Naruto no me pertenece y la historia es una mera adaptación de "La conspiración del amor" de Jude Deveraux.

Tengo baja autoestima, por lo cual no acepto comentarios negativos, si no les gusto cierren la página o entren a otro lado. Gracias.


- Capitulo 9 -

–Señor Uchiha –dijo Sakura con voz entusiasta tan pronto volvió a la cocina, treinta minutos más tar de–. Venga a conocer a Chouji.

En cuanto Itachi vio a su gordito y seductor coci nero, supo que le iba a dar problemas. Chouji medía poco más de un metro sesenta, era apuesto pero tenía sus kilitos de más, aun eso no impedía que despertase la ferviente admi ración de todas las mujeres. Flirteaba descaradamente, e Itachi estaba seguro de que más, de una comensal ha bía sucumbido a los atractivos de ese hombre. Pero Itachi jamás le había preguntado nada; supuso que era mejor no conocer los detalles de la vida privada de su cocinero. Lo cierto era que ese hombre viajaba adonde quiera que fuera Itachi y preparaba los platos más deli ciosos que cabía imaginar. En retribución por la comi da, Itachi pasaba por alto ciertas flaquezas de su vida privada.

Pero ahora, al ver a Chouji sentado junto a Sakura, con una mano en la de ella, tuvo ganas de decirle que emigrara y no volviera jamás.

–Este es el hombre responsable de la maravillosa comida que a Sasuke le gusta tanto. Parece que Naruto dijo una mentirijilla. En realidad no es una compañía que va a lanzar una línea de alimentos para bebés, pero sí es cierto que Chouji se propone comercializar sus pro ductos. Y vive justo aquí, en Konoha. ¿No es in creíble?

–Sí, ya lo creo –dijo Itachi mientras le quitaba de la boca a Sasuke un cable de electricidad.

–Y yo lo estoy alentando para que lo haga. ¿No opina lo mismo?

Chouji miró a su jefe con ojos brillantes, disfrutan do por lo visto de esa situación absurda.

–Supe que tiene una cocina suficientemente gran de como para ocuparse de la comida de una empresa –comentó Itachi y fulminó a su cocinero con la mira da. Solo alguien del calibre de Chouji podía conseguir lo que él lograba.

–Sí, así es –respondió Chouji con el tono que usaba con las mujeres. En su cocina empleaba un tono completamente distinto, una voz de mando que no to leraba ningún desacato. Pero, ahora, casi le ronroneaba a Sakura–. Es divina. Cacerolas de cobre de Francia y una cocina tan grande como mi primer apartamento. Tiene que venir a verla.

–Me encantaría –exclamó Sakura con vehemen cia–. Tal vez consienta usted en darme algunas clases de cocina.

–Le daré todo lo que quiera –le aseguró Chouji con tono seductor y le tomó una mano para besársela. Pero en el momento exacto en que los labios de Chouji estaban por posarse sobre la piel de Sakura, Itachi tropezó sin querer con la silla alta de Sasuke y el estruen do que hizo al caer provocó que Sakura diera un salto ha cia atrás. A Sasuke le asustó el ruido, así que se puso a gri tar, y su madre lo levantó del piso.

Después de instalar al pequeño, Sakura volvió a diri girse a Itachi.

– ¿Qué opina de la posibilidad de que Chouji en tre en el mundo de los negocios? Le dije que usted po dría darle un buen consejo.

Cuando Itachi permaneció allí, en silencio, ella miró nerviosamente a Chouji.

–Sí, bueno, yo creo que es una buena idea. En los últimos días, Sasuke ha comido más de los alimentos pre parados por usted de lo que ha ingerido en su corta vida. Si desea hacer más pruebas, puedo darle los nom bres de otras mujeres, para que les envíe alimentos para bebés y ellas se conviertan en sus conejillas de Indias. Y todas le escribiremos cartas de recomendación.

Por un momento, la sola idea hizo sonreír a Itachi. ¡Chouji dedicado a preparar comida para bebés! Era algo realmente cómico. Chouji era un tipo tan esnob que hasta se quejaba de la ropa que usaba la gente que comía sus platos. «Esa mujer partió grisines en mi sopa», dijo en una ocasión y se negó a volver a cocinar para ella, alegando que no valía la pena gastar tiempo en esa persona. Y, poco después, Itachi comprobó que su cocinero tenía razón: esa mujer era una vividora extraor dinariamente codiciosa.

Pero ahora Itachi se dio cuenta de que Chouji esta ba estudiando en serio la propuesta de Sakura. ¡Eso signi ficaría que él perdería a su cocinero!

–No sabe lo difícil que es cocinar para un bebé –decía Sakura en ese momento–. Si uno prepara una cazuela de verduras, alcanza para alrededor de una do cena de comidas, y ¿quién quiere comer cazuela de ver duras durante toda una semana?

–Sí, entiendo. Es un problema. Hasta esta semana, yo nunca había probado los alimentos para bebés que vienen en los potitos. Son terribles. Con razón los chi cos norteamericanos detestan la comida sana y prefie ren vivir a base de hamburguesas y salchichas.

–Exactamente. Esa es la razón por la que...

Se interrumpió porque de pronto Itachi se interpu so entre los dos.

–Creo que debemos prepararnos para salir, así que será mejor que se vaya –le sugirió a Chouji.

–Pero si acabábamos de empezar. Me gustaría que me contara más de ese proyecto de dedicarse a comer cializar alimentos para bebés. Tal vez yo podría...

–Tal vez no –la cortó Itachi y tiró hacia atrás la si lla de Chouji para que él pudiera ponerse de pie. Si lle gaba a perder a su cocinero por esa maldita idea de Naruto, sería capaz de...

–A usted, mi bella dama –decía Chouji–, le en viaré cenas gratis todas las noches durante las próximas dos semanas. Y quizá también almuerzos.

–Oh, en realidad, yo no he hecho nada para mere cerlo –declaró Sakura, pero tenía la cara encendida cuan do, una vez más, el cocinero le tomó la mano para be sársela.

Itachi se metió entre los dos y un instante después Chouji ya había salido de la casa.

–Podría haberme alojado en el hotel más caro del mundo por menos de lo que me está costando este via je –murmuró Itachi al recostarse contra la puerta.

–Fue sumamente grosero y descortés con él –le reprendió Sakura con el entrecejo fruncido–. ¿Por qué? –Como a Itachi no se le ocurrió ninguna razón para explicar su conducta, levantó a Sasuke y echó a andar ha cia el comedor.

–Creo que hoy deberíamos salir de compras –co mentó por encima del hombro–. A menos que usted ya haya hecho sus compras de Navidad.

–No, no las hice. Sí, bueno, estaré lista en un mo mento –dijo ella y desapareció en su dormitorio.

–Lección número uno –puntualizó Itachi al le vantar a Sasuke por encima de su cabeza–: si quieres dis traer a una mujer, proponle salir de compras. Lo peor que tendrás que hacer es pasarte el día en un centro co mercial, pero es mejor que responder preguntas que no quieres contestar.


Gracias por leer, espero que les haya gustado.

A sugerencia de una de las seguidoras de esta adaptación, ¿alguien que me regale un review? ¿Un comentario sobre lo dedicada con estos últimos capítulos? ¿Por la rápida actualización, tal vez, temporal? A pesar de que sean cortitos.

Ayer mi novio y yo decidimos terminar la relación, es mi primera relación y estoy algo decaída, era necesario más no puedo evitar sentir las dudas de como actuar ahora y como quedamos como amigos, me habla de lo más normal por chat, ¿es que no se siente afectado?