Autora:LittleGodzilla
Título: Cómprame si puedes pagarme
Pairing: J2, Padackles, como queráis llamarlo.
Rating: M, +18.
Advertencias: Lenguaje soez, situaciones violentas.
Disclaimer: Los actores mencionados en el fic no me pertenecen. Sólo me divierto usando sus nombres y poniéndolos en situaciones comprometidas.
Resumen: Aunque su vida no es la que siempre ha soñado, Jensen vive rodeado de lujos y comodidades, desgraciadamente siempre puede haber algo que te tuerza los planes.
Estado: En proceso.
P.D: Nota importante, aquí Jared es más mayor que Jensen, a edad me refiero.
II.
Ya estaba arreglado para esa noche, se daba los últimos retoques delante del espejo del hall subiéndose el flequillo dejándolo de punta pero desordenado, planchó la camisa con las manos sobre su pecho y se puso un poco de colonia en el cuello, cogiendo la chaqueta del traje, abrió la puerta cogiendo las llaves y el móvil y cerró tras él.
En la puerta del edificio le esperaba ya su taxi, se metió de cabeza pues empezaba a llover, el malito tiempo de Los Ángeles siempre tan inoportuno para todo. El taxista ya sabía dónde tenía que llevarle así que arrancó y cruzó las calles de Los Ángeles evitando los grandes atascos. Una vez en el edificio donde se celebraba la gala, Jensen salió del vehículo y se acercó a su hombre de negocios en cuestión.
Admitía que esta vez Crowley había acertado con su cliente, era un hombre mayor, pero fuerte y atractivo, con el pelo a media melena negro y ojos grandes verdes, con una sonrisa impresionante. Sí le iba a gustar esa noche con él.
¿Señor Morgan?- Le preguntó colocándose a su lado.
Así es, ¿Ackles, cierto?- Asintió.- Un placer, por favor, llámame Jeffrey.
Por supuesto.- Sonrió quedándose un segundo embelesado en su mirada, realmente era un hombre atractivo.- Dígame Jensen, entonces.- Le pidió también y este asintió de acuerdo.
La gala fue un auténtico coñazo, no se había aburrido más en su miserable vida, intentó ser lo más respetuoso que pudo con todos los presentes y aguantarse los bostezos recolocándose en su silla de manera distraída, ya casi al final de la velada fue cuando sintió una de las grandes manos de Morgan sujetándole la pierna. Se tensó un segundo y el hombre le mandó una mirada cómplice. Puso sus trucos en marcha y haciendo que sus pómulos se sonrosaran se mordió el labio inferior mirándole con los ojos brillantes.
Él reaccionó casi al instante subiendo un poco más la mano apretándole la misma y dejó salir un suave jadeo entre sus dientes cerrando los ojos para volverle a mirar con el deseo marcado en sus ojos. Iba a ser una gran noche.
XXX
Su cuerpo chocó contra la pared soltando un jadeo, sus labios chocaron con rudeza y alzó su cuerpo sobre sus brazos marcándose los bíceps bajo la manga remangada de la camisa de cuadros. Los perros hacía rato que se habían quedado en la cocina intentando ignorar el espectáculo que su dueño estaba a punto de dar. Los humanos tenían una extraña manera de cortejarse y reproducirse.
Caminó a tientas por todo el pasillo hasta que dio con su habitación, tiró el cuerpo que se restregaba contra el suyo sobre la amplia cama contemplándolo un segundo jadeando. Se desnudó rápido y le ayudó a hacer lo mismo quedando los dos uno sobre el otro chocando sus pieles desnudas, jadearon en la boca del otro y se besaron con hambre, mordiéndose los labios y arañando la espalda del más alto.
Se colocó sobre él en un giro rápido, besó su pecho y bajó hasta su erección deleitándose con su tamaño y tacto en su mano y el sabor en su boca, la degustó y trabajó hasta que el castaño empezó a resoplar y casi suplicar, le faltaba muy poco, se levantó sobre su cuerpo y se sentó a horcajadas sobre su miembro sintiendo que se perdía dentro de su cuerpo gimiendo los dos a la vez.
Despacio al principio acostumbrándose al tamaño de semejante envergadura, más rápido después y Jared se incorporó en la cama abrazándose a su cuerpo moviéndose a la vez jadeando y gimiendo con fuerza.
XXX
Despertó a la mañana siguiente por el sonido de su móvil amortiguado por las capas de ropa que habían caído sobre el mismo la noche anterior. Gruñó entre sueños y se incorporó en la cama para buscar el aparato.
Siseó dolorido, su espalda le escocía un poco y el culo le picaba, se incorporó como pudo siguiendo la melodía de Back in Black y asegurándose de que era Crowley simplemente colgó. Sentado en el suelo observó a Jeffrey dormir en la amplia cama de la suite del hotel, sonrió cerrando un momento los ojos. Había sido una gran noche, un hombre fogoso y dominante, había conseguido que se corriera incluso, y eso en su profesión era algo complicado. Se levantó buscando su ropa y empezó a vestirse despacio. Lo vio moverse en la cama y se giró a mirarle, restregándose los ojos.
Le dedicó una sonrisa y se sentó en el borde para abrocharse los zapatos.
¿Te vas?
Sí… No puedo quedarme más, Crowley ya me demanda y es mejor no hacerle enfadar.- Se levantó y se acercó dándole un beso suave, pero largo. Merecía la pena despedirse de aquel hombre.
¿Nos volveremos a ver?- Quiso saber Morgan.
Sabes lo que tienes que hacer para eso.- Le sonrió y se alejó cogiendo su chaqueta.- Un placer señor Morgan.- Dijo antes de salir y cerrar la puerta.
