Bueno aquí estoy para continuar esto y espero que sea de su agrado.
-¡Te vas a comporta bien! ¿Verdad Nueva España?- dijo un joven de ojos verdes y cabello castaño sujetando a la chica violentamente.
-Si-le contesto pero más para sí misma la chica.
-No te escuche y dilo como es debido-
-Si hermano-
-Vez, que te costaba portarte bien desde un principio, nos hubiéramos ahorrado el castigo, que la verdad es más doloroso para mí que a ti- dijo para después abrazarla y empezar a acariciarle la espalda la cual había recibido la furia del mayor.
La verdad es que eso era ya algo común entre ellos y ella no podía hacer nada al respecto, le dolía porque la realidad es que ella lo quería mucho, además que ella también empeoraba las cosas para que esos golpes no llegaran a sus hermanitos aunque lo cierto era que no siempre estaría ahí para ayudarlos.
Pero en un instante de repente sintió algo sobre sus labios y al abrir los ojos se dio cuenta que era su hermano y lo única reacción que pudo realizar fue alejarse lo cual causo un disgusto del otro.
-¿Por qué te alejas?, no te preocupes nada te va a pasar- dijo extendiendo la mano.
-Pero…tú…porque…no entiendo- balbuceaba la otra siendo tomada de nuevo por el otro.
-Acaso no te has dado que ya has crecido y las cosas tienen que cambiar aunque siempre serás mi pequeña Nueva España-
Nunca había visto al español así, Romano ya le había hablado de algo parecido pero todo le causaba un dolor de cabeza ante esta nueva actitud del otro pero antes de que el mayor empezara con lo que se había interrumpido llego alguien para avisarle que su navío estaba listo para zarpar.
-Que inoportuno, ¿no crees?-
-yo…- fue lo único que musito al instante que desviaba la mirada
-Vente, ¿vas a ir a dejarme verdad?-susurro en el oído de la chica
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Ya eran las 10 de la noche y aun le dolía la espalda por los golpes que el español le propicio en la mañana. Por lo cual iba a tomar un baño, anteriormente había cerrado todo y dado de comer a sus mascotas, en ese momento se dispuso a subir hasta llegar a su habitación para después entrar al baño y revisar si el agua ya estaba caliente pero…
¡Crash! Se escuchó en su habitación por lo cual salió pero su sorpresa fue que las vela habían sido apagadas. Estaba furiosa y lo único que su mente pudo formular fue que Antonio había regresado y le estaba haciendo una de esas bromitas que le encantaban.
-¡Estúpido Antonio sal de donde estés!- Era curioso que el chico el cual se auto-llamaba "su hermano mayor" hiciera que tuviera tantas facetas en ella y es cierto que él le tenía demasiada paciencia pro cuando se pasaba los resultados eran como lo sucedido en su espalda anteriormente y al recordar eso su semblante cambio rápidamente, antes prepotente y segura a una de temor y tristeza, ella tenía que pedir disculpas antes que las cosa salieran peor de lo que ya estaban.
-Antonio… perdón, no fue mi intención gritarte, prometo no volver hacerlo- pronuncio antes de hincarse y abrazarse a sí misma.
-¿Por qué con migo no te comportas así?- le dijo alguien en el oído que al finalizar la abrazo por detrás haciendo que de sus labios saliera un quejido de dolor siendo escuchado por el otro el cual quería saber la causa del origen.
-¿Arthur que haces aquí?- le dijo, pero no sonaba como siempre ahora estaba sorprendida y no enojada por la presencia del otro.
-Es muy obvia la respuesta pero ¿qué le pasa a my Little lady que no me a tratado de golpear en cuanto me ha escuchado?-
-Nada-
-Mentirosa, si no me dices la verdad no me sentiré a gustó robándote el botín que guardas para el estúpido de España aunque sea poquito- le dijo mientras intensificaba el abrazo.
