Y aquí el cap 5. ¡Qué lo disfrutéis! Críticas, tomatazos... En el botón de "reviews". Me harían muy feliz ;)
Rachel miraba su reloj impaciente. Resopló: Danny llevaba más de una hora de retraso. Se abrochó más el abrigo y se ajustó la bufanda. Hacía frío y tenía la nariz helada. Volvió a llamarle por teléfono. "El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura. Por favor, deje su mensaje al oír la señal. Piiiiii".
-Danny, soy Rachel. ¿Dónde te metes? Llevo más de una hora esperándote… Me estoy preocupando, ¿sabes?-, suspiró. –Mira, me voy a mi casa… Ten cuidado…-.
Tenía ganas de llorar. El policía siempre acudía puntual a las clases y si, por algún motivo, iba a retrasarse, la llamaba, por lo que el no haber aparecido en una hora hacía que se pusiera en lo peor.
Después de media hora de autobús, consiguió llegar a casa. Se dio una ducha de agua caliente, se puso el pijama y se acurrucó en el sofá, mirando su teléfono cada dos por tres, esperando un sms o una llamada que no llegaba.
H50-H50-H50
Se despertó sobresaltada. Alguien estaba aporreando su puerta. No sabía la hora que era, pero se tiró de la cama a abrir.
-¿Danny? ¿Qué…?-, preguntó sorprendida, al ver al policía en la puerta de su apartamento, empapado, con un paquete en la mano.
-Rachel… Perdóname-, dijo. –Se nos ha complicado la cosa a última hora y el teléfono se me ha quedado sin batería. Y para rematar, el coche se me ha estropeado a tres manzanas de aquí: He tenido que llamar a la grúa…-.
La chica suspiró aliviada. Se abrazó a él con todas sus fuerzas. –Me tenías preocupada...-.
-Lo siento…-, Danny apoyó la cabeza en el hombro de la chica y correspondió al abrazo de ésta.
-Estás empapado-, dijo Rachel, apartándole un mechón rebelde de la cara. –Vamos, pasa… Te daré una toalla…-.
-No… Me voy a casa... Sólo he venido-, tragó saliva. –Para traerte esto-, le dio el paquete.
-No tenías que haberte molestado… Gracias-, abrió el regalo con cuidado, encontrándose con un pequeño oso panda de peluche. –Oh, Danny, es precioso… Muchísimas gracias… Me encanta-.
-Lo vi esta mañana cuando salí con Rick a tomar café… Sé lo que te gustan los osos y bueno, has mejorado mucho conduciendo… Te lo mereces-.
-Gracias, Danny…-.
Se quedaron mirándose fijamente un rato, hasta que el chico rompió el contacto visual. –Oye-, carraspeó. –Sé que, bueno… Hoy hemos perdido la clase… Pero… He pensado que, quizás… Eh… Quizás te apetecería cenar mañana conmigo…-.
-¿Es una cita?-.
Danny sonrió. –Sí, Rachel, esta vez sí es una cita-.
-De acuerdo…-, se acercó a él. –De acuerdo-, repitió pasándole los brazos alrededor del cuello. Clavó sus ojos oscuros en los ojos azul cielo del policía. Buceó a través de su mirada y finalmente, sus labios se juntaron en un profundo y apasionado beso. Su primer beso.
Danny sonrió y la abrazó con ternura. –Te quiero-, le susurró al oído.
-Yo también te quiero-, Rachel apoyó la cabeza en el hombro del policía. Dejándose llevar por aquel abrazo. Estuvieron unos minutos allí agarrados, en el portal, hasta que la chica se dio cuenta de que su amigo seguía empapado. –Danny, deberías entrar: Vas a coger una pulmonía y vas a chafar nuestra cita de mañana-.
-No… Tengo que irme-, le guiñó un ojo. –Te veo mañana, ¿vale?-.
Rachel asintió. -¿A qué hora?-.
-Te llamo mañana por la mañana y quedamos-, le dio un ligero beso en los labios antes de despedirse de ella. –Buenas noches… Princesa-.
