Título: My Favourite Book.

Pareja: Santana/Brittany, Tina/Mike, eventual Sam/Kurt.

Resumen: Todo comienza con un par de libros perdidos, una pluma, tinta y el intercambio de historias y secretos durante la noche. Y por supuesto, magia. Harry Potter/Glee-verse.

N/A: Al fin pude terminar este capítulo y no me demoré siete meses en actualizar, ¡yay! Muchas gracias a todas las personas que comentaron y que siguen leyendo esta historia a pesar de todo el tiempo que estuvo abandonada. No voy a prometer que no voy a volver a irme, porque capaz que me caiga un piano encima si lo digo, conociendo mi suerte XD.

En fin, en este capítulo hay una escena Quinntana (son mi placer culpable D: es que se ven muy bonitas juntas) que hace referencia a la primera vez que estuvieron juntas, pero nada muy explícito supongo que eso me lo guardaré para el futuro (y no con ellas precisamente ): aww en otro fic será lol), como sea, les digo de antemano por si hay alguien que no le gusta la pareja para que no se sorprenda y esas cosas.

Para el anon y la gente que se pregunte por Faberry, aun no he decidido si colocarlo (que indecisa por dios xD), no sé si quiera realmente, pero quiero ver como avanza el fic porque a veces lo que quiero no importa, sólo pasa XD.

Disclaimer: Glee y el universo Harry Potter no me pertenecen, tampoco los personajes. Sólo los estoy usando sin ningún fin de lucro, sólo diversión ;).


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My Favourite Book.

Parte VII.

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Está preocupada por Santana, no puede evitarlo y no quiere tampoco, por un lado se siente muy culpable por lo que puede sucederle a la Slytherin (después de todo, todo este lío se creo porque se besaron públicamente), y por otro lado se siente furiosa, ¿qué derecho tiene Sue para decirle a sus estudiantes con quién si y con quién no pueden salir? ¿qué le da el derecho de aplicar castigo físico cuando no siguen sus reglas ridículas? Y lo más importante, ¿por qué nadie hace nada?

Brittany nunca había estado muy al corriente con las cosas que pasan en Hogwarts, los chismes y esas cosas simplemente no van con ella, pero sí había oído, de una de sus compañeras de habitación (una de esas noches de cuarto año, dónde se juntaban a compartir secretos que ahora le parecen infantiles), que los Slytherin no eran castigados por Sue, ni les quitaba puntos por nada porque tenía una manera más eficaz de hacerlo.

Una manera privada y sin supervisión, había susurrado esta chica con tono conspirador. Esa noche había aprendido que las serpientes eran castigadas con severidad ¿cómo? Con la aplicación de castigo físico, estilo muggle tipo época medieval (La rubia nunca entendió esa referencia, pero por las caras que sus otras compañera pusieron, parecía ser algo no muy agradable).

Sin embargo, hasta que empezó a hablar con Santana, no había dimensionado lo que eso implicaba y mucho menos se imaginó que también se hablaba de tortura, como una manera de disciplinar a las serpientes desobedientes.

Santana nunca lo dijo como tal, ella los llamaba entrenamiento (posiblemente lo era, según la morena la profesora de pociones quería formar su propio ejército de magos oscuros) y cada vez que Brittany tocaba el tema, parecía ponerse a la defensiva, pero sin querer la morena siempre dejaba alguna pista, algún indicio de que algo más allá sucedía y no importa lo mucho que Brittany insistiera, la Slytherin jamás lo diría y siempre le restaría importancia.

No obstante, una noche a Santana se le escapó más de la cuenta.

Sue utilizó ese hechizo en mi otra vez, se le había escapado, quizás por culpa del cansancio. No importa cuantas veces, no puedo soportarlo es casi como si me fuese a volver loca…

¿Qué hechizo?, Se había preguntado la Hufflepuff y lo escribió, la única respuesta que recibió fue un: 'No te preocupes', que sólo la llevó a preocuparse cada vez más por la morena. ¿Cómo no iba a preocuparse por su amiga, cuando aparentemente nadie más lo hacía? Cuando a nadie más parecía importarle que Sue la excusase de cada clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, porque el día anterior en su "entrenamiento" quedaba tan hecha polvo que ni siquiera podía levantarse de la cama.

¿Por qué Holly no hacía nada, si parecía tan cercana a su alumna? ¿Por qué no preguntaba el motivo por el cual Santana, en todo el año, no había ido a la clase en el horario que le correspondía y se colaba en la clase de los Ravenclaw y Gryffindor? (Ahí fue cuando Brittany entendió porque no la había visto antes junto a Rachel en clases y porqué Mike la admiraba tanto).

Era un secreto a voces, todos lo sabían y nadie hacía nada por cambiarlo. Aparentemente Sue no sólo intimida a sus alumnos, si no también a sus compañeros de trabajo, a tal punto que, para mantenerse en su lado bueno y no frente a su varita, permiten que la mujer haga lo que quiera y sólo miran hacía otro lado cuando lo hace.

¿Cómo pueden vivir con la culpa? Porque Brittany no puede, cada vez que Santana menciona sus entrenamientos, no puede estar tranquila hasta que le dice que volvió viva, pero muy cansada para hablar más allá de un par de minutos y la rubia quiere ayudar, pero no sabe a quién acudir y si lo hace no quiere que la traten de mentirosa (y que por ende Santana vaya a pagar por su boca grande).

(Si ningún profesor ha hecho algo, ¿por qué lo iban hacer ahora? Cada día pierde más la confianza en sus maestros y se da cuenta que Hogwarts no es el paraíso mágico que ella pensaba que era. No puede serlo si no protegen a sus alumnos, que por los prejuicios de ser Slytherin y lo que eso supuestamente conlleva, no los cuiden. No es justo).

Es como un ciclo vicioso. Si no hace algo, Santana (el resto de lo Slytherin y tal vez algún Ravenclaw) seguirá siendo castigada. Si hace algo, es posible que nadie le crea y alguien le vaya con el rumor a Sue y que por ende, Santana reciba mucho más castigo.

Suspira pesadamente, había estado evitando pensar en todas estas cosas, porque la deprimían y por más vuelta que les daba, no podía encontrarle solución. Santana le había dicho que el solo hablar con ella, le hacía sentir mejor y que no le gustaba fastidiarla con sus problemas tontos e insignificantes (aunque desde el punto de vista de la Hufflepuff, era cualquier cosa menos eso).

Cuando llegó a la sala común, (no sin antes pasar a dejar las canastas a las cocinas) se dirigió a su habitación sin mirar a nadie, afortunadamente no había mucha gente y nadie se acercó a hacerle preguntas sobre el beso y la foto que Jacob Ben Israel andaba difundiendo por los pasillos.

Lo primero que hizo fue tirarse a su cama, Lord Tubbington estaba debajo de la cama, dónde siempre se iba cuando no se sentía bien. Miró el techo por varios minutos, intentando borrar todos los malos pensamientos de su cabeza, intentando convencerse que no había nada que pudiese hacer más que cuidar de Santana lo más que podía y hacerla feliz contándole historias divertidas de su gato.

(Aunque una parte le decía que si Santana seguía saliendo con ella, lo único que iba a hacer era causarle serios problemas.)

— Yo soy el problema…— susurra con tristeza. Por su culpa la morena estaba en peligro ahora. Pero no podía dejarla ahora que la había conocido, y por el comportamiento de Santana parecía que el sentimiento era mutuo.

(Brittany estaba bastante segura de que no volvería a besar a nadie más que Santana, y si lo hacía sabía que jamás se podría comparar).

Estaba segura de que podrían encontrar una solución y que podrían pedirle ayuda a sus amigos. Volvió a suspirar al darse cuenta que Sam no iba a ser parte de ese grupo.

La puerta se abrió de repente, sobresaltándola. Una de sus compañeras, Emily, entró: — Sam te está buscando, está abajo y parece que es algo urgente— le dice con tono aburrido (ella siempre habla así, a veces cree que no tiene sentimientos reales), Brittany asiente sin decir nada, preguntándose que querrá ahora Sam y aunque lo echa de menos, no tiene ganas de discutir con él por Santana (no después de una cita que se sintió muy perfecta). Sin embargo, puede ser una buena distracción mientras espera a que Santana vuelva a su dormitorio para contarle como le fue con Quinn y Sue.

Con desgano se levanta y baja a la sala común. Sam está sentado en uno de los sillones frente a la chimenea, su mirada pérdida en el fuego y parece completamente ajeno a todo el movimiento que hay a su alrededor.

— ¿Querías hablar?— pregunta intentando mantener las emociones controladas. El rubio la mira y asiente con una sonrisa tentativa, con un gesto le ofrece sentarse a su lado y Brittany lo hace, aunque a diferencia de otros días, intenta mantenerse lo más alejada de él.

— Quería pedir disculpas por todo,— empieza él mirándola a los ojos.— Estaba celoso, no podía creer que tú tuvieses suerte y sé que es horrible, pero hubiese deseado ser yo en tu posición…— admite y sus mejillas adquieren un tono carmesí.— me comporte como un imbécil y realmente, realmente lo lamento mucho.

— ¿Por qué el cambio de parecer?— pregunta desconfiada y Sam decide contarle la verdad, sabiendo muy bien que su amiga se va a enojar.

— Tenía… tenía todo este plan armado en mi cabeza, ¿sabes?— se ríe entre dientes débilmente.— Pero Quinn Fabray, me hizo ver lo ridículo que estaba siendo, tú tienes todo el derecho a escoger con quién quieres salir y yo no tengo porque planear cosas para separarte de tus novios o novias y menos impedirte tener amigos…

— ¿Qué tiene que ver Quinn Fabray?— Brittany realmente está interesada en esto, porque cada vez que la premio anual es mencionada es algo en relación con Santana y eso cada vez le gusta menos.

— Santana y Quinn tenían esta cosa…— intenta explicar Sam y se calla al ver como su amiga se va poniendo pálida.— No una relación sentimental, sólo… no sé, algo físico supongo. Nada importante, según dijo Quinn— miente, incapaz de contenerse. No puede decirle a Brittany que la Ravenclaw quería más y Santana se lo negó, eso es algo que la Slytherin tiene que contarle (y Sam no le va a quitar ese derecho).— Fue el año pasado, este año no ha pasado nada.

