Título: My Favourite Book.

Pareja: Santana/Brittany.

Resumen: Todo comienza con un par de libros perdidos, una pluma, tinta y el intercambio de historias y secretos durante la noche. Y por supuesto, magia. Harry Potter/Glee-verse.

NA: Ok, ok, sé que me quieren matar porque no he actualizado desde ¿marzo? Wow, realmente ha pasado mucho tiempo (creo que voy a dejar que me linchen XD) y siento mucho, mucho la tardanza, pero les juro que no fue mi culpa, quiero decir, fue más o menos mi culpa, pero no es como que yo ande buscándome los accidentes que me pasan, ¿les comente que tuve un accidente de auto, donde quedé coja y necesitaba terapia y asddfsd? Bueno tuve otro accidente. Sí aunque usted no lo crea, esta vez fue mi mano la que sufrió las consecuencias de mi torpeza y quedé inhabilitada para hacer… cualquier cosa, en realidad. Por lo que no podía escribir mucho con una mano y me cansaba con rapidez y blablabla, la magnitud de mis lesiones fue tal que incluso tuve que congelar mi último año de carrera y yo que ya quería salir T^T (estudio diseño gráfico por si se lo preguntan, si no, no importa, tengo la tendencia a compartir más detalles de los pedidos lol).

En fin, ahora es verano estación en la cual tiendo a tener menos accidentes y por lo cual mi familia me dejó salir de la burbuja dónde me tenían metida XD. A pesar de que mi mano sanó, sigue siendo lenta y torpe, puedo volver poco a poco a mi rutina y como la Universidad ya no es un tema u_ú, me puse a escribir… y no tengo nada más que decir, espero que les guste, hice mi mejor esfuerzo pero estoy fuera de práctica =_=.

De todas formas, ¡Muchas gracia por todos los comentarios! Para todos aquellos preocupados porque había abandonado el fic, bueno no lo hecho ni pretendo hacerlo, espero poder actualizar regularmente desde ahora... (cof lo que yo entiendo por regular cof)

Disclaimer: Glee y el universo Harry Potter no me pertenecen, tampoco los personajes. Sólo los estoy usando sin ningún fin de lucro, sólo diversión ;).


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My Favourite Book.

Parte VI.

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Rachel va caminando con una enorme sonrisa en su rostro. Una muy orgullosa y casi aterradora sonrisa, los estudiantes que la ven pasar por el pasillo se preguntan quién fue el pobre castigado que la puso de tan buen humor, debió haber sido algo grande (¿tal vez para ganarse un favor de McGonagall y recibir el Premio Anual?). Sin embargo, la alegría de la muchacha no tenía nada que ver con sus deberes de prefecta, si no todo lo contrario.

Rachel Berry estaba muy orgullosa de Santana, no porque hubiese golpeado a Quinn la noche anterior o porque haya accedido a ayudar con sus hechizos a otro estudiante sin que haya sido amenazada o sobornada con algún premio.

No. Está orgullosa porque Santana, a pesar de lo que Sue le dijo, salió con una Hufflepuff y por lo que ha oído, la ha besado a vista de todo el mundo. No obstante, no está orgullosa porque se enfrentó a los prejuicios de su jefa de casa o porque ha besado públicamente a una chica (que eso último lo ha visto demasiadas veces para su gusto), si no porque está segura que Santana va hacia un camino que no creía era posible (y menos con Brittany S. Pierce).

Santana va en camino a una relación monógama y un paso más lejos de un ETS.

Ok… está exagerando un poco (no sería ella si no fuese el caso). Pero está muy contenta con la decisión que su mejor amiga tomó. Si bien no conoce mucho a Brittany, no más allá de un par de castigos que le ha dado en los últimos tres años, clases que han tenido que compartir y de los rumores que ha escuchado sobre ella, a los cuales no les ha hecho caso, después de todo hay uno que dice que ella misma es pariente de los duendes de Gringotts y no es verdad en absoluto (sospecha que Santana fue quién comenzó ese), es consciente de que la rubia es una excelente influencia para la morena y que finalmente, alguien podrá domar a la bestia.

(Hogwarts lo agradecería porque Santana ha roto y hecho explotar más paredes que cualquiera por culpa de su temperamento y enorme conocimiento de hechizos).

En fin, Rachel está contenta de que Santana finalmente sea feliz. Está contenta que no lo oculte y que lo muestre con –por lo que oyó- apasionados besos en medio de Hogsmeade, sin importarle los demás y sólo concentrándose en… bueno, disfrutar de una –espera- relación sana, larga y duradera.

Sí, definitivamente esta tarde Rachel anda de muy buen humor.

Hasta que se topa con Quinn Fabray en el pasillo que da hacia las mazmorras, lugar donde no debería estar porque da hacía la sala común de Slytherin y por lo que ella sabe, no hay nadie que sea amiga de la rubia (aparentemente Santana ya no cuenta) y duda completamente que la chica quiera hablar con ella (gritar tal vez, incluso golpear).

— Berry— dice la Ravenclaw en tono serio. Rachel se tensa un poco, a diferencia de Santana, ella no es muy buena defendiéndose ni verbal ni físicamente, así que básicamente es una presa fácil para la chica Fabray y no hay nadie a la vista que puede presenciar la masacre que está segura, sucederá antes de que pueda decir Barbra Streisand.

Sacando coraje de donde no tiene, asiente con lo que espera es una cara inexpresiva.

— Dile a López que pare sus besuqueos con la rubia tonta,— Le dice con desprecio y su cara se arruga ante el pensamiento de las otras dos chicas siendo íntimas (podrían ser los celos y la rabia por haber perdido contra alguien que ni siquiera sabía que estaba compitiendo). Rachel frunce el ceño, siente como la furia lentamente hierve en su interior ante la orden que Quinn le ha dado.

Primero, ¿quién se cree para ordenarle hacer algo? Ella es Rachel Barbra Berry, prefecta de Slytherin y no una marioneta que se pueda controlar (o en su defecto uno de los lacayos de la familia Fabray). Y segundo ¿qué derecho tiene ella a prohibirle a Santana a quién debe o no besar? Si la Slytherin dejo muy en claro la noche anterior que no quería tener nada con la rubia, que nunca fueron nada, ¿por qué diantres está sacando su carta de novia celosa? Y más importante aún ¿por qué se lo dice a Rachel y no a Santana directamente?

(Tal vez, después de la noche anterior, Quinn está un poco asustada de lo que es capaz Santana).

— Disculpa Quinn, me parece de muy mal gusto que no llames a Brittany por su nombre, ella no te ha hecho nada…— Rachel hace una pausa y mira los ojos de la rubia, viendo claramente como el enojo brilla en ellos (por supuesto que Brittany le hizo algo, más bien le quitó algo, y no, no es Santana, es el orgullo Fabray que fue pisoteado por Santana debido a Brittany).— Además tu no tienes ninguna autoridad para prohibirle a Santana nada, si ella quiere salir a besuquearse, como tu elocuentemente dijiste, te recomiendo que, si no te gusta mires hacia otro lado.

Quinn rechino los dientes furiosa.

— Cállate.— gruñó en voz baja,— por un segundo en tu miserable vida, cierra la maldita boca, Berry.— La aludida se retuerce ante el tono bajo y oscuro que la Ravenclaw usa, pero no piensa retroceder. No de nuevo y no ante Quinn.— Con todo lo que hablas no me sorprende que nadie te quiera cerca, eres desesperante y tu tono de voz es francamente desagradable.

— Al menos Santana me quiere cerca y eso es mucho más de lo que tu puedes decir.— Rachel está muy consciente de que está tentando a la suerte y eso se hace muy obvio cuando ve que Quinn le apunta con su varita, muy dispuesta a callarla por la mala si es necesario (y por el rumbo que esta conversación está tomando, es muy probable que termine en la enfermería con alguna deformación extraña).

— Si no eres tú, no es nadie.— refuta Quinn con una mueca casi malvada.— López sólo se conforma con lo que hay.— En alguna parte, Rachel se siente herida porque eso puede ser verdad. Santana no es muy amistosa, tiene amigos (compañeros, camaradas, como sea que ella los quiera llamar) Kurt en su propia casa, a Noah en Gryffindor y ahora tiene a Brittany, a quienes eligió. Pero a Rachel la tiene por que le asignaron la habitación juntas, y pasa las vacaciones con ellos porque no tiene opción (porque los López no son y nunca serán una opción).

