Ya casi se termina aquella semana en paz que había tenido solo para sí a la chica de piel canela que por fin había despertado de aquel sueño profundo aterrado para sí pero las cosas no salieron tan bien como él quisiera ya que después de contarle lo sucedido ella mantuvo un contacto y actitud muy reservado y si podía estar lo más alejada de cualquier cosa ya que se había alterado mucho de haber perdido parte de su memoria desde el accidente.

Ahora se encontraba observándola mientras que esta cortaba flores por todo el jardín para formar uno de sus hermoso arreglos los cuales poco a poco empezaban a dominar la casa del español. Este día la novohispana decidió que la flor principal de su arreglo serian los claveles. Era una flor sencilla y obviamente existían flores mas exóticas pero esta daba la sensación de sencillez y caídes que últimamente había vivido en la casa de su tutor. El cual recibiría este arreglo como regalo ya que sabía que pronto regresaría a América y pasaría mucho tiempo hasta que lo volviera a ver.

Al fin ya había conseguido los complementos para el regalo floral y corrió con rapidez hasta la sala sin darse cuenta de la mirada del mayor en ella. Este la persiguió con toda la tranquilidad del mundo y al llegar a la misma habitación se recargo en el marco de la puerta y retomo la acción de mirarla. Lo primero que vio fue como juntaba cada uno de los claveles y los amarraba con un listón de color verde pálido hasta formar un lindo ramo con estos, después corto en forma recta pedazos de las hojas del árbol plátano y tenerlos como cordones que los paso unas cuantas veces por encima de las flores hasta dejar la punta de estos en el centro del ramo de flores. Al lado tenía ya un florero en forma de cuadrado de color verde limón transparente por la antigüedad de este con agua a dentro de él. Con delicadeza puso el ramo dentro del recipiente pero inclinado, para finalizarlo coloco los trozos sobrantes de la hoja de plátano por el florero.

-Ya esta- dijo cuando se levanto y miro de lejos su creación con orgullo y poniendo sus manos en su cintura.

-¿Y ese donde lo vas a poner?-

-¡Kyaaaa!- soltó, ahora estaba en el piso respirando con dificultad y su mano en su pecho como si esto evitara que así se saliera su pobre corazón el cual había sido asustado.

-¿Estás bien?- se acerco preocupado el mayor colocándose enfrente de ella.

-Si supieras anunciarte te aseguro que lo estaría- le repuso la chica.

-Lo siento bonita no fue mi intención- le extendió la mano para así ayudarla a levantarse

-Si claro- le dijo aceptando la mano ofrecida la cual a su parecer siempre era cálida sin importar donde estuvieran.

-Volviendo a retomar los hechos antes de asustarte, ¿Donde lo vas a poner?-

-¿Qué cosa?-

-Esa- señalo el arreglo floral.

-Ah eso... ¡No! tu no debías de verlo, salte y no se da una vuelta a la ciudad y olvídate de que lo viste- le decía a la vez que lo empujaba a fuera de la casa.

-Vale, vale pero creo que eso no puedo hacer-

-Si es cierto... tonto-

-¿Y porque ahora me dices así?-

-Porque arruinaste tu sorpresa idiota-

-Pero eso se puede solucionar, veamos... qué tal si preparas otro o haces algo diferente. Vamos tu eres muy creativa y sé que algo se te ocurrirá-

-Claro, lo dices tú porque no eres el que tiene que pensar-

-Vamos bonita no te pongas así. Como muestra de disculpa te llevare a comer a fuera. ¿Te parece?-

-¿Afuera?- pregunto con inocencia y emocionada ya que el español rara vez le enseñaba el mundo aunque fuera una vuelta por la colonia.

-¿Te gustaría?- le extendió la mano.

-¡Sí!- acepto la mano del mayor con alegría.

El día y la tarde paso asombrosamente rápido, al principio Antonio salió de la casa y dejo a Alejandra esperando en el recibidor de la casa. A los pocos minutos ella escucho el frito de su tutor y salió. Ahí se encontraba el, montado en su caballo. Le extendió de nuevo la mano y ella gustosa la acepto y él la subió al mamífero y emprendieron su viaje.