Pero eso no tranquiliza a Brittany. Si Santana tuvo algo con Quinn Fabray, inteligente, bonita y con buena posición social, Quinn Fabray, ¿por qué se iba a fijar en ella? ¿qué le podía ofrecer Brittany que Quinn no tenía?

Nada, no había nada y siente que si Quinn, en un capricho, decide que quiere algo más con Santana, ella no tiene ninguna oportunidad y ningún arma para combatir.

El simple hecho de perder a Santana le dan ganas de vomitar.

(¿Perder el qué? Santana es sólo su amiga, en ningún momento establecieron que serían algo más y por como es la morena, lo alérgica que parece ser al compromiso, duda que esa conversación suceda en un futuro cercano).

— ¿Qué plan tenías?— Sam se encoge ante la pregunta y Brittany teme lo peor.

— Usar a Quinn, pedirle ayuda para que…— se calla, aunque Brittany entiende perfectamente lo que el hombre se guarda. Incluso Sam, su supuesto mejor amigo, cree que ella no tiene ninguna oportunidad en contra de la premio anual y eso duele un montón, porque el la conoce bien, conoce lo bueno y lo malo, si él no la cree lo suficientemente buena ¿por qué Santana lo creería?

En cualquier minuto va a comenzar a hiperventilar.

— Lo siento, Britt.— Se vuelve a disculpar.— Estaba siendo un estúpido y pensé que si Quinn te acostaba con Santana, o lo que sea que hagan, podrías retroceder… y me di cuenta que no estaba pensando en tus sentimientos, que si eso pasaba ibas a salir lastimada y no era justo que no tuvieses una oportunidad correcta.

Se formó un silencio incómodo, Sam no sabía como abordar el tema siguiente. Artie Abrams.

— No es necesario que me perdones, pero quiero que sepas que realmente estoy arrepentido de mi comportamiento y haré cualquier cosa para que volvamos a ser como éramos antes.— Brittany puede sentir que el habla en serio, pero no es capaz de mirarlo a la cara. No ahora. — Hay algo más…

— ¿Qué otra cosa hiciste?— pregunta la rubia con un dejo de enojo.

— Artie se acercó, quiere o quería volver contigo, Quinn le dijo en pocas palabras que tu cita iba a acabar con su vida.— Brittany esconde su cara entre sus manos. Lo último que le faltaba es que Artie vaya en contra de ella y Santana porque su orgullo masculino fue pasado a llevar. Además ¿por qué quiere volver con ella? ¿qué le da la idea que ella querría salir con él otra vez?

No, Brittany jamás cometerá ese error de nuevo.

— Hablé con Kurt,— admite tímidamente luego de un rato (Brittany está demasiado enfada para alegrarse por él).— Él me dijo… que Santana nunca te haría daño intencionalmente y que es muy leal con sus amigos. Así que aún no confío en ella, pero quiero ver lo que tú y los chicos ven en ella…

Brittany debería sentirse feliz. Sam finalmente quiere conocer a la muchacha detrás de los rumores y las mentiras que rondan el castillo. Sin embargo sólo siente como su enojo aumenta. ¿Por qué tuvo que esperar a que Kurt Hummel, que lo único que ha hecho es tratarlo mal, le diga algo para creerlo y no puede creerle a ella, confiar en su juicio cuando le ha conocido durante seis años?

— Mañana Santana y yo vamos a practicar, esta vez quedamos en ir con nuestros amigos.— Dice con tono de voz neutral y espera unos segundos para que Sam se de cuenta lo que está insinuando. Kurt Hummel va a estar ahí, y sus ojos se iluminan al pensar en él.— Voy a llevar a Tina y Mike, no quiero que vayas.

Sam se sobresalta ante la frialdad de su voz.— Pero…— titubea, ¿cómo va a conocer a Santana si no pasa tiempo con ella? ¿y como se hará amigo de Kurt si no lo ve?

— No. Tu no confiaste en mi, no me creíste cuando te dije que Santana no es mala, pero le creíste a un sujeto que te ha tratado como escoria durante los últimos años…— aprieta los puños y siente como los ojos le comienzan a arder.

Sam la mira en silencio y se siente como el idiota más grande del mundo mágico.

— Perdona si no creo en tus buenas intenciones,— susurra con enojo y con la visión borrosa por culpa de las lágrimas no derramadas.— No te creo, Sam. ¿Cómo sé que no me estas utilizando a mí y mi amistad con Santana para acercarte a Kurt? ¿Cómo se que esto no es para tus fines egoístas y que en realidad te importa un bledo como es Santana?

— Britt eso no es…

— ¡No me digas que no es cierto!— Grita sobresaltando a todo el mundo.— Te conozco Sam y si fuiste capaz de maquinar todo un plan, que gracias a Merlín, Quinn no aceptó, para separarme de Santana cuando ni siquiera somos algo, ¿por qué debería creerte? ¿cómo sé que esta no es otra de tus artimañas para crear conflicto? Me parece imposible que hayas cambiado de parecer en un par de horas…

Me duele que confíes en todos, menos en mi.

Sam intenta decir algo, pero nada sale de su boca. En el fondo, sabe que Brittany tiene un poco de razón.

— Tu no confiaste en mí y yo te estoy devolviendo el favor, Sam.— Le dice con tono cansado.— No te quiero cerca de Santana, no quiero que hagas algo que la pueda dañar.— Advierte pensando que la morena ya tienes suficientes enemigos con los que tratar.

— Britt nunca ha sido mi intención…

— Si quieres conocerla, será en mis términos, cuando yo quiera y cuando Kurt Hummel esté a mil kilómetros de distancia.— Sam asiente, intentando no parecer desilusionado (y se siente peor con eso).— Y créeme, no será pronto.

Pero aun hay esperanza, piensa el rubio determinado a hacer cualquier cosa para volver a ganarse la confianza de Brittany.

— No creíste que yo fuese lo suficientemente inteligente, como para escoger con quiénes me junto y no voy a permitir que me uses para tener una posibilidad con alguien que, posiblemente le importas menos que nada.— termina con un golpe brutal y sin decir más, se aleja del anonadado chico.

¿Cómo un día que había comenzado tan bien, había terminado tan mal?

(Sólo necesita hablar con Santana y saber que todo estará bien).


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Quinn estaba en la biblioteca, sentada en silencio con un montón de libros frente a ella, fingiendo que está haciendo los deberes de pociones. Aunque debería estar escribiendo el informe sobre el Veritaserum con la ayuda de Santana, porque lo tienen que entregar en menos de dos semanas y a Sue le gustan los informes perfectos.

Pero su cabeza está en otra parte. Está con Sue y Santana, pero no precisamente por la poción. Sabe que ha creado un enorme lío con su mentira, cuando Sue se entere de la verdad, va a estallar la tercera guerra mágica y esta muy consciente que no va a haber nadie ahí para ayudarla (y a Santana tampoco, porque obviamente ella no va a salir libre de todo esto).

Suelta un suspiro y tacha unas palabras del pergamino, ¿Berry le habrá dicho a Santana de la mentira? Tal vez Santana está buscándola por el castillo para reclamar su cabeza antes que Sue y la rubia no puede culparla, si bien soltó la mentira en un momento de desesperación y no lo hizo sabiendo cuales podrían ser las consecuencias, esperaba con ella crear un quiebre en la naciente relación entre Brittany y Santana, después de todo ¿por qué Brittany le creería a Santana que es mentira, con la reputación que tiene la Slytherin?

Tal vez de todo el lío que se venía, podía sacar algo positivo. Aunque Santana no la quisiese volver a ver, Brittany tampoco y Quinn podía vivir con eso, pero no podía vivir sabiendo que Brittany Pierce le había quitado algo que era de ella, sin siquiera intentarlo.

Eso es algo que nunca le iba a perdonar a Brittany. Nadie se metía con un Fabray y salía indemne (aparentemente Santana era la excepción).

Quinn siempre había pensando en Santana como alguien que le pertenecía, que siempre haría lo que ella quisiera y que nadie podría quitársela, como todos esos amigos (o lacayos más bien) que tenía cuando era una niña. Esa era la mentalidad que le fue inculcada por su familia desde que tenía uso de razón. Siempre le dijeron que el apellido Fabray le daba poder y respeto que muchos otros soñarían con tener, y que debía sacarle el mayor provecho. Pronto aprendió que no era respeto, era miedo el que les tenían.

Su apellido le daba poder por sobre otras personas, la gente evitaba mirarle a los ojos, escuchaba sin queja sus demandas y cualquier cosa que saliese de su boca, en todo momento tratando de mantenerse en su lado bueno. Así que si ella quería (y por filosofía familiar, debía), podía manejar a todos sin remordimiento y nadie podría negarse por miedo a Rusell Fabray y las historias de horror que seguían a su nombre (se rumoreaba que él fue un mortífago, aunque ni siquiera ella siendo su hija, sabía si esa información era correcta).

Con esa mentalidad había entrado a Hogwarts, donde las historias de su hermana mayor aún estaban frescas en la memoria de todos. Frannie Fabray, Premio Anual de Slytherin había dejado grabado su nombre en muchos trofeos que decoraban el castillo y había dejado muy en claro que había que temerle a su apellido.

Así que cuando Lucy Quinn Fabray, esa niña pequeña y rellenita, entró a su primer año, a pesar de no ser físicamente tan atractiva como su hermana, ni tan carismática y tener mucho menos talento en la magia (según su padre), la gente la siguió de todas formas por su apellido e incluso antes de ser parte de cualquier casa, (si es sincera antes de llegar a la cena de selección), ya tenía su propio séquito.

Así que, siendo parte de Ravenclaw como su madre y con seguidores que escuchaban todo lo que decía, su confianza aumentó a niveles peligrosos y en su primera semana, habiendo encantado a la mayoría de los profesores, se encontró con una pequeña muchacha morena que parecía un poco perdida en el mundo de la magia.

