ANOREXIA
Hinata H./ Sasuke U.

Capítulo 4

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Sasuke observó el plato de comida con desinterés. Itachi podría ser bueno en todo, pero carecía del don culinario de su madre.

—Vamos Sasuke, tienes que comer.
—Lo haría, si fuese comestible.

Itachi rió. Sasuke no pudo evitar sonreír de medio lado. Hacía tiempo que, bueno, hacía tiempo que no lo escuchaba reír.

Bien, si no lo quieres comer, será mejor que vallas buscando algún menú.
—¿Y eso por qué?
—Saldré por un par de semanas de la ciudad.

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Tras tirar el despertador al suelo, Sasuke se dispuso a retirar las cobijas con pereza. Observó de soslayo el calendario de su cómoda y, sin poder ocultar una mueca de disgusto, se reincorporó de la cama.

"Falta 4 días más para que Nissan regrese" pensó con cierto desaliento. Se puso un par de pantuflas y camino directo al baño, esquivando uno que otro calcetín del suelo. Usualmente no era tan desordenado, pero últimamente no paraba mucho tiempo en casa.

Mientras se observaba en el espejo, no pudo evitar notar un pequeño arañazo en su frente. Retiró los mechones de su cara, apreciando la línea roja que bajaba de su frente hacia su ceja derecha. Cuando escuchó nuevamente en sonido del despertador desde el fondo de la habitación, se enjuagó y con los zapatos en la mano, salió de la habitación.

Al bajar los escalones, casi tropieza con una mata negra. La reconoció como la odiosa gata de su hermano.

"Supongo que tendré que cuidarte, otra vez" pensó con cierto fastidio mientras la tomaba de la patita. La gata maulló y mostró los dientes. Al llegar a la cocina, Sasuke la depositó sin ninguna gentileza en el suelo. Abrió la despensa y saco de ella una caja. El gato, al escuchar el sonido del cartón rompiéndose, empezó a restregarse bajo las piernas de Sasuke.

"gata hipócrita"pensó. Tras darle de comer, cerró la puerta del departamento.


—¡Oye Sasuke, aquí!
—¡Tú puedes Sasuke-Kun!
—¡Ánimo Sasuke!

Y así era todos los días. Desde que había dejado de ir a la biblioteca, el entrenador de soccer lo había presionado para que ingresase al equipo de la escuela. Tras varios días de insistencia por parte de él y de sus compañeros, decidió aceptar.

Mientras veía como en las gradas, un grupo de chicas de grados inferiores lo observaban con expresión risueña y mejillas coloreadas, no pudo evitar pensar en Hinata y su triste mirada.

—Hey, Uchiha. —No hizo falta girar la cabeza para reconocer la irritante voz del Inuzuka, quien le palmeó la espalda con efusividad— después de terminar el entrenamiento, el equipo irá a comer una barbacoa en casa de Chouji

—Tengo cosas más importantes que hacer. —Y sin esperar respuesta de su compañero, se alejó de la cancha y se dirigió a los vestidores.


Hinata había sufrido una recaída. Usualmente, más del 50% de los anoréxicos en tratamiento lo tienen. Sin embargo, fue suficiente motivo para internarla nuevamente por tiempo indeterminado.

Durante las semanas en que Sasuke había acompañado a Hinata, jamás sospechó que algo andaba mal con ella. Hasta pensó que estaba mostrando una pequeña mejora. Por un momento, lo pensó.

Ocurrió un jueves, luego de que le susurrase apenada que ese día había junta de maestros y por ende, tenía que cerrar temprano. Ambos salieron juntos del recinto, solo que en esta ocasión, Sasuke la ayudó a cerrar la biblioteca.

Últimamente se estaban llevando bien. Resultó que Hinata podía ser una persona calmada y paciente luego de perder una parte de su timidez.

Estaban hablando sobre un libro que Sasuke leyó aquella tarde cuando observaron al otro lado de la acera, a una contenta Sakura agarrada de la mano con un sonrojado y sonriente Naruto. El Uchiha alzó las cejas, sorprendido de los cojones que ha de tener la Haruno para soportar a ese troglodita. Cuando Naruto alzó la mano para saludarlos, no pudo evitar sonreír de medio lado y devolverle el gesto. Finalmente la terquedad de su amigo había dado frutos.

