Naruto no me pertenece y la historia es una mera adaptación de "La conspiración del amor" de Jude Deveraux.

Tengo baja autoestima, por lo cual no acepto comentarios negativos, si no les gusto cierren la página o entren a otro lado. Gracias.


- Capitulo 4 -

–Muerto –sentenció Itachi por teléfono, con Sasuke colgado sobre su brazo como una bolsa de papas–. Hermanito, date por muerto.

–Mira, Ita-nii, tengo como veinte pacientes en la sala de espera, así que dime de una vez qué es lo que provocará mi muerte en esta oportunidad.

–Gay. Le dijiste a Sakura que yo era gay. Y ella cree que acabo de romper con mi novio.

–Bueno, no podía decirle la verdad, ¿no? –Dijo Naruto, a la defensiva–. Si le hubiera dicho que mi hermano rico y poderoso, que es dueño de la mitad de la ciudad de Nueva York, había aceptado ayudarme a conquistarla, no creo que ella hubiera seguido adelante con el plan.

–Bueno, igual no lo hizo –saltó Itachi–. Me despidió.

Al oírlo, Naruto respiró hondo.

– ¿Te despidió?

–Sí, me echó de la casa, pero conseguí convencerla de que no lo hiciera.

Naruto calló un momento y luego se echó a reír.

–Entiendo. Ella te mostró la manera de salir de esto, pero tú fuiste demasiado orgulloso para tomarla, de modo que empleaste tu poder de persuasión para conservar el trabajo. Y ahora no sabes qué hacer con ese trabajo, ¿verdad? Dime, ¿qué le dijiste para hacerla cambiar de idea?

–Que le gusto al pequeño.

– ¿Qué? No te oigo bien. Hoy estamos aplicando vacunas contra la gripe y hay mucho griterío. Es el día de las personas de tercera edad. Casi me pareció oír que le caes bien a Sasuke.

–Y es así. Le gusto a ese chiquillo.

– ¿Por qué razón habrías de gustarle a ese bebé horroroso? –Gritó Naruto en el tubo–. Nadie le gusta. ¿Todavía no te mordió? No me digas que deja que lo tengas en brazos. Sólo permite que Sakura lo haga.

–Lo tengo alzado en este mismo momento –presumió Itachi–. Y, ¿sabes una cosa, Naru-chan? Creo que también le gusto a Sakura. –Y colgó. Que su retorcido hermanito digiriera eso.

Después de cortar la comunicación, Itachi contempló el paquetito que colgaba de su brazo.

– ¿Es mi imaginación o tienes un olor que apesta? –Sasuke giró la cabeza y le sonrió a Itachi mostrando sus dos dientes de abajo. De pronto la sola idea de amamantar a un bebé con dientes hizo que Itachi se estremeciera.

–Tu mamá es una señora muy valiente. Ahora, aguanta, ella saldrá de debajo de la ducha dentro de uno o dos minutos.

Pero Sakura no salió de debajo de la ducha un minuto después. Ni cinco. Ni diez. Y Sasuke comenzó a retorcerse. Itachi lo acostó en el suelo, pero el bebé levantó las piernas y comenzó a gimotear, sin dejar de mirar a Itachi con sus grandes ojos.

–Mataré a mi hermano –murmuró Itachi en lo que se estaba convirtiendo en un canto, y comenzó a buscar con la vista todo lo necesario para cambiar al bebé. No porque supiera hacerlo, pero lo había visto en las películas y, alguna que otra vez, por televisión. ¿No se suponía que debía haber una mesa alta sobre la que se acostaba a la criatura, con estantes llenos de pañales y todo lo demás que se necesitaba? Por otro lado, tal vez si seguía pensando durante suficiente tiempo, Sakura saldría de debajo de la ducha.

Pero oyó que el agua seguía corriendo y el bebé lo miraba con expresión apesadumbrada. ¿Acaso los bebés no lloraban con la menor excusa?, pensó. Pero ese pequeño era un verdadero soldado y, al parecer, nada lo haría aullar.

–Está bien, muchachito, lo intentaré.

Después de buscar un rato con la mirada, encontró una pila de pañales con forros de plástico debajo de una mesa, y pensó que era ahora o nunca.


Es el capítulo más corto del libro, jaja. Gracias por leer.