ANOREXIA
Hinata H./ Sasuke U.

Capítulo 3

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Cuando regresó a su casa, Sasuke descubrió lo difícil que era sacar a Hinata Hyuuga de la mente. Tal vez ni él podía escapar del morbo y de la curiosidad de una vida que ha causado sin dudarlo, gran controversia en el colegio. En casos como este, es común que el directivo y los padres guarden privacidad del hecho, sin embargo tal parece que la información fue filtrada antes de que Hinata fuese internada. Sasuke aún recuerda el impávido rostro de la Hyuuga en el portón del colegio, rodeada de rostros desconocidos y que a través de comentarios y cuchicheos, se burlaban de ella.

Ahora, después de tres meses aparecía resurgiendo de igual forma, los cotilleos del pasado.

—¿Itachi? ¿Estás en casa? —Dejó la llave en la alacena, mientras daba una rápida mirada a la cocina. Usualmente a esta hora, su hermano estaría haciendo el almuerzo. Observó un llamativo papel amarillo en la mesa. Lo recogió, era una nota de él.

"Sasuke, saldré por un par de horas, la cena está en el refrigerador."

Suspiró mientras se rebatía en comer lo preparado por Itachi o ir a una cafetería. Hoy día tocaba menestras y no se creía capas de tolerarlo. Empezó a dar vueltas por el departamento hasta que dio con una pequeña alcancía. Lo observó por largo rato, detallando con la mirada su porcina forma(1). Finalmente, dejó el cerdo de porcelana, decidió abrir el refrigerador y poner el plato en el microondas. Aunque odiase las menestras, no quería toparse con Naruto, quien probablemente lo fastidiaría toda la tarde. Aparte de ir a la misma escuela, tenía que ser su vecino. Mierda.


—¿Sasuke-kun?

Parpadeó un par de veces, encontrándose con unos claros ojos. Se talló con la manga del uniforme y rápidamente, adoptó una postura seria.

—¿Qué? —Se había quedado dormido, tal vez media hora o un poco más. levantó la cabeza del libro y vio con algo de pena, el pequeño hilo de saliva que rápidamente trato de cubrir. Observó de soslayo a Hinata, que aún permanecía de pie a su costado. Parecía estar impaciente.

Bufo y cerró el libro.

—¿Pasa algo? —Su tono de voz sonó ruda. No estaba de ánimos para escucharla tartamudear. Ella, intimidada por el tono que usó, retrocedió un par de pasos tratando de darle su espacio.

—Uhm, ten-tengo que irme —susurró.

Sasuke arqueó una ceja, intrigado por la respuesta. Levantó su mirada hacia el enorme reloj de la pared, que marcaba las 5:30.

—Pensé que cerrarías más tarde —se limitó a contestar. Hinata tardó en responder.

—Bu-bueno, hoy día hay junta de ma-maestros en la bi-biblioteca y...
—Entiendo, ya me voy.
—Bi-bien.

No tenía caso seguir hablando con ella si iba a ser tan irritante. Y no era porque le pareciese alguien ruidoso y extravagante, sino alguien que tocaba sus narices con esa voz tan suave y temblorosa que le hacía perder la paciencia. Debió haber sufrido algún trauma durante su infancia para hablar de esa forma, llena de tartamudeos e incoherencias.

Aunque, ya de por sí Sasuke creía que la Anorexia era una especie de enfermedad traumatizante, Hinata ya tartamudeaba desde mucho antes de presentarlo. Pero... ¿Cómo podría siquiera saber si era cierto? ¿Qué tal si Hinata siempre fue así? ¿Por qué reaccionar después de tanto tiempo?

La observó de lado, leyendo en su apariencia sumisa y tranquila la respuesta. Hinata era demasiado invisible, para sus compañeros y maestros lo era. Tal vez era el mismo panorama con su familia.

Él, que podría declararse un genio, ni siquiera lo intuyó. Todos, demasiado concentrados en nadar entre sus problemillas que no se dan cuenta del hundimiento del otro. Patético.

Incluyéndose, Sasuke aceptaba que el mundo en general seguía el mismo patrón. Por más gestos bondadosos y desinteresados que des, siempre hay algo que te impulsa a hacerlo, y no necesariamente por el bien del otro.

