Disclamer: Kuroko no Basuke (Basket) no es de mi propiedad, sino del autor/mangaka: Tadatoshi Fujimaki.
Advertencias: Errores ortográficos. Shonen Ai. OOC (Ya lo saben mis queridas, por si las dudas). El rating por momentos…será T, pero no prometo no poner nada de ya saben…M. Este particularmente tiene ligeras muestras de Angst.
Dedicado a: Todas/os ustedes. Por ser un capitulo centrado en la amistad.
Summary: Porque su dolor no era invisible ante esos ojos lavanda.
No todo el mundo es estúpido
Si alguien preguntara que era lo que más odiaba en el mundo Makura Saki, ella respondería sin lugar a dudas: Madrugar. Más si era por el sonido de su celular a causa de la llamada de algún contacto que no tenía nada mejor que hacer que llamarla a una hora tan temprana.
Despertándola de sus dulces sueños donde se veía a sí misma en una iglesia, casándose con el amor de su vida y luego vivía la vida conyugal junto a su esposo y el futuro niño que iba tener, y que por ley divina tendría su color de ojos. Pero eso no venia al caso, alguien había osado despertarla.
Tomó el celular de la mesita de luz, a tientas, aún cubierta por la manta de la cama. Presiono la tecla de alta voz.
— ¿Qué mierda quieres?—
Hay una especie de chillido del otro lado de la línea. Makura siente que su ira esta extendiéndose hasta su cabeza.
—Si esto es una broma, puedes meterte el celular por el…—comienza ella con la voz gruesa.
— ¡-N-N-No digas cosas así! ¡Soy yo Makurachii!—exclama aterrado un hombre.
—Ah…Kise. ¿Qué quieres?—interroga, desganada.
— ¿E-Estas de mal humor?—interroga el rubio, tanteando terreno y con gotas de sudor resbalándole del rostro.
—Me despertaste justo cuando estaba cortando el pastel de bodas—comenta ella. Como si aquella frase fuera suficiente explicación.
—Eh…lo siento—se disculpa el muchacho, que no entiende nada de lo que sale de la boca de su amiga. Pero si ella se molesto por eso, era lo único que podía hacer.
Un suspiro es audible por el auricular del teléfono. Kise espera unos segundos antes de proseguir con el dialogo. No vaya a ser que Makura fuera capaz de escupir fuego por la boca y este atravesase la línea telefónica.
—Bueno. Seguramente me llamaste por algo importante, tú no eres de los que llaman por estupideces. —dice Saki al tiempo en que se sienta en la cama, abriendo ligeramente la cortina de la ventana de su cuarto. Notando que ya es de día. — ¿Qué se te ofrece?—pregunta, con el celular pegado a su oreja por medio de su hombro. En tanto ella sale de la cama para abrir las cortinas y la ventana.
El aire es fresco y el día se ve soleado. Perfecto para una…
—Tengo una cita.
Makura deja caer el celular, consiguiendo salvarlo (con toda la rapidez y desespero) a duras penas de una caída mortal desde la ventana de su cuarto, que esta en el segundo piso de su casa.
—T-T-T-Tienes una…una…—su voz tiembla en tanto las mejillas se tornan rosadas y la incredulidad, así como la excitación. Trepan, lentamente desde la punta de los pies hasta su cabeza, tomando forma en su voz.
—Si…es que veras, ¿te acuerdas de que estoy saliendo con alguien?—duda un poco. Después de todo no es como si hablase de Yukio las veinticuatro horas del día, siete días a la semana como Makura hace de su novio, lo que hacen o él hace cuando ella no esta con él.
—Sí, ¡Cuenta, cuenta!—ordena a chica con energía.
Kise puede imaginar las chispas que están despidiendo los ojos lavanda de Makura en estos momentos. Tampoco puede negar que, muy a pesar de Makura, puede escuchar sus hiperventilaciones y la forma en la que salta por el cuarto. Como si le hubieran dado un regalo navideño o algo así.