Cuando ladeó un poco la cabeza para retomar su plática con su acompañante, se quedó mudo.

Hinata estaba temblando, mucho más que aquel primer encuentro luego de su regreso. Con el rostro bajo y las manos contraídas en un puño, la Hyuuga retomó el paso. Sasuke no preguntó.

Tal vez, debió haberlo hecho.


—Oye idiota, quieres salir a...
No estoy de ánimos
—Anda, ¡hace tiempo que tú y yo no salimos perra!
—¿Aceptaste que yo te gusto?
—¡Claro que no TEME! ni de joda. Vamos, salgamos como en los viejos tiempos
—Mejor vete a follar a tu novia

Colgó antes que los gritos del Uzumaqui le rompiesen los tímpanos. La verdad, no tenía nada que hacer esa noche y no le apetecía volver a su casa. Tal vez luego de salir de la escuela lo llamaría.

Mientras se desvestía y levantaba la palanca de la ducha, Sasuke recordó el proyecto que Kurenai, su profesora de sociología le había encargado a la clase meses atrás.

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En cada papel elegido por sorteo, encontrarán el tema que presentarán a fin de curso, que corresponderá el 30% de la nota.

Sasuke observó a la maestra de sociología con interés.

—¿Por qué deberíamos sentirnos motivados?

Se escucharon risas en el salón. Kiba sonrió complacido por su hazaña. No le duró mucho.

Pues, como si su desastroso rendimiento académico no fuera suficiente motivo señor Inuzuka, quien obtenga el mayor puntaje obtendrá una carta de recomendación de un gran amigo mío, el psicólogo Tokuma Hiatzhe
—Vicegerente de RRHH* en Japón
—Exacto, señorita Haruno.

Se escuchó un murmullo general. Algunos como él, quienes sabían la importancia de este hombre que influía sobre el futuro de Japón y sus posibles tratados internacionales como otros que se quedaban nadando en su ignorancia.

Sasuke observó una gran oportunidad y sin dudarlo, levantó la mano para participar durante el conteo.

Cuando desenvolvió su papel, pudo notar la mirada cómplice de Kurenai sobre él. Tras releer un par de veces más, levanto la cabeza encontrándose con el rostro de su maestra, quien le comentó:

Tómalo como un reto. Después de todo, eres uno de mis mejores alumnos y sé que este premio te podría beneficiar.

Sasuke no era idiota, podía leer la expresión de desesperación de su maestra tan palpable y clara como el agua. Tan necesario, tan importante como el reconocimiento de sus superiores depositado en el proyecto de un alumno.

Como sea. —Sonó el timbre. Tras los parloteos de Naruto sobre cuán aburrida estaba la clase, Sasuke dejó entre los apuntes y los libros el papel del sorteo.

"Clase de Sociología

Tema: Anorexia"

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* Recursos Humanos. Kurenai tiene buenos contactos ¿no?

Acabo de editar el capítulo. FF se comió mis comas y tildes. Grr.
¡1 de la madrugada! ¿Los sorprendí? Bueno, luego de un mes de ausencia tal vez sí. A partir de ahora, avanzaré con la relación de estos dos. Ahora, se sabe el motivo por el cual Sasuke se ha mostrado "interesado" en Hinata, razón de esos monólogos raritos, divagaciones y etc,etc. Desde ahora, el fic está en su cuenta regresiva TANTAN. (si, le quedan pocos capítulos) Sé que la trama es algo rápida, pero no quiero estancarme en detalles.

Ahora, lamento la demora. No recordé que estaba en semanas finales del trimestre y encima, estoy metida en la revista estudiantil del colegio y el comité electoral del mismo *Suspiro*. Además, estoy tomando un curso de redacción que espero me ayude con mi narración y compresión lectora.

Ahora que me acomodé a mis indecisos horarios, publicaré la próxima semana. Luego de terminar el fic, seguiré con el MinaKushi.

Bueno

¡Cuídense Ladies! y gentlemans si los hay eh.