No. Sacude la cabeza, Santana es su amiga porque quiere, no porque no hay opciones. Si fuese el caso de buena gana la hubiese dejado botada y sola como Kurt.

— Pudiste ser tú, pero me prefirió a mí, me defendió a mí. Perdiste otra vez.— Se defiende haciendo énfasis en las últimas palabras y saca su varita para defenderse, porque la cara de la Ravenclaw se ha deformado y puesto pálido de pura rabia.

Se miran unos minutos, abren la boca para solar hechizos y maleficios (Rachel está bastante nerviosa, está es su primera pelea y no está segura de si tiene las habilidades para darle a Quinn con algún hechizo, después de todo la Ravenclaw hace sudar a Santana y eso es algo que Rachel jamás podría hacer).

— ¡Señoritas! — La voz fuerte de Sue Sylvester las sobresalta (y evita el desastre que hubiese quedado con un posible enfrentamiento), Rachel se gira para ver a su jefa de casa en sus túnicas negras, la profesora está con los brazos cruzados y el ceño fruncido, mirando la escena pensativa.— Me quieren explicar ¿por qué mi prefecta y una de mis mejores alumnas, están a punto de pelear?

Quinn aprieta los labios y se muerde la lengua, apunto de delatar a Santana, pero antes de poder decir algo, Sue vuelve hablar.

— Espero que no sea una pelea de gatas por culpa de J-LO,— hace una pausa, mirando detenidamente a ambas muchachas, ninguna de las dos hace contacto visual con ella.— Diva, no sabía que tu también tenías esas inclinaciones, aunque compartiendo habitación con Sacos de arena no me sorprende que te haya desviado…— Se burla la mujer mayor y tanto Quinn como Rachel se estremecen.

— Santana y yo sólo somos amigas…— dice Rachel, con un hilo de voz y muy segura de que Sue la va a matar por el simple hecho de hablarle.

— Sí, por lo que he oído ahora le gusta salir con tejones estúpidos.— Quinn y Rachel comparten una mirada sorprendida, ¿cómo es posible que Sue sepa lo de Brittany? Si sólo han pasado un par de horas desde que la gente volvió al castillo y no parece probable que la profesora haya estado escuchando a escondidas (además por su aspecto, parece que no ha salido de las mazmorras hasta ahora).— Por favor, no me miren como si fuese un secreto, el payaso judío se ha encargado de difundir el rumor con fotografías.

Rachel se estremece ante el tono desaprobatorio de Sue, Santana está metida en tantos problemas y por la mirada perversa en los ojos de la mujer mayor, puede adivinar que más de un castigo va a recibir.

— Ahora, Q…— La rubia se tensa un poco y mira a su profesora de pociones intentando, en vano, de ocultar su temor.— Creí que tú y López iban a alguna parte, puse mi confianza en que tú la mantendrías alejada de esa vida tan desagradable que lleva, no me preocupe porque tú y ella son una combinación perfecta y letal, confiaba en que controlarían el castillo… así que dime ¿qué pasó? ¿Por qué te cambió por un modelo más tonto?

Quinn se quedó callada, si no respondía lo que Sue quería escuchar, recibiría un castigo igual o peor que el que le esperaba a Santana por salir con una Hufflepuff. Además el hecho de que la profesora haya usado el '¿por qué te cambió?' le pilló con la guardia baja, eso es algo que ella también quiere saber, ¿qué tiene Brittany que ella o cualquier otra chica de Hogwarts no tiene?

Es atractiva, eso no se pone en duda, pero la rubia es lenta y habla incoherencias la mayor parte del tiempo, no es ni por asomo tan inteligente como Santana y jamás será capaz de ponerse al día con sus conversaciones. Así que ¿por qué Santana accedió a tener una cita con ella, cuando se ha negado a todo al que le ha preguntado antes? Quinn quiere tener las respuestas a eso, quiere desesperadamente saber porque ella no fue suficiente, cuando intento por todos los medios ser alguien del gusto de Santana.

— Estoy esperando.— Dice la rubia alta.

— Es una apuesta.— Miente Quinn sin saber que más decir para salvarse el pellejo.— Santana y yo hicimos una apuesta, Berry es nuestro testigo.— La nombrada abrió la boca para protestar, pero prefirió no hacerlo por el bien de Santana.— ella me dijo que… que después de todo lo que le pasó a Pierce, ella podría llevársela a la cama y hacer que todo el castillo se enterase de que… sigue siendo la misma chica fácil de siempre.— Termina tratando de ignorar la mirada sorprendida de Rachel.— Obviamente le dije que no podía, pero insistió y apostamos. Si ella gana y es capaz de humillarla, yo… eh, yo le cumplo una fantasía sexual y si yo gano ella…

— No quiero saber más.— Le corta Sue con una mueca asqueada.— Es repugnante, no tengo ningún interés en saber sobre su vida sexual, pero por otra parte debo aplaudir la crueldad de sus juegos.— Un indicio de sonrisa aparece en su rostro y Rachel no puede creer que un profesor apruebe algo como eso, aunque sabe que es mentira, no deja de ser desconcertante la doble moral que tiene su jefa de casa.— Voy a tener que hablar con López sobre esto.

Y sin decir otra palabra, la bruja se marcha con aire satisfecho. Cuando desaparece de su vista, Quinn vuelve hablar.

— Por eso tiene que dejar de andar besuqueándose frente a todos,— sisea con enojo.— A mi me da igual si se besa con Pierce o cualquier otra, siempre y cuando lo haga con discreción o Sue nos hará pagas a ambas por su estupidez.— Bufa con enojo.— No tengo ninguna intención de pagar porque Santana no es capaz de seguir una de las reglas básicas y se anda revolcando con una Hufflepuff.

— Tú sabes que esa regla es ridícula…— Intento rebatir, pero Quinn no soportaría nada de eso.

— No importa si es estúpida o no, mientras estemos en Hogwarts estamos bajo las reglas de quienes son nuestros superiores y para tu información, Sue es quién nos manda y tiene completo control sobre nosotros, si desobedecemos tú sabes mejor que nadie que nos castiga…— Rachel suspira y tiene que estar de acuerdo. Los recuerdos de Santana, apenas caminando y terriblemente magullada después de ser víctima de uno de los castigos de Sue.

Por un momento pensó que había sido torturada con la maldición imperdonable, pero ni siquiera Sue sería capaz de eso, ¿verdad? Rachel prefiere convencerse de que no lo es.

— Ella ha usado…— hace un pausa y Quinn puede leer la pregunta en su mirada.— El cruci-

— Cállate, Berry.— El hecho de que Quinn no hace contacto visual, confirma las sospechas de la Slytherin y siente como un nudo se le forma en el estómago. ¿Cómo es posible que nadie haya hecho nada? ¿cómo es posible que nadie se haya dado cuenta de los síntomas de los estudiantes básicamente torturados? ¿qué tan influyente es Sue Sylvester que sale inmune de estas situaciones?

Un renovado respeto por Santana y Quinn crece en ella.

— No importa lo que haga, sólo dile a López que tenga cuidado porque no pienso pagar por su culpa, ¿de acuerdo?

Rachel asiente. Tiene que encontrar a Santana antes de que Sue lo haga y advertirle de la mentira que dijo Quinn para salvarle el pellejo.

(Sólo espera que Brittany no se enfade).


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Sam no sabe que hacer o pensar después de la pequeña charla que tuvo con Artie. Si estaba preocupado porque su mejor amiga, iba a salir con una Slytherin, le inquieta aún más lo que el chico de lentes pueda hacer para arruinarle la vida otra vez, porque a diferencia de Santana, Sam si sabe de lo que Artie Abrams es capaz. Y si bien Brittany nunca estuvo realmente enamorada de él (Sam no puede culparla realmente, si el chico de lentes la trataba como a una niña pequeña incapaz de entender lo que pasaba a su alrededor) y sólo sintió la traición de un amigo más que el termino de la relación romántica, Britt se siente muy vulnerable aún después de toda la mentira que Abrams se inventó y que casi logran expulsarla de Hogwarts.

