Disclaimer: Bleach pertenece a Tite Kubo.


7. ... Mate

― Esto va a estar frío ―dijo Dayu, para sí mismo. Estaba sentado junto a la mesa de la cocina, con un pedazo de hielo envuelto en un retazo de tela en su mano izquierda y a punto de ponérselo en su rostro.

― Mesero ―llamó un cliente.

― Voy ―respondió Dayu, poniéndose de pie y dejando la tela con hielo en un cuenco.

El joven se acercó a la mesa del cliente, el cual venía con su esposa y dos hijos, rápidamente. Los comensales observaron a Dayu llegar e hicieron gestos de asombro.

― ¿Pero qué le pasó, joven? ―preguntó la mujer, un poco preocupada.

Dayu se señaló el ojo izquierdo, el cual estaba horriblemente morado: ― ¡Ah, esto! ―dijo despreocupado, ocasionando más asombro en los adultos― Es un premio a aguantar veinte minutos de la paliza más intensa de mi vida en la clase de Hakuda ―agregó.

Uno de los hijos, quien era niño y aparentaba seis años humanos miró a Dayu: ― ¿Usted está estudiando para ser shinigami? ―preguntó, señalando su ojo lastimado.

― Así es ―contestó, un poco orgulloso y apuntándose a sí mismo con el bolígrafo―. Es difícil, pero a mi me gusta. Además, la profesora comentó que si ya somos capaces de estar de pie después de seis clases así, nos llevará al mundo humano a practicar con hollows y otras criaturas ―le imprimió un poco de emoción a lo último que dijo, pero se serenó―. Y, ¿qué van a ordenar? ―preguntó.

― Cerdo teriyaki(1) con verduras al vapor y de tomar té verde, por favor ―pidió la mujer, entregándole la carta a Dayu.

El joven anotó la orden y recogió la carta: ― Enseguida se los traigo, con su permiso ―dio una leve reverencia y se retiró a dejar la orden en la ventana de la cocina.

Una vez que dejó el papel, se sentó en su mesa, tomó el pedazo de hielo y se lo colocó en el ojo amoratado.

― ¡Ah, está frío! ―respingó al contacto, pero luego soltó un suspiro de alivio ante el relajante efecto analgésico(2).

Durante cinco minutos mantuvo el hielo en su ojo, quitándolo algunos segundos para poder parpadear. A la cuarta vez que se quitó el hielo, observó a Tastuán entrar en el restaurante a paso lento y el juego de ajedrez bajo su brazo izquierdo.

El anciano se encaminó a la mesa de Dayu: ― Buenas tardes, chaval ―saludó, dejando el juego en la mesa.

― Buenas tardes, señor ―le devolvió el saludo el joven, y sacó su libreta de órdenes para anotar la cena del viejo.

Tastuán miró el amoratado ojo de Dayu: ― ¿Qué te pasó, chaval? ¿Acaso si era cierto lo de la paliza? ―preguntó, un poco burlón.

El joven fue a dejar la orden y volvió para aplicarse un rato más el hielo: ― Pues sí, señor ―respondió y río un poco―. A mi profesora de Hakuda no le gusta hablar de las derrotas de su ancestro ―presionó el hielo contra su ojo un poco.

El hombre se rascó la barbilla: ― Aunque las derrotas siempre se cuentan con la misma emoción que las victorias ―comentó y abrió el tablero para sacar las piezas―. Además, hay una derrota que todo el mundo festeja pero que no conoce la historia, y eso chaval es lo que vamos a ver hoy ―y le dio la vuelta al tablero, para dejar ver el lado cuadriculado.

Dayu sacó el dibujo de la partida anterior y le iba a ayudar a Tastuán a acomodar las piezas, pero la voz de su madre anunció que la orden de la familia ya estaba lista.

― Ve chaval ―dijo Tastuán, moviendo su mano izquierda―, yo aquí ordeno el juego como nos quedamos ayer.

El joven se levantó y fue a la ventana, por la orden de cerdo teriyaki con verduras y cuatro tazas de té verde y fue a dejarla a la familia.

― Aquí tienen ―dijo Dayu, repartiendo platos limpios y dejando la carne y los vegetales en el centro de la mesa.

― Muchas gracias joven ―correspondió la mujer, y comenzó a repartir la comida.

Dayu volvió a la mesa, donde el viejo acomodaba lentamente las piezas en el lugar que se habían quedado el día de ayer. Casi estaba a punto de tomar su lugar y la cena del viejo fue anunciada, obligando al mesero a ir por ella y entregársela al hombre.

