que se había esforzado tanto en contener aunque había fallado eran lágrimas de felicidad, manchadas con el dolor de no saber el paradero de su antigua amiga. Pero felicidad en fin. –Yo…yo creía que era la única que pasaba por esto, por esta sensación…de no saber qué es lo que ocurre en mi corazón. Pero ahora veo, y con felicidad, que no soy la única. Que a ti te pasa lo mismo que a mi y que podremos intentarlo, porque si los dos sentimos lo mismo…todo es posible. –Alzó súbitamente su mirada y ambos pares de ojos azules se encontraron, reflejando los profundos sentimientos y ansias que los azotaban. Y luego de un instante, de contemplarse a sí mismos con el deseo gravado en ellos sellaron su muda promesa de amor con un beso apasionado.
