Disclaimer: Bleach pertenence a Tite Kubo


5. La carnada del Rey de Espadas

Miró sus posibilidades y sonrió. Sólo una más y se libraba de esa tediosa tarea, además de llevarse un pequeño ingreso, así que esperó el movimiento de su rival.

Su contrincante soltó una risa: ― Muy bien hermanito ―dijo, sonriendo ampliamente―. Ya perdiste, te toca poner las trampas para ratas ―y dejó caer su mano, desplegando algo para que el joven pudiera apreciar mejor.

― Puta madre ―susurró furioso el muchacho, dejando caer sus cartas a la mesa

Era la tercera vez en la tarde que Dayu perdía en el juego de conquian(1) frente a su hermana, además de que ella había ganado más de treinta mil yenes entre las tres partidas. Cada vez que tocaba poner trampas para roedores, ellos lo dejaban a la suerte en las cartas, distribuyendo equitativamente las victorias y derrotas entre los hermanos. Aunque esta vez, el azar no le jugó de forma benévola a Dayu.

― Así que ya sabes ―dijo su hermana, señalándolo con el dedo índice izquierdo―, hoy te quedas hasta tarde. Ah ―se levantó de la mesa―, gracias por el dinero, ya lo necesitaba. Ese libro de Orihime Cifer no iba a salir gratis de la librería ―y se marchó a la cocina, para lavar los últimos platos del día.

Dayu se quedó sentado y un poco enfadado. Perdió las tres partidas y su hermana vació su cartera, y ahora no tenía dinero para comprarle un detalle a su novia, ya que mañana era su aniversario de tener una relación con ella. Se recargó en la silla, echó la cabeza para atrás y apoyó los pies en la mesa, intentando encontrar una solución a su pequeño problema financiero, hasta que el arrastrar de una silla lo sacó de sus cavilaciones.

― Buenas noches chaval ―saludó Tastuán, dejando su bastón a un lado.

Dayu se reincorporó en la silla, corrigiendo su postura: ― Buenas noches señor ―le devolvió el saludo y anotó la cena del viejo.

― ¿Tienes algo chaval? Por la posición de hace un momento parecía que pensabas en algo ―comentó Tastuán, observando al joven que entregaba su orden en la ventana de la comida.

Dayu tomó su lugar en la mesa: ― Pues sí ―respondió, comenzando a barajar las cartas―. Me quedé sin dinero y ahora no tengo para comprarle algo a mi novia. Cumplo un año con ella, y pues no tengo que regalarle ―dejó la baraja en la mesa.

El viejo señaló la baraja: ― ¿Puedo? ―el joven se la pasó y la tomó―. Supongo que con esto perdiste tu dinero ―empezó a examinar las cartas. El chico asintió―. Aunque no creo que te debas preocuparte, si te quiere no tiene porque reprocharte el que no le hayas regalado algo. Puedo sugerirte que la lleves de paseo o invítala a comer. Por cierto, ¿con quien jugabas a las cartas? ―preguntó, viendo cada carta detalladamente.

― Con mi hermana ―contestó Dayu―. Cada vez que toca poner las trampas para ratas, dejamos que las cartas decidan a quien le toca colocarlas. Y esta vez me tocó a mí.

― Ah, por eso perdiste tu dinero. Pero porque no se turnan, porque a mi parecer, es un poco más equitativo. Un día tú, un día ella, así de simple ―sugirió Tastuán, mirando detenidamente el uno de espadas.

Dayu pensó un poco: ― Sería una buena idea ―comentó―. También ya no perderíamos dinero.

― Así es chaval ―reafirmó el anciano. Dejó la baraja en la mesa―. ¿Qué tipo de cartas son, chaval? ―preguntó, rascándose la barbilla.

El joven tomó la baraja: ― Es una baraja española ―respondió―. Difiere de la inglesa por la ausencia de algunos números y las figuras. No hay ocho ni nueve ―arrancó una hoja del cuaderno donde apuntaba la ordenes―, además de que en la inglesa hay corazones ―dibujó la figura―, picas ―dibujó un corazón invertido con un palito en el centro―, tréboles ―dibujó un trébol de tres hojas― y diamantes ―dibujó un rombo. Dejó la hoja y tomó la baraja―. En esta son oros ―sacó el dos de oros―, bastos ―sacó el cinco de bastos―, copas ―sacó el siete de copas― y espadas ―sacó el rey de espadas. Tastuán tomo la última carta.

