Bueno, pues... Aquí está: El último capítulo de Drive by. ¡Disfrutadlo!
Mathew Williams observó a su hermano preocupado. Danny llevaba tres semanas en aquel mugriento hostal y se negaba totalmente a salir de allí.
-Sí me voy, no podré llevar a Grace al colegio como todos los días Matt-, había dicho el policía.
-Puedo traerte o pagarte un taxi, Danny…-.
El policía negó con la cabeza. –No insistas Matt: No voy a moverme de aquí…-.
-Como quieras…-, suspiró. -¿Has hablado con el abogado que te recomendé?-.
Danny asintió. –Está trabajando en nuestro caso…-.
Se hizo un silencio incómodo. –Todo saldrá bien…-.
-¿Bien? Claro…-, el mayor de los Williams se levantó de golpe.
-Tranquilo…-.
-¿Tranquilo? ¿TRANQUILO? Pero, ¿tú en qué coño estás pensando Matt?-, soltó una triste carcajada. –Qué gracioso… Tranquilo dice… Tranquilo estaría con mi mujer y mi hija, cenando en mi apartamento, mientras Grace me cuenta lo que ha aprendido hoy en el colegio… No en este apestoso motel-.
-Danny… Cuanto antes entiendas que Rachel ya no es tu mujer, antes los superarás-, se encogió de hombros esperando que su hermano le gritara-
El policía cerró los ojos con fuerza. –¿Y si no quiero entenderlo, Matt? ¿Y si no quiero entender que lo que Rachel y yo teníamos forma parte del pasado?-, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. –Yo la quiero… Y en un mes… ¡En un mes se irá con Grace a Hawái! ¿Qué voy a hacer? He pasado de tener una familia a no tener nada, Matt… ¿Y Grace? ¿Qué pasará con ella? ¿Cuándo podré verla? No gano lo suficiente como para pagarme un viaje a Honolulu dos veces al mes… ¿Qué es lo que he hecho mal? Quiero a mi mujer y quiero a mi hija… Lo único que he intentado es protegerlas…-.
Mathew tragó saliva. –Sé que es difícil, Danny… Y sé que es duro que la persona que más quiere te pida el divorcio y te diga que en un mes se va con tu hija a una isla perdida del Pacífico… Pero, tienes que poner de tu parte y salir de esta. Ya encontraremos una forma de arreglar todo esto… Tienes el mejor abogado de todo el estado, confía en él-.
Danny lo miró con tristeza. –Yo solo quiero lo mejor para ellas… Y si Rachel es feliz con ese tipo, adelante… Pero, no quiero perderme como crece Grace… Adoro a esa niña…-.
-¿Y si te mudas a Honolulu?-.
-No… No creo que pueda aguantar en aquel infierno lleno de piñas más de un mes. ¿Y qué pasará con mi trabajo?-, negó con la cabeza. –No puedo irme a la aventura, así como así…-.
-¿Tanto te importa tu trabajo?-, Danny se quedó de piedra, ante la pregunta de tu hermano, que lo miraba seriamente. –Dime, ¿te importa más que tu hija?-.
-No, Matt, claro que no. Pero…-.
-Hermano, has perdido a Rachel por culpa de tu trabajo: No lo pongas por delante de Grace también-, le dio una palmada en el hombro. –Pide traslado y ve donde vaya tu hija. Ella también te necesita-.
El policía sopesó las palabras de su hermano pequeño. Quizás tuviera razón: Tenía claro que a Rachel ya la había perdido, pero por nada en el mundo permitiría perder a Grace también.
H50-H50-H50
-Iré a verte en cuanto pueda, cariño-, dice Danny, abrazando a su hija con todas sus fuerzas.
-¿Mañana?-, pregunta la pequeña.
El hombre intenta sonreír. –No, mañana no, pero pronto… Te lo prometo-.
-Te voy a echar de menos, Danno-, dice Grace.
-Y yo a ti, mi vida…-, respira hondo. Otra vez le están entrando ganas de llorar y no quiere que su niña lo vea triste. –¿Llevas el sobre que te he dado?-.
-Ajá, lo abriré cuando llegue a Hawái-.
-Exacto, monada, cuando llegues a Hawái… Verás como volvemos a vernos antes de lo que tú te crees…-.
"Último aviso para los pasajeros del vuelo 5267 con destino Oahu", suena por megafonía.
-Es hora de despedirnos, pequeñaja-, Danny vuelve a abrazar a Grace. –Te quiero-.
-Yo también te quiero, Danno. Te enviaré una postal en cuanto llegue-.
Danny asiente y le da un último beso a la niña, que coge a Stan, el nuevo marido de su madre, de la mano y camina junto a él hacia la sala de embarque, mientras se vuelve cada dos pasos para decirle "adiós" a su padre.
-Espero que te concedan el traslado, Danny-, dice Rachel, antes de irse.
-Yo también…-, suspira. –Buen viaje…-.
-Gracias. Te llamaré cuando lleguemos…-.
-Rachel… Sé que lo harás, pero… No puedo dejar que te vayas sin decírtelo: Cuida de ella y no dejes que se olvide de mí…-.
La mujer asiente. –Eres buen padre, Danny… Y no es fácil olvidarse de ti…-.
-Tú lo hiciste…-.
-Eso es lo que yo digo…-, sus miradas se cruzan una vez más. El tiempo se detiene. -Tengo que irme… Buena suerte-.
Danny observa como lo que antes era su familia se pierde en la lejanía rumbo a una nueva vida. No sabe qué hizo mal, pero no está dispuesto a perder a Grace. Aunque tenga que mudarse a un infierno infestado de piñas, su vida está donde esté su hija. Ve cómo el avión despega. –Grace, espérame. Iré a buscarte-.
H50-H50-H50
-Inspector Daniel Williams. Comisario, ¿cómo dice? Estupendo… Sí, claro… Totalmente de acuerdo… ¿Comisaría 56 de Oahu? Sí, claro, claro. ¿Incorporarme la semana que viene? Sin ningún problema, preparo mi documentación y… Sí… Genial, pues muchísimas gracias-, salta de alegría al colgar el teléfono. Rápidamente, marca otro número en su móvil. Espera impaciente y sonríe al escuchar la voz de su hija, que está a 8000km de distancia. –Hola, mi vida… ¿Sabes qué? Danno tiene una sorpresa para ti… ¡La semana que viene empiezo a trabajar en la comisaria 56 de Oahu! ¿Sabes qué significa eso, cariño? ¡Que me mudo a Hawái contigo! Así que nos vamos a ver muy, muy pronto-, escucha como su hija grita de alegría al oír la noticia. –Danno te quiere, cariño, Danno te quiere-.
Muchísimas gracias a todxs los que habéis leído esta historia. A partir de aquí ya sabéis qué pasa con Danny, Rachel y Grace, aunque en la serie aún no hayan cerrado la historia. Espero que hayáis disfrutado leyendo tanto como yo escribiendo.
Un saludo y muchísimas gracias de nuevo. ¡Nos leemos! Hasta pronto,
Hawaiana
