Disclamer: Kuroko no Basuke (Basket) no es de mi propiedad, sino del autor/mangaka: Tadatoshi Fujimaki.

Advertencias: Errores ortográficos. Shonen Ai. OOC (Ya lo saben mis queridas, por si las dudas). El rating por momentos…será T, pero no prometo no poner nada de ya saben…M.

Dedicado a: Tary-Hime. Por amar el KiseMatsu, por ser el primer review. Y porque se nota que ama los momentos adorables entre estos dos.

Summary: Escuchando tu voz, no parece haber distancia alguna.


Tu voz en la noche

Kasamatsu Yukio recuerda algunas cosas de su infancia, pero nada de Hokkaido. Todo es nuevo, y parece desorientado, teniendo entre sus dedos un simple pedazo de papel con una cuantas direcciones, un croquis improvisado que su madre le ha dibujado lo mejor que ha podido. Confiando, obviamente, en su buen juicio (el de él), para que encuentre el camino a la casa que muy amablemente, le ha cedido su prima mayor. Esa de la cual solo tiene por recuerdo un nombre vago, porque cinco años son suficientes para que la memoria sobre alguien no tan cercano se desvanezca.

Por suerte seguía siendo primavera, de lo contario ya podría haber muerto de frio, cogiendo un resfriado mortal al instante.

¿Dónde diablos estaba el maldito apartamento?

— ¿Yuki-chan?—

Yukio se detiene, mirando para ambos lados, confirmando que es el único que esta de pie ahí en esa calle empinada. Se da la vuelta, despacio-porque tiene que, de hecho, cargar con tres maletas y una mochila.-para encarar a la persona que le ha llamado.

Es una mujer. Tal vez de unos veinte años. Cabellera negra, larga hasta la cintura, de labios finos, ojos pequeños con largas pestañas. Subiéndose las gafas ovaladas que se le resbalan del puente de la nariz, se vuelve a ajustarlas. Brindándole una sonrisa vacilante.

— ¿Qué-Quién eres?—pregunta algo nervioso. Estaría saliendo con Kise, pero eso no quería decir que su nerviosismo ante las mujeres desapareciese de un día al otro.

— ¡Lo siento! ¡Olvide presentarme! ¡Soy Kasamatsu Umi! ¿Me recuerdas? ¿Tu prima Umi?—explica la chica, al tiempo que se señala con un dedo.

Kasamatsu parpadea. Cerrando los ojos, y forzando su memoria a recordar el nombre. Justo cuando esta por rendirse, el mismo rostro que tiene ante él, adulto, se presenta más redondo, el cuerpo más pequeño y los lentes con un marco horrible.

Cierto. Umi, su prima mayor que él por dos años. Hija de su tío, hermano de padre, y cuñado de su madre, quien a su vez, es hermana menor de la esposa de este. La misma Umi con la que paso algún que otro verano o invierno. La única niña ante la que (gracias al cielo) no se le trababa la lengua.

—Ha pasado tiempo…—dice, tratando de romper el hielo. Porque cuando te encuentras con alguien luego de tantos años, se siente raro retomar dicha confianza. — ¡Lo siento! Debí saludarte primero, pero es que yo…—se calla, levantando sus maletas. Como si aquella acción hablase en su lugar.

Umi se ríe, trotando se acerca hasta su primo, tomando dos maletas. Aligerando la carga del pobre.

—Déjame ayudarte con eso. Y ya puedes tirar ese papel, seré tu guía. —afirma ella, sonriendo radiante.

Por un momento Yukio ve a Kise, o cree verlo.

— ¿Yuki-chan?—Umi le llama con evidente preocupación.

Cuando Kasamatsu vuelve en sí, responde, de forma rápida que esta perfectamente y que si pueden encaminarse al departamento cuanto antes.

Después de todo, incluso en primavera soplan brisas frías como la que Kasamatsu percibe al golpear esta en su piel.


Kise corre, rápido, pasando a dos defensas. Enviándole un pase a Mitsuhiro, quien barre el campo de juego con su espíritu, ese que a Kise le gusta comparar con el fuego (porque a veces Mitsuhiro se porta como tal), y sonríe. Porque será un partido de práctica, pero para ser su primer día como capitán no esta nada mal.

Meten una canasta, y luego otra, Kise emplea una de las tantas jugadas de su extenso repertorio. Impresionando a los alumnos. Él sonríe, y guiña un ojo al entrenador, quien solo resopla ante la presunción del número siete.