El viejo miró detenidamente el naipe: ― Sabes chaval, esta carta, junto con lo que vas a hacer después, me recuerdan mucho a la siguiente parte de la historia que vamos a ver ―declaró, dándole la carta al joven.

La cena del anciano fue anunciada. Dayu se levantó para traerla y la dejó en la mesa.

Tastuán tomó sus palillos: ― ¿En qué nos quedamos ayer, chaval? ―preguntó, tomando un cuadrito de tofu.

El joven tomó sus notas: ― En la partida de Aizen a Hueco Mundo, donde empezó a formar su ejército ― respondió.

El viejo comió el tofu: ― Bueno. Ya con el Hogyoku en sus manos, Sosuke pudo formar su ejército más rápidamente ―le dio un pequeño sorbo a su té―. Como ya te expliqué ayer, el Hogyoku tenía la capacidad de romper las barreras entre hollows y shinigamis. Así Aizen creo a una nueva raza de hollow conocida como Arrancar ―pausó para tomar otro cuadrito de tofu.

― ¿Arrancar? ―repitió Dayu de forma interrogante, mirando al hombre.

Tastuán tragó el cuadrito: ― Sí chaval ―aseguró, tomando otro cuadrito de tofu―. Tomaron el nombre del verbo homónimo, ya que en la transformación de hollow a Arrancar se desprenden de una parte de su máscara y obtienen una zanpakuto. Sosuke creó un gran número, con ayuda por supuesto del Hogyoku, formando un cuantioso ejército. Además, Aizen formó la élite de los Arrancares, sólo los diez mejores eran admitidos, por lo que los hollows intentaban ocupar un lugar en el grupo especial conocido como los Espada ―se llevó a la boca el tofu.

― ¿Cómo la figura de la baraja? ―sugirió el joven dubitativo.

El viejo pasó el tofu: ― Podría decirse, aunque no sé de donde sacó Sosuke ese nombre ―su cara se torno pensativa―. Tal vez porque la mayoría en Hueco Mundo hablan español o esos hollows aprendieron a usar la katana bastante bien, en fin ―quitó su faceta pensativa y movió graciosamente su mano derecha― eso será una interrogante perpetua. Bueno, volviendo al tema ―tomó un cuadrito de tofu―, esos hollows eran lo mejor de las fuerzas de Aizen. Algunos dicen que representaban aspectos de la muerte, pero yo digo que eso ya es darle bastante simbolismo a esos poderosos guerreros ―se llevó el tofu a la boca y lo tragó―. He de deducir que no conoces su aspecto ¿verdad chaval? ―el chico negó―. Bueno, ahora si te pediré muchas hojas de papel y un lápiz, por favor ―pidió de manera amable.

― ¿No puede usar el bolígrafo? ―sugirió Dayu de forma interrogante.

― Es que, como ahora son muchos dibujos, probablemente me acabaría la tinta y ya no tendrías con que escribir ―explicó Tastuán.

Dayu le pasó las cosas y el viejo comenzó a dibujar. Durante poco más de veinte minutos lo único que se oía en el restaurante eran los trazos en el papel que el hombre efectuaba, hasta que terminó. Trece figuras monocromáticas, vestidas con hakama y chaqueta, diez de ellas ocupando una hoja cada una, aparecieron en los papeles. Al lado de los dibujos de una hoja estaba trazada una silueta humana masculina, para comparar la estatura.