— ¡Kise!—
—Ah lo siento—se disculpa con torpeza. Por algún motivo el entusiasmo de Makura le parece agradable, casí gracioso. —Bueno. Al parecer la universidad en la que estudia tuvo que entrar en receso debido a ciertas cosas.
— ¿Y, y, y, y?—dice Makura, poniendo énfasis con cada repetición que ejecuta.
—Bueno…le invite a una cita.
La conversación se ve congelada por un momento.
— ¿Eso es todo?
— ¡No! ¡Es que! Veras…Makura-chan la verdad es que me gustaría llevarle a un lugar donde no hubiera conocidos…o al menos donde hubiese suficiente gente para pasar desapercibidos. —explica, con temor a que la chica le corte.
—Y me llamaste para pedir consejo no. —deduce la joven, frunciendo el ceño ante la imagen que le devuelve el espejo de su tocador. Su cabello es un desastre.
—Hai. Después de todo eres una experta en escaparte para tener encuentros románticos.
— ¡No me escapo!—exclama indignada.
—Makurachii…el otro día saliste de tu cuarto usando una soga improvisada hecha con las sábanas de tu cama.
—Era un fin de semana hermoso ¡Merecía salir de mi lúgubre cuarto!
— ¿Cómo puede ser una habitación de color naranja lúgubre? Sobretodo tomando en cuenta, todas las novelas románticas y mangas shoujo que tienes en tu estantería. —replica el cabeza de limón.
— ¡También hay Shonen y Jousei! ¡Al diablo! ¡¿De que forma quieres que te ayude?!—brama ella, explotando al fin. Tirando el jodido cepillo que le ha arrancado al menos diez nudos de pelo, que para colmo equivalen a un cuarto de un mechón de cabello.
Según la peluquera a la que iba los fines de semana.
— ¿Conoces algún lugar donde pueda estar solo y divertirme con esa persona?
Makura cierra los ojos, pensando. Realmente quiere ayudar a Kise, porque es su amigo, lo ha sido desde el momento en que salto en defensa de sus sentimientos. Desde que habla con ella, pocas veces, pero lo hace, sobre esa persona, tan importante para él, desconocida para ella.
Tanto como para sonreír (verdaderamente) al mencionarle.
Una idea cruza su mente. No obstante frunce los labios.
—Espérame, iré a tu casa. —comunica a Kise.
—N-N-No es necesario que te tomes tantas molestias.
—Kise, me despertaste como a las seis de la mañana, un domingo que perfectamente podría haber pasado en cama hasta tarde, comiendo galletas mirando la televisión. Iré y se acabo—sentencio Saki, entornando los ojos.
Cortó la llamada.
Kise miro el teléfono, preocupado. Se sentía mal por causarle molestias, pero por otro lado también se sentia afortunado. Raras veces alguien se preocupaba así por él. Además, Makura era la única persona en que podía confiar. Era ya sabido que todo el equipo de Kaijou, a excepción suya, no sabía nada de citas o cosas así. Para colmo, era con el ex capitán con quien iba a salir y eso hubiera dado demasiado de que hablar.
Pero esos eran pensamientos que era mejor no tener. Hoy, tal como Makura había dicho momentos atrás, era un día perfecto, sobre todo para salir.
Oye el timbre sonar.
Y al abrir la puerta se llevo una gran sorpresa. Era Makura. Con una camisa sencilla, y pantalón de pijama, en sandalias de madera. Jadeando.
—Makura…tú.
Pero no pudo terminar de salir de su impresión, ni tampoco de hablar. Makura extendió rápidamente el brazo, delante de la cara de Kise. Entre sus dedos, blandía dos pedazos de papel.
— ¿Qué…?—inquirió él. Parpadeando sin comprender nada.
—Son…entradas gratuitas…de promoción…para el parque de diversiones. —aclaró entre resuellos las chicas Tomando mucho aire, al concluir.
— ¿De promoción?—Kise los tomo entre sus manos.
—Todo un día. Entrada y atracciones pagadas. Lo único que no incluye es la comida y los puestos de tiro. —explico la castaña. Limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo. —Diablos, necesito agua ¿me das agua?—pidió con la voz cansada.