Santana López, Slytherin aparentemente sangre pura (o quizá mestiza, si la reputación de la casa indica algo) siempre destacaba en las clases por las tonteras que hacia con la varita y por como, con tan sólo once años podía ser un verdadero demonio contra los profesores, actuando de manera inadecuada, preguntado lo obvio, interrumpiendo mientras daban clases… no importaba si era para bien o para mal, Santana siempre estaba presente en las clases y rápidamente se hizo conocida.

(Y con la misma rapidez se ganó el apodo de Satanás).

Era todo lo que Quinn no podía ser, y por eso la quería para ella (como si fuese una muñeca coleccionable).

Quinn sabía que juntas podrían dominar el castillo. Santana no tenía miedo de hacer lo que se le venía en gana, no tenía un apellido que proteger ni que la protegía, ella simplemente actuaba por instinto y Quinn podía aportar con el cerebro, con estrategias con la reputación.

Serían la pareja perfecta (en ese entonces a Quinn nunca se le había ocurrido algo más allá de lo amistoso).

Sí, juntas desde primer año pudieron haber dominado a todos sus pares, sin embargo cuando le ofreció este sueño a Santana, la niña le había dicho que no le interesaba dominar a nadie y que ella estaba bien con Berry y Hummel en su casa. Ella sólo quería divertirse jugando bromas con sus amigos y no con niñas locas (como amablemente le había insultado).

El rechazo no había sido algo recurrente en su vida, y se enfadó (no podía creer que una don nadie se diera el derecho de ignorarla). Santana tenía mucho potencial y muy poca ambición, demasiado infantil para entender la grandeza de su propuesta (que ahora entiende que realmente eran un poco locos). Se estaba desperdiciando entre esos dos mediocres que lo único que iban hacer era arrastrarla hacia abajo y nunca había odiado tanto a alguien más que a Rachel Berry que tenía la compañía de la morena sin siquiera haberla pedido.

Compartían clases, habitación y comían todos los días juntas, ¿por qué Santana no podía ver que Rachel estaba arruinando su reputación? (pero al final no importaba con quién se juntase, Santana salía impune de cualquier situación y parecía ganar cada vez más respeto por sus propios meritos y no por los de su familia).

Pasó los siguientes años observando a la morena, aún con el rencor por haber sido rechazada (Santana había sido la primera y única, ¿quién le había dado ese derecho? ¡iba a pagar por eso!) y odiando el hecho de que Santana no había sufrido por su insolencia, que sin ella, la Slytherin había brillado incluso más que la propia Quinn Fabray.

Vio como salió con Puckerman en cuarto año (quién también pasó a ser uno de sus amigos cercanos desde segundo año y su constante compañero en el crimen cuando se trataba de las bromas), después la vio luchar contra los susurros y miradas en los pasillos cuando había salido a la fuerza del clóset por culpa del gigante egoísta.

Quinn mentiría si dice que no disfrutó de verla sudar en quinto año, cuando luchaba contra los homófobos y con los imbéciles que creían que podrían hacerla normal otra vez, parecía que finalmente estaba pagando por haberla rechazado por estar con unos perdedores y en el lugar que le correspondía. Bajo ella.

Sin embargo, Santana luchó y no mucho tiempo después caminaba orgullosa por los pasillos, muy a gusto con su sexualidad (si la cantidad de chicas que calentaban su cama decían algo), si alguien tenía algo que decir lo podía hacer, pero era raro que Santana le diese la hora del día. Y nuevamente volvió a ser la misma de antes, confiada y admirada por su actitud, opacando cualquier cosa que Quinn hiciese.

(Quinn odiaba la capacidad de renacer que tenía Santana).

A mitad de quinto año, Quinn recibió la invitación de Sue de unirse a su grupo de 'ganadores'. En ese entonces la Ravenclaw no tenía idea en que se estaba metiendo, pero ser parte de un grupo de élite era tentador y su padre parecía haber hablado con la profesora de pociones y estaba encantado de que su hija formase parte de algo como eso (algo que su hermana nunca logró, porque Sue simplemente no la encontró lo suficientemente buena).

Para su desilusión, Santana ya estaba ahí desde cuarto año y era la favorita de Sue (a pesar de que la morena odiaba a su jefa de casa y no se molestaba en ocultarlo).

Sue las presentó, afirmando que juntas podrían crear grandes cosas y que desde ese momento, por órdenes de ella, tenían que empezar a trabajar juntas en lo más que pudiesen para potenciarse.

Santana la había mirado unos minutos antes de presentarse y preguntarle quién diablos era, (básicamente así le preguntó).

Pasó años enojada con ella, planeando su venganza (que finalmente nunca llevo a cabo) y Santana ni siquiera se acordaba de ella, desperdició años de su vida esperando el momento de derribar a la Slytherin, sólo para descubrir que ella no había generado ningún impacto en la niña de once años, así que para la adolescente de quince ni siquiera había existido hasta que Sue las presentó (teniendo en cuenta el enorme cambió físico que había tenido entre tercer y cuarto año, no podía culparla, pero aún así se sentía muy ofendida).

Fue el peor insulto que pudo haber recibido y desde ese instante, lo único que hacían era pelear con Santana por todo. Odiaba que la serpiente obtuviese todo lo que ella quería sin esfuerzo, odiaba que Santana había tenido un impacto tan grande en ella y que no pudiese sacársela de la cabeza, cuando Santana ni siquiera podía recordar correctamente su nombre (¡La llamaba Queen por el amor de dios! Porque sí, había una gran diferencia de pronunciación entre ese y su nombre).

Santana tenía la capacidad de hacerla enfadar como nadie más, la sacaba de quicio con sus estupideces y por la forma constante que cambiaba de chica sin siquiera darle una segunda mirada (más tarde aprendería que esos eran celos).

La odiaba y hacía todo lo posible por hacerle la vida un infierno.

Hasta que todo eso cambió, cuando fue testigo de la primera sesión de castigo (dónde Santana era la sancionada y aprendió meses más tarde que casi siempre era la estrella invitada y la víctima favorita de la varita de Sue).

Después de ese día, Quinn empezó a entenderla un poco mejor y respetar a la morena, si era capaz de soportar ese tipo de castigo no era de extrañar que las cosas infantiles que ella le hacía en venganza de algo que pasó en primer año, no le hiciesen ni cosquillas.

Y las riñas infantiles se detuvieron un poco, empezaron a conocerse realmente y se hicieron más cercanas (para su agrado, Santana se había alejado considerablemente de Berry y Hummel, así que finalmente era de ella como quiso desde el principio, aunque no era precisamente alguien bajo sus órdenes, al menos Santana ahora escuchaba lo que tenía que decir y a pesar de hacerlo a regañadientes, solía cumplir con los caprichos de Quinn).

(Finalmente el orden estaba establecido, Quinn Fabray volvía a obtener todo lo que quería).

En sexto año fue cuando todo cambió…

— Pareces que estás pensando algo realmente serio,— Quinn se sobresalta al oír la voz y mira al frente, Santana está sentada mirando entre divertida y preocupada.— Creo que estabas planeando tu venganza en mi contra.

Quinn entrecierra los ojos, Santana no se ve enojada con ella (no como la noche anterior cuando le pegó). ¿Por qué no está echando humos por las orejas?

— ¿Por qué estás tan… contenta?— pregunta sospechosa, casi creyendo que Santana tenía un arma escondida por ahí, lista para atacarla.

— Tuve una buena cita,— se cuadra de hombros con desinterés y Quinn rechina los dientes ¿tiene que restregárselo en la cara? Ya había visto la foto que Jacob Ben Israel andaba presumiendo (y vendiendo) por todo el castillo. (Y debía decir que Santana nunca la había besado como lo había visto en esa fotografía).— pero no vine a hablar de eso contigo, vine a hablar de Sue.

Directo al grano, eso indicaba que Santana quería hablar con Quinn lo justo y necesario.

— Vaya, Berry vuela con los chismes…— se mofa. Santana asiente e ignora el tono de la rubia, quiere terminar esto lo más pronto posible y lo ideal sería que ninguna de las dos salga con un ojo morado de la biblioteca.— ¿Dónde está ahora tu perrito faldero?

— Afuera y sí, menos mal que me pilló con Britt.— ¿apodos cariñosos ya? Lo único que Quinn consiguió después de un año fue un burlón Lucy-Q, apodo que realmente odia (al menos no eran como los de Berry, que vendría a ser lo único que no envidiaba de la prefecta).

Espera, si le pilló con la Hufflepuff ¿por qué sigue tan contenta? ¿no debería estar gritándole por haber dicho semejante mentira, que (afortunadamente) espantó a la otra rubia?

Cómo si le pudiese leer la mente, Santana le cuenta: — Ella confía en que no es una mentira, así que me dijo que hiciera lo que tuviese que hacer para zafarme del castigo de Sue, incluso si tengo que mentir para salvarme el pellejo.

Al ver la sonrisa maravillada en el rostro de Santana, le dan ganas de golpearla para borrársela. Brittany parece demasiado perfecta para su gusto, ¿cómo es posible que no hubiese dudado de la Slytherin? Si pruebas no se necesitaban para saber que es algo que ella haría sin darle mucho pensamiento a la idea.

Santana podía ser muy cruel (Quinn lo sabía de primera mano), y perfectamente podía usar su encanto para humillar a alguien para su propio beneficio, así que ¿por qué Brittany no lo veía de esa manera? ¿por qué confiaba en alguien que conocía hace un par de semanas solamente? ¿qué tan atontada podía estar con las palabras bonitas de Santana?

Puede que Santana en el fondo tuviese intenciones nobles con la rubia, pero tarde o temprano terminaría hiriéndola. Quinn la conocía y sabía que al final, la morena saldría corriendo lo más lejos posible de cualquier relación que se comenzase a ver seria y comprometida, porque no estaba en su naturaleza ser de otra manera.

Dudaba que la Hufflepuff le hiciese cambiar y esperaba ver ese día con ansias (si no lograba separarlas antes, porque… ya saben, puede ser divertido y una distracción bienvenida, de toda la mierda que Sue les hace pasar en sus "entrenamientos").