El anciano tomó el primer dibujo: ― Mira chaval, te voy a presentar a los Espadas. Este —señaló con el lápiz a la imagen completa de un hombre alto, delgado, de mirada perezosa, pelo largo, ondulado hasta los hombros y una fina barba cubriendo su mentón. Su cuello estaba rodeado de una mandíbula con dientes puntiagudos a modo de gargantilla. Estaba vestido con hakama y chaqueta, ésta abierta a la altura del pecho, dejando vero un agujero, además de guantes― fue Coyote Starrk, Primer Espada. Era el espada más fuerte, aunque tenía una actitud perezosa, cosa que siempre le recordaba ella ―ahora señaló a una niña que estaba al lado del primer dibujo, de estatura a la cintura del hombre, delgada y de pelo corto, vestida sólo con un corto chaleco que le tapaba el pecho, un bikini, botas largas y unos tubos de tela que cubrían de la mitad de sus brazos a sus antebrazos. Su cabeza estaba cubierta con un casco, tapando su ojo izquierdo―, su nombre Lilynette Gingerbuck. Tenía una actitud más alegre que los otros Espadas, molestando mucho a Stark. Aunque, técnicamente, ella era una parte de Starrk. Este Espada, si bien demostró ser flojo, analizaba muy bien a su enemigo en una pelea. Su zanpakuto se llamaba Los Lobos.

Tastuán le pasó el dibujo al joven para que pudiera apreciarlo mejor y tomó un cuadrito de tofu. Dayu observaba detenidamente al Primer Espada, mientras el viejo comía otro cuadrito más.

Al terminar de ingerir el tofu, el anciano tomó el segundo dibujo: ― Este chaval ―señaló a la imagen de un hombre de mediana estatura, robusto y viejo, de un solo ojo, gran bigote, pelo corto, alborotado y parcialmente cubierto por una especie de corona, además de unas cicatrices recorriendo su rostro. El cuello de su chaqueta estaba cubierto por una especie de pelusa gruesa― era Baraggan Louisebairn, Segundo Espada. Odiaba ser el segundo lugar, era alguien bastante orgulloso de sí mismo, pero no por eso dejo de lado su enorme habilidad de liderazgo sobre los Arrancares ―le pasó el dibujo al joven―. Debido a su gran facilidad de manejar a sus allegados, él era el autoproclamado Rey de Hueco Mundo ―hizo unas comillas con sus dedos―, "entrevistado amablemente" por Sosuke cuando estaba reclutando elementos. Su zanpakuto se llamaba Arrogante.

Ahora el anciano tomó el tercer dibujo: ― Ella chaval ―señaló la imagen de una mujer seria, delgada, escultural y alta, con una chaqueta bastante corta, pues cubría la parte inferior de su cara hasta sus pechos, dejando su abdomen expuesto. Su cabello corto y despeinado tenía dos coletas a los lados de la nuca y un mechón en su frente― era Tier Halibel, Tercera Espada. Bastante fuerte y hábil en las peleas, pero de un carácter serio y callado, sólo hablaba para decir unas pocas pero concretas y veraces palabras. Su zanpakuto se llamaba Tiburón.

Le pasó la hoja a Dayu y tomó el cuarto dibujo: ― Él chaval ―señaló ahora la imagen de un hombre bastante serio, pelinegro, de mediana estatura y delgado. Su cabeza estaba cubierta del lado izquierdo por un fragmento de casco rematado con un cuerno― era Ulquiorra Cifer, Cuarto Espada. Era el ser más inexpresivo de todos los Espada, aunque tenía la mejor capacidad de análisis y una asombrosa inteligencia, usada tanto para planear estrategias como para sacar de quicio a sus rivales. Su zanpakuto se llamaba Murciélago.

El joven miró con cuidado el dibujo del Cuarto Espada y dirigió su vista al hombre: ― ¿Se apellidaba Cifer? ―preguntó.

― Si chaval ―respondió el anciano―, ¿conoces a alguien más que sea Cifer? ―cuestionó, mirando atentamente al mesero.

― Bueno ―comenzó Dayu, encogiéndose de hombros―, hay una escritora que se llamó Orihime Cifer. A mi hermana le gustan muchos sus libros de autoayuda, son bastante buenos.

Tastuán parpadeó con su único ojo varias veces, mostrando asombro: ― Honestamente, no sabía que había libros de ella, y menos que estaba emparentada con Ulquiorra ―declaró, rascándose la ceja de su cuenca orbital vacía― bueno, volvamos con los Espada ―hizo una pausa para comer un cuadrito de tofu.