Tastuán colocó el rey negro en su posición: ― Listo, es todo ―dijo, frotándose las manos―. Muy bien chaval, ¿en qué nos quedamos ayer? ―preguntó.

El joven tomó sus notas: ― A ver ―pasó varias hojas, dejándolas en la mesa―, en qué Aizen llegó a la verdadera Karakura, en compañía de Gin.

El viejo tosió un poco: ― Bueno, como verás Sosuke llegó a Karakura y allí se encontro con algunas gentes, las cuales murieron ante el terrible poder que emanaba ―tomó un cuadrito de tofu―. Entre esas gentes había ciertas personas que le llamaron un poco la atención ―se llevó el tofu a la boca.

― ¿A quiénes? ―preguntó Dayu, observando al hombre.

Tastuán tragó el tofu: ― A unas personas que eran amigos de Ichigo, creo que se llamaban Tatsuki Arisawa y otra chica, así que decidió divertirse un rato cazándolas, junto con Gin. Creo que me tocaba, chaval ―movió el caballo izquierdo hacia delante― Jaque, chaval.

El joven movió el rey hacia la izquierda.

El viejo tomó otro cuadro de tofu: ― Pero hubo un momento en el que se escaparon, gracias a dos adultos ―eliminó un caballo con la reina―. Pero llegó otra sorpresa, ya que Rangiku Matsumoto fue a hablar con Gin ―pausó para tragar el tofu.

El joven eliminó la reina con su propia reina: ― ¿Y que pasó después? ―preguntó, de manera alentadora.

Tastuán eliminó un peón de la izquierda con el caballo: ― Gin fue a dirigirle unas palabras, aunque tenía la orden de matarla por parte de Sosuke ―respondió, dándole un sorbo a su té―. Así, Ichimaru la "asesinó" ―enfatizó las comillas con sus dedos― frente a los ojos de Sosuke.

Dayu movió un poco su torre izquierda: ― ¿Por qué dijo "asesinó"? ―preguntó, también haciendo las comillas con sus dedos― ¿Qué acaso fingió matarla?

El anciano adelantó el caballo derecho: ― Exacto, chaval ―respondió, sonriendo un poco―. Gin supo donde cortarla sin que se desangrara hasta morir ―tomó un cuadrito de tofu―. Entonces, con Rangiku "muerta" ―hizo especial entonación en la última palabra―, Sosuke le pidió a Gin que preparara la Oken, pero otra sorpresa surgió ―pausó y se llevó el tofu a la boca.

Dayu eliminó un caballo con un peón de la izquierda: ― ¿Y cuál fue? ―preguntó, sin mirar al hombre.

El anciano le eliminó el peón que usó recientemente: ― Gin lo traicionó ―respondió. El joven le dirigió una mirada de asombro―. Sí chaval, así como lo oyes. Resultó que Gin era como un doble agente, ¿entiendes? ―el mesero asintió―, y él averiguo por cuenta propia los planes de Sosuke, así como el funcionamiento de Kyoka Suigetsu ―pausó para tomar un cuadrito de tofu.

Dayu eliminó el peón que acababa de mover con su torre izquierda: ― Pero, ¿qué descubrió Gin acerca de la zampakuto de Aizen? ―preguntó.

Tastuán movió el caballo izquierdo a la derecha: ― Qué si tocabas la empuñadura no caerías en las ilusiones ―respondió y se llevó el tofu a la boca―. Así, Gin tocó la empuñadura y atacó a Sosuke. El ataque hizo enfadar mucho a Sosuke, y Gin también le explicó una cosa de su propia zampakuto, Shinso.

El joven eliminó un peón con su torre izquierda: ― ¿Qué cosa hacía la zampakuto de Gin? ―cuestionó, con cierta curiosidad.

El viejo retrocedió su único caballo: ― Pues tenía la habilidad de secretar una especie de veneno ―respondió, dándole un sorbo al té―. Cuando Gin cortaba a alguien, el veneno penetraba en el cuerpo de su oponente, y comenzaba a destruirlo desde adentro. Y esto es lo que precisamente comenzó a ocurrir con Sosuke. Con la herida de Shinso, empezó a desintegrarse, pero nunca lo hizo completamente, ¿sabes por qué? ―preguntó y tomó otro cuadrito de tofu.

Dayu movió la torre hasta quedar en la línea del rey: ― No, no lo sé ―respondió―. Jaque, señor.