La sonrisa se mantiene, hasta que Kise se gira, viendo la puerta del gimnasio, solo para encontrarse con sus fans escandalosas, pero no con esos ojos azules de los cuales busca orgullo, un elogio entre lineas o calidez.

Y es cuando recuerda que Kasamatsu se ha ido esta mañana. Que ya debió haber llegado a Sapporo, y que probablemente le llamara en cualquier momento. Por ello, sin perder un segundo, al ser anunciado el fin de la práctica, Kise se excusa, por única vez con Takeuchi, jurando que no volverá a pedirle aquello, que luego el trabajo de papeleo que le corresponde como capitán, lo hará después. Sin quejas.

Takeuchi no puede decirle que no. No cuando Kise trae encima la seriedad escrita en sus facciones, una cara que pocas veces ha visto en él.

Kise solo se despide, y corre, a los vestuarios, abriendo la puerta con violencia. Rebuscando entre su bolsa el móvil, verificando si algún mensaje ha llegado a su casilla de correo, o si tiene llamadas perdidas.

No hay nada.

Un ligero pinchazo golpea el corazón de Kise. Pero luego niega, tal vez Kasamatsu tenga que hacer otras cosas antes de llamarle, como desempacar, instalarse en el cuarto donde dormirá, acomodar su ropa, darse una ducha y cenar.

Y tal vez entonces si le llame.


Kasamatsu desempaca, instalándose rápidamente con ayuda de Umi, quien le prometió hacerle la cena por hoy. "Como una bienvenida", le dice, revolviéndole el pelo. Ante lo cual Kasamatsu solo bufa, ella seria dos años mayor, pero no era como para que le tratase como un crio ahora.

Entonces, solo en ese apartamento, solo en aquel lugar con un único cuarto, una cama de dos plazas (de Umi, que alegó que puede quedársela, ya que ella se compro otra), una cocina y un baño con tina y regadera. Sera su nuevo hogar.

Comienza a caminar, sin saber nada que hacer, por al menos dos segundos, recordando entonces lo que le prometió a Ryota en el aeropuerto-insultándose a sí mismo, a su vez, por irresponsable y olvidadizo.-

Tomando el teléfono celular, se acerca hasta la ventana de la cocina, abriéndola, y dejando que el aire entre, ventilando esa sensación de inquietud, ese sentimiento de extrañeza que siente al ser nuevo allí. Y espera.

Tono de espera. Tono de espera. Tono de espera.

Justo cuando esta por colgar, creyendo que Kise esta ocupado. Alguien contesta, Kasamatsu puede ir jadeos, como los de alguien que ha corrido una maratón.

— ¿¡Y-Y-Yuki chii!?—pregunta/grita Kise, aún tratando de recuperar aire del otro lado de la línea.

Yukio no sabe si oye bien cuando puede oír detrás de los jadeos la voz de una mujer, la madre de Kise preguntar preocupada: ¿Ryo-chan, porque abandonaste la mesa tan rápido? Me asuste cuando vi que casi te caias subiendo las escaleras hasta aquí.

—Estoy bien. —escucha Kasamatsu, pero es consciente de que esa respuesta no es para él, sino para la madre del rubio.

¿Acaso él corrió desde el comedor de su casa, subiendo a trompicones las escaleras para recoger el celular y atender su llamada?

La respuesta era obvia, creyendo que no debería siquiera el preguntarse. Yukio sonrió cerrando los ojos, ese baka no cambiaria.

—Ya llegue—comienza él. Porque uno de los dos tiene que iniciar la conversación.

— ¿Cómo estuvo el vuelo? ¿Sirvieron buena comida?—pregunta con curiosidad Kise. Yukio oye el rechinar de un colchón, por lo cual deduce que Kise se ha acostado en la cama. La imagen le gusta, y la conserva por unos minutos.

—Sin problemas, pero sinceramente la comida de los aviones son tan pobres, incluso creo que está vencida. Vomite en el baño del avión.

— ¿¡Pero ya estás bien verdad?!—el miedo es transparente en la voz de Kise, Kasamatsu solo suspira ante ello, complacido.

Después de todo es lindo saber que alguien se preocupa por ti.

—Si estoy bien. Y deja de gritar que me pondrás de mal humor. —advierte, al sentir una punzada en la cabeza. Ah, la migraña de nuevo.*

—Hoy practicamos. Lo hice estupendamente, incluso el viejo me felicito. —Kise cambia de tema, con la intensión de no alterar el humor de su pareja.

