Bueno... Os dejo otro capítulo... A ver si alguno de vosotros se anima a comentar... Por lo menos para decirme que el fic es una caca de vaca y que me dedique a otra cosa xD Hawaii Five-0 pertenece a CBS Producciones y a sus autores.

¡Un saludo y gracias por leer!

Los rayos del sol entraban por la ventana, dándole directamente en la cara. Con los ojos aún cerrados, frunció el ceño y se dio la vuelta, intentando protegerse de la luz. Buscó el calor de Danny a su lado, pero no lo encontró. Abrió los ojos: La cama estaba vacía. Se levantó, cogió una camiseta vieja que encontró en la silla del escritorio y salió de la habitación. Buscó a Danny por todos los rincones del pequeño apartamento, pero no había ni rastro del policía. Por fin, en la encimera de la cocina, encontró una bandeja con el desayuno y una nota.

Querida Rachel:

Me han llamado por teléfono de la comisaría y he tenido que irme: Caso de última hora…

Por favor, no te enfades. Sé que te había prometido un fantástico domingo… He pasado una noche maravillosa y me hubiese encantado estar a tu lado cuando te despertaras. No te he dicho que me iba porque me ha dado pena: Estabas durmiendo tan a gusto…

Te he dejado el desayuno preparado… Es lo menos que podía hacer. Intentaré volver a la hora de comer… Me encantaría que me esperaras, pero lo entenderé si no quieres quedarte.

Te quiero,

Danny

PD: Tienes un café en el microondas.

Suspiró. "Caso de última hora", pensó enfadada. "¿Es que los criminales no tienen vacaciones?", se preguntó, sacando el café del microondas y llevándose el desayuno al salón. Se sentó en el sofá con la bandeja en las rodillas. Zumo de naranja, una rebanada de pan con mantequilla y mermelada de arándanos, un croissant relleno de chocolate y una taza de humeante café con leche. –Es todo un detalle por su parte-, comentó en voz alta, mientras le daba un bocado al croissant.

H50-H50-H50

Había sido una velada maravillosa. Y, cuando Danny la invitó a una última copa en su casa, no lo dudó ni un instante. Estaba muy a gusto con el policía y ya había pasado casi un mes desde aquella "primera" cita oficial y casi tres desde que comenzaron las clases de conducir. Sabía que esa noche darían un paso más en su relación. Un paso que ambos estaban deseando.

Sonrió cuando Danny le dio una copa llena de champán. -¿Qué celebramos?-, preguntó divertida.

-Hum… No sé, dímelo tú. ¿Qué te apetece celebrar?-.

Se acercó a él y le dio un ligero beso en los labios, mientras le quitaba su copa. El chico sonrió cuando ella le guiñó un ojo. –Y yo queriendo comportarme como un caballero… Está claro que…-.

-¿Quieres dejar de hablar?-, lo interrumpió Rachel, mientras le besaba apasionadamente.

La ropa empezó a caer desordenada por la habitación. Se repartieron un sinfín de besos y caricias que arrancaron suspiros de placer de sus bocas. Palabras bonitas. Dos cuerpos, dos almas. –Te quiero, Rachel-, dijo por fin Danny, casi en un susurro, mirándola fijamente, mientras se tumbaba a su lado.

La chica no contestó. Le dio un beso y buscó que él la envolviera con sus brazos. Apoyó su mejilla en el pecho del policía. Suspiró al escuchar los pausados latidos de su corazón. Levantó la mirada y, una vez más, volvió a perderse en aquellos ojos azul océano. Sonrió y volvió a besarle, dejando el alma en aquel beso. –Yo también te quiero, Daniel…-, contestó por fin cerrando los ojos, sintiéndose protegida en aquel abrazo y suplicando que aquel momento no se acabara nunca.

H50-H50-H50

Saltó del sofá al escuchar que la puerta se abría y corrió a recibir a Danny. –Ho… Daniel, ¿qué te ha pasado?-, preguntó preocupada al ver que el chico traía una ceja rota y la mejilla morada.

-Bah… No es nada… Un… Un puñetazo-, explicó el policía.

-¿Un puñetazo? Interesante… Anda, ven aquí-, dijo Rachel abrazándole. –A ver esa ceja... Hum… Creo que se curará-, comenzó a darle suaves besos por toda la cara.

Danny sonrió. –Ya lo creo…-, contestó respondiendo a unos de los besos. –Por cierto, gracias por esperarme…-.