En la ciudad fueron al mercado primero y se pasaron ahí un buen rato. Compraron la comida para las semanas siguientes, también ahí España le compro un lindo broche el cual le daría de regalo llegara el momento. Después fueron a un lindo puestecito de churros. Al comerlos se dirigieron a una plaza la cual era sencilla rebosaba de belleza. Platicaron como hace mucho no lo hacían y eso daba a la creación de un ambiente genial.

Al llegar a la casa la sonrisa del español se borro y una rabia broto pero la cual contuvo al volver en sí y ver a la joven que lo abrazaba. ¿Pero cuál era la razón? Eso era algo sencillo de responder. Y el objeto de su enojo es que en la puerta de su hogar se encontraba el inglés el cual le causo el dolor más grande que había sentido en mucho tiempo. Se bajo del caballo y con solo darla la espalda al susodicho para poder ayudar a la chica a llegar al piso, el aura de odio desapareció y sonrió.

-Ale podrías subir a tu habitación yo te alcanzo luego-

-Claro Antonio- acoto las ordenes. Antes de entrar vio a las otras esmeraldas presentes y un sentimiento de tristeza la invadió dando como resultado que su paso fuera más veloz.

-¿Que estás haciendo aquí?- le dijo secamente.

-Se nota que los modales nunca fueron tu fuerte-

-Solo contesta lo que te pregunte antes de que te saque a patadas-

-Además de ser un cualquiera se nota que por tanto golpe cada vez tu memoria es mas desastrosa-

-Solo te diré que al que la memoria no funciona es la tuya ya que te dije que te vería en cualquier lugar menos en mi casa- lo miro y en sus ojos cualquier sentimiento ya no se reflejaba.

-No recibiste mi mensaje, de verdad eres tan descuidado que todo lo que te rodea desaparecerá-

-Pero mira quién habla, si no es más que el seños conocido en el mundo como el número uno en perder lo que tiene-

-¡Cállate! Y terminemos con esto antes de que termine matándote-

-El que te matara seré yo-

Pasaron unas horas y ella aun estaba en su cuarto. Al parecer Arthur se había quedado para resolver algunos asuntos y las cosas no estaban saliendo bien por lo que le había contado una de las muchachas que trabajaba en la casa y fue llamada por España para trabajar en esos momento en los cuales el inglés lo acompañaba en su despacho.

Ya seria anunciadas las 12 de la noche y no sabía nada más. Realmente estaba nerviosa y la mirada que tenía el pirata en aquel momento le causaba una gran duda en su interior. Decidió bajar para poder espiar un poco la reunión que tenían los europeos. Por suerte pudo ver como el rubio salía y se dirigía al baño. Al cerrar este la puerta ella fue a recargarse en la pared mientras que lo esperaba.

Realmente estaba enojado como aquel españolete se le ocurría decir y pedir semejantes babosadas hasta llegar al punto en el cual tuviera que salirse para que su estupidez no se le contagiara. Se mejo la cara y sonrió, a pesar de sufrir todo eso era totalmente opacado por ver a la novohispana bien ya que lo único que llegaba a sus oídos era que absolutamente nada y que si esta sufriera algo de gravedad solamente era su culpa y eso no lo negaba. Con ese pensamiento salió con los ánimos de nuevo en lo alto.

-Nueva España- dijo al abrir la puerta y ser empujado adentro por esta.

-No eleves la voz o te juro que Antonio te mata-

-De donde sacas que yo perderé y hay algo que me preocupa más. Are you ok my darling?-

-Claro que estoy bien, no me digas que te estás quedando ciego jajaja tanto ron no es bueno para tu salud- le menciono lo ultimo tapándose la boca para que no se escuchara su carcajada.

-Claro que estoy preocupado y tu como si nada después de lo grave que estabas- se acerco a ella y le acaricio su mejilla con delicadeza.

-¿De qué estás hablando?- toma la mano blanca entre las suyas.

- Alexandra tu...- la miro con tristeza en su corazón, ya por fin entendió porque España mantenía a la chica es secreto, ella no se acordaba y quien sabe que mas pudo haber sucedido.

-¿Yo qué?-

-Nada my lady, nada- sonrió y la abrazo como si en un instante ella desapareciera para siempre.

-Inglaterra me estas preocupando y ya que toco ese tema ¿Estás bien?-

-Claro que estoy bien my lady ¿Que le hace pensar eso?-

-Es que cuando entre antes que ustedes te veía triste y me preocupe mucho y pensé que tal vez tenias problemas con mi tío Francia o con tus hermanos- se apoyo en el pecho del mayor y aspiro aquel delicado aroma que algunas veces se le hacía extraño de descifrar pero único como para identificarlo siempre.