Cuando terminó, el viejo tomó el siguiente dibujo: ― Este chaval ―señaló a un hombre bastante alto, muy delgado, de pelo largo y negro. Su cara larga mostraba una marcada sonrisa burlona, comparable con la del antiguo capitán Shinji Hirako, y un parche que cubría su ojo izquierdo. Vestía una chaqueta que dejaba ver su pecho y con un cuello que formaba un círculo en la parte posterior, además de calzar sandalias terminadas en punta enrrollada, como si fueran de estilo Oriente Medio y pulseras de aro en ambas muñecas― era Nnoitra Gilga, Quinto Espada. Siempre quería ser el más fuerte en todo, considerando inferiores a los Arrancares que no lograban equipararse y debían ser eliminados, además de que siempre estaba buscando constantes peleas con otros que él pensaba que eran dignos de enfrentar. Su zanpakuto se llamaba Santa Teresa.

Tastuán hizo una pausa para comer un cuadrito de tofu. Al terminar tomó el sexto dibujo: ― Este chaval ―ahora señaló a un hombre alto, delgado y de pelo erizado y corto, vestido con un chaleco que dejaba ver su musculoso cuerpo con un agujero en su abdomen. Tenía la mirada fruncida, sonrisa burlona y un fragmento de mandíbula cubría la parte derecha de su rostro― era Grimmjow Jaegerjaquez, Sexto Espada. Tenía una actitud bastante independiente y orgullosa de sí mismo con respecto a los otros Espada, ya que hacía muchas cosas por su cuenta y no por las órdenes de Aizen, además de ser un brutal oponente pero no por eso descontrolado en su totalidad. Su zanpakuto se llamaba Pantera.

El viejo le dio el dibujo a Dayu y tomó el siguiente: ― Este chaval ―señaló a un hombre alto, fornido y calvo con una serie de piquitos en su cabeza, de nariz grande y labios prominentes. Su chaqueta parecía de estilo chino, con una abertura en la zona superior del pecho. Portaba un collar de lo que parecían ser dientes, pendientes y tenía tatuajes encima de las cejas y en su barbilla, su mirada era tanvacía como la de Ulquiorra― era Zommari Rureaux, Séptimo Espada. De una actitud bastante pacífica, comparado con el resto de los Espada, llegando incluso a practicar meditación. Tenía la idea de que los shinigamis son seres arrogantes. Su zanpakuto se llamaba Brujería.

Tastuán le entregó el dibujo al joven y tomó otro: ― Este chaval ―ahora señaló a un hombre de estatura mediana, delgado y pelo liso y corto a los hombros. Tenía la mirada un poco seria y portaba unas gafas cuadradas y guantes. En lugar de chaqueta, vestía una camisa de manga larga con algunas rayas oscuras y guantes— era Szayel Aporro Granz, Octavo Espada. Era el científico de Las Noches, haciendo diversos experimentos con otros Hollows. Por su naturaleza de investigador, siempre intentaba buscar la perfección en sus estudios y habilidades. Su zanpakuto ―soltó una pequeña risa― se llamaba Fornicarás.

Dayu emitió una fuerte carcajada ante tal nombre. Cuando se calmó, el viejo le dio el dibujo y tomó el siguiente: ― Este chaval ―señaló a un ser antropomórfico, ya que en lugar de cabeza tenía un largo contenedor de, aparentemente, cristal con dos cabezas redondas, calvas, sin ojos ni labios. Al contrario de los otros Espada mostrados, él no vestía hakama ni chaqueta sino una túnica, y encima de ella una gabardina con un cuello bastante grande y ondulado con adornos en hombros y muñecas, además de guantes― era Aaroniero Arruruerie, Noveno Espada. Era un maestro del engaño, le gustaba confundir a su enemigo al punto de que éste no sabía que hacer en la lucha. Incluso llegó a tener esta apariencia ―apuntó con el lápiz a un rostro en la esquina superior derecha. Era la cara de un hombre joven, sonriente, con anchas pestañas y pelo alborotado, largo y oscuro―, ¿sabes quién es él? ―preguntó.