— Me sorprende que te creyera,— La Slytherin alza una ceja y sonríe con arrogancia.

— Ella es especial,— dice y sus ojos brillan un poco.— Y dudo que te interesa nada de lo que tenga que decir con respecto a ella, así que te voy a evitar el aburrimiento de escucharme hablar de lo perfecta que creo que es Brittany.— Hay un ligero sarcasmo en su tono, pero Quinn puede decir que Santana realmente cree que Brittany es la octava maravilla del mundo o algo parecido.

Es molesto que le eche en cara que ella no es lo suficientemente buena.

— Como sea, le dije a Sue que fue una apuesta.— por mucho que Quinn quiere que todo le salga mal a Santana, está muy consciente que si cometen un error en su pequeña charada, lo van a pagar muy caro.

Y se niega a pagar por los errores de juicio de Santana.

— Tienes que humillar a Brittany públicamente, después de usar tus supuestos encantos y llevártela a la cama después de todo lo que pasó el año pasado.— La Ravenclaw no sabe si Santana sabe lo sucedido, pero no le extrañaría si no lo hiciese. La Slytherin pocas veces le presta atención a los chismes de pasillo, sobre todo después de que ella fue víctima de ellos.— La que gané recibirá favores sexuales de la otra y eso es todo.

— Ok, no es tan terrible y me da una excusa para pasar tiempo con Britt sin levantar sospechas.— Piensa en voz alta la morena, casi con tono agradecido y Quinn la odia un poco más por eso.— Aunque no pienso llevarlo a cabo…

¿Cómo es que Santana, no importa cuales sean las intenciones de Quinn, siempre sale beneficiada? Es totalmente injusto y realmente le ha quitado el sabor dulce de venganza que tuvo la mentira al principio (cuando se recuperó del susto, obviamente).

— Entonces, ¿vas a seguir exponiéndote saliendo con ella?— pregunta enfadada, mientras empieza a guardar sus cosas. No hay manera que vaya a avanzar con el ensayo y realmente no quiere estar dos horas más con Santana trabajando en un ambiente incómodo (no cuando sabía lo que estaba haciendo con Brittany una hora antes)— Te recuerdo que no es eres sólo tú quién está bajo amenaza aquí, si Sue se entera yo pagaré de igual manera.— ¿Tan poco le importa a Santana?

— Mm… ya se nos ocurrirá algo a Britt y a mí,— murmura pensativa.— Pero no dejaré que nada malo te pase por esto, Fabray. Sé que soy un montón de cosas malas y que probablemente ahora mismo que quiera sacar los ojos con las manos,— precisamente así se siente la rubia, pero no asiente.— Sin embargo, sé que no es justo que tu pagues por mi culpa, así que no dejaré que Sue te ponga un dedo encima por esto. Te protegeré hasta el final, lo juro.

Cuando dice cosas como esas, Quinn se siente mal por tener todos estos malos deseos en su contra y la odia un poco menos, porque Santana si se preocupa por ella (aunque sea un poco) y ella siempre anda saltando a las peores conclusiones que se le pueden ocurrir.

(Tal vez por eso le gusta Brittany, porque es diferente a todos las personas que la juzgan sin conocerla o que siempre esperan lo peor de ella).

— ¿Qué le ves a ella, López?— cuestiona finalmente, porque realmente quiere saber que es lo tan extraordinario de la Hufflepuff.

— No sabría explicarlo,— responde seriamente.— ella es todo lo que tú y yo nunca jamás podríamos llegar a ser.

Es tan cursi que le dan ganas de vomitar. Brittany está convirtiendo a Santana en un ser completamente desagradable (más humano tal vez, pero a Quinn realmente le gusta la Santana antigua).

— Como sea, si quieres tener a Pierce de mascota cuídala de Artie Abrams.— Le advierte y sin más, se marcha.

Santana frunce el ceño, Quinn es tan extraña con sus cambios (a veces piensa que es bipolar)… y no tiene idea quién diablos estaba hablando.


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En la cena, Brittany se sienta en la mesa de Ravenclaw con Tina y Mike sin decir palabra y sus amigos no preguntan el motivo de su mal humor, pero a juzgar por las miradas de cachorro abandonado que les lanza Sam, parece ser muy obvio.

La rubia no presta atención a nada, su mirada preocupada cada dos segundos se va a la mesa de Slytherin, esperando a que de la nada Santana y Rachel se materialicen. El hecho de que Quinn tampoco este en el Gran Comedor, no le ayuda a tranquilizarse, tal vez sucedió algo más y Santana necesita ayuda.

Sacude la cabeza, tal vez está ocupada con los deberes o algo así.

— Britt, vamos a ir a dar una vuelta, ¿quieres ir con nosotros?— pregunta Tina, sintiendo que su amiga necesita una distracción de sea lo que sea que le preocupe (las señales son claras, sus hombros están tensos, su cara inusualmente inexpresiva y no ha comido mucho de su plato aún cuando están todos sus platos favoritos en frente).

— Sí,— asiente y sonríe un poco, le hará bien poner su atención en algo más que sus siniestros pensamientos (que van desde Santana encerrada en una torre sin comida, hasta una pelea con una acromántula más grande que el castillo).

Salen a los jardines y Brittany agradece el aire frío que hay a esa hora de la noche, en esos momentos le ayuda a despejar su mente y a pensar con mayor claridad las cosas.

(No es posible que Santana este sufriendo alguna especie de castigo, Sue estaba en el comedor con los demás profesores. Así que probablemente estaba haciendo los deberes o algo así).

Tina le cuenta lo que hicieron en el día en Hogsmeade con Mike, le habla del nuevo restaurante que abrió (algo llamado Breadstix), en el cual sirven comida muggle muy deliciosa (¡Es excelente para tener una cita romántica!, dice con tono insinuante y moviendo las cejas de arriba a abajo, logrando sacarle una risa a la rubia). Después le dice que fueron a Dervish y Banges, porque a Mike se le había echado a perder su reloj de pulsera y necesitaba que se lo arreglaran (Brittany sabía que ese reloj se lo había regalado su madre y era muy preciado).

El chico dice alguna que otra frase, pero en su mayor parte se mantiene en silencio dejando a su novia hablar. Al final Tina le dice que volvieron al castillo para tener un poco de privacidad (que la rubia bien sabe es el código para el sexo).

Se quedan unos minutos en silencio, hasta que la Ravenclaw lo vuelve a romper.

— Entonces, ¿cómo te fue con Santana— pregunta la chica de cabellos oscuros, sin poder aguantarse la curiosidad. Aunque asume que no pudo haber sido algo malo, porque ella y Mike, al igual que la mayoría de Hogwarts vieron la fotografía del beso y se notaba claramente que ambas partes lo había disfrutado mucho. Sin embargo quiere saberlo de la propia boca de su amiga, con todos los detalles jugosos.

Brittany se sonroja un poco, sabiendo muy bien a que se refiere la Ravenclaw.— Bien… ella es… es perfecta, chicos.— dice con tono soñador y la pareja intercambia una mirada divertida.— ¡Es hermosa y tiene tanta paciencia conmigo!

— Así que no te decepcionó,— afirma el chico, bastante conforme con la reacción de su amiga (una pequeña parte de él tenía miedo de que todo saliese mal y que Brittany saliese mal parada de alguna broma, pero se alegra de que no fuese el caso. Él sabía que Santana era una chica en la cual se podía confiar, si se le daba la oportunidad).

— ¡En lo absoluto!— exclama la chica de ojos azules.— No sé como describirlo… pero estar con ella se siente mágico, de verdad me sentí muy cómoda estando a su lado, en ningún momento se me quedaba mirando como si fuese un Billywig, cuando decía algo tonto.— Hace una pausa y suelta un suspiro soñador.— Incluso se rió de mis chistes.

Tina abre los ojos asombrada ante eso, ella adora a su amiga y jamás diría algo que la insultase, pero sus bromas… sus bromas no tienen sentido o son muy obvias o totalmente aburridas (Érase una vez un gigante, que tropezó un jueves y cayó en domingo. Ó Era un troll tan pero tan sucio, que un día se rasco la muñeca y se encontró un reloj).

¿Y Santana se reía de esas? Eso tenía que ser amor (o simplemente compartían el mismo sentido del humor, pero Tina prefería pensar que era lo primero. Más romántico y esas cosas).

— Eso es genial, Britt.— Dice Mike con alegría, dándole unos golpecitos en el hombro.

— ¿Y que hay del beso?— El chico pone los ojos en blanco, a veces su novia puede ser muy entrometida.

— Fue le mejor beso de mi vida,— sus ojos brillan y su expresión se vuelve soñadora.— Bueno, fueron los mejores besos que me han dado en la vida.— suelta una risita y Tina le acompaña, encantada con la nueva información.

Brittany les cuenta todo (excepto la partes que Santana le pidió que guardara en secreto), le dice como se sintió con el primer beso (como no podía dejar de pensar en sus labios, y los deseos que tenía de besarla en todo momento), como Santana le tranquilizó cuando tuvo ese pequeño ataque de pánico en el medio de Hogsmeade (¡No le importan los rumores que hay de mí!, había dicho emocionada,) y como se divirtieron intercambiando historia mientras comían en el lago.

(Y más besos).

— ¡Por fin puedo hacer bien el expelliarmus!— Cuenta con orgullo y una enorme sonrisa.— San es una excelente profesora… y ¡Oh, sabe mucho sobre varitas! Me contó lo que significaba la mía.

La pareja de Ravenclaw sonríen realmente contentos por su amiga y por el aparente cambio que tendrá su (inexistente) vida amorosa. Ellos saben que Brittany necesita de alguien que le trate como Artie (y cualquiera anterior a él) nunca pudo. Alguien que la trate bien, que no le haga sentir mal consigo misma y que simplemente la ame por ser quién es, sin sentir la necesidad de cambiarla.

— Bueno, ya que establecimos que Santana es perfecta,— bromea Tina.— ¿Van a salir? — Brittany la mira como si no hubiese entendido la pregunta.— Ya sabes, ¿vas a pedirle que sea tu novia?

