HOLA,

ANTES QUE NADA, ME DISCULPO POR LA TARDANZA AL ESCRIBIR ESTE CAPITULO, TENGO MIS RAZONES (MI PAPÁ ACTUALIZÓ EL COMPUTADOR Y BORRÓ TODOS LOS DOCUMENTOS -.-).

DE TODAS MANERAS AGRADESCO QUE SIGAN LEYENDO AÚN DESPUÉS DE TANTO TIEMPO, PRONTO ESCRIBIRÉ OTRO CAPÍTULO PARA REMENDAR EL TIEMPO EN QUE NO ESCRIBÍ.

GRACIAS.

ATT: DANNY

CAPÍTULO 5

POV NESSIE

Me veía tan bien, Alice había hecho un gran trabajo, el maquillaje sencillo, la ropa, todo encajaba, como en un buen rompecabezas.

Mamá tenía tantas ganas de quedarse como yo, pero antes necesitábamos la autorización de todos los Cullen, claro que no pasó mucho antes de que todos estuviesen de acuerdo. Se veía bien la idea de quedarnos en un solo lugar, podría disfrutar de las rutinas, y eso de alimentarme con la sangre de los animales me vendría bien, para no ver gente sufrir.

Lo más difícil en ese momento fue tener que despedirnos de Peter y Charlotte, la pareja con la que habíamos pasado tantos años, los extrañaríamos mucho, pero solo los dejamos ir con la condición de que nos visitaran seguido.

—Ahora que se van a quedar deben al menos saberse los nombres de cada uno —dijo Esme, y con mucha razón, pues no conocía a casi ninguno de ellos. Tras lo dicho cada uno se fue presentando, sin embargo la señorita Esme no contenta con eso prefirió dejarme a solas con ellos mientras mamá iba a hablar con Alice y el Dr. Cullen.

En la habitación me encontraba con Emmett, un tipo muy grande con un cuerpo escultural y aterrador, y tenía el cabello rizado y corto; Rosalie la chica más hermosa que había visto, era rubia, acuerpada, esbelta y con un rostro como acabado de salir de una escultura; Jasper, la pareja sentimental de Alice y viejo amigo de Peter y Charlotte, tenía el cabello dorado y era nuevo en eso de la dieta animal; y finalmente Edward, tenía el cabello cobriza, y un cuerpo tonificado no tanto como el de Emmett pero se aceptaba, era él el que había estado mirando a mi madre toda la tarde.

¿Qué se supone que debía hacer o decir? ¿Que en realidad era una insignificante niña inmortal de 13 años humanos, protegida del peligro inminente de ser encontrada por el clan Vulturi? No, gracias.

— ¿Es en serio? — dijo Edward de la nada, pregunta que misteriosamente coincidía con mis pensamientos.

—En serio, ¿qué?— preguntaron los demás, ya interesados por la conversación que se acababa de formar gracias a Edward, la cual para mí no tenía sentido porque en realidad yo no había dicho nada, estaba visiblemente desconcertada.

—Entonces eres una niña inmortal, —especuló perdido en sus pensamientos, e hizo que toda la atención se centrara en mí. Eso me hizo sentir nerviosa.

—Eh…. — intenté denegar lo que él había dicho, pero no encontré la manera de contestar. De algún modo él descubrió mi oscuro secreto. — pu…pues sí, en edad humana tengo 13 años, pero no soy para nada peligrosa, respeto cada una de las normas impuestas por los Vulturis, excepto por la de ser una niña inmortal, claro; pero también tengo una gran respeto por la vida humana, lo juro!— intenté defenderme con toda clase de argumentos, esperaba que ellos pudiesen entenderme.

—Wow, sí que eres arriesgada niñita— dijo Emmett en tono malicioso, simplemente no podía ver ese momento con gracia, como él lo hacía.

Para mi tranquilidad, todos accedieron a guardar mi secreto, y me dieron todo su apoyo, el resto de la tarde estuvimos hablando de cosas distintas, hasta que finalmente acepté el hecho de que no podía desconfiar de ellos. Era divertido hablar con ellos, Rosalie no decía mucho, pero ya los quería a todos, incluyéndola.

Esa misma noche, ya había hecho todo lo que se me ocurrió para distraerme. A diferencia de los demás, por ser una niña inmortal yo me aburría con muchísima facilidad. Por eso me agradaba muchísimo la idea de dar un relajante paseo en la periferia de la casa.

Carlisle me advirtió sobre el despeñadero que había cerca. Me habló del tratado que había hecho su familia con los lobos Quileutes de la otra vez, pero yo quería saber más. Él había dicho con exacta palabras:

"—Es peligroso saltar al otro lado del despeñadero, no debes cruzarlo, es por tui seguridad." Sin embargo, el no había dicho nada de estar cerca para mirar.

Ya me dirigía al despeñadero cuando una fuerte mano me detuvo por el hombro.

—No tan rápido—dijo Edward— es demasiado peligroso lo que estás pensando. — en mi defensa me solté de su agarre y lo miré con enojo, ¿cómo demonios sabía lo que yo tenía pensado?

—Puedo leer mentes— me enderecé y ahora todo tenía sentido, —tal como tú tienes el don de transmitir tus pensamientos al contacto físico.

Cómo no imaginarlo, todo el tiempo yo pensaba en algo y sin haberlo tocado el reaccionaba como si ya se lo fuese dicho. Que tonta, todo el tiempo tuve la idea, ahora eso era tan obvio que parecía estúpido no darse cuenta.

—Ambos tenemos dones, —dije, y reí tontamente al saber que la estupidez que había dicho. Para mi sorpresa el también rió.

Pensé en volver a la casa, pero eso era lo último que yo quería en ese momento. Podía oler la naturaleza en todo su esplendor, incluso llegué a ver algunas gotas de rocío aparecer: ya estaba amaneciendo.

—Vayamos adentro— dijo Edward desinteresado, al parecer el tampoco tenía ganas de entrar—Bella se va a preocupar. —en eso tenía razón, mamá no era sobreprotectora ni nada por el estilo pero como toda madre, se preocupa por sus hijos.

De camino nadie habló, así que intenté romper esa barrera de silencio…

—Oye, (doble voz) — me exalté, ambos queríamos hablar, y me pareció raro, se supone que leyendo mi mente él debía saber que yo quería hablar. Él me hizo un gesto para que yo continuara.

—Dos preguntas, —Aclaré antes de hablar— ¿Cómo me escuchaste desde la casa cuando me dirigía al despeñadero?, y ¿Cómo es que hablamos a la vez, no se supone que me leías la mente?

—primero, no estaba en casa, —contestó— a mí también me gusta salir de noche, desde casa no fuese podido saber lo que tenías pensado, era muy arriesgado— me miró desaprobando aquella idea—y segundo, si no quiero escuchar lo que piensas, simplemente me hago el "sordo", estaba sumido en mis propios pensamientos.

No quería ser chismosa, ni nada por el estilo, y me daba mucha vergüenza preguntar qué era lo había estado pensando.

—En tu madre, —lo miré sorprendida de su confesión, ¿te gusta mi mamá?le pregunté al contacto— no es eso, me refiero a que a ella no le puedo escuchar los pensamientos, y no sé cómo explicarme eso.

Finalmente llegamos a casa, y no podía creer que mi mamá fuese capaz de repeler el don de Edward, ¿cómo era que podía hacerlo?, ¿era una capacidad, una casualidad? Al menos esa intriga mantendría mi mente bien ocupada.