Hello everybody! I'm here again xD Añnado otro capítulo más a la lista :) Si tuviera que ponerle un nombre, sin duda sería "Come what may". Tranquilxs, que no esta vez no hay ningún karaoke de por medio, ni Danny le canta a Rachel esta canción de la BSO de Moulin Rouge. Pero bueno, qué le vamos a hacer ;) ¡Espero que os guste! Hawaii Five-0 no me pertenece... Ya me hubiera gustado a mi inventar un personaje como el de Danno... O mejor, ya me gustaría a mi encontrármelo en la vida real... ¡Nos leemos!


Danny llegó preocupado a casa y, aunque intentó disimular, no pudo evitar que Rachel le preguntara.

-¿Qué ocurre, Daniel?-, dijo la mujer, después de media hora observando cómo su marido jugaba con la comida.

-Nada, ¿por?-, preguntó el hombre, sin levantar la vista de la mesa.

-Porque tú nunca rechazas un plato de lasaña…-, Rachel suspiró. "Y porque ni siquiera te has acordado de que hoy es nuestro aniversario de boda", pensó. –Y sé que te ocurre algo… Pero, bueno, supongo que será "clasificado"-.

-Estoy cansado, Rach… Eso es todo…-.

La mujer asintió. –De acuerdo… Entonces, será mejor que te vayas a la cama…-, dijo, levantándose y empezando a recoger la mesa.

-¿Me acompañas?-, preguntó el policía, mientras le ayudaba a poner el lavavajillas.

-No, tengo que terminar de prepararme la clase de mañana…-, respondió secamente.

-Está bien…-, le dio un beso en la mejilla. –Buenas noches… Te quiero-.

Rachel se dejó caer en la silla de la cocina. Intuía que algo iba mal. Danny llevaba unos cuantos de días llegando tardísimo del trabajo y sin ganas de nada. Estaba serio, triste y por las noches le costaba conciliar el sueño. Tenía que hablar con él.

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-Danny…-, dijo suavemente, entrando en la habitación. -¿Estás dormido?-.

-No…-.

-¿Podemos hablar?-, se metió en la cama y se acercó a él.

-Claro…-.

-¿Me vas a contar qué te ocurre?-.

-Rach, ya te he dicho que no me pasa nada… Llevamos unos días de locos en el trabajo y estoy agotado… Eso es todo-, suspiró. –No te preocupes, ¿vale?-.

-Danny…-.

-¿Qué?-.

-Felicidades…-.

El hombre levantó una ceja. -¿Felicidades?-.

-Hoy es nuestro aniversario…-.

Se incorporó. –Mierda…-, miró a la chica con tristeza. –Lo siento… Se me ha pasado por completo…-, saltó de la cama y abrió el armario. Revolvió en el bolsillo de su chaquetón.

-¿Qué buscas?-.

El hombre volvió a la cama. –Tenía esto para ti… Espero que te guste-, le dio una caja envuelta en papel de corazones.

Rachel abrió el paquete con cuidado. Miró en el interior de la caja y sacó un portafotos. Se le saltaron las lágrimas al ver una fotografía de ellos dos, año y medio antes, abrazados en el London Eye, con el Támesis y el Big Ben de fondo. –Tú y yo. Pase lo que pase-, leyó en voz alta lo que su marido había escrito en una esquina. –Danny… Es preciosa-, se abrazó a él y dio un beso. –Pase lo que pase…-.

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Danny miró con desconfianza la enorme noria que tenía delante. -¿Estás segura que quieres que nos montemos ahí?-, preguntó.

-Vamos Daniel, venir a Londres y no montarse en el London Eye es como… Ir a Nueva York y no comerse una hamburguesa-, dijo la muchacha con una sonrisa, mientras compraba las entradas.

-Si tú lo dices…-, murmuró el chico, mientras la seguía hacia la atracción.

-Danny desde aquí se ve ¡todo!-, dijo Rachel alegremente. –Mira… The Tower Bridge y al lado The Tower of London… ¿Estás mareado?-.