El joven lo pensó un poco: ― No ―respondió. Habría contestado, a manera de broma, que era el hijo de Ichigo y Rukia Kurosaki, pero mejor guardó silencio.

Tastuán tosió un poco: ― Fue el teniente Kaien Shiba ―aclaró―. Aaroniero tomaba su forma sólo en lugares oscuros. Su zanpakuto se llamaba Glotonería.

El anciano le pasó el dibujo y tomó el penúltimo: ― Bueno chaval, terminamos con los Espada. Este ―señaló a un hombre alto, corpulento, calvo con excepción de unas pobladas patillas y una cola de caballo. Su cabeza poseía cuatro crestas óseas, ojos pequeños, una mandíbula con afilados dientes cubriendo su quijada y labios un poco gruesos, formando una sonrisa de superioridad. Vestía la chaqueta sin abotonar, dejando descubierto su pecho, en el cual tenía un agujero, y abdomen― era Yammy Llargo, Décima Espada. Aunque él mismo decía que era el Espada Cero, el más poderoso de todos, pero te diré que en diversas peleas si se estaba tambaleando con los Kidos y los estilos de pelea bien pensados. Él era la brutalidad con pies, ya fuera con los shinigamis u otros hollows. Su zanpakuto se llamaba Ira.

Al entregarle el último dibujo de los Espada, Tastuán tomó el dibujo restante: ― Y como era de esperarse, Aizen y sus compinches también cambiaron de vestuario, intentando parecerse más a los Arrancares que a los shinigamis ―le mostró las figuras de Aizen, Gin y Kaname. Estaban vestidos a la usanza de los Arrancares, con chaquetas y hakamas blancos de bordes negros, portando también lo que parecían ser gabardinas. La de Gin era bastante holgada y la de Kaname no tenía mangas.

El anciano tomó su taza y le dio un sorbo al té: ― Ya se me estaba secando la garganta ―carraspeó―. En fin, con su ejército formado, Sosuke empezó a interesarse más por Ichigo Kurosaki y se planteó la posibilidad de que probablemente sería una amenaza futura ―tomó un cuadrito de tofu y lo tragó―. Por lo que envió a Ulquiorra y Yammy a hacer ―hizo unas comillas con sus dedos― "una prueba" en la ciudad de Karakura.

― ¿Qué tipo de prueba? ―preguntó Dayu con un poco de curiosidad, mirando al viejo.

El viejo tomó otro cuadrito de tofu, lo masticó un poco y lo deglutió: ― Pues a molestar un poco a la gente, absorbiendo sus almas, por parte de Yammi ya que Ulquiorra no lo hizo. Una vez que Ichigo llegó, el Décimo Espada no dudo en atacarlo pero le cortaron el brazo. Además, Kisuke Urahara y Yoruichi Shihoin llegaron para auxiliar a Ichigo. Con la llegada de ellos, Ulquiorra decidió que ya era suficiente y se marcharon. Aunque su visita no fue del todo inútil ―pausó para comer otro cuadrito de tofu.

― ¿Por qué? ―cuestionó el joven, con la vista en sus notas.

― Cuando Yammy devoró las almas de las personas, sobrevivió sólo una ―explicó, dándole un sorbo a su té―. Una joven pelinegra se encontraba moribunda, entonces el Décimo se propuso a eliminarla. Pero otros dos muchachos alcanzaron a rescatarla, un hombre y una mujer ―tomó un cuadrito de tofu―. El joven, Sado Yasutora, intentó detener al Espada, pero no lo logró y salió mal herido. En cambió la chica, Orihime Inoue, se encontraba curando a la otra, al parecer eran amigas, y al ver a su compañero dañado también lo quiso sanar pero Yammy también la atacó ―pausó para comer el tofu―. Entonces Ichigo llegó a defender a los jóvenes.

― Pero, ¿qué encontró de útil Aizen en la intervención de sus Espadas? ―preguntó Dayu, mirando al viejo.