— Yo… no sé,— titubea— Santana no es de las personas que les guste ese tipo de compromiso, además es muy pronto para pedirle algo así, ¡no quiero que se espante porque avanzo muy rápido!

— Pero… ¿quieres, verdad?

— Bueno, sí, me gusta mucho y en un futuro tal vez, pero tenemos todo el año para llegar a eso, ¿verdad?— pregunta con una sonrisa vacilante.— No es necesario apresurar nada…

— Tienes miedo,— dice la otra chica.— Tienes miedo de que te hagan daño otra vez.

— No, no es eso,— refuta la Hufflepuff.— Tengo miedo a que diga que no.

— Britt si-

— Mañana me voy a juntar a practicar con ella otra vez,— dice interrumpiendo a Tina, no tenía ganas de tener una pesada charla sobre sus inseguridades.— Y San sugirió que podríamos reunirnos todos, yo los llevaré a ustedes y ella llevará a Kurt y Sam.

(Ninguno menciona a Sam y Britt está bien con eso, no quiere tener que contarles lo que pasó antes.)

Los ojos de Mike brillan al escucharla, ahora es el turno de Tina para girar los ojos ante las reacciones de su novio. Realmente admiraba de una manera poco sana a la Slytherin (si mañana actuaba como si Santana fuese el maldito Harry Potter de su época, lo iba a negar como su pareja y si llegaba a pedirle un autógrafo o algo como eso, no lo reconocería como miembro de su casa).

— ¿Crees que quiera tener un duelo conmigo?— cuestiona esperanzado y Brittany asiente con entusiasmo, no cree que Santana vaya a rechazar un poco de práctica con un buen duelista como Mike Chang.

— Será divertido ver como te patea el trasero,— comenta con tono burlón la asiática.

Mike suelta un bufido ofendido, y se ríen e intercambian bromas hasta que es la hora de volver a sus respectivas salas comunes.

Con un poco de suerte, Santana le estará esperando para hablar.


/

Santana y Rachel entran a su dormitorio en completo e incómodo silencio (para Rachel al menos). La prefecta se muere por saber lo que su amiga y Quinn hablaron en la biblioteca, por el comportamiento inusualmente tranquilo de la latina (sobre todo después de una confrontación que supone es lo que pasó en la biblioteca) debió ser algo realmente serio o muy malo, si Santana se ha quejado ni un poco de lo perra que puede ser la premio anual.

Lo primero que hace Santana es tirarse a la cama y soltar un gemido placentero al sentir la suavidad de las sabanas contra su piel (a Rachel realmente le extraña que Santana no haya empezado una relación romántica con la cama, porque ama a ese pedazo de mueble más de lo que ella ama castigar a los de primer año y eso es mucho decir).

Y aunque Rachel quiere saber lo que pasó con Quinn, decide irse por un lugar más… brillante y alegre.

— Entonces ¿cómo se siente tener novia?— usa un tono pícaro que descoloca a la latina.

— Nadie dijo que somos novias, Rachel.— Frunce el ceño Santana, sintiendo extraña diciendo la palabra con N. No es que no le gustaría, pero la situación, el compromiso se siente demasiado ajeno en su cabeza.

— Pero con lo del beso…— balbucea incrédula.— ¡Te gusta Santana! ¿Por qué no es tu novia?

— Primero, un beso no me convierte en la novia de nadie. Segundo, sí me gusta mucho y todo eso, pero ha pasado sólo un día y a mi parecer, eso es un poco rápido.— Aunque es mitad mentira, Santana se ha movido más rápido con chicas que ha conocido por menos tiempo que a Brittany (unos diez minutos y ya tiene la lengua de la otra metida hasta la garganta y las manos entre las piernas).

Pero Brittany es demasiado especial para eso, merece algo mejor que eso y Santana nunca ha creído que puede ser esa clase de persona que tiene relaciones serias, en la cual se habla de sentimientos y se le da importancia en al romance.

Una vez, hace mucho tiempo alguien le dijo: "Eres bonita y divertida, pero no eres el tipo de chica que alguien quiera presentarle a sus padres como la novia. Sólo sirves para echar un polvo rápido".

No importa quién lo dijo, ni lo mucho que le dolió escucharlo. Era cierto, Santana no hacía bien las cosas a largo plazo, se sentía forzada y como prisionera de la otra persona, cuando intentaba tantear el terreno maduro de las relaciones amorosas comprometidas.

(Puck no contaba porque mientras estuvieron juntos, se engañaron mutuamente más veces de las que podían contar).

Ajena a toda la diatriba interna de Santana, Rachel rueda los ojos, antes de preguntar:— ¿Y tercero?

— ¡No es asunto, tuyo!— se queja la más alta haciendo una mueca.— Merlín, cómprate una vida Berry y déjame vivir la mía tranquila.

— Está bien, está bien no voy a insistir con el tema… por ahora.— Advierte y Santana está muy consciente de que la prefecta no descansará hasta que le diga realmente cual es todo su problema con las relaciones o hasta que le diga que, por un milagro (o por medio de un filtro amoroso), Brittany aceptó ser su novia.

La sala queda en silencio unos agradables minutos, Santana mira el reloj en su mesita de noche. Es más allá de la hora de la cena, eso quiere decir que Britt aún puede estar en el Gran Comedor y no disponible para hablar (se siente demasiado perezosa para levantarse e ir a comer, prefiere quedarse acostada y esperar a que Brittany vaya a su dormitorio para hablar).

Aburrida con la tranquilidad, Rachel abre su boca de nuevo.

— Santana, ¿al final que relación tenías con Quinn?— La aludida suelta un gemido en su almohada, ¿por qué, Merlín, por qué Rachel no puede mantener el pico cerrado?.— Por la manera de actuar, creo que fue algo físico que para ella se volvió mucho más.

— ¿Qué crees tú, Sherlock?

— ¡No lo sé!— Bufa frustrada.— Estoy cansada de suponer y después de soportar todos sus insultos, que si me permites recordarte, me ha lanzado por tu culpa. creo que merezco saber que pasó.

Típico de Rachel sacar la carta de los insultos. (Santana tiene que ver un 10% en los motivos de Quinn para insultar a la prefecta, el otro 90% es sólo su personalidad).

— Tuvimos sexo varias veces, ella quería más y yo no. Fin. — Rachel suelta un ruido exasperado y logra sacarle una sonrisa a Santana, nunca se pone viejo meterse con Berry.

— ¿Por qué ella? Quiero decir, Quinn es muy bonita, pero es… una perra la mayor parte del tiempo, es desagradable y anda mandando a todos como si fuese la reina del mundo.— Rachel realmente no ve que vio realmente Santana en la Ravenclaw. No duda que la chica tenga sus puntos buenos, pero por como se muestra es un poco difícil imaginarlo.

— En realidad, tienes razón. Yo tampoco veía nada a través de su fachada perra y lo único que hacía era meterme con ella, ya sabes como me gusta molestar a la gente.— Le cuenta como si Rachel no lo supiese de primera mano.— Pero después de uno de los castigos de Sue, me ayudó…


/

Santana sabe que cometió un error al intentar hablar con Schuester.

Sue levantó su varita, los demás chicos que estaban entrenando en el campo de Quidditch cerraron los ojos, sabiendo lo que venía, sin embargo los nuevos rostros como Sebastián Smythe, Wesley Montgomery y otras cinco personas miraron con curiosidad la situación.

Quinn Fabray filas más atrás se mordía el labio con nerviosismo, está era la tercera vez que vería a Santana siendo castigada por la rubia más vieja y no había manera de que se acostumbraría a eso.

Santana toma una bocanada de aire, cuando la profesora apunta su varita hacia ella. La mujer susurra en voz baja casi gentil: — ¡Crucio!

En segundos puro dolor le golpeó. No era la primera vez que había sido puesta bajo la maldición Cruciatus. Pero no había manera de acostumbrarse a ese tipo de dolor. Se sentía como si su cuerpo fuese desgarrado, como si estuviesen cortando cada uno de sus nervios. No había manera de bloquear el dolor, aunque lo intentase.

Todo la consumía. Su mente ya no era capaz de pensar con coherencia. Ahí sólo había agonía. Ella cayó al suelo. Su cuerpo temblaba incontrolablemente. Se sentía como si la estuvieran quemando viva. Se sentía como si mil cuchillos la atravesaran, como si estuviesen intentando separar la carne de los huesos.

Entonces, se detuvo.

Santana estaba en el suelo, su cuerpo se sacudía con los temblores. Su respiración era corta y poco profunda, el sudor frío corría por su rostro.

Alguien, quién supuso era Sue, se rió en su oído: — Eso es lo que les espera a los que me desafían y me quieren traicionar.

A pesar de que su mente estaba nublada por el dolor, Santana reconoció el tono amenazante.

Sue estaba en cuclillas al lado de ella, burlándose de lo patética que debía estar viéndose. Pero a Santana poco le importaba como se veía, porque sentir al monstruo que era Sue tan cerca y sintiéndose tan indefensa, sólo provocó que un terror inmenso le invadiese y que pensamientos incoherentes se le arremolinasen en la cabeza.

¿Iba a matarla ahora? ¿Qué importancia tenía para Sylvester una vida más o una vida menos? Era una asesina de todos modos. Fría, calculadora y despiadada. Ahora la morena temblaba de miedo. Lágrimas calientes corrían por sus mejillas. Tenía tanto miedo de ella, de lo que podía hacerle sabiendo que nadie se preocuparía lo suficiente como para notar que no estaba.

Lo peor de recibir la maldición, no era el dolor físico en si. No, ni por asomo era eso. El miedo que le invadía era lo peor, saber que sin importar lo mucho que lo intente y lo mucho que entrene, jamás será lo suficientemente buena para enfrentarse a la profesora, siempre será más débil y nunca podrá escapar de las garras de Sue Sylvester, que por algún motivo tiene un interés sádico en ella.