Tastuán movió su rey un cuadro adelante: ― Gracias a la Hogyoku ―respondió, y se llevó el tofu a la boca, lo masticó y lo tragó―. Pero Sosuke también le explicó a Gin que en realidad había dos Hogyoku, una de Urahara y otra de él, y las fusiono en una sola. Así que Sosuke soportó el veneno y se recuperó, sólo para atacar de una manera brutal a Gin ―pausó para comer otro cuadrito de tofu―. Pásame una hoja y tu bolígrafo por favor.

El mesero eliminó el único caballo del viejo: ― Jaque ―dijo, escribiendo un poco. Le pasó las cosas y el viejo comenzó a dibujar. En menos de cinco minutos, una imagen monocromática apareció en el papel. Era Aizen, con el pelo largo y una vestimenta de color claro. Se parecía bastante a la segunda transformación, sólo que esta vez tenía alas semejantes a las de una mariposa y el cabello notablemente más largo.

El anciano movió el rey diagonalmente hacia la izquierda y le mostró el dibujo: ― Esto chaval ―señaló la imagen con el bolígrafo― es la tercera transformación de Sosuke. No luce muy masculina ¿verdad? ―Dayu asintió con una sonrisa― Pero no te dejes engañar, aunque Sosuke luce un poco marica, sus habilidades se incrementaron ―pausó para comer otro cuadrito de tofu.

El joven avanzó el peón central: ― ¿De qué forma? ―interrogó.

Tastuán avanzó su único peón: ― Verás, se recuperó fácilmente del veneno de Shinso y atacó a Gin ―respondió, tomando otro cuadrito de tofu―. Le propinó un tremendo corte en el pecho y después le arrancó un brazo con una horrible facilidad, como si le arrancaras las alas a un pollo rostizado ―Dayu hizo una cara de asombro―. Y finalmente lo atravesó, pero no lo mató, ya que llegó Rangiku en compañía de Ichigo Kurosaki ―se llevó el tofu a la boca.

Dayu avanzó su peón central y lo coronó, cambiándolo por su alfil: ― ¿Y qué pasó después? ―inquirió, de manera alentadora.

El viejo avanzó su único peón: ― Pues, como en un buen drama, Gin murió en los brazos de Rangiku ―respondió, dándole un sorbo a su té―. E Ichigo Kurosaki entró en la pelea con una nueva imagen y poder, y su primera acción fue llevarse a Sosuke lejos de Karakura, para poder pelear a sus anchas ―pausó para tomar otro cuadrito de tofu.

El joven eliminó el único peón con la reina: ― Jaque, y ¿cómo era la imagen de Ichigo Kurosaki? ―preguntó, con algo de curiosidad.

Tastuán movió diagonalmente el rey a la izquierda: ― Puedes buscarla en cualquier libro que cuente la biografía de Ichigo Kurosaki, chaval ―respondió―, sólo busca "Los cambios durante la traición" y esas imágenes son las de Ichigo a lo largo de la batalla con Sosuke ―tosió un poco―. En fin, cuando ambos contendientes estuvieron lejos de todos, comenzaron su pelea. Sosuke, para demostrar su poder atacó una montaña y la hizo pedazos. Entonces, chocaron espadas con una fuerza tan tremenda, chaval, que el aire se volvía denso por los reiatsus emanados, además de que nunca faltaba el intercambio de palabras entre los rivales. Sosuke e Ichigo estuvieron batiéndose un buen rato, hasta que algo pasó ―pausó para comer un cuadrito de tofu.

― ¿Qué pasó? ―preguntó Dayu, de manera alentadora, sin mover alguna pieza.

El viejo le dio un sorbo a su té: ― Ichigo logró detener la zampakuto de Sosuke sólo con su mano ―contestó, moviendo su mano derecha y abriendo y cerrando los dedos―. Esto hizo que Sosuke se enfadara muchísimo, así que invocó un Kido prohibido. Vamos chaval, mueve ―señaló el tablero con su mano izquierda.

El joven avanzó un poco su peón: ― ¿Cuál Kido prohibido? ―cuestionó, enarcando una ceja.

Tastuán avanzó el rey un cuadrito hacia delante: ― Uno que se llama Kurohitsugi ―respondió, tomando otro cuadrito de tofu―, el cual consiste en encerrar a tu oponente en una caja negra de reiatsu y dejar que el interior de la caja lo aplaste. Esto hizo Sosuke, pero a una escala gigantesca, ya que la caja resultante medía más de veinte metros de alto ―Dayu abrió un poco los ojos―. Sí fue impresionante, pero aun así Ichigo lo deshizo con blandir su espada, logrando sacar más a Sosuke de sus casillas. Vamos chaval, mueve ―señaló el tablero y se llevó el tofu a la boca.