Salió del enorme edificio, tenía que reconocer que Morgan era un hombre de buen gusto y dinero, aparte de un excelente amante, podría enamorarse de él. Rió ante su propia ocurrencia y siguió andando, aquel día había amanecido algo nublado y estaba seguro de que no tardaría en ponerse a llover, tomó el camino por el paseo de la playa para acortar el camino a casa, iba distraído cuando le pareció escuchar una voz lejana, en la playa. Alzó la cabeza curioso descubriendo a un hombre correr con sus canes por el borde del agua, iba en un chándal ajustado y melena corta bailándole al ritmo de la brisa marina.
Se quedó allí por unos segundos, con las manos bajo las axilas en un gesto claro de que estaba muerto de frío. Uno de los perros se quedó quieto en el trayecto y miró hacia su dirección, como si le hubiera detectado, se sintió incómodo ante la mirada parda del animal clavada en él y decidió seguir su camino.
XXX
Llamó a los perros con un silbido al ver que ambos se habían detenido extrañado ya que nunca se fijaban en su alrededor cuando salían a pasear. Siguió la mirada de ambos sabuesos y se sorprendió porque de nuevo delante de él estaba aquel chico del día anterior. Bueno no exactamente delante de él, pasaba por el paseo de la playa y por su gesto parecía tener algo de prisa y frío, sonrió de medio lado y volvió a llamar a sus animales que esta vez obedecieron al momento.
Era extraña la coincidencia de haberse cruzado dos veces con el mismo sujeto en tan poco espacio de tiempo, quizás vivían por el mismo barrio y por eso habían coincidido. No. Negó con la cabeza. La primera vez que le vio había sido bastante lejos de su zona y la playa tampoco estaba muy cerca de casa, aún así la coincidencia le resultaba curiosa.
Agarró con la correa a los perros y decidió volver a casa sabiendo que sería incapaz de seguir con la carrera ahora, su mente divagaba en otras cosas. Llegó a casa se duchó y vistiéndose salió de casa dejando una nota en la nevera para su huésped diciendo que podía coger lo que quisiera que la nevera estaba llena y se marchó a la comisaria.
Nada más pisar el suelo del edificio Chad se tiró sobre él cogiéndole del brazo y llevándole a los vestuarios.
¿Qué? ¿Qué pasa, Chad?
El jefe. No está muy entusiasmado esta mañana, se ha puesto a despotricar como un loco y nos ha dado un caso y me ha dicho "cuando llegue tu amigo el patas largas os largáis de mi vista"
Wow... Está bastante gruñón, sí.- Asintió sacándose la ropa para ponerse el uniforme, una camisa negra y unos pantalones azules de tela con las botas negras de seguridad. Se colocó el arnés de la pistola colocándola en la funda y con un sutil movimiento de cabeza se colocó el flequillo hacia atrás.
Tuviste una gran noche por lo que veo.- Dijo tocándose el cuello de forma significativa. Jared se sonrojó y se cubrió la zona con el pelo.
No estuvo mal del todo.- Se encogió de hombros colocando la placa en el bolsillo del pantalón.- Vamos antes de que nos saquen a tiros de aquí.
Chad aprobó su moción y salieron los dos del vestuario saliendo al garaje donde estaba el coche patrulla. Montaron en el Chevrolet 4x4 negro conduciendo deprisa.
XXX
Jensen entró en el club saludando a Matt en la barra y a un par de compañeros más subiendo al despacho de Mark. Llamó un par de veces con los nudillos y entre abrió la puerta. El moreno le dirigió una mirada curiosa mientras disfrutaba de un puro.
Vaya, pero si es mi chico favorito ¿Qué te trae por aquí?
Hola Crowley.- Se acercó a la mesa y se sentó enfrente.- Quería hablar contigo...
Por supuesto.- Le dio una larga calada al puro haciendo un anillo de uno sobre sus cabezas cuando expulso el humo.- ¿Qué puedo hacer por mi diamante en bruto?
Bueno... Sé que tengo cierta libertad con mis clientes y que puedo decidir con quién ir...
Te ha gustado Morgan ¿Cierto?- Sonrió.- No te preocupes puedo concertaros otro encuentro...
No, no quería decir eso... Quería pedirte este fin de semana libre...- Lo miró de reojo.
¿Qué?
Sí lo sé, sé que los fines de semanas tenemos más trabajo, pero... Este fin de semana hay un concierto de unos amigos y me gustaría ir a verlos...
Entiendo...- Crowley lo miró y se rascó la nuca.- Está bien, tómate un par de días libres, te lo mereces.- Sonrió y Jensen suspiró agradecido.
Se estrecharon la mano y salió de allí colocándose las gafas de sol, a pesar de que el día estaba nublado los rayos que se colaban entre las nubes conseguían molestarle bastante a los ojos. Volvía caminando así podría llamar a Chris tranquilamente, estaba convencido que no le diría que le hacía ilusión que fuera, le diría algo como "es que deberías tener más vida, Jensen" pero sabía que en el fondo le aliviaba.
Estaba buscando el teléfono de Kane cuando unos disparos le sobresaltaron escondiéndose detrás de un coche instintivamente temblando. Se atrevió a mirar por el cristal del vehículo descubriendo a un hombre ser perseguido por un chico joven vestido con un chaleco antibalas y disparando al sujeto ya que este mismo le devolvía los disparos.
Chad ¡Chad espera!- Se escuchó una voz más grave detrás de los otros dos miró para su dirección y volvió a esconderse ¿Otra vez aquel tío?