Kise no le prestó atención a Makura. Su mente vagaba en lo que implicaban aquellas entradas. No solo el recibirlas, sino también el usarlas.
—Makurachii, eres amable y todo pero…
—No corrí hasta aquí sin vestirme apropiadamente y con estas sandalias que me hacen doler los pies para que rechaces mi buena voluntad. Acéptalas. —respondio la chica a gran velocidad. Con un tono de voz tan monótono, que a Kise le sentó como una ventisca de invierno en medio de u desierto.
Sin embargo.
—Estas entradas las guardabas para usarlas luego, para tener una cita con tu novio—afirma. Y tiene la seguridad de estar en lo correcto al ver como el cuerpo de Makura se tensa, y sus ojos evitan los suyos. —Son algo que guardabas para pasar un buen rato con él. No puedo simplemente aceptarlas como si fueran un regalo. —agrega sonriéndole afablemente.
Makura queda en silencio unos momentos. Comprende lo que Kise quiere decirle y efectivamente le daría la razón de no ser por…
—Pero esta aquí todos los días. —dice, sintiendo el calor del sol golpear su cabeza. —Lo veo todos los días—repite, esta vez más lento y con más fuerza y suavidad—Vamos a la misma escuela, a veces comemos juntos en la hora del almuerzo, tenemos citas, nos besamos y nos tomamos de la mano, vamos juntos a casa. —Hace una pausa en su enumeración, elevando la vista. Kise nota como los ojos lavanda le escrutan, socavando, tratando de encontrar una conexión, un canal de comunicación que permita a la chica poder articular lo que siente y quiere expresarle—Soy feliz Kise, no tienes idea de cuánto. Estar con la persona que quiero es como si hubiera entrado en una especie de paraíso. Por eso—duda, pero de igual forma sus manos rodean las muñecas de Kise, apretándolas un poco. Kise siente entonces, una calidez súbita —Cuando pienso en que tú tienes alguien que te hace sentir de la misma forma y que están tan lejos y no puedes ver su cara todos los días, que no puedes besarle, que no puedes mirarle, que recuerdas a cada momento. Yo sé…aunque trates de negarlo. Que te duele. —sentencia ella, con lágrimas naciéndole de los ojos, asiendo aún más las muñecas del chico , deslizando sus dedos hasta esas manos ajenas, entrelazando sus dedos en estas.
—Makura…
—El otro día no comiste en la hora del almuerzo. —añade, mirándole más profundamente.
Es entonces que las manos pequeñas de Makura abandonan las grandes de Kise. Dirigiéndose a su rostro, con duda, temblando. Las yemas de sus dedos rozan la piel y luego las palmas se apoyan a ambos lados de su rostro.
— ¿Somos amigos no es así?—
Kise le mira. A ella, a sus orbes lavanda, cristalizados por las lágrimas que se escurren por sus mejillas, en silencio, en tanto ella trata-realmente lo hace- de mantener sus labios alzados en una sonrisa.
Hay tantas cosas que quiere decirle. Pero lo único que escapa de sus labios (porque muchos sentimientos se han desatado con las palabras de Makura) es un susurro.
—Si…
Ella sonríe, limpiando con sus pulgares las lágrimas que se agolpan en las esquinas de los ojos dorados.
—Entonces déjame brindarte una minúscula posibilidad para que seas feliz.
Esto es demasiado, para él, para ella. Para ambos, están felices, pero están llorando. Pasan unos minutos. Cuando finalmente se calman, Kise le invita a desayunar con él hoy.
— ¿N-No molestara eso a tus padres?—Makura entonces vuelve a ser la misma. Mirándose a sí misma, acomodándose un poco el pelo, y frotándose los ojos, que siguen estando rojos, un poco.
Kise le sonríe, posando un dedo en sus labios.
—Duermen como troncos. No despertaran hasta entrado el medio día.