Brittany le tiene miedo a lo que Artie puede decir de ella, porque él es muy convincente y todos le creen cualquier cosa que salga de su boca (no por nada la rubia se quedó sin amigos el año pasado. De los miles que tenía se quedó con él, Tina y Mike).

De alguna manera tiene que advertirle que el Ravenclaw anda tras ella, porque no quiere que los eventos se vuelvan a repetir, y tampoco desea que la pillen desprevenida.

Tal vez si le pide ayuda a Santana, puedan espantar al chico para siempre (después de todo la manera de vengarse de la Slytherin es muy llamativa y humillante, si es que Jesse St. James es una indicación, aunque nunca se pudo comprobar su culpa todos saben la verdad).

Sin embargo, para acercarse a ambas y bloquear la posible amenaza, tiene que pedirle disculpas a Brittany por su comportamiento egoísta e infantil que ha tenido en los últimos días y por ende decirle que está de acuerdo con que salga con Santana (o sea su amiga, pero por como actuaba la rubia está seguro de que quiere más que amistad).

Y no sabe si será capaz de eso. Lo primero es sencillo, él realmente lo siente y nunca quiso que sus celos lo cegasen frente a esta nueva situación que se enfrentaba, jamás fue su intención desahogar todas sus frustraciones en Brittany porque ella si había tenido suerte y su Slytherin si quería conocerla y tal vez no para hacerle daño, si no porque quería saber quién era realmente la encantadora muchacha que se escondía detrás del libro. Le costaba trabajo aceptar que ella había tenido la suerte y no él, que había estado admirando a Kurt desde la distancia por mucho, mucho tiempo.

Se había comportado como un verdadero imbécil, como un pésimo amigo y realmente lo lamentaba, pero si era sincero (y sabía muy bien que Brittany apreciaría que no fingiese), todavía no confiaba en Santana, en su cabeza seguían las ideas preconcebidas de la chica promiscua capaz de cualquier cosa por sexo y violenta que tiene los suficientes conocimientos como para destruir a cualquiera con un simple hechizo.

También sabía que si no le daba la oportunidad, nunca conocería lo que Brittany, Mike y Tina veían en la Slytherin. Así que estaba dispuesto a ser civil con la latina y comprobar con sus propios ojos cuales eran sus intenciones con su mejor amiga y si llegaba a ver que sus intenciones eran todo menos inocentes, se enfrentaría cara a cara con ella como un hombre.

No más esconderse tras mentiras y engaños como un cobarde (al menos tiene la decencia de sentir vergüenza después de lo sucedido con Quinn, realmente no estaba pensando con claridad y ciertamente no estaba pensando en la felicidad de su amiga).

Si Santana resulta ser todo lo que él cree, entonces él estará ahí para Brittany, la consolará y apoyará todo lo que sea necesario, porque esa clase de amigo es Sam Evans y se alegra de haberse dado cuenta antes de perder su amistad con Brittany.

Con una nueva mentalidad y muy seguro de si mismo, el rubio entra al baño de hombres sin haber escuchado los sollozos de alguien antes de abrir la puerta.

Se sorprendió al ver quién estaba ahí. De todas las cosas que se pudo esperar (una vez pilló a Sebastián Smythe con uno de sus amiguitos arrodillado frente a él tragándose todo lo que podía… Sam todavía se estremece ante las imágenes mentales), jamás espero encontrarse con Kurt Hummel. Menos esperaba encontrarlo llorando frente a los lavabos.

— Uh… lo siento.— Dice inseguro, sin saber si debe irse a otro baño o quedarse, no quiere cruzarse con el lado malo del Slytherin pero realmente tiene que usar el baño.

Kurt se encoge de hombros y se limpia la nariz con un pañuelo arrugado, ni siquiera lo mira y probablemente no se ha dado cuenta de quién es el que ha entrado. Sam no necesita que el chico se de cuenta de que es él, hace sus necesidades rápidamente y va hacia los lavabos para poder salir finalmente de ahí, porque siente que en cualquier momento va a ser atacado por las palabras crueles de Hummel.

— ¿Son todos iguales?— es la voz nasal de Kurt, la que rompe el silencio. Sam se tensa y no sabe que decir, ¿de qué esta hablando? Y lo más importante, ¿por qué le está hablando?

— Eh… ¿iguales en qué? — pregunta inseguro y Kurt le lanza una mirada furiosa.

— Por supuesto que son todos iguales, creen que por tener una cara bonita pueden entrometerse donde no los llaman y arruinan las cosas por las que uno ha trabajado mucho por conseguir.— murmura con ira, Sam mira a Kurt y se siente mal al verlo tan perdido, triste y enojado. No puede imaginarse que lo puso en ese estado y no está seguro de si quiere saberlo.

En contra de todo su buen juicio, Sam le pregunta: — ¿Qué sucedió? No estoy seguro de que te pueda ayudar si no lo sé.— Su voz suena tímida y el Slytherin parece relajarse un poco (al parecer le tranquiliza saber que no será víctima de burla).

— Smythe finalmente consiguió lo que quería,— medio lloró, gruñó el castaño.— Blaine apareció hoy día, sonriente y con flores, hace semanas que estábamos en malos términos, ¿sabes? Todo lo que hacíamos era pelear, si no era porque Smythe coqueteaba con él, era porque yo estaba demasiado concentrado en mi futuro y lo dejaba de lado, ¿puedes creer lo egoísta que es eso? ¡No podía estar todo el tiempo pendiente de él! Es mi último año y necesito aplicar para conseguir un trabajo…

Sam vio como los ojos del otro chico se volvían a llenar de lágrimas y sintió como su propia garganta se cerraba al verlo así, ¿cómo alguien podía hacer sentir tan mal a una persona? Sam no es ajeno a las peleas de parejas o los problemas que conlleva el tener una, pero él no cree que jamás podía hacer llorar a Kurt de esta manera si fuese suyo.

— Así que aparece hoy, encantador y me lleva a una cita por el castillo para que nadie nos moleste, fue muy romántico, se sentía casi como si todo volviese a la normalidad, pero entonces…— Kurt hace una pausa para limpiarse la nariz.— Entonces empieza a llorar y a pedirme disculpas, me dice que nunca quiso hacerlo, pero se sentía sólo… que si yo hubiese estado presente, tal vez las cosas hubiesen sido diferentes… no sé como pudo ser tan descarado, como para echarme la culpa a mí. ¡Él tampoco estaba siendo el novio perfecto y aún así yo no lo engañé! ¡Yo no me acosté con el primero que se me cruzaba por delante!

Oh, ahora Sam entiende de que va todo esto y aprieta los puños con furia.

— Lo siento, Kurt.— Es lo único que puede decir, sin empezar a soltar una cadena de insultos contra Blaine Anderson.

— Ni siquiera sé porque te digo esto.— se ríe el Slytherin cansado. Sin poder creer aun que su novio (exnovio desde ahora), lo haya engañado y con Sebastián Smythe de todas la personas que pudo escoger. Eso es lo que más le duele, que al final él si tenía razones para preocuparse por los coqueteos del Ravenclaw.

— Soy un buen oyente,— ofrece el rubio con una sonrisa vacilante.

— Así parece, Mercedes por ahora ya hubiese salido a cazar a Blaine y no necesito eso, al menos no todavía.— Suspira y de pronto parece ponerse más pálido de lo que ya es.— Merlín, cuando Santana se entere…

Sam se muerde el labio ante el nombre familiar.— ¿No le gustaba Blaine? — Pregunta y con esta, logra sacarle una risotada a Kurt que, después de todo el llanto es más que bienvenida.

— No, nunca le gustó y no esperaba el día que terminase la relación,— Los ojos de Kurt se vuelven a oscurecer por culpa de la tristeza.— Es lamentable que ella tuviese razón todo el tiempo, y yo nunca quise escucharla.

— Estoy seguro de que no todo fue malo,— murmura Sam, tragándose el nudo de la garganta. Jamás en su vida, creyó que iba a decir algo positivo del Gryffindor y mentiría si decía que no le duele un poco.— Estoy seguro de que Santana estará ahí para apoyarte.

