Disclamer: Kuroko no Basuke (Basket) no es de mi propiedad, sino del autor/mangaka: Tadatoshi Fujimaki.
Advertencias: Errores ortográficos. Shonen Ai. OOC (Ya lo saben mis queridas, por si las dudas). El rating por momentos…será T, pero no prometo no poner nada de ya saben…M.
Dedicado a: Aomine Daiki. Por sus largos y empáticos comentarios, y sus animos para con la historia. Esto es para ti, querida, espero lo disfrutes en mayor o menor medida.
Summary: Porque a fin de cuentas Kise siente que si eso no abandona sus labios, que si no es sincero, no esta siendo honesto.
No puedo vivir si no lo digo
Kise escucha a sus compañeras de clase hablar, sin freno, bien alto y sin discreción alguna, de la relación de una de ellas. La aludida se defiende como puede de las burlas, y los chistes.
—Enserio, si sigues tan pesada él te dejara.
No hay malicia en el tono, solo diversión y consejo, por eso Kise no termina de entender porque aprieta los labios, molesto. Con la vista al frente, pero los oídos atentos.
— ¡E-E-Es que ustedes no entienden!—exclama la muchacha, Kise espia por el rabillo de su ojo izquierdo. La chica tiene la cara roja, signo de la vergüenza. No obstante sus ojos brillan, con amor, y sonríe, torcidamente como si fuera a levantarse de la silla y ponerse a saltar por todo el lugar. —Lo quiero tanto, tanto. —hace una pausa, tomando aire—Me duele el pecho cada vez que le veo. Pero no es por los nervios, sino porque siento que en algún momento desmayare si retengo este sentimiento. —una de las jovencitas se ríe, Kise le mira, rodando los ojos.
—"Estúpidas"—insulta en su cabeza. —"No saben nada"—gruñe, llamando la atención de dos de sus compañeros, sentados delante y detrás de él. Kise solo frunce el ceño. Deduciendo que la cara que tiene en esos momentos no es una sonrisa, que es terrorífica, porque esos chicos vuelven a lo suyo, sin mirarle, sin hablarle. Entonces Ryota se relaja, atento aún a la conversación, por algún motivo siente que él y la chica son iguales. Y eso le agrada.
—Aún así decirle: te amo. Todos los días, es algo excesivo no crees. —argumenta otra de las muchachas.
Kise quiere patearla.
—Pero es que, siento que si no lo digo…que si me lo callo él no entenderá cuán importante es. Y si él no entiende entonces, entonces…—la voz de la chica se convierte en un susurro, el tono esta algo torcido, no quebrado, pero esta a punto.
—Yo opino que haces bien. Makura-san—
Las chicas se giran, sorprendidas a su dirección. Kise les ofrece una sonrisa, una que encandila a la mayoría, y que provoca que la mencionada levante la cabeza y le vea. Aún con la cara roja por la vergüenza y una pequeñas lagrimas, no visibles por mucho tiempo, porque Makura se las limpia rápido.
— ¿Tú crees?—cuestiona Makura, enredando en uno de sus dedos un mechón de su cabello castaño, con nerviosismo evidente.
—Claro, lo quieres no, a tu novio. Es natural que le digas que lo amas. —opina Kise, acercándose al círculo de chicas, ofreciéndole una sonrisa amable a la pequeña Makura. —Yo muchas veces siento lo mismo, pero si lo digo esa persona se enojaría conmigo, creo.
Ryota no entiende si lo que ha hecho ha sido inconsciente tal vez no del todo, quiere que el mundo sepa, que sus compañeros sepan que esta "ligado" a alguien, y que, como Makura no puede ocultar sus emociones.
— ¿T-T-Tienes a alguien así de importante, Kise-san?—Makura luce alterada, pero encantada al mismo tiempo. Con los ojos brillándole, y una sonrisa de oreja a oreja.
Kise ha sido arrinconado, lo sabe porque todos (algunos sin vergüenza alguna, otros disimuladamente) esperan su respuesta. Impacientes, expectantes, curiosos.
—Si. La tengo, a una persona me refiero.
Makura le ve, escrutándolo con su mirada de color lavanda, por un momento Kise no sabe como sentirse al ser analizado por esta chica, que luego ríe.
— ¿Es atractiva?—pregunta. Al ver la mirada interrogante de Kise, procede a rectificarse— Esa persona, quiero decir.
Kise se ríe. Por un segundo la idea de ser amigo de esta chica le parece buena, se ve honesta, y al igual que él no puede mentirse a sí misma.
—Oh, es una belleza.
— ¿De que color son sus ojos?
—De un color único. Por eso no te lo diré.
—Awww, eres malo.
— ¡Qué cruel! Muchos dicen que soy simpático.
—Seguro esa simpatía universal le da dolor de cabeza a tu pareja.
—En eso te concedo la razón.
Makura es agradable, decide Kise, hablando con ella hasta que el profesor llega, despidiéndose de ella y prometiendo estar en contacto por cualquier cosa que ambos necesiten del otro. No es necesario decir que cosas, ya saben que se trata del apoyo mutuo, de un confidente para esos sentimientos que expuestos al mundo suelen ser golpeados por las realidades ajenas.
Makura puede ser la primera, reflexiona Kise, a la que le hable sobre lo suyo con Yukio. Pero no enseguida, porque sería un shock demasiado grande y Makura no tiene su completa confianza todavía. Por ello esperara y cuando Kise crea que ella esta preparada, le contara, antes que a nadie.