Y eso es lo que Sasuke sintió cuando vio, después de 3 meses, a Hinata Hyuuga.

—Te acompaño a tu casa —Soltó cuando ambos estaban a punto de despedirse, en el portón del colegio. Hinata abrió los ojos sorprendida. Sasuke observó con cierta diversión como sus mejillas se coloreaban.

—N-no es necesario pu-pues... —Trataba de excusarse, sin embargo Sasuke fue más rápido y añadió

—Mi departamento está por ese camino, de igual forma, iré contigo —Y en parte era cierto, después de todo, era la primera vez que salían al mismo tiempo. Usualmente él se iba antes y dejaba a Hinata cerrar las puertas de la biblioteca. Nada caballeroso de su parte, claro. Hinata no sabía si lo que decía sería en verdad cierto, pero Sasuke no tenía necesidad de mentir. No cuando ella no supiese cual era su dirección para comprobarlo.

—Es-está bien —Y empezó a llover. El Uchiha sacó su paraguas de la mochila. Había visto los informes matutinos del clima, por lo que supo que era mejor irse preparado. Había hecho una buena elección. Sin embargo, al ver a su compañera empaparse el uniforme, refunfuño al ver que su moral pesaba más que su juicio.

—Acércate —le dijo demandante. Hinata, que ya había empezado a temblar accedió después de un largo rato.

No es que a Sasuke le agradara la idea, pero se sintió ofendido por los titubeos y la inseguridad de Hinata entre acercarse o no a él. Por una mierda, ¡Se estaba empapando!, al diablo con todo.

Agarrándola de la mano, más por orgullo herido que por un gesto amable, la atrajo hacia sí. Estaban lo suficientemente cerca como para rozarse los hombros pero lo bastante distante como para aparentar una relación sentimental.

Mientras caminaban, Sasuke observó con detenimiento el rostro trémulo de Hinata.

Con esas ropas holgadas que siempre usa uno no puede darse la idea del cuerpo que posee. Sin embargo, eso no fue suficiente como para cubrir su enfermedad. Sasuke aun no entendía porque alguien tan extraña, tan alejada al perfil de una chica superficial, acostumbrada a las ropas apretadas, la atención y la extravagancia había caído ante algo tan denigrante como era la Anorexia. Pero lo había hecho, y estaba caminando a su costado. Así que Sasuke tiro todo esa teoría a la porra.

Hinata no era una estúpida, al contrario, tal vez era una de las personas más cultas que había conocido. Y pueda ser por eso que la toleraba. En todo caso, Hinata es lo bastante inteligente como para haber dejado de lado esas tonterías por sí misma.

Sasuke empezó a dudar de la imagen que le vendían los medios de comunicación acerca del tema. Tal vez, no podían generalizar a todos en un mismo perfil como lo hacían. No, no podían.

Tal vez tenía que ver más allá de la inteligencia de la persona y del comportamiento que presentaban, más allá de eso.


(1) No sé si sonará ilógico o incoherente, pero se me apeteció ponerlo. Tómenlo como un error cómico.

¡CHAN!, creo que tarde 1 semana ¿no? Pues aviso de paso que ese será el tiempo entre cada actualización. Me parece que el jueves es el día en donde menos tareas me dejan así que no hay problema (:, aunque claro, actualizaré en las noches.

Verán que es un SASUKE centric. o bueno, parece serlo pues no he hablado del punto de vista de Hinata. Y creo que no lo haré hasta el final, pues es muy problemático empezar una narración desde el punto de una anoréxica. Aún lo es, el tratamiento es solo un paso que eventualmente traerá algunas consecuencias como se verá más adelante.

La relación entre ambos es lenta y como habrán leído en el capítulo, Sasuke está interesado en Hinata pero no de forma romántica, aunque tampoco podría decirse amical.

Y hablando de "Porras", pues, la verdad era un oneshot al cual me olvidé ponerle "complete" como opción. Haber si dentro de estos días, logró subir una especie de epílogo para no dejarlo en un final abierto como lo es "Bicho raro"

Bien creo que es la nota más larga del autor que he escrito (':

¡Cuídense Ladies! y gentlemans si los hay eh.