Dayu avanzó un poco su peón: ― Quebrar tan impresionante Kido debió ocasionarle mucha furia a Aizen ―comentó, escribiendo un poco.

El viejo movió el rey a la derecha: ― Vaya que sí, chaval ―afirmó, tosiendo un poco―, ya que Sosuke consideraba a Ichigo un simple humano y eso de que le estuviera ganando no estaba contemplado en sus planes. En medio de la ira desmedida de Sosuke, Ichigo logró herirlo de gravedad, con lo cual desencadenó la última transformación del excapitán. Préstame otra hoja y tu bolígrafo, chaval por favor ―pidió de manera amable.

Dayu movió su peón y lo coronó, recuperando a su caballo. A continuación, le pasó las cosas al anciano, quien comenzó a dibujar. En menos de cinco minutos, otra imagen monocromática apareció en el papel, la cual mostraba a Aizen cubierto de una máscara oscura, el pelo largo y mostrando dientes afilados. Su cuerpo parecía estar cubierto de una segunda capa de piel, y tres protuberancias medianas adornaban su torso y abdomen. Las alas de mariposa cambiaron por otras más grotescas, ya que cada ala parecía conformarse por tentáculos unidos por membranas. Cada tentáculo terminaba en lo que parecía un cráneo y la cara interna de las alas tenían ojos negros.

Tastuán le acercó el dibujo al mesero: ― Esto chaval ―señaló la imagen en el dibujo― es la cuarta transformación de Sosuke. Aquí su poder era desmedido. Tan sólo con arrojar un cero, que es una habilidad hollow, a Ichigo produjo una explosión parecida a la de una bomba atómica ―le entregó el dibujo al joven.

Dayu recibió la imagen: ― Disculpe pero, ¿qué es una bomba atómica? ―preguntó, con mucha curiosidad.

El viejo tomo otro cuadrito de tofu: ― Es un arma humana de destrucción masiva ―respondió y se llevó el tofu a la boca―. Como te iba diciendo, Sosuke le arrojó un cero a Ichigo, hiriéndolo un poco. Después se le lanzó y lo aprisionó, disparándole oto cero, pero de proporciones titánicas, ya que usó toda su fuerza. Aun así, Ichigo logró salir de esa y cambió de forma, dispuesto a derrotar a Sosuke ―pausó para tomar otro cuadrito de tofu y movió al rey un cuadro hacia atrás.

Dayu movió su caballo derecho a la izquierda: ― ¿A qué forma? ―inquirió, un poco emocionado.

El anciano movió el rey hacia delante: ― En una que se llamaba Getsuga Tensho final ―contestó, rascándose la nariz―. Búscalo en cualquier libro chaval. En fin, con Ichigo en esa forma, Sosuke se dispuso a enfrentarlo, pero no podía sentir su reiatsu. Esto indicaba que Ichigo había superado a Sosuke e invocó otra habilidad ―tomó otro cuadrito de tofu.

El joven movió la torre izquierda hacia la misma línea que el rey blanco: ― ¿Qué habilidad? ―preguntó, sin ocultar la poca emoción que le imprimió al cuestionamiento.

Tastuán tosió un poco y movió adelante al rey: ― Algo llamado Mugetsu ―contestó―, el cual hace que reine la oscuridad. En este ambiente, Ichigo le propinó un terrible golpe a Sosuke, y casi lo rebana como pescado. Ya iba a terminar con él, cuando el legendario shinigami comenzó a perder sus poderes ―soltó una risilla―. Una vez sin poderes, Sosuke se dispuso a acabarlo de una vez por todas, pero la última sorpresa de la batalla apareció ―pausó y le dio un sorbo a su té.

― ¿Qué ocurrió? ―cuestionó Dayu, mirando al hombre.

El viejo tomó el último cuadrito de tofu: ― Sosuke comenzó a perder sus poderes ―respondió y se llevó el tofu a la boca―. Además, también apareció Kisuke Urahara, atacándolo por la espalda con algo que el llamó sello ―le dio un sorbo a su té―. Kisuke le explicó algo de que el Hogyoku ya no reconocía a Sosuke como su amo, por lo cual comenzó a quitarle sus poderes. Después, ambos hombres comenzaron a discutir acerca del pilar de la Sociedad de Almas, el Rey, cosa que sacó de sus casillas a Sosuke. Pero entonces, el sello de Kisuke se activó completamente, derrotando de manera definitiva a Sosuke Aizen ―le dio un largo sorbo al té, dejando su taza vacía―. Vamos chaval ― señaló el tablero con su palma derecha.