Kurt vuelve a reírse. — Santana es ferozmente leal, y va a ser la primera en querer reclamar la cabeza de Blaine y no sé si estoy preparado para verlo ser cazado por mis amigos, porque una vez que Mercedes se le una, eso es lo que van hacer.— Ambos se quedan en silencio, recordando a Jesse, si Blaine sabe lo que es bueno para él, tratará de mantenerse alejado de la furia de la latina.

— Estoy seguro de que todo mejorará.— Le tranquiliza el rubio y le regala una breve sonrisa,— Blaine no sabe lo que perdió, Kurt. Y esperemos que se de cuenta, porque ese va a ser el peor castigo que pueda recibir, más allá de cualquier tortura física o psicológica que Santana le vaya a infligir en un futuro cercano.

¿Está mal que Sam se le quiera unir? Ahora se siente como un verdadero hipócrita, primero con lo de Artie y ahora con lo de Blaine, se da cuenta de que Santana no es tan mala como parece y que puede ser una gran aliada para proteger a la gente que quiere, pero no fue capaz de doblegarse cuando Brittany se lo pidió, no, tuvo que esperar que alguien más le mostrase la otra cara de López y sinceramente, se siente como una mierda por no confiar de Britt.

Es un pésimo amigo. Es egoísta, sólo centrado en si mismo y lo que él quiere. No le extraña que Brittany, Mike y Tina no quieran verlo ahora mismo (espera que eso pueda cambiar pronto).

— Gracias por oírme, cuando no tienes porque.— Kurt mira al piso, extrañamente tímido.— Y lo siento por lo que te dije, nunca quise insultarte y se que no hay excusa, pero… simplemente me pillaste en un mal momento y realmente, estoy muy arrepentido por todas esas cosas que te dije.— Los ojos de Sam se abren enormemente, nunca había esperado una disculpa por parte de Kurt y menos una que sonase tan sincera.

— No te preocupes,— le extiende la mano tembloroso, sin poder creer lo que va a decir ahora.— ¿Podemos empezar de nuevo y ser amigos? Después de todo, nuestras mejores amigas van a empezar a pasar mucho tiempo juntas y supongo que nos vamos a ver más a menudo.— Sam no sabe porque no puede callarse, pero las palabras salen de su boca sin filtro.

Ahora está usando a Santana y Brittany para llegar a conocer mejor a Kurt, ¿qué clase de persona hace eso?

— Me encantaría,— Kurt estrecha su mano y Sam no puede dejar de notar que es muy suave.— Espera… ¿Santana está pasando tiempo con tu mejor amiga?

Sam le suelta la mano lentamente y sonríe vacilante:— Sí, Brittany S. Pierce, hoy día tenían una cita…

Los ojos de Kurt se abren cómicamente y luego suelta una risita, por un momento olvida a Blaine, el engaño, el dolor y la ira. Sólo puede concentrarse en que Santana –nunca – jamás – tendré – citas- López está saliendo con alguien, en una cita real y romántica, es demasiado divertido para dejarlo pasar.

— ¿Es confiable?— pregunta Sam, incapaz de contenerse.

(Kurt no lo puede culpar por sus dudas).

— Bueno… como amiga, Santana es muy leal y no tengo quejas, pero como pareja…— Kurt hace una pausa.— No tengo ni la más remota idea, nunca ha tenido nada serio y siempre predicó que nunca lo tendrá, ahora si Brittany cambia eso, veremos si es confiable.

Sam se ve incomodo, Kurt en vez de calmar todos sus temores ha hecho todo lo contrario. — Pero… ¿tu crees que le haga daño?

Kurt lo pensó unos momentos. — No, no creo que le haga daño, no a propósito al menos.

— Eso es bueno, creo.— Murmura Sam un poco más tranquilo.

— Yo podría hacerte la misma pregunta, ya sabes.— Dice Kurt con una sonrisa divertida,— podría preguntarte si Brittany es de confianza, si no va a lastimar a Santana, porque yo sé que a mi amiga no le hacen faltas los dramas en su vida, podría ir a hablar con ella y preguntarle cuales son sus intenciones, por lo que sé, Santana no es la única que puede equivocarse en una relación, dudo mucho que Brittany sea perfecta y no tenga sus propios defectos.

Fue entonces cuando Sam se dio cuenta de lo que había estado haciendo.

— Déjalas solas, deja que cometan sus propios errores, no se van a morir por una relación fallida,— una mueca irónica adorna la cara del Slytherin, el bien sabe ahora que eso no sucede (por mucho que le duele y le dolerá por un tiempo).— Tú no tienes porque intervenir. Sólo se el amigo que acompaña y apoya, puedes opinar pero nunca jamás intervenir, porque las relaciones son de dos no de tres.

Eso fue exactamente lo que hizo Santana cuando Kurt empezó a salir con Blaine. Y eso es lo que Brittany espera que Sam haga.

— Nos vemos más tarde, Sam.— se despide Kurt, dejando al rubio sólo con sus pensamientos, por fin sintiéndose un poco más relajado.


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Más temprano ese día, cuando finalmente se vieron solas (no sin antes asegurarse de que ni Lord Tubbington ni Orión se fuesen a morir por todo lo que tragaron), Brittany y Santana se dirigieron a las cocinas para pedir algo de comida y poder ir a comer cerca del lago. Ninguna tenía ganas de ser interrumpidas otra vez (como Puckerman groseramente lo había hecho) y tampoco querían estar bajo la mirada crítica de sus compañeros, porque en cualquier momento Santana podía explotar y empezar a lanzar maldiciones para que las dejaran tranquilas.

Así que bajaron hacia las cocinas y Brittany, a pesar de que la Slytherin intentaba ocultarlo, notó como su compañera se iba tensando cada vez más que se acercaban a su destino. Intentó ocultar lo mejor que pudo su diversión para no molestar más a Santana, pero le parecía adorable su nerviosismo.

(Y como realmente estaba aterrada de los Elfos Domésticos).

— Si quieres puedo entrar sola a pedir comida,— ofrece para aliviar un poco la palidez de la piel de Santana.— No quiero que te vayas a desmayar o algo cuando veas a un Elfo.— termina bromeando y Santana le da un empujón juguetón, pero parece más aliviada que otra cosa y le sonríe débilmente.

— Eso sería genial.— Dice soltando un suspiro,— Realmente no tengo ganas de lidiar con… ellos.— termina sintiendo un escalofrío recorrerle la espina dorsal y Brittany suelta una risa que fue incapaz de contener.— ¡Hey, no es divertido!

— Es que… no puedo creer que de verdad le tengas tanto miedo, quiero decir… son inofensivos en su mayoría.— La rubia no recuerda nunca haber visto a un Elfo Doméstico siendo agresivo por ninguna razón y tampoco se los puede imaginar.

— ¿Y qué si son inofensivos? eso mismo sucede con las arañas y la mitad del mundo les tiene miedo y no me ves a mi burlarme de ellos,— Bufa Santana haciendo un mohín con sus labios (Brittany lo único que quiere es besarla).— y son diminutas.

— Bueno, las acromántulas no son pequeñas…— Rebate la Hufflepuff divertida.

— ¿Qué importa? Prefiero tener una acromántula en vez de un Elfo haciéndome la cena.— Sigue Santana obstinadamente y Brittany vuelve a reír porque la morena lo dice realmente en serio, por muy ridículo que a ella le parezca la elección de cocinero que tiene. Santana prefiere a un monstruo venenoso.

(Al menos agradece que Santana no se haga la valiente y que se muestre tal como es, que confíe en ella lo suficiente para mostrarle las caras de su personalidad que nadie más conoce).

Brittany le hace cosquillas a la pera, le da un guiño a Santana (la morena sólo pone los ojos en blanco con una sonrisa) y entra a las cocinas.

Como es de esperar, los Elfos la reciben con alegría y reverencias (muchos la reconocen porque no es la primera vez que viene y siempre que lo hace, los trata muy bien, así que no es de extrañar que la quieran), le ofrecen un montón de comida incluso antes de que ella se las pidan.