(Más lágrimas se le escapan al pensar que va a ser la marioneta de Sue para toda la vida. Se aguanta un sollozo cuando se da cuenta que no hay nadie ahí para rescatarla, porque ni en el mundo mágico, ni en el muggle existe una persona que de un galeón por su vida).

¡Esto va para todos ustedes! Cualquiera que me quiera desafiar terminará peor que López,— le grita Sue a los demás y Santana no necesita mirar a los nuevos, para saber cual es la expresión de sus rostros.

Deben estar preguntándose en que diablos se han metido, porque a diferencia de ella, los demás tuvieron una elección en el asunto. Sue los invitó, encantándolos con promesas de grandeza, poder, riquezas y respeto. Si ellos accedían, tendrán que afrontar las consecuencias de dicha decisión por el resto de su vida, (porque unirse a esta especie de… club, es una maldición eterna, Sue se ha encargado de eso tal como Lord Voldemort lo hizo en sus tiempos). En cambio Santana entró obligada, bajo amenaza y a punta de varita.

"Hay cosas mucho más terribles que la maldición cruciatus", le había dicho Sue con su voz sibilante, cargada de veneno.

No había tenido que decírselo dos veces, no si quería seguir viviendo. (Así fue como descubrió que Sue llevaba años formando este grupo de asesinos y que muchos al salir de Hogwarts estaban haciendo el trabajo sucio por ella).

(El Ministerio de Magia se estaba volviendo loco en silencio, ocultando lo mejor que podía la información de que muggles, sangre sucias y otras criaturas habían sido asesinadas de manera cruel y despiadada).

(Después de ser víctima y de haber oído algunos de sus 'encargos', Santana había decidido que iba a encerrar a Sue en Azkaban aunque fuese lo último que hiciese en su miserable vida y aunque en el fondo de su mente sabía que era imposible lograr su objetivo, le daba un motivo para levantarse cada mañana).

Váyanse y si alguien ayuda a López, les aseguro que terminarán mucho peor y nadie sabrá que les pasó.— Santana escucha los jadeos aterrados de todos y si no fuese porque no siente nada más que un dolor punzante que le recorre todo el cuerpo, sonreiría burlona.— ¡Ahora salgan de mi campo de Quidditch!

Todos se van apresuradamente, sin siquiera darle una segunda mirada al cuerpo tembloroso de la latina. La dejan tirada como un trapo sucio, esperando a que alguien más se deshaga de ella o a lo mejor así se les es más fácil fingir que eso nunca pasó y que este club de Sue es sólo uno de duelo como el resto del mundo piensa.

A pesar de odiarlos, Santana no los puede culpar. Ella tampoco se quedaría para recibir una tortura gratis, sobre todo teniendo en cuenta que Sue había sido suave con ella este día y que ella no ayudaría a alguien que es una perra con la mayoría de sus 'compañeros' de club.

Perdida entre los calambres y las náuseas, no sabe cuanto tiempo lleva ahí tirada bajo el frío, su cuerpo se siente adormecido y a juzgar por su incapacidad para moverse, supone que tendrá que pasar la noche a la intemperie.

Cuando está conciliando el sueño, o tal vez simplemente perdiendo la conciencia. Siente una mano cálida tocar su mejilla, haciendo un esfuerzo sobrehumano, abre lentamente los ojos.

¿F-Fabray?— tartamudea, sólo para asegurarse de que no es una alucinación.

¡Shh!— le hace callar y sin duda es la chica Ravenclaw (es la única que tiene las pelotas para hacer algo así).— Sue todavía anda rondando por ahí y no quiero que nos encuentre.— susurra alarmada. Santana suelta algo que parece una risa.

¿Por qué estás aquí?— pregunta intentando enfocar en vano su vista,— te saco de quicio la mayor parte del tiempo, ni siquiera pronuncio bien tu nombre y si lo único que hacemos el discutir por cualquier estupidez…

Me llamo Quinn, fácil. Si le pones un poco de empeño dejarás de destrozarlo.— Con un poco de esfuerzo, logra sentar a la Slytherin en el césped, le pasa un brazo por la cintura buscando la manera de pararla, pero Santana parece estar hecha de gelatina y no es seguro ponerla de pie sólo para que vuelva a caer.

Q-Queen— suelta Santana intentando sonar burlesca. La rubia pone los ojos en blanco, López es la única que encontraría la forma de bromear en una situación como esta.

¿Por qué siempre sacas de quicio a Sue?— Pregunta frustrada, incapaz de entender la manía de la morena de meterse en problemas (enojada consigo misma por preocuparse).

Porque no quiero estar aquí…— responde débilmente,— quiero escapar de este sitio, supongo que escogí a la persona equivocada para ayudarme.— se ríe entre dientes, aunque a Quinn le parece más un sollozo.

Así parece,— murmura la rubia. Ella sabe muy bien que una vez metida en esto, no hay nadie que los pueda sacar. Sólo les queda soportar los dos años y medio de tortura para salir del colegio y tratar de escapar una vez fuera.

(No parece un plan muy inteligente, pero es algo).

Venga, vamos. Te voy a llevar a mi cuarto, mi compañera no dirá nada.— Santana balbucea incoherencias.— No te atrevas a desmayarte ahora, López. ¡Te juro que si lo haces te mato!.

La morena dice algo que suena muy parecido a un 'inténtalo'.

Eres insufrible,— bufa divertida.— supongo que eso me gusta…

El último pensamiento que está en la mente de Santana es que, tal vez, no está tan sola en esta tortura después de todo.

(Todo se vuelve negro).


/

— Cuando desperté estaba en su cama,— Rachel parece horrorizada por la historia de Santana (quién la contaba con una indiferencia impresionante). Ella sospechaba lo que sucedía, siempre hubo pistas, pero en el fondo había esperado que sólo fuese su imaginación hiperactiva.— resulta que estaba tan débil porque estaba enferma, ya sabes como reacciono al frío. Me vino una fiebre fuertísima y como sabes que Sue nos prohíbe a ir a enfermería después de sus entrenamientos, Quinn me tuvo que bajar la fiebre estilo muggle.

Rachel abrió la boca para hablar, pero Santana le calló con una mirada (no iba hablar de la tortura ni nada de eso).

— Me cuidó toda la noche y no tenía que hacerlo, no podía ser tan mala si arriesgo su culo por mi, ¿cierto?— la prefecta asiente lentamente, nunca volverá a mirar a Quinn de la misma manera.— Nos fuimos acercando poco a poco, teníamos esta… relación como tipo amor-odio, pero en realidad no era amor… ya sabes a lo que me refiero,— Se restriega las manos, nerviosa.

Rachel no sabe a que se refiere, pero asiente porque Santana tampoco parece entender de que diablos está hablando.

— ¿Empezaron a dormir…?

— En sexto, no recuerdo muy bien como pasó.— Santana entrecierra los ojos, habían estado borrachas esa noche y sus recuerdos eran muy borrosos.


/

Hay demasiado ruido.

Santana frunce el ceño y lucha contra la pequeña jaqueca que le atormenta (al parecer tomó demasiado whisky de fuego). Las Brujas de Macbeth suenan en toda la sala común de Gryffindor, mientras los invitados a la fiesta improvisada se mueven al ritmo de lo que siempre le ha parecido un grupo mediocre con canciones llenas de bramidos y notas altas. Blaine, a su lado, opina lo mismo aunque él lo ha expresado de una manera más vocal que ella (para ser su primera fiesta, el cejón lo único que ha hecho es quejarse de todo y a lo mejor por eso Santana bebió tanto whisky de fuego, para callar la vocecita molesta del novio de su amigo, que por alguna extraña razón, cree que Santana es también su amiga).

Necesito un poco de aire —anuncia Santana al levantarse (intentando ignorar el temblor de sus piernas). Blaine asiente y le dedica una sonrisa, dándole a entender que no hay problema alguno.

Se desliza entre las parejas, dejando atrás el ruido que este mundo cree que es música (una vez que conozcan el poder de la voz de Amy Winehouse, Santana sabe que se sentirán avergonzados de sus gustos musicales). Puede observar en una esquina a Puck, bailando con Quinn, o más bien a la rubia intentando escapar del rincón en la que el chico la tiene atrapada. Sin que pueda evitarlo, su ceño se profundiza aún más y rechina los dientes ante la escena.

Menea la cabeza un poco para olvidar la incomodidad en el estómago (qué tiene que ser todo el alcohol que ha ingerido, nada más), Ella fue con… alguna chica que se suponía tenía que follar al final de la fiesta, pero no puede recordar quién era (nada le cuesta encontrar a otra).

No tiene porque importarle si Puck anota con Fabray (Ni siquiera sabe si al chico le gusta, tal vez sólo se está imaginando cosas).

Sale de la sala común de los leones (no sin antes robarse dos botellas de… algo) sin importarle que alguien le pueda pillar, después de todo no debería estar ahí siendo de otra casa (sin embargo Puck le insistió en que iba a ser la fiesta del año… a pesar de que las clases habían empezado hace menos de un mes y medio) y el toque de queda empezó hace mucho tiempo.

(Está borracha, tiene dos botellas en sus manos y está incumpliendo el toque de queda, si Sue la encuentra la va hacer pedazos).

No tienes ni idea de cuánto odio a Puckerman — gruñe Quinn, sentándose en la escalera, a su lado sin ningún tipo de invitación. Santana si siquiera le pregunta cómo supo que estaba allí, porque la rubia siempre parece saber cada uno de sus movimientos (si no la conociera, creería que es una acosadora).— No entiende que no me interesa dormir con él, es extremadamente insistente.

(Santana por alguna razón se alegra de que Quinn no quiera dormir con Puck, su dolor de estómago mágicamente se esfuma).

No puedes culparlo…— suelta con esa modulación borracha que a Puckerman le causa tanta gracia.— Eres hermosa Queen.— esta vez no dice mal su nombre por gusto, es que simplemente no puede pronunciarlo bien, su lengua parece tener mente propia.

La aludida no repara en la mala pronunciación, sólo procesa el halago y en el calor que desprenden sus mejillas rojas.

