Disclaimer:Nada de esto me pertenece, todo es de Louisa May Alcott y sus herederos. Yo sigo igual de pobre que siempre, por desgracia.
¿Quieres bailar?
—¡Ay! ¡Laurie, es la quinta vez que me pisas! —se quejó Jo, que estaba bailando con su mejor amigo.
—Lo siento Jo— contestó este, que se había tomado algunos vasos de más y estaba bastante mareado.
—No importa, quiero algo para tomar…— dijo ella, dirigiéndose a la barra.
—¡No te vayas! —dijo Laurie, agarrándola del codo —. Baila un poco más conmigo— agregó, haciendo un paso chistoso, que hizo que Jo se riera.
—Bueno —sonrió, Laurie le tomó la mano y la hizo girar sobre ella misma, para luego atraerla con fuerza hacia sí mismo y abrazarla posesivamente —. Ya, Laurie. No seas idiota —se quejó. Alguien se acercó a Laurie por la espalda. Era uno de sus compañeros del equipo de fútbol. Laurie lo saludó con un abrazo y se apartó para hablar con él un momento, dejando a Jo sola. Una voz llamó la atención de Jo a sus espaldas.
—¿Quieres bailar? —era el chico alto de la biblioteca. Fritz.
—Sí —contestó. Cualquier cosa era mejor que bailar con un Laurie medio ebrio. Por lo demás al poco rato se dio cuenta de que Fritz bailaba muy bien. No la pisó una sola vez y se estaba divirtiendo mucho más que con Laurie. Luego de un par de canciones, Jo pudo ver por sobre el hombro de Fritz a Laurie, aparentemente buscándola.
—Necesito tomar aire —le dijo a Fritz, tomándolo de la mano y arrastrándolo por la pista de baile. Salió con él a la entrada del gimnasio —. Ufff, por poco— agregó, dejándose caer en las escaleras.
—Por poco, ¿qué? —preguntó Fritz, sentándose junto a ella. Jo se sacó los tacos. Esos zapatos la estaban matando. Lenta y cruelmente.
—Por poco me encuentra Laurie. Lo último que quiero es seguir bailando con él —suspiró Jo. Se terminó de sacar los zapatos —. Mucho mejor.
—Y ese Laurie, ¿es tu novio? —preguntó Fritz, mirándola de reojo.
—¿Qué? —exclamó Jo, sorprendida. No pudo evitar que su cara se pusiera roja como un tomate. Sintió el calor de sus mejillas y bajó la cara —. Estás loco. Él es sólo mi mejor amigo, como un hermano, pero nada más. Te lo juro. Además, baila muy mal —Jo no estaba de humor para hablar de Laurie, así que busco un nuevo tema —. ¿Es esto muy distinto a Alemania?
—Bastante, la gente aquí es mucho más directa y expresiva. Pero me gusta mucho, y me encanta el pie de manzana.
Jo se rió. Fritz se sonrió al oír su risa, era una risa franca y abierta.
—¿Más que el strudel? —dijo la chica, golpeándolo en el hombro.
Fritz se rió con ella. Jo pudo apreciar que tenía una risa bonita, melodiosa y clara.
—¿Quieres bailar? —Jo se paró repentinamente, tendiéndole la mano. Fritz se la tomó y se levantó.
—¿Contigo? —preguntó, Jo se rió de nuevo.
—No, con mi padre —se burló ella —. Obvio que conmigo —agregó sonriendo. La música que provenía del gimnasio cambió a un lento. Fritz puso su mano libre en la cintura de la chica, quien puso su mano libre en el hombro del joven. Lentamente comenzaron a moverse al ritmo de la música del gimnasio.
—¿Sabes qué? —dijo Fritz, en medio de su baile —. Hay otra cosa que me está gustando más de Estados Unidos.
—¿Qué cosa? —preguntó la muchacha.
—Los bailes escolares —contestó él con una sonrisa.
Si alguien vio la referencia al musical RENT, se gana todo mi respeto.
¡Hasta la otra!
Muselina