Antes de darse cuenta, la Hufflepuff tiene dos canastas repletas de comida y los buenos deseos de los elfos para su cita (Robbie, la elfina con quién más habla, le guiñe un ojo y le desea suerte. Espero que esta persona sea mejor que el Señor Abrams, Señorita Brittany. Le dice con un tono esperanzado y Brittany se limita a asentir con la cabeza, incapaz de decir algo).

Cuando sale, abrumada por los buenos deseos (nunca se imaginó lo mucho que era apreciada por los elfos), encuentra a Santana sentada en el piso con su varita en la mano, moviéndola de un lado a otro mientras chispas de múltiples colores salen de ella.

Al verla, la Slytherin se pone de pie y le sonríe, pero Brittany no puede dejar de mirar la varita.

— Es de tejo y dragón, treinta centímetros y cuarto, dura.— Recita Santana mirando su varita, haciendo con una sacudida de su mano que más chispas multicolores salgan de ella.

La varita de la Slytherin es de madera marrón oscura, tiene un mango hermoso, nota Brittany, de ella sobresalen unos finos y delicados ornamentos que recorren el mango hasta la mitad de la varita.

— La mía es de castaño y centro de unicornio, mide treinta y un centímetros y es flexible.— Brittany no entiende porque Santana sonríe como lo hace, pero parece como su hubiese descubierto algún secreto o algo así.

— Parece una complemento perfecto para ti,— Suena como un halago, pero Brittany no lo entiende.— ¿sabes cuales son las propiedades del castaño y el unicornio?

Brittany siente como las mejillas se ponen coloradas, avergonzada niega con la cabeza pero Santana no parece desilusionada o decepcionada de su falta de conocimiento.

Comienzan a caminar hacia el lago, mientras Santana procede a explicarle a la rubia lo impresionante que cree que es su varita.

— Leí que esa madera es muy curiosa y que también toma mucho de la personalidad del que la posee. A la varita de castaño le atraen las brujas y los magos con habilidades especiales para domesticar bestias mágicas,— Explica con tranquilidad (Brittany no puede evitar sonreír, porque Santana recuerda todo de sus conversaciones, incluso cual es su clase favorita),— los que poseen grandes dones en herbología y los voladores naturales. Cuando hay varitas de castaño y unicornio, esa combinación siente predilección por aquellos a los que les preocupa la justicia y es difícil que funcione correctamente con magia oscura, así que creo que es un descripción perfecta de lo que tu eres.

Brittany siente como su pecho se caliente ante las palabras de Santana (por como la Slytherin la conoce y puede llegar a estas conclusiones rápidas por lo que le ha contado por medio del libro).

— ¿Cómo sabes todo eso?— pregunta la Hufflepuff impresionada. Santana mira hacia el piso un poco avergonzada.

— El primer año con Kurt leímos todo lo que pudimos sobre las varitas,— admite evitando el contacto visual, todavía avergonzada por haber mostrado su lado nerd.— queríamos saber porque la mía casi le provocó un paro cardíaco a Rachel y aprendí mucho de las otras también.

Brittany espera que le explique la suya, pero Santana pones los ojos en blanco (al parecer recordando algo que dijo Rachel).

— Las varitas de tejo son como muy raras, según leí es conocida por dotar a su poseedor del poder sobre la vida y la muerte.— Brittany arquea una ceja y Santana se ríe un poco de lo pretencioso que suena.— El tejo tiene una "oscura y terrible" reputación,— dice imitando dos comillas con sus dedos y bajando el tono de voz (casi como si estuviese contando una historia de terror).— Los expertos de las tradiciones bélicas dicen, que aquellos que usan varitas de tejo son más propensos a ser atraídos por las Artes Oscuras que el resto.

Brittany alza las cejas sorprendida, no por la información en si (ahora que conoce a Santana, le parece difícil creer que pueda tener intenciones con la magia oscura), si no más bien por lo mucho que Santana sabe y su capacidad de recordar algo que leyó cuando iba en primer año.

— ¿Y qué hay del centro de dragón?— Cuestiona curiosa y porque le gusta mucho cuando Santana entra en modo nerd y empieza a soltar datos como un libro (es un poco adorable y sexy al mismo tiempo).

— Oh, dios mío, Rachel casi tuvo un ataque al corazón cuando le dije que era tejo y dragón,— se ríe entre dientes Santana y prosigue con su explicación. — Se supone que la fibra de corazón de dragón produce las varitas más poderosas, y con ellas se pueden realizar los encantamientos más llamativos. Las varitas de dragón tienden a aprender más rápido que otros tipos.

— Eso no parece malo,— interrumpe Brittany confundida, tal vez Rachel sobreactuaba, no es de extrañar si con el paso de los años pareció empeorar esa faceta de su personalidad.

— Ya, pero la varita de dragón es la más fácil de usar para las Artes Oscuras, así que Rachel hizo esa conexión y comenzó con la hiperventilación… creo que eso nos asustó más a Kurt y a mí, que cuando averiguamos lo que significaba.— sonríe divertida perdida en los recuerdas de su primer año, mientras le abre las puertas a la rubia que daban hacia los invernaderos.

Brittany guió a Santana hacia el mismo lugar donde ayer había estado con sus amigos, a pesar del frío que hacía, los terrenos de Hogwarts se veían hermosos y era algo que la Hufflepuff quería compartir con la Slytherin.

(Y porque era un poco romántico y esperaba poder besar un poco más a la morena sin ser interrumpida).

— Se ve hermoso desde aquí,— murmura embelesada Santana. Ella jamás ha sido de las que se detiene a admirar el paisaje, siempre anda apurada y tiene algo importante que hacer que le impide apreciar sus alrededores, pero tiene que admitir que ha desperdiciado sus años en Hogwarts por no haber sido capaz de aprovechar sus hermosos paisajes.

Brittany asiente, encantada de poder compartir este momento con la morena.

— Los elfos me dieron un montón de comida,— sentándose en el césped, dejando la canasta a su lado y mirando como la Slytherin imita sus acciones (se sienta más cerca de lo normal, pero a Brittany poco le molesta la cercanía).— No sé muy bien lo que te gusta, nunca fuiste muy especifica con eso…

La rubia se siente un poco avergonzada por eso, después de todo Santana la conoce bastante bien (o al menos conoce las cosas básicas sobre ella) y ha podido deducir de sus conversaciones cosas que ella no le ha dicho, y aún así, ella no sabe algo tan simple como que pasarle para comer.

Sin embargo, Santana no parece afectada por eso, sólo mira con curiosidad una de las canastas.

— Me gusta todo,— le informa Santana encogiéndose de hombros.— No soy quisquillosa con la comida, así que no te preocupes.— Brittany asiente y le pasa un pedazo de pastel de chocolate que la morena acepta de buena gana.

(A ninguna le importa que esto no sea lo más saludable para almorzar. Santana agradece que Rachel no anda cerca, de lo contrario les hubiese dado un sermón del porte de un camión y varias recomendaciones no deseadas para una dieta equilibrada).

Comen intercambiando historias, o más bien Santana escuchando a Brittany hablar de su familia. Se ríen cuando la Hufflepuff le dice que una vez, en medio de una rabieta, su hermana sin poder controlar su magia le había teñido el cabello a su padre de verde y que este tuvo que ir al trabajo durante una semana así, hasta que su madre pudo encontrar un hechizo para revertir el efecto.

Sus colegas se habían burlado de él sin parar, pero sus pacientes lo habían amado.

(Para el placer de la rubia, la Slytherin no había olvidado que su padre era pedíatra).

Santana le contó la vez que junto a Kurt, habían logrado prenderle fuego al pelo del profesor Schuester en segundo año y como la culpa cayó en Puckerman porque el chico accidentalmente se quemó su propio cabello cuando había intentado quemarle el pelo a uno de sus compañeros en esa misma clase (desde ese día se había quedado con ese peinado estúpido). También mencionó la vez que habían hecho explotar las cañerías del baño de las chicas sin querer y como Rachel había estado en una de las cabinas, siendo víctima de la explosión y teniendo que recorrer todo el castillo mojada y con papel higiénico pegado al uniforme.

