Hace un mes que no actualizo, discúlpenme ): , bueno, bueno. Tenía este capítulo, pero aún no lo corregía. En fin. Llegamos al final. Yeep. Supuestamente lo acabaría en dos capítulos más, pero he decidido hacer un cambio de planes. El supuesto "último capítulo" será el epílogo de la historia, en el cual daré el final más conveniente para ambos. En este capítulo, se explicará gran parte de las incógnitas que también serán resueltas en el epílogo, así que despreocúpense (:
Sin más demoras, les dejo con el capí.
ANOREXIA
Hinata H./ Sasuke U.
Capítulo 6
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Ha pasado una semana desde que la vio. Sabe que no regresará, no este año ni tampoco el próximo. Pese a que la prensa no ha comentado del repentino encuentro de la joven Hyuuga, dentro del colegio, los rumores del incidente han sonado durante los últimos días.
Sasuke, sentado en una de las bancas del patio, recapitula los acontecimientos sucedidos en las últimas semanas y sobre todo, desde el momento en el que sus pensamientos se redujeron en un solo nombre
"Hinata Hyuuga"
—Deberías salir con ella, teme. —Naruto lo coge del brazo sorpresivamente, mientras los codea con una sonrisa sugerente. El moreno parpadea un par de veces. Algunas chicas los observan con las mejillas coloreadas. Naruto y sus malditas muestras de afecto que le dan un doble sentido a todo.
—Hn. —lo empuja con el brazo, el Namizake ignora el gesto y se acerca aún más. Las chicas suspiran y empiezan a murmurar. Sasuke no puede evitar gruñir. Tras el toque de la campana, ambos chicos se levantan y se dirigen a hacia el portón de salida. Ese día Sakura había faltado, y ahora, era él quien tenía que soportar la presencia de Naruto.
—Iré a visitar a Sakura-chan, ¿Vienes?
—No
—Tú siempre tan seco, maldito antisocial
—No me interesa ser la tercera rueda
—A lo mejor tienes celos de mí
—Ni en sueños.
Naruto ríe, con una de esas carcajadas contagiosas que a Sasuke le incomodan, pues no está de ánimos. El rubio, antes de separarse, retoma la antigua conversación del banco.
—Vamos, recuerdo que se te veía más animado, sin esa cara de limón que siempre cargas. Puede que la Hinata sea algo rara, pero…
Sasuke lo levanta de la camisa, sus ojos empiezan a brillar amenazantes— ni se te ocurra decirlo, pedazo de idiota.
— ¡C-cálmate! ¿Cuál es el problema? —pregunta exaltado.
—…
¿Cuál es el problema? ¡Ella es el problema! Su sonrisa, su extrema delgadez, sus brazos con cortes y el olor a vomito que lo atraía como un enfermo.
Luego de despedirse de Naruto, El Uchiha se dirige a una pequeña cafetería
"Itachi y su ineptitud culinaria" bufa.
Mientras la mesera lo atendía, observó un auto negro estacionado al otro extremo de la calle. Parpadeo un par de veces incrédulo, al identificar el llamativo cabello azulado de la hyuuga y, sin esperar la contestación de la joven, sale del local.
—Hinata —grita, ella no voltea. Y mientras corre, las cosas parecen tener sentido. Ella, su aroma, sus lágrimas, todo. Recuerda aquella vez cuando se encontraron con Sakura y el baka de su amigo, los ojos de ellas ignorando el saludo y la presencia de un hombre de terno negro justo frente a ellos. El cambio repentino en sus ojos y la manera en el cual evitaba llorar.
"Ese hombre era mi papá. Y la mujer que lo acompañaba se parecía tanto a mi madre, tanto a mí" le había dicho aquella tarde lluviosa en su casa, antes de despedirse.
"Yo, yo seguía a Naruto porque sentía que me daba fuerzas sus sonrisas, sus palabras de ánimo y la manera en que sus ojos brillaban cada vez que veía a Sakura-san todas las tardes, pensaba que… que tal vez yo podría encontrar mi propia felicidad"
"Me oculté entre los libros, siempre me gustaron, a mi madre siempre le gustaron mucho"
"E-esa fue la primera vez que vomite"
"La recaída… y-yo lo hice a propósito. Retrasó los planes de mi padre, quien quería enviarme al extranjero, que-quería despedirme de tí"
"C-creo que me gustas…Sasuke-kun"
—"Creo que también me gustas… Hinata" —hubiese querido responder. Cuanto se arrepentía en estos momentos.
Cuando logró cruzar la pista, ella ya se había ido.
Eran las 3 de la mañana cuando Itachi regresó. Había roto un par de jarrones en el camino hacia su cuarto, típico de él.
—Buenos días Ottoto –saludó con una pequeña sonrisa. Sasuke lo ignoró bajo las sabanas. El mayor observó rastros de piqueos y un par de botellas de cerveza en el pie de la cama. Suspiró un par de veces mientras se acercaba a recogerlos y de paso, darle un pequeño golpe en la cabeza de su hermano.
—hn —gimió adolorido. Detestaba cuando Itachi se ponía paternal– Maldición
—Supongo que ese bulto a tu costado es alguna chica del bar de al frente ¿No?
—Supones mal, es Naruto. Y no, no hemos hecho nada, soy homofóbico idiota –contestó con voz ronca, el rubio se removió un poco, dejando ver su rostro adormitado.
—Bueno, eso aclara mis dudas acerca de tu sexualidad.
—Hn.
—Les haré algo de té.
—Gracias Itachi-san, que amable es ¡Dattebayo!— Respondió enérgico el rubio. Sasuke, fastidiado de escucharlo tan cerca de su oído, lo empujó con fuerza y lo botó de la cama. Naruto empezó a maldecir lo idiota y desconsiderado que puede ser su mejor amigo y se fue al baño.
Tras escuchar el sonido de la regadera, Ambos hermanos se observaron durante un par de minutos. Itachi decidió romper el silencio.
— ¿has oído las noticias? Al parecer, el presidente de la compañía de automóviles, Hiashi Hyuuga se casó el día de ayer. Dicen que se va al extranjero por tiempo indefinido, tal vez para expandir su empresa a nuevas sedes. En fin, pensé que te interesaría. Escuche que la primogénita, luego de tantos escándalos, se ha ido junto con él. Tal vez irá a un internado.
—hn.
El menor se levanta de la cama, con aspecto demacrado. Itachi continua— ¿Es todo lo que vas a decir? Ven, luego de que se valla Naruto te invito un helado, como en los viejos tiempos.
Sasuke, con la mano sobre la cabeza, responde cortante— Ya no soy un niño
—Pero actúas como uno, cuando crezcas, lo comprenderás. Ya sabes, el mundo da vueltas. A lo mejor, la vuelvas a ver.
Y ahí, sentado sobre su cama, con la mirada de Itachi fija en él y el sonido del agua al extremo de la habitación, sabe que es cierto. Tan cierto como que dentro de un par de horas va a amanecer, tan cierto como el dolor de su cabeza y el pulso acelerado de su corazón.
—…Tal vez.
Sabe que es una promesa. Una dispuesta a cumplirse.