Santana la observa, analizándola por unos segundos, Quinn es realmente muy atractiva con su pelo rubia un poco desordenado, sus labios rosados, húmedos y brillantes (¿cómo es que se da cuenta ahora que está borracha? ¿Y no cuando pasa horas con ella en la biblioteca?). Finalmente, corta la distancia que las separa y la besa. Un beso furioso, cargado de celos (¿de qué?) y lujuria (al parecer acaba de encontrar a la chica de turno).

Quinn se deja guiar y no se queda atrás, responde con la misma intensidad. Jamás rechazando un desafío y mucho menos uno que venga de Santana.

Se separan sin decir nada, Santana le pasa una botella a la rubia y beben en silencio frente al cuadro de la vieja gorda (o como sea que se llame, Santana no le presto atención a Puckerman cuando se lo explicó) que le lanza miradas llenas de desaprobación. Las chicas no saben si es porque son dos mujeres besándose, o porque están bebiendo alcohol o porque simplemente no son estudiantes de su casa.

Sin embargo es irritante y Quinn es la primera que rompe el silencio.

Ven, vámonos a mi habitación, mi compañera está en la enfermería esta noche — se levantan a penas y caminan en dirección a la otra torre. Santana no recuerda muy bien como cruzaron el castillo sin ser vistas por ninguno de los profesores o prefectos que hacen sus rondas.

Lo siguiente que sabe, es que está en el dormitorio de Quinn, aprisionando a la rubia contra la pared. Así, atrapada y a su completa merced.

(Una parte de ella quiere para esto, están borrachas y por lo que ella sabe, Quinn jamás ha hecho esto con nadie y no quiere que se arrepienta).

Santana cautelosamente, se acerca al rostro de la Ravenclaw, mirándola intensamente, buscando algún signo que le indique detenerse, pero no hay nada. Puede verse fuego ardiendo en sus pupilas. Acerca su boca a la de la rubia y de nuevo aprisiona sus labios entre los suyos. Quinn permite que la lengua de Santana se meta en su boca, permite que su propia lengua salga a jugar con la de la Slytherin, permite que sus labios sedosos acaricien los de Santana, qué vibran de excitación.

Vamos a la cama,— susurra Quinn entre besos y Santana asiente dejándose guiar, dispuesta a hacer cualquier cosa para que la rubia se sienta cómoda.

Casi con timidez, la chica más alta se acuesta en la cama y Santana tiene que sonreír ante eso. Es un poco adorable el comportamiento modesto de Quinn, sobre todo con el ambiente pesado que hay en la habitación.

(Van a tener sexo, no hay espacio para la timidez. Es lo primero que le va a enseñar).

Quinn observa con éxtasis como sube y baja el pecho de Santana rítmicamente, admira estupefacta la sonrisa que le dedica mientras la latina se sienta a horcajadas sobre ella, se estremece ante las caricias que sus manos le prodigan sobre los muslos.

Y así Santana la conduce a su antojo entre remolinos de lujuria, arrebatos de pasión, deseos de llegar al punto final con ella. Las dulces caricias de la serpiente sólo provocan que Quinn la desee más y más.

La Slytherin mantiene la vista fija sobre los ojos verdes, que la miran con temor y deseo, se mueve rítmicamente sobre ella, suspira su nombre con sensualidad.

Y envolviéndola con dulces palabras y miradas cargadas de intenso deseo, la desnuda lentamente, acariciando cada pedazo de piel que su ropa deja al descubierto. Debe admitir que el cuerpo de Quinn no es lo que ella se imaginó (no es como si hubiese fantaseado con ella antes o algo), es mucho más suave y delicado.

Mientras Santana danza a horcajadas sobre ella y la desnuda lentamente, acariciándola y admirándola, Quinn se desespera, porque a pesar de lo mucho que desea tocar, no tiene idea de que hacer y el juego de la morena la está volviendo loca.

Santana la seduce con movimientos sugerentes, cuando lo único que desea es recorrerla por entero, fusionarse con ella.

Suavemente, Santana desciende su propio vestido (esa apretada prenda que había estado volviendo loca a Quinn durante toda la fiesta) por sus hombros delgados, y después por su pecho, recorriendo sus senos redondos con lentitud, la cintura delgada, el vientre plano, y ahí se detiene. Se acerca a la oreja de su amante, la lame con furia y después le pregunta si quiere que siga adelante.

Sólo eso quiero.— gime la rubia, retorciéndose bajo su cuerpo, deseando ser liberada.

Más a Santana siempre le ha gustado dominar y escuchar las suplicas de sus amantes en busca de la liberación. Sonríe lascivamente y comienza a restregar sus pechos desnudos contra los de Quinn. Inmediatamente sus pezones se reaccionan antes el estímulo, y no puede evitar gemir de placer, de anhelo.

Santana se detiene y desciende sus labios hasta los pezones erectos de Quinn; los besa con delicadeza, los aprisiona entre sus dientes, los mordisquea juguetonamente, los lame con gozo y el sabor…


/

— ¡Ok! ¡Exceso de información, Santana!— Chilla Rachel con las mejillas rojas, interrumpiendo el relato de su amiga que cada vez se iba volviendo más pesado. Ciertamente ella no necesita saber a que sabe Quinn Fabray y menos saber con detalle como la rubia perdió su virginidad con su promiscua amiga.

(Hay cosas que es mejor morir no sabiendo).

— ¡Tú preguntaste!— acusa riendo, sin duda meterse con Rachel es lo más divertido (debería ser un deporte o algo así).

— ¡Pregunté cuando pasó, no cómo pasó!— Reclama Rachel con la cara prendida,— evidentemente no quería saber las cosas con tanto detalle y mucho menos la descripción de sabores, ¡ahora tengo horribles imágenes mentales!

— Aww, la pequeña Rachie va a tener sueños húmedos por mi culpa,— Santana hace un mohín antes de estallar en carcajadas. La mirada que le lanza la prefecta no tiene precio.

— ¡No es gracioso!— se queja la más pequeña.— Imagina si hubiese sido Kurt compartiendo historias de él y Blaine…

Santana hace una mueca, eso ya no es gracioso:— Eso es asqueroso.

Se quedan un momento en silencio, Santana mira el reloj cada pocos segundos, esperando que el toque de queda empiece para poder charlar con Brittany (está un poco ansiosa por volver a hablar con la rubia, a pesar de haber estado todo el día con ella).

— ¿Realmente nunca sentiste nada por ella?— cuestiona Rachel incrédula y Santana se encoge de hombros a modo de respuesta.— Quiero decir no me extraña que ella haya desarrollado alguna clase de apego, después de todo tomaste su virginidad y aparentemente fuiste muy amable en el acto, leí que a veces las chicas desarrollan una dependencia emocional.— Santana frunce el ceño, preguntándose que clase de libros basura lee Rachel, porque ella no cree que Quinn fuese lo suficiente sentimental para desarrollar nada de eso.

— Escucha, tú sabes que yo no voy con los sentimientos, no soy buena con ellos, — repite Santana su discurso de toda la vida.— El sexo es el sexo, no necesito tener sentimientos para disfrutarlo y prefiero hacerlo con personas que no veo muy a menudo…— y agrega antes de que Rachel pregunte:— Quinn fue un error de juicio.

La prefecta arquea una ceja: — ¿Cuántos errores?

— Los suficientes como para que ella creyera que era especial,— dice desinteresada Santana. Rachel no puede creer que esta sea la misma chica que hace unas horas estuvo con Brittany.

Es como si fuesen dos personas diferentes.

— Pero… ¿nunca sentiste nada, nada?— Santana rueda los ojos ante la insistencia de la prefecta.

— Mira, quizá en algún momento pensé que había algo ahí,— acepta finalmente. Nunca antes había vocalizado sus sentimientos por Quinn, o la falta de ellos para el caso.— Dejé de dormir con otras personas por un tiempo, y me dediqué a pasar tiempo con ella fuera de la cama y la biblioteca…

— ¿Y…?

— Nunca hicimos clic.— reconoce la morena con una sonrisa casi de resignación.— Quinn es inteligente y puede entenderme mejor que nadie a un nivel… académico, ella entiende mis inquietudes en ese ámbito, sabe como funciona mi mente, pero jamás me sentí cómoda con ella, siempre sentí que todo era una competencia y que nunca podía relajarme a su alrededor, incluso durante el sexo.— Santana frunce los labios.— Era agotador y que ella fuese tan controladora no ayudaba mucho.

— Eso tiene sentido.— musita Rachel, sabiendo que por eso no se le puede culpar a Santana. Si no había conexión, no había nada que se pudiese hacer.

— Poco a poco me empecé a cansar, Quinn no quería una novia, quería una marioneta que hiciese lo que ella no podía y me basta con ser manipulada por Sue.— Rachel ve como Santana lucha con sus siguientes palabras, como si no supiese como decirlo.— Además siempre me daba la impresión que Quinn estaba enojada conmigo, como si le hubiese hecho algo ¿Sabes? Incluso antes de todo el asunto del sexo, y yo ni siquiera la conocía de antes.

— Bueno… Quinn es ese tipo de loca,— Santana se ríe ante el intento de broma de Rachel.— Y… ya es pasado el toque de queda, estoy segura que Brittany está muy preocupada porque no le has hablado todavía.

La prefecta se ríe al ver como Santana abre los ojos enormemente, se levanta de la cama con una velocidad impresionante y saca algunos potes de tinta, plumas y por supuesto su preciado libro.

Lo abre y sumerge la pluma en la tinta, pero no escribe.

— Hey, Berry… gracias.— Dice Santana evitando el contacto visual.

— ¿Por qué?— no es como que la morena de las gracias muy a menudo, pero ahora realmente no tiene idea de porque las está dando.

— Por escucharme… o lo que sea.— bufa sintiendo como las mejillas se le van poniendo coloradas.— Ahora no molestes que quiero hablar con Britt.

Rachel sólo se ríe, Santana puede llegar a ser muy adorable con su torpeza social.

"Hey, Britt ¿estás ahí?", escribe incapaz de borrar su sonrisa boba (e ignorando la mirada burlona de Berry).