Fue un accidente, ¡lo juro!, se había defendido Santana al ver la mirada sospechosa que le había lanzado Brittany.

Brittany pronto se enteró, que la mayoría de las bromas que habían pasado durante todos estos años eran obra de Santana y Kurt ó Santana y Puckerman.

— Una vez que Berry se hizo prefecta, siempre me amenazaba con que me iba a delatar,— cuenta Santana con una sonrisa traviesa.— Y le dije que si lo hacía, lo aceptaría sin resentimientos, pero tendría que desahogarme en la habitación con ella y digamos que no le preció muy atractivo ser mi conejillo de indias.

— Eres muy cruel con la pobre Rachel,— Brittany intenta poner expresión severa, pero la risa le gana. Santana es demasiado adorable para poder describirla con palabras.

— ¿Pobre Rachel?— se mofa Santana,— ¡pobre de mí que me despierta todos los días a las seis de la mañana con sus prácticas matutinas!— se queja con una falsa expresión horrorizada.

Brittany no puede detenerse (lo había estado haciendo desde que llegaron al lago) y la besa.

Santana al sentir la lengua de Brittany rozar su labio inferior con insistencia abre un poco más su boca dando permiso absoluto a la rubia para efectuar su plan (que consiste básicamente en besarla hasta que ninguna recuerde su nombre).

Brittany siente como su estómago se llena de mariposas cuando siente el sabor de la boca de Santana (que ahora es chocolate con algo más que a pesar de no saber que es, le encanta).

La Hufflepuff pone una mano en la mejilla de la Slytherin para profundizar el beso.

Se siente bien, correcto, como nunca se había sentido antes el besar a alguien.

Finalmente se separan y Santana mira a la rubia con una sonrisa divertida y un poco atontada.

— Vaya…— suelta y siente como Brittany le acaricia la mejilla con el pulgar.

— Había querido hacer eso desde hace un rato,— confiesa Brittany con timidez (que después de semejante beso, parece fuera de lugar).

— No hay quejas de mi parte,— se muerde el labio inferior. Santana está muy tentada a quedarse todo el día ahí, sólo besándose y charlando con Brittany.— Pero será mejor que empecemos a marchar, tenemos que practicar y si no lo hacemos, no quiero decirle a Holly el porqué.

Santana entrecierra los ojos, imaginándose las burlas de su maestra y la idea de quedarse ya no le parece tan atractiva.

— ¿Qué hacemos con las canastas?— pregunta la morena mientras se pone de pie. No queriendo acarrearlas y tampoco deseando ir al otro lado del castillo para llegar a las cocinas ya que están bastante cerca de la sala de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Brittany mira pensativa las canastas y se le ocurre que hacer. Saca su varita de su bolsillo, la suya a diferencia de la de Santana, es de madera marrón claro, tiene ornamentos finos tallados en el mango y lo demás es liso.

(La rubia encuentra más bonita la de la morena, pero Santana parece fascinada observando su varita).

Reducio,— murmura Brittany moviendo la varita y ambas canastas se reducen quedando tan pequeñas, que Brittany se las guarda en el bolsillo de su chaqueta para devolverle más tarde a los elfos.— ¡Listo!

— Bien, conozco un atajo para llegar más pronto a la sala de DCAO,— anuncia Santana emocionada, antes de tomar la mano de la rubia y empezar a correr por un sitio que la Hufflepuff jamás había pasado.

(Brittany siente que va a aprender mucho más que a usar hechizos de ataque y defensa. Es como si Santana le fuese a enseñar como ella vive y se moviliza en Hogwarts, igual como si fuese un juego).

(Como si todo fuese una travesura y le gusta).


/

Una vez que llegaron a la sala, Santana se dirigió inmediatamente a uno de los armarios del cual sacó una especie de maniquí de madera que tenía pintada lo que parecía ser la cara de Sue Sylvester, en su mano tenía un palito que emulaba una varita y en el centro del cuerpo tenía una diana del tiro al blanco pintado.

Santana puso el maniquí al centro y se giró para ver a Brittany mirando nerviosamente todo.

— Tiene la cara de Sue, porque Holly cree que motiva mejor a los alumnos,— Dice con ironía, a pesar de que con ella funcionó de maravilla (si no mal recuerda, hizo estallar más de uno).— y claro, porque lo encuentra hilarante.— rueda los ojos al pensar en las travesuras de la profesora.

— Creo que tiene sentido.— acepta Brittany después de pensarlo unos minutos.— Entonces ¿qué haremos primero?— pide con ansiedad. Está un poco asustada de que con su inhabilidad para los hechizos, vaya a lastimar a Santana sin querer (y también tiene miedo de hacer el ridículo y que Santana no vaya a querer hablarle más).

— Estaba pensando que podíamos empezar con un encantamiento simple de desarme.— Explica Santana sacando su varita, Brittany la imita y ambas miran al muñeco.— ¿Cómo se te da bien el expelliarmus?

Brittany traga saliva sonoramente:— Uh… creo que la última vez que trate de usarlo, no pude encontrar mi varita hasta después de dos horas.— confiesa avergonzada.

— ¡Oh, sí a mi me solía pasar lo mismo!— Santana suspira recordando esos días llenos de frustración donde se sentía como una imbécil por no poder realizar algo tan básico (o eso decía el libro, porque para Santana no se sentía tan básico después de cien intentos fallidos).

David Martínez, el antiguo profesor de Defensa y conocido auror, le había dado consejos sobre como realizar el encantamiento, cuando había cedido a la presión y no había podido averiguarlo sola.

(Él había estado encantado de ayudar y sus consejos fueron muy útiles).

— El profesor Martínez me ayudó,— Le cuenta a Brittany y ésta se pregunta si Santana ha sido cercana a todos los profesores de defensa que han hecho clases (si su propósito es ser auror, no le extrañaría que así sea).— Al final era que hacía mal un movimiento de la muñeca.

— No creo que lo mío sea eso, es que simplemente no se me da.— Se queja Brittany.

— Bueno, hazlo y ya veremos.— Alienta Santana.

— Ok, pero sería muy inteligente utilizar un escudo protector o algo…— murmura la rubia en voz baja y Santana sólo pone los ojos en blanco ante el dramatismo (parece que en su vida está rodeada de este tipo de gente, si Rachel y Kurt no son un indicador).— ¡Expelliarmus!

Y como Brittany lo esperaba, su varita sale volante metros lejos de ella. Dejando caer sus hombros, se gira hacia Santana con expresión abatida.

Accio.— Dice Santana y la varita de Brittany viene flotando hacia ella.— Es exactamente el mismo error que cometía yo.— Explica entregándole la varita (realmente le alegra que el error sea el mismo, porque no quería quedar como una idiota frente a Brittany tan pronto, por no poder ayudarla después de haber sido recomendada).— Mira lo que hago y me imitas sin decir el hechizo, ¿vale?

Santana flexiona el brazo, la varita le queda a la altura de su oreja, luego lo estira y mueve su muñeca hacia abajo y la varita queda en dirección del palito del maniquí.

— Mientras dices "expelli", estiras tu brazo, y en "armus" mueves la muñeca apuntando a tu objetivo, que por esta vez será la varita del muñeco.— le muestra el movimiento otra vez, esta vez marcando las palabras.— El error que cometes es que dices el hechizo completo y luego mueves el brazo, pero olvidas el movimiento de la muñeca.

Brittany siente como sus mejillas se ponen rojas, Santana como profesora es muy sexy (y le está costando un poco concentrarse).

— ¿Puedes mostrarme una prueba?— pide tímidamente y Santana asiente con entusiasmo.

¡Expelliarmus!— Brittany no alcanza a notar los pasos que Santana le mostró anteriormente, sólo la ve moverse rápidamente y como de su varita sale una luz roja.

El palito del maniquí sale volando muy lejos, ahora que la ve, le cuesta trabajo creer que tuvo los mismos problemas que ella.

(Santana no habrá mentido para hacerle sentir mejor ¿verdad?)

— Para haber tenido problemas con el hechizo, se te da bastante bien,— el tono sospechoso debe ser evidente, porque Santana se gira sorprendida por las implicaciones.

Pero no se ofende, sólo se cuadra de hombros y vuelve a repetir accio para tener el palito del muñeco en sus manos.