—Si claro, y los cerdos vuelan. —Yukio rueda sus ojos, molesto pero divertido, con una sonrisita. —Deja de ser tan presumido, no te deje como capitán para que te pavonearas. —le recuerda con humor.

—Lo sé…—responde con voz profunda.

Kasamatsu se tensa, sin saber porque, pero tal vez se deba, y solo posiblemente, a que Kise se siente mal. ¿Pero mal al hablar con él? La posibilidad no le agrada, por lo cual su mente trabaja, arduamente, analizando cada factor posible para lo que Kise no termina de animarse a decirle.

Y cuando la solución le golpea, quiere darse una palmada en la cara, y arrastrarla lentamente por esta. Es tan sencillo.

—Yo también te extrañe Kise.

Yukio cierra los ojos y ríe, al oír como Kise esta sorbiéndose los mocos, secándose las lágrimas de la cara ¿con el brazo o con el dorso de la mano?, no lo sabe, por ende deja a su imaginación vagar.

—Es difícil—admite con pesar el rubio.

—Para mí también.

—Te busque entre los espectadores de la práctica.

—Mi prima sonríe igual que tú, los confundí.

— ¿Tienes una prima?—

—Sí, se llama Umi. —

— ¿Es linda?—

— ¿Son celos los que oigo salir de tu boca Ryota?—

—Nooo, como crees.

—Sabes que de los dos, eres quien menos velas tienes en este entierro.

— ¡No he salido con ninguna chica!

—Ni yo, por eso, deja de ser tan paranoico.

¿Qué es esto?, se pregunta quien alguna vez fuera capitán de Kaijo, ¿Qué nombre ponerle a este calor que nace de tan solo oír la voz de esa persona importante?, es cálido, acogedor, ligero como plumas, suave como seda.

Ryota habla, y habla, de estupideces, de cosas serias, de cosas como su desempeño a lo largo del día y la práctica de hoy. Yukio lo hace del viaje en avión, de la hermosa azafata (ante lo cual Kise gruñe, y él sonríe), de la comida que le dio dolor estomacal, de lo desorientado que estuvo al poner un pie fuera del aeropuerto, de la conversación con Umi, del apartamento.

Así permanecen, hablando y hablando, hasta que Umi regresa (algo tarde, disculpándose) con dos cuencos de ramen miso. Llamándole a la mesa. Kasamatsu mira el cielo y es de noche. Sabe, a regañadientes que debe cortarle, que mañana deberá comprar más crédito para el celular-porque seguro ya gasto todo-y se despide, solo por hoy. Porque es obvio que hablaran mañana.

—Buenas noches.

—Buenas noches Yuki chii.

Kasamatsu cena, Kise hace los deberes, y cuando las cabezas de ambos tocan las respectivas almohadas, en las correspondientes residencias, alejadas en una considerable distancia, sonríen.

La voz del otro, le acompaña en sueños.


N/A: ¡Hola! ¡Este es el segundo OneShot!

(*) En mi visión del personaje de Kasamatsu, creo que él es propenso a la migraña. Con el equipo tan loco que tenía que comandar, sumado a su actitud explosiva

La sopa ramen de miso es uno de los platos más famosos de Sapporo.

Ahora, quiero revelar el detalle de la elección del titulo. –Que debí hacer en el cap anterior, pero lo olvide-, verán la cosa es del siguiente modo:

En muchos fanarts individuales de Kuroko No Basuke he notado que siempre se emplea un fondo de girasoles o se les incluye en imágenes que siempre son de Kasamatsu Yukio. En un inicio creí que debería ser debido a su apellido o algo, más sin embargo, el nombre que significa girasol en japonés es Himawari. Por lo cual, la posibilidad quedo descartada para mí, sin embargo, me gusta como se asocia a Kasamatsu con la flor, le queda muy bien a mi parecer.

Por otro lado Golden, es obviamente en referencia al color oro, que todas sabemos porta Kise (en sus ojos)-y que si el condenado quisiera le faltaría solo ser más amarillo para equiparársele.-

Entonces me dije que la historia se titularía "Girasoles dorados" aunque, no me gustaba como sonaba en español, así que fui a google traductor y lo traduje del español al ingles. Quedando finalmente "Golden Sunflowers."

En fin, sin ningún otro referente, les permito e dejar comentarios.