Porque sus padres son un problema secundario, importante, pero secundario. Uno que Kise quiere mantener lejos la mayor cantidad de tiempo que pueda, antes de afrontarlo.
Camina por la calle, viendo como el crepúsculo se esfuma. Como los colores se tornan de anaranjado y rojo a azul y violeta, con negro. Las estrellas pueden verse, con esfuerzo pero están ahí.
Kise las mira, a estas y a la luna. Toma el celular y marca.
No tiene que esperar demasiado cuando oye la voz de Kasamatsu al otro lado de la línea.
— ¿Hola?—hay un bostezo del otro lado del teléfono.
—Hey, ¿Cómo lo llevas?—pregunta con animó el rubio, recargando su espalda contra un poste de luz que ilumina la calle.
—Bien. Hoy fui a ver que carreras podría tomar. Y vi el gimnasio, es bastante bueno, aunque…—calla por unos instantes.
— ¿Qué sucedió?—no quiere sonar preocupado, pero no puede evitarlo. El moreno se oye algo tenso, casi nervioso.
—Nada…no me hagas caso creo que solo he imaginado cosas. —espeta Yukio, con clara intención de alejar las preocupaciones de la mente del otro muchacho.
— ¿Y que carrera elegiste?—no le importa sonar entrometido, la curiosidad que le carcome por dentro es demasiada como para suprimirla.
—No te rías.
—No lo hare.
—Profesorado de Música.
Silencio.
Kise siente el teléfono resbalar de su mano, cayéndosele, y agarrándolo en medio de la caída, al instante, suspirando de alivio de que la llamada no se cortase accidentalmente ni nada. Volviendo a situarlo en su oreja, se aclara la garganta.
—Bien por ti—felicita. Porque no se le ocurre que otra cosa decirle a Kasamatsu.
—Se que te estás riendo…maldito.
Kise no lo hace, de veras que no, pero no puede decirlo porque esta mordiéndose los labios fuertemente, conteniéndose de algo, no sabe de que. Al diablo, si quiere reírse, pero no puede y no debe. Esto es importante para Yukio, no sería amable si se burlase.
—No lo hago…es solo que imaginarte como profesor de música a futuro es…—explica, con cuidado y de forma pausada entre cada palabra, para no ser malinterpretado.
—Ya Umi me dijo que con mi cara los alumnos se asustarían, así que eso puedes ahorrártelo.
Ah, esta molesto.
Ryota sonríe, ampliamente, no prestando atención a las cosas que Kasamatsu esta diciéndole, rescatando solo pequeños trozos: como que tiene bastantes materias a pesar de que la carrera es poco seleccionada por la mayoría del alumnado. Que tiene profesores amables, y compañeros tranquilos.
Porque lo único que Kise espera es una oportunidad. Que se presenta cuando Kasamatsu toma aire para poder hablar otra vez, Kise siente su corazón oprimido con ligeras cadenas, que se rompen, permitiendo que lo que siente salga, a borbotones; como la sangre que circula por su cuerpo y le mantiene vivo.
—Te amo. Yukio.
Lo dice alto, fuerte, tal vez demasiado. Pero detalles como esos no importan realmente, no ahora que lo ha sacado de su pecho. Su cuerpo se siente más ligero, su cabeza más fresca (libre de preocupaciones o dudas sin sentido que la han recorrido de izquierda a derecha), su conciencia más limpiar.
Se siente honesto consigo mismo, y eso le sienta de maravilla.
Pero del otro lado de la línea hay silencio. Entonces teme haber dicho una estupidez, y aferra sus dedos al móvil. Deja pasar otros segundos y luego pregunta.
— ¿Yukio?—
—Lo siento solo dame…. —la voz de Kasamatsu se oye algo estrangulada, como si le faltase aire. —Solo, es solo que…—
—Lo siento.
— ¡No te disculpes, baka!—
Kise aparta el celular de la oreja, temiendo quedarse sordo de un oído, porque el grito de Kasamatsu es lo suficientemente fuerte para ello.
—Es solo que…e-e-eres el primero en decir eso y yo…. ¡Diablos! ¡No sé como responder!—confiesa, ya harto y frustrado consigo mismo.
Ryota parpadea, feliz, y sus labios se curvan hacia arriba, riendo cojo, se limpia las lagrimas que nacen de sus ojos. Cierra los ojos, inspirando aire, y luego los abre. Mira la luna, no pudiéndola evitar compararla con esos ojos azules, con un toque de tonalidad metalizada.
—Es fácil, ya sabes…—murmura. Oye como del otro lado, Kasamatsu deja de maldecir—Di. Te amo Ryota.
Pasan un par de segundos antes de tener respuesta.
—Baka—insulta Yukio, Kise oye como se aclara la garganta, y se calla, un momento, tal vez para tener paz interna y que su voz suene seria. —Yo también. Te amo Ryota.
Es entonces que Kise comienza a caminar a casa, aún con el móvil en mano, no dejando de repetir: Te amo Yukio. Como si fuera una canción.
N/A: ¡Listo! ¡Las musas me han venido trabajadoras estos días!
Aunque igual debo dar las gracias al OST del anime Ranma 1/2. Cuya melodía empleada fue la siguiente: Anata Nanka Daikkirai Demo. ¡Búsquenla en youtube es hermosa!