Dayu asintió y movió la reina hacia el rey. Tastuán dejó caer la pieza, provocando un ruidito agudo y fuerte en el tablero. Después, ambos desmontaron el juego.

― ¿Y qué pasó después que encerraran a Aizen? ―inquirió el joven.

El viejo se rascó la nariz: ― Diez días después de su captura lo juzgaron ―contestó―. Al principio fueron dieciocho mil ochocientos años de condena, pero Sosuke subestimó a los jueces, por lo que su sentencia aumentó a veinte mil años ―estornudó―. Un tiempo después un quincy, llamado Juhabach, intentó convencerlo de que se uniera a su ejército, pero rechazó la oferta ―dio un largo suspiro―. Y así pasó el tiempo, ya que no es eterno, hubo más guerras, algunos shinigamis murieron y el equilibrio espiritual fue roto y restaurado incontables veces. Y un día, Sosuke salió de prisión.

― Y al ser libre, ¿planeó su venganza o algún plan malvado? ―cuestionó Dayu, escribiendo la última parte de sus notas.

Tastuán soltó una risa: ― No lo creo chaval. Ahora soy sólo un viejo, ¿qué daño podría hacer? ―contestó, con una sonrisa.

Dayu abrió muchísimo los ojos y volteó a ver, de par en par, al hombre que tenía a su lado. Inmediatamente se levantó de su silla, como si estuviera al rojo vivo y señaló al anciano con su índice derecho.

― Usted, usted, usted… ―fue lo único que logró articular Dayu por la sorpresa.

El anciano se señaló a sí mismo: ― Sí chaval, yo soy Sosuke Aizen ―confirmó, un poco más serio―. Date la vuelta para que puedas verlo por ti mismo.

Dayu obedeció al hombre y se dio media vuelta. Ahí, de pie, una imagen de él, pero algunos años más grande, se encontraba de pie. Vestido de shinigami, tenía una sonrisa algo arrogante, una katana en su flanco izquierdo y una insignia de teniente sujeta a su brazo izquierdo.

El joven estaba un poco aturdido: ― Ves chaval ―la voz del anciano lo hizo reaccionar―, sólo Sosuke Aizen puede crear esta clase de ilusiones. ¿Me crees ahora? ―preguntó.

El mesero dio unos cuantos pasos hacia su "otro yo", dispuesto a tocarlo: ― Sí, si le creo ―respondió en un murmuro. Casi estaba a punto de tocar la insignia, cuando "el otro Dayu" se fragmento en varios fragmentos transparentes, además que al mismo tiempo se escuchó un fuerte ataque de tos.

Dayu volteó a mirar a Aizen. El hombre estaba tosiendo de una manera horrible, y tenía la mano derecha en su pecho. El chico no dudó y fue a auxiliarlo, dándole algunos golpecitos en su espalda.

El anciano respiró más tranquilo: ― Gracias, chaval ―dijo, aun con la mano en su pecho―. Crear ilusiones ocupa muchísimo reiatsu, y ya no estoy apto para hacerlas. Además, estar encerrado veinte mil años sin poder practicar hace que pierda el toque y mis fuerzas se vean menguadas. También tener vendado el ojo por tanto tiempo hizo que lo perdiera ―se tocó la cuenca ocular vacía y miró sus manos―. Ya no soy el mismo chaval, ya no ―agregó, con un deje de resignación.

El joven estaba todavía un poco aturdido: ― Pero, usted no podría ser Sosuke Aizen. Él era arrogante, hablador, maldito… ―se vio interrumpido por la mano derecha del viejo.

― Sí, chaval, pero también era bastante educado al entablar conversaciones fuera de las peleas ―aclaró, rascándose la nariz―. Dime, ¿acaso alguna vez te ofendí en estas pláticas? ―preguntó, mirando fijamente al joven.

― No ―fue la corta respuesta de Dayu.

