"Lo que me gusta de ti"
Sintió las manos delicadas que le acariciaban lentamente el cabello, y como a veces éstas le hacían cariño en las mejillas. Sus manos eran suaves, le gustaba el tacto de estas, tanto que llegaba a hacerse el dormido en las piernas de Yukito. Para recibir, sin avergonzarse, sus caricias. Sintió al joven que acercaba su rostro hacia su cabello y como él aspiraba su fragancia.
-Me encanta que huelas a chocolate…-escuchó la voz baja del joven-Me dan ganas de comerte-soltó una risita y le besó la frente.
¡Ah! Podría fingir dormir toda su vida.
