Había pasado un año ya desde el extraño encuentro de la pareja con las naciones.
Los pequeños Paulo y Antonio habían nacido y eran dos niños preciosos de pelo castaños revuelto y ojos jade como los de su madre, además de una piel suave y de color canela. La única manera de diferenciarlos era por los bodys de distintos colores que llevaban puestos.
Âkil leía el periódico mientras su ahora esposa, les leía a los niños un cuento infantil en el suelo.
-y entonces la bruja malvada se transformo en un dragón y…-se vio interrumpida por el timbre de la puerta-voy~
La muchacha se levanto y salió del salón donde estaban, cosa que aprovecharon los niños para pintarraquear el dibujo de la bruja que venia en el cuento. A los pocos minutos, volvió Similce con una cesta enorme.
-¿Y eso?-pregunto Âkil
-Un hombre con chaqueta me lo dio y no dijo nada mas…
-Ábrela...veamos que es..
Al hacer eso se dieron cuenta de que todo lo que contenía, desde ropa hasta peluches, eran con adornos de pollitos y toros. A los bebes se les ilumino la cara y fueron a coger los peluches, Antonio de un toro y Paulo de un pollito.
-Viene una nota-dijo Similce y le dio el papel a su marido para que la leyera
Queridos Âkil y Similce:
Os regalamos esta cesta para vuestros niños que estamos seguros de que serán muy lindos y les encantara todo lo que hay dentro
-Vaya, que atentos...quien sea...¿de quien es?
-Esta firmado por Portugal y España y con los sellos de cada país a los lados
-Esos chicos son muy amables y considerados-dijo sonriendo Similce y miro a sus hijos-espero que Antonio y Paulo sean como ellos de mayores
