"Lo que me gusta de ti"

Escuchaba los llamados de Nakuru desde la azotea, aquella chica no le dejaba en paz. Se puso una mano en la cara para tapar al sol, ya que estando acostado, este le atacaba directamente al rostro, resultando molesto.

Bufó exasperado, el silencio que reinaba en la azotea era simplemente desgarrador.

-No puedo creer que esté en estas circunstancias-susurró. Se sentía solo, necesitaba su presencia, su aroma, su leve risa, sus abrazos, o sus continuas escenas de celos con respecto a Nakuru.

Echaba tanto de menos su presencia, solo a Yukito se le ocurría enfermarse.