— La práctica hace al maestro, no puedo contar todas las noches que estuve practicando este hechizo hasta que me saliera natural, ya sabes, sin que los pasos que te acabo de mostrar sean visible.— Santana se guarda la historia de cómo, gracias a los duros entrenamientos de Sue, tuvo que aprender rápidamente este hechizo si no quería ser castigada por su ineptitud.

(Tampoco puede contar las veces que Sue la dejó inconsciente por no poder hacer este hechizo).

La rubia se muerde el labio inferior, mientra Santana vuelve a colocarle la varita al maniquí. No está segura de si ofendió a Santana o no, y está temerosa por preguntar.

(No quiere echar a perder las cosas).

— Puedes practicar varias veces sin decir el hechizo, para que tu brazo se acostumbre al movimiento.— Sugiere Santana, su tono es tranquilo y acogedor, sus ojos transmiten calidez y no parece enojada por la acusación para alivio de la Hufflepuff.

Pasan la siguiente hora practicando los movimientos, Santana corrige y aconseja, pero nunca regaña ni se desespera cuando a Brittany se le resbala de la mano la varita o cuando se queja de dolor de brazo.

Para ser alguien que se considera impaciente, Santana realmente tiene aguante con su ineficiencia (según la propia Brittany).

— Creo que es hora de intentarlo con el muñeco.— Dice pensativa Santana, cuando ha pasado otra media hora de practicar el movimiento. Brittany está agotada, siente como si su brazo fuese de plomo, sin embargo se siente confiada en poder realizar el hechizo.

— Está bien.— mira desafiante al muñeco y no lo piensa mucho, (al final, poder realizar el hechizo es como la coreografía de un baile y sólo tiene que sentirlo).— ¡Expelliarmus!

Y la luz roja sale de su varita, en dirección a la varita del maniquí.

— ¡Bien hecho!— felicita la Slytherin cuando el palito sale volando, no muy lejos, ni muy fuerte, pero resultó.— Aun es un poco lento, pero con un poco de práctica serás un experta. ¡Eres increíble!

(A pesar de saber la solución, a Santana le tomó un poco más de tiempo llegar a su objetivo).

La alegría de Santana es contagiosa, su fe en Brittany es sorprendente.

Sin poder aguantarse, la rubia le da a la morena un abrazo de oso, mientras susurra su agradecimiento una y otra vez.

(Estar con Santana le hace sentir menos inútil).

— ¿Dónde está mi premio?— pregunta juguetona y Santana sólo la mira confundida, intenta alejarse pero Brittany la atrae hacia ella y la abraza un poco más apretado.— ¿Cuál es mi premio por haber sido una buena alumna?

(No tiene idea de donde viene toda la confianza, pero le gusta esa sensación).

Parece que Santana entiende lo que quiere, porque lo siguiente que siente son sus labios cálidos contra los suyos. El beso es gentil y suave, muy diferente del que compartieron en el lago, pero la debilidad en las piernas y las mariposas en el estómago son las mismas.

Si siempre tuviese una recompensa así, Brittany sacaría extraordinario en todas sus asignaturas.

— Te puedo dar otro si lo haces correctamente otra vez,— susurra en su oído y es toda la motivación que Brittany necesita.

Preparan al muñeco y la rubia se pone en posición.

La puerta se abre haciendo un ruido fuerte, ambas se giran asustadas y Brittany balbucea el hechizo.

Lo siguiente que ambas ven es a Rachel siendo expulsada hacia atrás, con una expresión aterrada, si saber que diablos le golpeó. Brittany se da vuelta en dirección a Santana, sus ojos azules brillan con terror (sabiendo que Santana golpeó a Quinn Fabray sólo por insultarla). Pero Santana sólo mira asombrada el lugar donde Rachel ha caído, sin saber si sigue consciente o no.

Nadie se mueve hasta que la prefecta suelta un gemido lastimero y se sienta en el piso, su mirada confundida se transforma en una furiosa cuando Santana se empieza a reír a carcajadas.

Brittany se muerde el labio, intentando no acompañarla.

(La risa de Santana realmente es estridente e incontrolable como le dijo al comienzo de su cita, pero por sobre todas las cosas, es muy, muy contagiosa).

— ¡Santana eso no fue gracioso!— Chilla indignada la prefecta.— ¡Me pudieron matar!

— Por favor, Berry, no seas dramática,— se queja Santana,— nadie a muerto por recibir un expelliarmus.— Rachel arquea una ceja ante esto.

— ¿Nadie? ¿Y que me dices de Lord Voldemort?— La morena pone los ojos en blanco y ni siquiera se digna a responder.— Debería quitarles puntos por atacar a un prefecto…— refunfuña en voz baja.

— Nadie te atacó, Berry, no exageres.— Santana se acerca a su compañera de habitación y le ayuda a levantarse.— Además fuiste tú la que entró sin previo aviso a una sala dónde sabías se estaban practicando con hechizos, así que agradece que no fue algo peor.

Rachel parece meditar las palabras de Santana y debido a su silencio, parece encontrarle la razón por mucho que le disgusta.

— Está bien, lo que sea,— hace un gesto de menosprecio con sus manos.— Tengo algo importante que decirte,— habla ahora seria (y al parecer realmente seria porque Santana la mira preocupada y ante eso, Brittany comienza a inquietarse).— Que decirles, más bien.

Ahora Brittany está asustada.

— ¿Qué pasó?— Rachel abre la boca, pero no sabe como empezar.— Berry, empieza a mover tu bocaza ahora o te juro que quemaré toda tu colección de Barbra Streisand.

La amenaza parece ser suficiente, porque la prefecta comienza a hablar:— Jacob Ben Israel está difundiendo una fotografía de ustedes besándose, junto a ella viene con su propia y asumo mucho más dramática versión de los hechos y todo el castillo lo ha oído, Santana. Todos.

Brittany ladea la cabeza confundida, sin entender porque eso asusta tanto a las Slytherin.

— ¿Sue…?— Santana no termina la pregunta, Rachel entiende de todo modos.

Y la Hufflepuff entiende ahora el motivo del susto.

— Quinn me estaba esperando por las mazmorras,— empieza a relatar Rachel.— No fue muy amable al, básicamente ordenarme, que te dijera que dejaras de besuquearte, evidentemente yo le dije que no tenía ningún derecho a exigirte nada debido a que… tu sabes.— Balbucea sin saber si Brittany sabe esa parte de la historia. No obstante Santana asiente y hace un gesto con la mano para que prosiga.— Discutimos unos minutos y luego apareció la profesora Sylvester…

— Rachel, ¿puedes, por favor, ir directo al grano?— suplica la morena, sintiendo como el pánico se apodera de ella con cada segundo que pasa.

— Sue nos preguntó si era cierto, con un claro noto de desapruebo y Quinn le dijo que era una apuesta entre ambas y que la intención era humillar a Brittany.— habla la prefecta sin detenerse a respirar.

Santana esconde su cara entre sus manos, como si estuviese agotada.

Brittany mira a ambas Slytherin dolida, ¿eso es cierto o solamente una mentira como dijo Rachel?

— ¿Por qué demonios dijo algo así?— gruñe Santana,— Esta bien, no fue lo más sensato besarse frente a todo el mundo, pero ¿por qué Fabray tenía que mentir? Ella no tiene nada que ver…

— Uhm… por el tono de Sue, las iba a castigar a ambas… ya sabes, a ti por desobedecer sus reglas locas y a Quinn por…— hace una pausa y mira a Brittany.— Por no haber mantenido la relación contigo o algo así, porque la verdad yo tampoco tengo idea de lo que pasó, Santana.

Pero Santana sí. Quinn no había cumplido las expectativas de Sue, no había sido capaz de mantener a Santana al margen de todo (utilizando el sexo como arma, obviamente) y ella había desobedecido la regla de oro de su jefa de casa, no interactuar con ningún tejón.

El castigo, ambas lo conocían. Por ello Santana, por mucho que quería, no podía culpar a la Ravenclaw. Ella también le hubiese mentido a Sue con tal de salvarse el pellejo, aun así no significaba lo que esa mentira implicaba.