Pasan unos segundos antes de que aparezca: "¡San! Estaba muy preocupada, ¿está todo bien?" La latina se muerde el labio inferior, es increíble como puede sentir la preocupación detrás de las palabras.

"Sí, por supuesto. Sólo me entretuve hablando con Rachel", le explica y casi puede ver a la rubia suspirando aliviada.

"Que bueno…" Hay una breve pausa en la escritura de Brittany y una pequeña mancha negra se forma donde debe tener la pluma. "Entonces ¿cómo te fue con Quinn?" Santana no entiende muy bien porque la letra de la rubia se ve tan inestable.

"Bien, lo que dijo fue más o menos lo que Rachel nos contó", frunce el ceño intentando recordar algo relevante. "Se supone que debo llevarte a la cama, aquí entra en juego algo que te pasó el año pasado que hace que todo sea muy entretenido para el mundo". La latina se muerde el labio inferior, sin saber como sentirse al saber que algo malo le pasó a la rubia y que ya es tarde para que ella le ayude.

"Oh, ¿quieres que te cuente lo que sucedió?" pide vacilante y Santana niega con su cabeza, aunque sabe que no la puede ver.

"Quiero que me lo cuentes, pero cuando estés lista. Yo te dije que iba a esperar y que no iba a oír los rumores, voy a cumplir esa promesa". Ayuda mucho que Santana no es realmente muy aficionada a escuchar las idioteces que se dicen en los pasillos.

"Gracias, San." La aludida se imagina a Brittany sonriendo y siente mariposas en su estómago. "Entonces ¿qué más pasa con la apuesta?"

"Entra el juego la humillación pública, cosa que a Sue le encanta y dejó de preguntar cuando Quinn le dijo que la que gane…"

Vacila, ¿debe decirle a Brittany esa parte?

"La que gane ¿qué?" presiona con curiosidad, y Santana suspira, bien puede decirle toda la verdad, al final no es como si esto vaya a pasar realmente (ni en un millón de año lastimaría a la rubia).

"Recibirá favores sexuales de la otra", y espera a ver que le dice la Hufflepuff.

"Oh… entonces es cierto". Santana ladea la cabeza confundida (y no puede dejar de notar que Britt parece decepcionada).

"¿Qué es cierto?"

"Qué tú y Quinn tienen una relación," es la respuesta que le da y Santana abre los ojos enormemente, ¿Quién le dijo eso? ¿y por qué se lo dijeron?. "Pensé que Sam estaba mintiendo… quiero decir, esperaba que no fuese cierto".

"¡No lo es!" anota exaltada. "Nunca he tenido un relación antes, te lo dije. Quinn y yo jamás hemos estado en una, lo prometo…"

"¿Entonces nunca tuviste sexo con ella?" Hay algo esperanzador en la escritura de Brittany, que logra hacer sentir mal a Santana y no sabe porqué. Ella se acostó con Quinn mucho antes de haber conocido a la Hufflepuff, así que lógicamente hablando no hay ningún motivo para que Britt se enoje.

"Tener sexo no es estar saliendo", es la respuesta indirecta que da, aunque para Brittany suena muy clara. "No había sentimientos". Esa no es verdad, pero tampoco es mentira. Santana nunca ha estado segura de si Quinn realmente desarrolló sentimientos por ella y por su parte, hubo un intento de cambiar que no duro mucho, aunque no sabe si cuenta si ni siquiera Quinn estaba consciente de sus esfuerzos.

Se mueve incomoda, intentando ignorar la mirada preocupada que le lanza Rachel (quién en vano trata de fingir que está leyendo Historia de Hogwarts) y esperando la respuesta de Brittany.

"¿Está mal que sienta celos?" Eso no es lo que esperaba y por lo pequeña que es la letra de Britt, supone que se avergüenza de haberlo dicho.

"Uh… ¿por qué sientes celos?"

"¡Santana!" La latina se sobresalta, como si realmente hubiese escuchado el grito avergonzado de la rubia. "Me vas hacer decirlo, ¿verdad?" Santana parpadea varias veces, de pronto se perdió completamente en la conversación.

"Supongo que si", escribe vacilante.

"Quiero ser más que tu amiga, San" anota con ternura y Santana pasa saliva. "Y saber que aún eres amiga de alguien que ha estado contigo, de la forma en la que yo deseo, hace que me duela el estómago y quiera pegarle algo o alguien…"

"Quinn es como todos los demás, lo que tuvimos no fue muy especial para ninguna… además de ser ese el caso ¿también sentirías celos de Puck?" Después de todo ella sigue pasando el rato con él (sin contar el debacle Fabray) y también tienen un historial sexual.

"Totalmente," Santana casi puede oír la risa juguetona de Britt. "Aunque no puedes decir que son como todos los demás, si decidiste seguir siendo amigos con ellos." Brittany no dice nada sobre las inseguridades que le preocupan, siente que es mejor hablar de eso cara a cara con Santana (además ni siquiera son realmente algo más que amigas, como para soltarle toda una lista de cosas por las cuales se siente inferior a Quinn y de cómo tiene miedo de perderla).

"Bueno, Puck es mi compañero para hacer bromas", explica al chico que no debería ser una amenaza teniendo en cuenta la sexualidad de Santana. "Y Quinn no es precisamente mi amiga, a veces creo que ella planea mi muerte…"

"¿Es malo que eso me hace sentir mejor?"

"¡Hey!" reclama Santana dibujando una carita enojada. "¿Qué pasaría si lo logra? ¿Qué sería del mundo sin mi?" bromea intentando aligerar la conversación (siente que deberían hablar de esto en persona, Brittany se merece eso).

"Aww, sería un mundo horrible" concuerda Britt. "Te extrañaría mucho" admite y la morena sonríe.

"Te extraño ahora" Santana agacha la cabeza tímidamente. "¿Es raro?"

"No… es muy dulce la verdad" La rubia dibuja un bastón de caramelo para darle énfasis a sus palabras. "Además yo igual te echo de menos, se siente súper raro porque estuvimos todo el día juntas y mañana nos veremos, pero sólo quiero estar contigo…"

"Quiero besarte" escribe impulsivamente la morena, "Es lo único en lo que puedo pensar, y es muy raro porque he besado a muchas personas, pero nunca había sentido la necesidad de hacerlo… ¿tiene sentido?"

"Todo el sentido del mundo"

Santana sonríe. Brittany le ha dicho un montón de veces que ella la entiende como nadie, pero Santana puede decir con certeza que la rubia también la entiende cuando ni siquiera es capaz de expresar bien sus ideas (o sus sentimientos en este caso).

"Le conté a Mike y Tina todo, estaba muy emocionada por lo bien que salió nuestra cita" cuenta Brittany después de unos minutos. "Realmente me gustaría volver a repetirla, y ellos me recomendaron un restaurante llamado Breadstix… dicen que es muy romántico y me gustaría llevarte ahí, si eso está bien contigo"

Es lindo que Brittany piensa que Santana pueda decir que no.

"No está bien"

"Oh… lo siento, asumí-"

"No está bien porque te debería dos citas," Le interrumpe con una sonrisa divertida. "Y creí que te llevaría a ver los patos primero, ¿recuerdas? Podemos hacer que eso sea súper romántico también y estaríamos completamente solas," Dibuja una carita y susurra un hechizo para que mueva las cejas sugerente.

(Casi puede oír la risa de Brittany y su pecho se caliente al saber ahora como es el sonido).

"Eso suena muy prometedor, San." Brittany dibuja unos labios y Santana se sonroja ¿eso es un beso? ¿existe algo como un beso por escrito? "No puedo esperar"

Hablan un poco más sobre lo que harán mañana (que básicamente consistía en decirle a la otra como eran sus amigos y lo emocionados que están de verse. Aunque técnicamente Santana aún no le dice a Kurt) hasta que Britt dice que tienen que ir a dormir. (¡Entre más pronto nos vayamos a dormir, más pronto nos veremos!)

Suspirando, cierra el libro y guarda las cosas. No se había dado cuenta lo cansada que estaba hasta que Brittany lo mencionó.

— Rachel…— Llama vacilante, la aludida levanta la vista, mirándola con curiosidad.

— ¿Sí?

— Creo que quiero que Brittany sea mi novia.— susurra y se pregunta si no es muy pronto para pensar en eso ¿tal vez debe esperar a tener un par de citas más? Teniendo en cuenta que nunca había estado en esta situación antes, no sabe muy bien como debe actuar.

— ¡Santana!— chilla emocionada la prefecta antes de empezar a farfullar en su propio idioma.

Santana está cansada de tenerle miedo a las relaciones, si una le ayuda a tener a Brittany en su vida no puede ser malo, ¿verdad?.

(Sólo tiene que preparase para enfrentar las consecuencias).


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N/A 2: Sé que la interacción Brittana fue escasa, pero las cosas se me fueron un poco de las manos y me fui por otro rumbo, pero en el próximo si habrá y haremos que avance un poco el tiempo o voy a terminar escribiendo cincuenta capítulos antes de llegar incluso a la navidad XD (Por si se lo preguntan en el fic estamos a finales de noviembre del 2011).

Y hablando de navidad, tengo una pregunta. ¿Santana debe pasar la navidad fuera (como con los Berry ¿o con Brittany tal vez?) o quedarse en Hogwarts? Pregunto porque tengo dos argumentos en mi cabeza (obviamente no los voy a decir, ¿dónde estaría la sorpresa en eso?), y si bien ambos sucederán, no he decidido cual primero (¿mencione que soy un poco indecisa? Seee XD) y eso dependerá mucho de las respuesta que reciba, así déjenme saber lo que piensas, porque su opinión cuenta :D! (…esa se sintió como la frase de una campaña política lol).

En el próximo se encontrarán todos (bueno, menos el pobre Sam que anda puro metiendo las patas) y soltaré un poco más de información sobre las varitas para los interesados. Sue y sus entrenamientos finalmente serán mostrados, (aunque hubo una pequeña muestra en esta parte) y habrán otras cosillas.

Sugerencias, dudas, críticas o amenazas de muerte, ya saben como hacérmelas llegar :D.