-Me habías prometido un fantástico domingo… Y todavía son las 15'30h: Queda mucho día por delante aún…-.

-¿Te he dicho lo preciosa que estás con esa camiseta?-.

-No… Pero, da igual… No creo que me dure mucho tiempo más puesta…-, dijo pícara, mientras arrancaba la camisa del policía. Se paró en seco y se alejó de él.

-¿Qué te ocurre?-.

-¿Te… Te has visto…? Danny… Danny… ¿Qué te ha pasado?-, preguntó asustada señalando un enorme hematoma que el policía tenía en el abdomen. –Eso… Eso no lo tenías anoche…-.

-Eh…-, tragó saliva. –En realidad, han sido un puñetazo y una patada lateral…-.

Rachel se sentó en el sofá preocupada. –Vamos… No es nada… En un par de días habrá desaparecido…-, dijo el policía sentándose a su lado y pasándole un brazo por los hombros.

La muchacha agachó la cabeza. –No es nada… Claro…-.

-Rachel… Es mi trabajo…-, explicó. –A veces… A veces ocurren cosas que no podemos controlar…-.

La chica lo miró enfadada. -¿A veces? ¿A veces, Daniel?-, preguntó alzando la voz. -¿Y esa cicatriz que tienes en el hombro? ¿Y la del costado? ¡SON HERIDAS DE BALA!-, se le saltaron las lágrimas.

-Rachel…-.

La chica se levantó del sofá. –Será mejor que me vaya… Necesitas descansar-.

-Oye… Rachel… Rachel…-, Danny la siguió hasta la habitación, donde la muchacha ya estaba cambiándose de ropa. –RACHEL, ESCÚCHAME, ¿quieres?-, gritó, agarrándola de un brazo. –No, no, no… Rachel, no llores…-, la abrazó con todas sus fuerzas. –Escúchame…-.

-No… Escúchame tú a mí, Daniel-, dijo Rachel, apartándose del policía bruscamente. –Yo no estoy preparada para compartir mi vida con alguien… Con alguien que trabaja a todas horas, que en cualquier momento tiene que salir a capturar criminales y que no sé si por la noche volverá a casa sano y salvo…-.

El chico suspiró y se sentó en el borde de la cama. –No puedo obligarte a que lo entiendas…-.

-Da igual… Todo estaba siendo demasiado "perfecto"-, dijo. –No podía salir bien... Supongo que será mejor así… Tengo que irme…-, recogió sus cosas. –Gracias por todo, inspector Williams-.

Danny la observó salir de la habitación y suspiró al escuchar el portazo que indicaba que la chica había salido del apartamento. Se quedó unos segundos sentado en la cama sin saber muy bien qué hacer, hasta que se dio cuenta de lo que estaba a punto de perder si no ponía remedio. Salió del piso a toda velocidad. Bajo las escaleras corriendo y alcanzó a la chica cuando estaba punto de montarse en un taxi.

-¡RACHEL!-, la llamó. Ella se giró. –Espera un momento…-, vio como la chica le decía algo al taxista, que asentía y volvía a poner otra vez el cartel de "libre", mientras se incorporaba a la vía.

-Tú dirás…-.

-Mira… No voy a prometerte algo que no puedo cumplir, pero haré todo lo que esté en mi mano para volver a casa todas las noches… Contigo-, le limpió las lágrimas con suavidad. –Te quiero, Rachel-.

La chica lo abrazó con todas sus fuerzas. –De acuerdo… Con eso… Con eso creo que me basta por ahora…-.

-Entonces, ¿vamos a intentarlo?-.

Rachel sonrió. –Creo que me prometiste un "fantástico domingo"… Así que, si quieres que esto funcione, tendrás que demostrarme que puedo confiar en ti… Porque te recuerdo, que esta mañana no ha sido la única vez que me has dejado plantada desde que te conozco… Y siempre ha sido por el trabajo…-.

Danny volvió a abrazarla. –Te lo compensaré-, le dio un ligero beso en los labios y le devolvió la sonrisa. –Prometí un fantástico domingo, ¿verdad? De acuerdo… ¿Qué es para ti "fantástico"?-.

-Por lo pronto, invítame a un chocolate caliente en alguna cafetería…-, le guiñó un ojo. –Ya después… Ya después, te daré mi definición de fantástico-, dijo divertida cogiendo al policía de la mano y perdiéndose junto a él entre la multitud que abarrotaba las calles de Newark.