Aizen sonrió un poco: ― Lo ves, chaval. Hay que aprender a escuchar ―golpeó suavemente su oreja izquierda―. Tú has sido la primera persona en escuchar mi historia desde mi propia perspectiva, y eso es algo que no conoce nadie, ni siquiera los que están en prisión en estos momentos, ni el resto de las almas que han nacido y muerto a lo largo de estos veinte mil años ―se levantó de su asiento con una gran dificultad y tomó su juego de ajedrez―. Chaval, te invito a que vuelvas a leer mi historia y verás que no denigro a los enemigos ni me glorifico. Eso es algo bueno, ya que la neutralidad en esos relatos te va a ayudar a formar un punto de vista. Si los demás no aceptan tus opiniones, no te preocupes, ya que eres y, probablemente, serás el único en conocer la verdad acerca de mi ―estornudó.

― Si, señor Aizen ―dijo Dayu, un poco inseguro―, lo tomaré en cuenta.

― Bueno chaval ―continuó Aizen―, es hora de retirarme. Fue un enorme placer el haberte contado mi historia, y las cenas gratis estuvieron deliciosas ―le tendió la mano derecha―. Nos veremos luego, y me contarás como te fue en historia.

Dayu le estrechó la mano: ― No fue nada señor ―le correspondió―. Y también quiero agradecerle por haberme contado y compartido su historia.

― Que tengas buenas noches, chaval ―le deseó Aizen.

― Igualmente señor ―le devolvió Dayu las buenas intenciones.

El viejo se dio la media vuelta, caminado lentamente hacia la calle iluminada por faroles. Dayu lo observaba, cuando una duda lo asaltó y se acercó al hombre.

― Disculpe señor ―comenzó el joven―, ¿por qué se presentó como Tastuán el día que lo conocí? ―preguntó.

Aizen sonrió un poco y miró al mesero: ― Es muy simple chaval. No ibas a creer a la primera que yo era Sosuke Aizen, así que usé un nombre que oí el día que salí de prisión ―respondió―. Nos vemos chaval, algún día te volveré a ver ―y se alejó del restaurante, desapareciendo por el lado derecho de la entrada.

Dayu observó el recorrido del viejo y fue a levantar los platos sucios de las mesas. Los dejó en la ventana de la cocina y ocupó su lugar en la mesa. Tomó el pedazo de hielo y se lo colocó en el ojo, presionándolo un poco. Al conseguir el efecto analgésico, miró sus notas con una sonrisa. Eran un grueso puño de hojas, que contenían información y dibujos borrados y olvidados por la gente a través de los milenios. Probablemente sea la única fuente de información de Sosuke Aizen en toda la Sociedad de Almas, y ahora él la tenía en su poder.

Dayu dejó el pedazo de hielo en su cuenco y comenzó a ordenar las notas con los dibujos. Ya mañana las llevaría a darles un formato adecuado en un lugar donde encuadernaran libros. No importaba si Fujiwara le calificaba con un 70, él valoraría el trabajo como si fuera de 100.

Ya que Dayu Yoshida consiguió, de una increíble fuente, un fragmento de la historia que ocurrió veinte mil años hacia atrás.

Fin


Notas del autor

*Bueno, hasta aquí llegó el fic. Espero que hayan disfrutado leyéndolo como yo al escribirlo, y gracias a todos los lectores por recibirlo de una buena manera. Se que no fue muy popular como otros, pero me gustó compartirles mi primera historia de este fandom.

*Los invito a darse una vuelta por mis otras historias, espero que también les parezcan interesantes.

*Nos vemos y, desde México, les deseo éxito en su vida.

Glosario

(1) Teriyaki: Una forma japonesa de asar la carne. Primero la remojan en una salsa espesa, compuesta por diversos ingredientes, y luego la asan a las brasas.

(2) Analgésico: Sustancia o acción que disminuyen los efectos del dolor.

Respondiendo a los reviews:

Ryunna-san y Yunna-san: Hola. Que bueno que les haya gustado la historia. Me sorprendió mucho su serie de reviews por capítulo, ya que me gustaron sus comentarios acerca del fic (le atinaron a las parejas que me agradan), además me motivaron a escribir un poco más rápido. Y les agradezco su lectura, espero que hayan disfrutado toda la historia. Nos vemos.

Guest: Hola. Que bueno que te gustó el fic, y pues ya llegó el capítulo final. Ojalá que hayas disfrutado de la lectura de todo el fic. Nos vemos.

July-nyaan: Hola. Que bueno que mi historia te haya parecido buena y te haya gustado. Espero que en general hayas disfrutado la lectura de toda la historia. Nos vemos

Muchísimas gracias por leer.