Tastuán se rascó la barbilla, pensativo: ― ¡Ah, sí, si! ―salió de sus cavilaciones―. Orihime Inoue tenía una capacidad de sanar bastante curiosa, ya que podía sanar de inmediato las heridas e incluso regenerar miembros amputados ―tomó otro cuadrito de tofu―. Este proceso de sanación de Orihime y el estilo de pelea de Ichigo fueron registrados por Ulquiorra, el cual se lo mostró a Sosuke y el resto de su ejército. A partir de ahí, ideó un plan ―pausó para comer el tofu.

― ¿Un plan? ―repitió el joven, interrogante.

― Sí chaval ―afirmó el viejo―. A Sosuke le interesaron las habilidades de Orihime, y pudo comprobarlas en vivo ―tomó otro cuadrito de tofu―. Con la presentación de Ulquiorra, Grimmjow fue a buscar a Ichigo por su cuenta y, aunque no salió mal herido de su encuentro con Kurosaki, tras su llegada a Las Noches Aizen lo reprendió y al Sexto no le pareció, por lo cual se dispuso a atacar a Sosuke, pero Kaname le cortó un brazo ―pausó para comer el tofu―. Entonces Sosuke mandó al Cuarto a secuestrar a Orihime. Al llegar la chica a Las Noches, Aizen vio los poderes de ella en acción, restaurando el miembro amputado de Grimmjow. Le dijo que ella no tenía el poder de sanar, más bien el de ―hizo unas comillas con los dedos― "rechazar" los eventos en el tiempo y el espacio. También le mostró el Hogyoku, en un gesto de, digamos, absoluta confianza. Estando Orihime en calidad de prisionera, Aizen decidió usarla como carnada.

― ¿Carnada? ¿Acaso iba a tender una trampa? ―preguntó Dayu con un poco de sorpresa, mirando al viejo con una ceja ligeramente alzada.

― Exacto chaval ―respondió el viejo con una sonrisa, tomando otro cuadrito de tofu―. Sosuke le comunicó a la Sociedad de Almas que tenían presa a Orihime, pero a ellos no pareció importarles, hasta la tacharon de traidora. Pero cuando llegó a oídos de Ichigo y sus amigos, éste de inmediato recurrió por ayuda la cual fue brindada por Kisuke Urahara para facilitarles el acceso a Hueco Mundo. Así, Ichigo, Sado, Uryu Ishida y, posteriormente, Renji Abarai y Rukia Kuchiki, llegaron a las arenas del Desierto de la Noche Eterna ―pausó para comer el tofu.

― ¿Y qué pasó? ―cuestionó el joven de forma alentadora.

Tastuán pasó el tofu: ― Pues, luego de algunos problemillas, llegaron a Las Noches por alguna entrada oculta. Ahí se encontraron con Privaron Espadas ―el mesero puso cara interrogante, alzando una ceja―, soldados que perdieron su posición como Espada ―aclaró el hombre al ver la duda en el rostro del joven―. Una vez derrotados los Privaron Espada, llegó la hora de enfrentarse a los Espada ―tomó otro cuadrito de tofu―. Sólo Ichigo, Ishida, Sado y Renji salieron bien plantados de sus peleas con los ex Espada, pero los auténticos Espada les estaban dando pelea. Ichigo logró derrotar a Grimmjow, pero Nnoitra comenzó a darle una paliza. También Renji y Uryu tenían problemas con Szayel, además de que Rukia venció a Aaroniero pero éste la dejó mortalmente herida y Sado fue noqueado por Nnoitra ―hizo una pausa para comer el tofu―. Para su sorpresa, y gracias a Kisuke Urahara, llegaron los capitanes Kenpachi Zaraki, Byakuya Kuchiki, Retsu Unohana y Mayuri Kurotsuchi en su ayuda, venciendo a los Espada y activando totalmente la trampa.

― ¿Qué quiere decir con totalmente? ―preguntó Dayu, mirando al viejo.

Tastuán tomó otro cuadrito de tofu: ― Verás chaval, la trampa no era para Ichigo, sino para la Sociedad de Almas ―respondió y tragó el tofu―. Obsérvalo de esta manera, pon atención ―Dayu dejó sus notas por un momento―. Para atrapar ratones pones queso de carnada, ¿de acuerdo? ―el joven asintió―, y a su vez los ratones atraen a las serpientes, ¿verdad?―volvió a asentir―. Ahora, lo que Aizen quería, digámoslo de esta manera, era atrapar serpientes pero primero tenía que conseguir el queso ―tomó el último cuadrito de tofu y lo comió.