Makura asiente, con entusiasmo, diciendo que ella preparara las tostadas mientras Kise se encarga de los huevos y el jugo. Y cuando cocinan, moviéndose por la cocina, conversan. Sobre como la pareja de Kise vino hasta su casa y le robo un beso, ocasionando que Makura se tape la boca para no gritar, saltando con el pan de molde en la mano, provocando que el muchacho se ría. Cuando ponen la mesa Makura sugiere a Kise muchos juegos y atracciones del parque de diversiones, enunciando también los pros y contras, advirtiendo de los peligros cotidianos y sugiriéndole que si se suben a un juego donde tenga que subir y bajar, que no coma o devolverá lo que haya engullido previamente. Kise explica que el motivo por el cual su pareja no se quedo con él fue debido a que debía ir a su casa, para instalarse durante su visita.
Finalmente, cuando están desayunando. Kise se detiene, a medio camino de comer su tostada, observando como la castaña unta la suya con demasiada mermelada. Y se cuestiona si esta haciendo lo correcto.
— ¿Pasa algo Kise?—pregunta la chica al notar que el joven le mira.
— ¿Estás bien con esto Makura?—Kise deja la tostada en el plato, de repente a perdido el apetito.
— ¿Con qué?—
—Tú no conoces a quien me refiero con "mi pareja", y a pesar de todo eso…—un leve rastro de culpa es arrastrado con cada palabra que abandona sus labios.
—Estoy bien. —
—Pero…—
—Admitiste que eras mi amigo y yo tu amiga—le recuerda ella con tono suave—Y como amiga, estoy dispuesta a esperar. —Kise abre y cierra los ojos, al parecer la idea no fue captada. —Esa persona…a quien yo no conozco te hace feliz de una manera que nadie ha logrado. Por eso, yo ya estoy tranquila sabiendo que tú eres amado y amas de la misma forma, que tus sentimientos son correspondidos. Por eso—tomando la tostada del plato del chico con una mano, dirige su mano libre hacia la boca del chico, tirando de su mandíbula hacia abajo, consiguiendo abrir un poco su boca. Introduciendo entonces la tostada—Ahora tu única preocupación es estar saludable—dice, con un tono algo severo, como una madre que regaña a su hijo o una hermana que critica a su hermano. —Y si te duele mucho el corazón, incluso si es por algo pequeño…— toma un sorbo de jugo—para algo tienes mi número en tu agenda. —murmura con algo de timidez, desviando la mirada—Pesadillas, dudas, miedos, problemas—toma otro sorbo de jugo—felicidad, cosas vergonzosas, momentos agradables. Puedes decírmelo todo, voy a escucharte…y a dar mi opinión si considero que las cosas son demasiado pesadas para que las cargues tu solo. —concluye con determinación en su mirada.
—Makura…—
—También puedes llamarme a las tres de la mañana si quieres, no me importa. Y si te contesto mal será porque de nuevo interrumpiste mis sueños de boda. —agrega, frunciendo los labios, haciendo un puchero.
Esto hace que Ryouta se carcajee un poco. Provocando que Makura que queje.
Para cuando Makura se ha ido, una vez terminado el desayuno. Kise se queda ahí en el umbral de la puerta, viendo la dirección tomada por la joven. Hay dos boletos de papel en sus manos, los cuales mira, no pudiendo evitar sonreir.
—Gracias—dice, esperando que la palabra sea llevada por el viento y llegue, si es posible metamorfoseada en una brisa que revuelva la mata de cabellos castaños de su pequeña amiga.
N/A: Nuevamente lamento retrasarme con las actualizaciones de mis historias. Pero la universidad esta consumiéndome lentamente, más los finales y todo eso.
Y de nuevo, lamento, lamento, lamento mis errores ortográficos. Pero es que estoy tan ocupada que apenas les doy revisada-solo reviso que las palabras estén bien escritas en su mayoría.-juró que lo corregiré cuando tenga tiempo en las vacaciones.
También quería disculparme si este capítulo no ha tenido mucho que ver con el Kise/Kasamatsu, pero necesitaba dar un descanso de estos dos, siquiera en un capitulo. Del mismo modo quería desarrollar un poco más al OC de Makura Saki y su amistad con Kise, la cual será relevante en futuros capítulos (spoilers).
Y sí, en el próximo capítulo se nos viene la cita.
Besos y espero sus comentarios constructivos y crítica.