¿Humillar a Brittany? No lo haría ni en un millón de años. Prefería pasar por la tortura de Sue, que hacerle daño a la Hufflepuff. (Aunque eso significase arrastrar a Quinn con ella, siendo que la Ravenclaw no tenía nada que ver).

Era imposible que ella se salvase del castigo, y si tenía que dejar de verse o hablar con Brittany, prefería sufrir el castigo. Sin embargo, eso no significaba que no buscaría una forma para que Quinn se zafase de ese destino, por mucho que peleen y se lleven la contraria, no era justo que pagase por culpa de Santana.

(No cuando le rompió el corazón, como diría Rachel. No era justo seguir lastimando a Quinn y se niega a seguir haciéndolo).

— ¿Santana?— La voz tímida de Brittany, saca a la Slytherin de sus cavilaciones.— ¿Entonces es mentira…?— La rubia lo escuchó, pero quiere asegurarse. Quiere que Santana le diga que todos los besos, las sensaciones y sentimientos que compartieron fueron reales y no partes de una broma cruel en su contra.

Necesita que Santana le diga que todo es real.

— Por supuesto que sí, Britt.— Le tranquiliza con una dulce sonrisa (una que Rachel ha visto pocas veces y que tal vez una vez iba dirigida a ella).— Nunca apostaría algo así, nunca te haría daño a propósito.

Eso es todo lo que necesitaba para relajarse (aunque el hecho de que Quinn y Santana hayan tenido una especie de relación le inquieta, ¿hasta que punto llegaron? ¿o estarían fingiendo para darle en el gusto a Sue? Por mucho que quería saber, no era el momento adecuado para preguntar).

(Y no está preparada para una respuesta afirmativa. Si es así, ¿cómo podría competir contra Quinn Fabray? Inteligente y bonita, todo lo que Brittany siente que nunca será).

— Santana, la profesora Sylvester te anda buscando para enterarse de tu boca de este… plan,— Santana se tensa notoriamente. Ella es pésima mintiendo como Rachel, Holly y Brittany saben, nunca ha sido capaz de engañar a Sue y duda empezar ahora.

— Tienes que mentirle, Santana.— El tono de Brittany es seguro.— Tienes que seguirle el juego, no quiero que te pase nada malo por haber salido conmigo, así que dile lo que quiere escuchar.— La rubia se muerde el labio, muy asustada por lo que la profesora de pociones puede hacer.— Nunca me has dicho como son sus castigos, pero si tus dolores después de ellos son un indicador…

Se hace un silencio sepulcral en la sala.

— Pensaremos en una solución juntas, pero no permitas que te haga daño, por favor.— suplica temblorosa.

Rachel las observa interactuar sorprendida, hasta ahora, no se había dado cuenta de la profundidad del lazo que se había formado entre las dos chicas frente a ella, pero al ver como ambas se negaban a que la otra saliese dañada, era una señal de que algo pasaba ahí. Algo mucho más importante que el sexo casual o la amistad pasajera.

Se conocen físicamente hace menos de un día, hace menos de veinticuatro horas descubrieron que la otra parte del libro, era real y que todas las palabras intercambiadas no habían sido un juego, y aún así el lazo forjado era fuerte, ya se preocupan por la protección de la otra como si hubiesen sido amigas por años.

¿Brittany y Santana se habrán dado cuenta de lo especial que es lo que comparten?

Lo dudaba, pero sabe que el viaje que van a pasar para averiguarlo va a se enriquecedor y ella, Rachel Barbra Berry, quiere estar ahí para presenciarlo.

— Esta bien, voy hablar con Quinn para saber que diablos dijo y para coordinar la mentira.— murmura Santana frotándose el puente de la nariz con los dedos.— Supongo que de ahí, tendré que hablar con Sue y decirle todo lo que quiere escuchar.

— ¿No podemos hablar con otro profesor?— Pregunta Brittany, aunque ya sabe la respuesta.

Rachel y Santana niegan con la cabeza. Los profesores están o muy asustados de Sue o no les interesa lo que les pase a los Slytherin (después de todo, suelen ser los que más problemas le dan en las clases).

Y si Santana habla con Holly… ¿qué pruebas tendrían? Sue es demasiado inteligente como para dejar pruebas físicas del abuso que les infringe a sus alumnos, así que sólo lograrían enfurecerla y ganarse quizá que tipo de paliza.

— Encontraremos una solución.— Promete Rachel segura, de pronto con muchas ganas de ayudar al par.

— Obviamente, Berry.— Santana pone los ojos en blanco, en son más lúdico que irritado.— Ok, entonces. Britt, Rachel y yo iremos en busca de Fabray, ¿vale?

— De acuerdo,— asiente mientras las tres se dirigen hacia la puerta.— pero… ¿me hablarás esta noche? Quiero saber como va todo… y…— hace un pausa nerviosa.— ¿Nos volveremos a ver?

Santana le lanza una mirada a Rachel para que las deje solas. Afortunadamente el mensaje fue bien recibido y la prefecta sale primero.

— Por supuesto que sí, Britt.— no hay manera que ahora que Santana conoció finalmente a Brittany, va a dejar de verla por culpa de una loca maniática como Sue. — si quieres mañana podemos juntarnos a practicar otra vez, ¿tal vez podrías traer a tus amigos y yo traigo a Rachel y Kurt?

— ¡Eso sería genial!— chilla la rubia emocionada.— ¡Mike y Tina estarán muy emocionados!

(Brittany siente una punzada al pensar en Sam, pero la ignora rápidamente).

— Mañana después del almuerzo, aquí mismo.— La sonrisa del rostro de Santana es deslumbrante, ¿Está mal que se sienta emocionada por ver a Brittany de nuevo, cuando todavía la tiene en frente de ella?

(Poco le importa si lo es).

— ¡Lo voy a estar esperando!— exclama emocionada y se sonroja cuando Santana le besa la mejilla.

(Después de haberla besado en los labios, parece ridículo sentir timidez por un simple roce en la mejilla, pero no puede evitarlo. Cada vez que Santana está tan cerca de ella es como si sus sentidos se apagasen y todo lo que pudiese registrar es a la morena, su calor, su olor, toda ella).

Ambas salen de la habitación con la promesa de volver a verse. Con un gesto de despedida con la mano hacia Rachel, Brittany se va en dirección opuesta.

Las dos Slytherin miran en silencio a la Hufflepuff hasta que desaparece por el pasillo.

Entone Santana suspira cansinamente.

El día perfecto había terminado en un lío.


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NA2: Yay, el fin del capítulo. Espero que no haya sido muy aburrido o incoherente, prometo ir atando cabos pronto xD (aunque no hay muchos y las incoherencias son errores más que otra cosa lol).

Al final, decidí dejar a Sue como una antagonista de verdad, es decir, con malas intenciones reales más allá de querer ver a Schue hundirse en su miseria, aunque tampoco quería perder su marca de locura y las cosas absurdas que hacía en Glee, así ya veremos que pasa… pretendo escribir uno de sus entrenamientos si no en el capítulo siete, en el siguiente y aunque es obvio como castiga, habrá una muestra gráfica.

En el siguiente habrá Quinntana, hablarán y habrán escenas retrospectivas si las cosas se escriben como espero (que casi nunca pasa, pero hago lo que puedo XD), aunque Quinn no dejará de buscar una manera de hacer pagar a las Brittana y Rachel por las aplastadas al orgullo, pero ya veremos como va eso.

Sam y Kurt se hicieron… no sé si amigos, pero son civiles y a pesar de que lo de ellos va para el romance, no estarán libres del drama. No iba a sacar a Blaine sin siquiera darle una línea XD.

Antes de que lo olvide, la información de las varitas y esas cosas, las saqué de Pottermore. Escogí las que creí eran mejores para ellas, pero no todos pueden estar de acuerdo... pero como es mi fic, hice lo que quise no más XD.

Y… me voy porque es horriblemente tarde (más bien temprano) y se me olvidó lo otro que iba a decir.

Sugerencias, dudas, críticas o amenazas de muerte, ya saben como hacérmelas llegar :D.

(Prometo no tener otro accidente que me impida volver a escribir… o que me mate lol).