El policía asentía sin prestarle atención. Estaba concentrado en algo que él consideraba más importante. -¿Qué? Oh, no… No, que va…-, contestó. –Estoy perfectamente… Londres es precioso… Sí…-, tomó aire –Rach…-.

-Dime… ¿Danny, qué haces ahí, en el suelo, de rodillas?-, preguntó la muchacha al girarse y ver al chico arrodillado a sus pies. –Levántate… Está todo el mundo mirándote-.

-Cásate conmigo-, dijo el policía, sin hacerle caso, intentando sacarse algo del bolsillo de la cazadora. –Joder… Que no puedo sacar el anillo…-, protestó, mientras Rachel y unos cuantos de turistas contemplaban la escena con la boca abierta. –Empecemos de nuevo. Rachel, tenía un discurso preparado… Pero, tengo a un montón de gente observándome y me estoy poniendo nervioso… Te quiero. Te quiero con toda mi alma y este tiempo que hemos pasado juntos, ha sido con diferencia, lo mejor de mi vida. Sé que no lo vamos a tener fácil, pero pase lo que pase… Pase lo que pase, Rachel, quiero que recuerdes que te quiero y que siempre, siempre voy a estar a tu lado cuando lo necesites. Y ahora…-, abrió la cajita y le enseñó un sencillo anillo de plata con una pequeña piedra engarzada. -¿Quieres casarte conmigo?-.

Rachel parpadeó perpleja un par de veces. Danny contuvo la respiración, al igual que el resto de personas que se encontraban allí. La chica sonrió. –Claro que quiero casarme contigo-.

-¿Sí?-.

-SÍ, CLARO QUE SI-, repitió emocionada y se agachó para abrazarle. –Claro que sí. Te quiero, Daniel Williams-, los turistas empezaron aplaudir. –Y, pase lo que pase, siempre te querré-.

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Rachel sonrió al recordar el día que Danny le pidió matrimonio, mientras contemplaba la foto. Había sido como volver al pasado. –Pase lo que pase… Pase lo que pase…-, susurró.

-Siento… Siento no haberte felicitado antes… Yo…-.

-Danny, puedes confiar en mí… Soy tu esposa, te conozco y sé que te ocurre algo-, suspiró. –Si no me dices que te pasa, no puedo ayudarte…-.

Danny apoyó la cabeza contra la almohada. –Rick…-.

-¿Rick? ¿Qué le pasa a Rick?-.

-Rick le está robando al departamento de policía-, explicó Danny.

-Pero…-.

-¿Te acuerdas del caso de tráfico de drogas que cerramos hace dos meses Grace y yo?-, Rachel asintió. –El otro día fui a revisar las pruebas: Faltaban dos kilos de cocaína-, dijo seriamente.

-Pe… Pero… ¿Cómo sabes que es Rick?-, la mujer se sentó en la cama y miró a Danny fijamente.

El policía suspiró. –Se lo comenté a Grace y llevamos varios días dándole vueltas a la cabeza: No todo el mundo tiene acceso a ese sitio… Sé que Rick va muy a menudo desde hace varias semanas, pero no le había dado importancia… Me negaba a creerlo, ayer discutí con mi propia compañera cuando me dijo que era evidente quién estaba robando la droga: Rick es mi amigo, Rachel, es un buen tío… Hasta que lo he visto esta mañana con mis propios ojos…-.

-Oh, Danny…-.

-Grace quiere denunciarle… Pero, le he dicho que me dé un par de días: Voy a hablar con Rick y le voy a decir que devuelva la droga, quizás aún no sea demasiado tarde…-.

-Lo siento…-.

-Es mi amigo, Rachel… Yo… Yo no quiero que le pase nada, pero está robando pruebas… Y si nuestros superiores se dan cuenta… Se va a meter en un buen lío…-, explicó Danny con tristeza.

Rachel lo abrazó. –Tranquilo-, susurró acariciándole el pelo. –Tranquilo… Toda va a salir bien-.