-No lo llames así-le replico siendo acompañado por un gemido de dolor que solo un idiota no lo notaria.
-Ves, tengo razón, me estas mintiendo y además el no merece que lo defiendas… ¿te volvió a pegar, no es así?- dijo para después levantar se y prender las velas al terminar vio como la chica aún se mantenía en el suelo, se sentía tan impotente, si ella fuera su colonia jamás se lo haría, a ninguna mujer se le hace eso y el cómo caballero no lo permitiría aunque ahorita sea un pirata es algo que jamás dejaría de hacer.
-Nueva España… Ale- y no recibía respuesta por lo cual se acercó a ella ahora enfrente y por fin vio esos ojos negros que tanto quería pero siendo envuelto por las lágrimas.
-Si… solo porque… yo trate de saber más sobre mis padres- dijo con dificultad al mayor, es cierto que para el español era cosa de brujería y debería ser borrado de la tierra en cambio para el todo era fascinante y además Alejandra no tenía la culpa ya que el mismo español causa que la joven perdiera su memoria en uno de sus arrebatos de furia.
-Don´t worry, ya estoy aquí- le dijo mientras limpiaba el rostro de las lágrimas para después esbozarle una sonrisa.
–Ahora dime ¿en dónde fue?-
-En la espalda-
-Entonces hay que curarlo y por lo visto ya tienes el agua- en ese momento se propuso a llevar a la chica para allá, llegar le ayudo con el vestido que pronto cayó al piso dejando a la chica sin ningún prenda, por lo que veía el español se pasó considerablemente, la próxima vez que se lo encuentre le dara una golpiza que nunca olvidara.
-No me estás viendo verdad, acuérdate que puedes abrir los ojos hasta que me meta al agua- le dijo la chica volviendo a usar su tono de voz normal.
-of course, remembers New Spain i am a gentleman- pero era claro que no lo haría era de esas pocas veces que solo dejaba que su instinto de pirata fuera el dominante.
En ese momento vio como la chica con su cuerpo bien proporcionado se metía al agua, quien se hubiera imaginado que era l misma niña de hace algunos años ahora parecía una adolecente de 17 y claro que su lujuria por ella había crecido más pero como buen ingles jamás dejaría que se notara.
-hmp- lo único que podía hacer era quejarse del dolor hasta que desapareciera que dudaría unos minutitos.
-Ya puedo abrirlos- dijo sonriendo el chico de los ojos esmeralda.
-Si- le dijo mientras que se metía completamente y salir a tomar aire, eso al inglés le fascinaba además de que era muy inocente, al ver que la chica ya no hacía nada empezó a ponerle shampoo al cabello y después frotar la espalda lastimada de esta, la verdad siempre pensaba si la chica permitía que el español hiciera lo mismo ya que este si podía dormir con ella en la cama por que no bañarla también y la verdad eso lo ponía triste. Al terminar la chica que dijo que hiciera el mismo procedimiento de siempre mientras salía de la tina y se vestía por lo cual el la esperaba en la cama leyendo uno de esos libros que el español solía llamar literatura para después burlarse de ellas.
-Arthur ¿dime uno de esos cuento con hadas please?- eso era otra cosa que le fascinaba de la chica, que amara y creyera en sus amigo y no como Alfred su colonia que hasta se asustaba y se hacía pipi en la cama.
-ok, que tal sobre esa vez que me encontré por primera vez con un unicornio-
-Si- fue la única respuesta de la chica al terminar la historia la chica se encontraba dormida en el pecho del inglés, el cual la acomodo en su cama y la arropo con la cobijas, antes de salir apago las velas y vio a la joven que se prometía hacerla suya por última vez antes de que se fuera el a acostar en una habitación que la chica tenia especialmente para el que ni el mismo espacial tenía conocimiento de su existencia.
Ok ya es de noche muy de noche y debería dormirme pq a mí no me van a las el lunes de vacaciones buaaaa! Y espero que les guste y ¡Feliz día del niño!