Dayu pensó un poco: ― ¿O sea que Orihime era el queso? ―concluyó interrogante.

El viejo sonrió un poco: ― Exacto chaval ―lo felicitó―. Al llevarse a Orihime a Hueco Mundo, Sosuke sabía la gran necesidad de Ichigo por proteger a sus seres queridos. Así, el ratón llegó por su cuenta a la trampa instalada en Las Noches. Ahí, los Espadas lo retuvieron para que atrajera a los capitanes del Gotei 13. Con las serpientes encerradas, sólo era cuestión de cerrar la trampa. Así, parte de las fuerzas shinigami estarían encerradas en Hueco Mundo mientras Sosuke ejecutaba su plan ―tomó su taza de té y le dio un largo sorbo.

― ¿Qué hizo después de que encerró a Ichigo, sus amigos y los capitanes? ―preguntó Dayu, de manera alentadora.

Tastuán bebió más té: ― Alistó a sus tres primeros Espadas y se marchó a Karakura ―respondió, y le dio el último sorbo a su té ―. Ya que el siguiente paso en la receta para preparar la Oken era conseguir una ciudad con suficiente reiatsu y, por lo menos, habitada por mil almas ¿sabes cuál era esa ciudad? ―preguntó sonriendo.

― ¿Karakura? ―contestó un poco inseguro

― Así es chaval ―reafirmó el viejo―. Aunque, cuando Sosuke llegó a Karakura con sus compinches y Espadas, se llevó una gran sorpresa. Y no fue el encontrar al resto de los capitanes.

― ¿Qué sorpresa se llevó? ―preguntó el joven.

El hombre sonrió un poco: ― Eso te lo platicaré mañana ―respondió, levantándose con muchísima dificultad―, ya está oscuro y me tengo que ir.

Dayu dejó sus notas y el bolígrafo y también se puso de pie: ― De acuerdo señor.

Tastuán tomó su bastón: ― Muy bien chaval, nos vemos mañana. Gracias por la cena y buenas noches ― dijo, extendiéndole la mano.

El joven la estrechó: ― No hay de que señor Tastuán. Nos vemos mañana y buenas noches ―y emprendió su marcha hacia la calle poco iluminada.

Cuando el viejo desapareció de la vista, Dayu levantó el plato y la taza y los dejó en la ventana de la comida. Al volver a su mesa, observó con detenimiento los dibujos de los Espadas.

― Esta corrida(2) de Espadas parecía una buena mano ―dijo para sí mismo, al acomodar los dibujos como si fueran cartas―. Lástima que le eliminaron algunos ―quitó algunas imágenes―, y con color(3) no es muy seguro ganar. Además, fue bastante listo de su parte usar a una persona de carnada para atraer a alguien de importancia, y éste a su vez a alguien de mayor prestigio ―se llevó su mano izquierda a su barbilla, tomando una pose pensante― ¿Funcionará de igual manera con las ratas? ―se preguntó, a la vez que se encaminaba hacia la cocina, mientras pensaba en una buena estrategia para sus trampas.

Continuará...


Glosario

(1) Conquian: Juego de cartas en el que se tienen que formar tercias y corridas para poder ganar. En el normal te dan ocho cartas y tienes que ganar con nueve

(2) Corrida: Cuatro cartas seguidas en número e imágen

(3) Color: Las cinco cartas de una mano tienen la misma imagen, pero no son seguidas en número

Respondiendo a los reviews:

Souji Vizard: No te preocupes si encontraste tarde la actualización. Que bueno que te haya gustado el capítulo y sí, va a pasar algo interesante, además de que Tastuán conoce a la perfección a Aizen. Un saludo.

Inur: Si, Dayu a veces piensa cosas así, es bastante divertido escribir sus deducciones. Ya leí el tercer capítulo de tu fic. Un saludo.

Gracias por leer