¡Hola! ¿Cuánto tiempo? Primero, FELICES FIESTAS A TODXS: Espero que esteis pasando unas buenas vacaciones navideñas. Y segundo, aquí os dejo un nuevo capítulo de Drive by. Espero que os guste y siento la tardanza ;-) Os recuerdo que H50 no me pertenece y que los errores que pueda haber en el texto son míos y solo míos. Sin más, que os aproveche xD
Rachel levantó la mirada cuando el desconocido entró en el despacho que compartía con Mia.
-Señor Edwards-, dijo la mujer levantándose sonriente y acercándose a él para estrecharle la mano. -¡Qué alegría verle por aquí!-.
-Lo mismo digo-, contestó el hombre, devolviéndole la sonrisa.
-Rachel, mira, te presento a Stan Edwards-, Mia se volvió hacia su compañera. –Es benefactor de nuestra universidad-.
-¡Ah! Así que es usted… Por fin puedo ponerle cara…-.
-¿Y qué le parece?-, preguntó Stan.
Rachel se puso roja. –Esto… Eh…-, lo examinó: Alto, bien parecido, fuerte y piel bronceada. –Me lo esperaba unos cuarenta o cincuenta años mayor-, sonrió. -Pero, me sorprende para bien-.
Stan comenzó a reírse. –Me alegro… Señorita…-.
-Williams… Eh, más bien, señora Williams-.
El hombre levantó una ceja. –Ahora el sorprendido soy yo-.
Mia abrió los ojos como platos: El benefactor de la universidad estaba intentando ligar con su mejor amiga. Increíble. –Eh… Chicos… Tengo una reunión en diez minutos… Rachel, ¿te importa explicarle al señor Edwards nuestro proyecto?-.
La mujer negó con la cabeza. –Para nada…-.
-Genial… Eh… Tengo que hablar contigo. En privado. Un momento. Discúlpenos, señor Edwards-, dijo cogiéndola del brazo y sacándola del despacho. –Rach, ten cuidado: Está intentado ligar contigo-.
La chica comenzó a reírse. -¿Qué dices Mia? Estás loca…-.
-Rach…-.
Rachel suspiró. –Mia, por favor, tengo a Danny esperándome en casa-.
-Por si acaso… Solo, te estoy previniendo… Eso es todo…-.
-¡MIA! Hace dos minutos que sé de la existencia de este hombre… ¿Qué tiene este tipo que no tenga Danny?-, preguntó enfadada.
Su amiga la miró fijamente. –No es policía-.
Rachel se mordió el labio. –Eso no es una razón…-.
-Solo te digo, que cuidado con esas maneras de caballero, Rach-, la abrazó. –Nos vemos a la hora de comer-.
H50-H50-H50
Cuando Mia llegó a la cafetería donde solía comer con Rachel, se quedó de piedra: Su amiga reía como una tonta con algo que el empresario le estaba contando.
-Ya estoy aquí…-, dijo sentándose con ellos. -¿De qué os reís?-.
-Stan me estaba contando una anécdota de cuando estudiaba-, explicó Rachel sonriente.
-Me alegro que hayáis hecho buenas migas...-, dijo la mujer seriamente. -¿Qué me dice del proyecto señor Edwards?-, fue directamente al grano.
El hombre asintió. –Podremos llevarlo a cabo: No es demasiado dinero y es muy interesante… Así que cuando queráis podemos firmar-.
H50-H50-H50
Rachel descolgó el teléfono. -¿Dígame? ¡Hola, Stan! ¿Qué tal? Sí, claro… Me encantaría… ¿A las 13'30h? De acuerdo… Venga, hasta ahora…-.
-¿Stan?-, Mia levantó una ceja.
-Eh… Sí…-.
-No sabía que estuviera en Nueva Jersey…-.
Rachel titubeó. –Está de paso…-.
-Ah… Interesante… ¿Y has quedado con él para comer?-.
-Sí…-.
-Claro…-.
-Oye, Mia… ¿Por qué me miras así?-, preguntó Rachel.
-¿A cuento de qué te avisa para almorzar? ¿Cuánto tiempo hace que lo conoces? ¿Un mes? ¿Cuánto tiempo has hablado con él? ¿Dos horas? Me parece…-.
-Hace más de cuatro meses que le conozco, Mia…-, interrumpió Rachel. -¿Qué? ¿Qué te parece?-, dijo la chica levantándose de golpe.
Mia suspiró. –Nada… No me parece nada…-.
-Eso espero…-, Rachel salió del despacho malhumorada.
H50-H50-H50
-¿Una mal día?-.
-¿Un día? Ha sido una semana HORRIBLE…-.
-¿Y eso?-, preguntó Stan con curiosidad.
-A Danny le dispararon el sábado pasado en una operación policial y se ha pasado varios días en el hospital y Grace ha estado con varicela y ha tenido mucha fiebre…-, suspiró. –Estoy agotada. Necesitaba un descanso…-.
El hombre se levantó. –Estás muy tensa…-, empezando a masajear su cuello.
-Stan… No… Esto… Esto no…-, dijo Rachel cuando el empresario empezó a besarla. Suspiró.
-Rachel…-.
-No es justo… Ni para ti, ni para Danny, ni para mí-.
-Rachel, puedo esperar…-.
La chica suspiró. –No sé si quiero que me esperes, Stan-.
-Sé que entre Danny y tú las cosas no van bien-.
-Danny y yo no tenemos ningún problema…-.
-Rachel, no queréis ver que tenéis un problema: Si estuvierais bien, entre nosotros no habría ocurrido nada: Llevamos tres meses viéndonos…-, el hombre suspiró. –Pero, bueno… No voy a obligarte a hacer algo que no quieras hacer…-.
Rachel agachó la cabeza. No quería encontrarse con la mirada de Stan. –Haga lo que haga os estoy haciendo daño a los dos…-.
-¿Quieres elegir a uno?-.
La mujer se encogió de hombros. –No sé si soy capaz de elegir entre Danny y tú…-.
-Yo puedo esperar, Rachel…-.
-No puedes esperar eternamente…-.
-Esperaré mientras tenga una mínima posibilidad de estar contigo…-.
A la chica se le saltaron las lágrimas. -Dame una semana Stan…-.
-El tiempo que necesites…-, dijo mirando su reloj. –Mi vuelo sale dentro de una hora: Tengo que irme. Te mandaré un sms cuando llegue a Oahu-, le dio un ligero beso en los labios. Cuídate, Rachel. Te quiero-.