-Todo está bien no te preocupes y vete a dormir- le tomo el mentó y la beso, al separarse vio la sorpresa impregnada en la cara de la chica.

-Good bye my darling-

-Espera- dijo pero Inglaterra ya se había ido y solo veía la puerta bellamente tallada enfrente de ella. Decidió ir a la cocina y servirse un vaso de agua. No podría decir con exactitud cuánto tiempo estuvo sentada mirando el liquido transparente. De repente sintió una mano reposar en su hombro y volteo y vio al español con una delicada sonrisa.

-Me gusta que sea diferente a los demás pero hay ocasiones en los que haces que me preocupe-

-Lo siento- bajo la mirada de regreso al vaso.

-Vamos hoy fue un gran día y por lo tanto consumió mucha de tu energía- tomo el recipiente de las manos de la chica y lo alejo. Después extendió sus brazos y rodeo la cintura de la chica mientras que ella hacia el mismo movimiento pero rodeando el cuello de él, sin problema la levanto en un dos por tres y se dirigieron a la habitación del mayor. Ya en ella la bajo al lado de la cama y movió las cobijas y la tapo.

-¿España paso algo que no me acuerdo verdad?-

-¿De de que estás hablando, claro que no?-

-Por favor no me mientas-

-Hay bonita- suspiro al pasar su mano por la cabellera negra de su colonia. Poco a poco bajo su mano hasta llegar a la cintura baja. Lentamente deshizo el nudo del corpiño del vestido y lo fue aflojando hasta quitárselo y tirarlo al piso. Enseguida bajo hasta el final de este y lo fue subiendo poco a poco hasta quitarle todo aquella tela pesada solo dejando una fina tela que cubría las partes nobles inferiores de la fémina. Después puso su mano en el abdomen y empezó a tocar barias veces una parte en especifico. La chica sintió el contacto y se dejo tocar por el español hasta que decidió tomar la su mano y quitarla para ver qué era lo que delineaba.

-¿Qué es esto?- pregunto al ver una cicatriz que nunca había visto y parecía que ya estaba a punto de desaparecer.

-Es algo que no quería que recordaras, hace unos meses Inglaterra y yo tuvimos un percance ya que el te secuestro y en el trascurso saliste lastimada bonita- acaricio su mejilla.

-Yo...pero...- agacho la vista al entender que esa era el porqué el inglés actuaba así.

-No sufras, tú no tienes la culpa de nada-

-No es eso solo...- no termino la frase ya que fue callada por un dulce beso el cual decía mil cosas que provocaron que unas lagrimas salieran de los ojos de la ella.

-Sonríe, enójate, haz lo que quieras pero nunca estés triste ya que eso me mata-volvió a tomar eso gruesos labios color carmesí. Al necesitar aire se separo de ella y bajo al cuello comenzando a besarlo hasta el punto de dejar un chupetón para que el mundo supiera de quien era el dueño de la chica. Una mano bajo de los hombros hasta la cintura y la otra se situó en el pecho el cual era perfecto al igual que el otro, comenzó a masajearlo lentamente obteniendo como resultado los gemidos de su protegida.

-Es...España- dijo con dificultad ya que esas sensaciones extrañas pero gustosas no la dejaban articular correctamente.

-Antonio, di Antonio- le susurro en el odio antes de morderlo con cuido. La acostó y el seno que aun estaba libre lo empezó a lamer con la punta de la lengua y para después chuparlo y morderlo. Al escuchar un gemido más sonoro que los demás lo consintió como un sí para proseguir.

-Antonio- dijo Alejandra y se gano la mirada de él.

-¿Qué pasa?-

-Yo... yo no sé qué hacer. No estoy lista-

-Solo déjate llevar-

Dejarse llevar, como era eso posible. La situación no la podía controlar, además ella solo había escuchado pocas cosas sobre este momento, como hacer algo si no te dice que hacer. Sus pensamientos se interrumpieron al sentir como un rayo eléctrico entre sus piernas. Al levantar la vista vio como el español con su dedo tocaba sus partes intimas sobre la tela causándole esos espasmos que le provocaban tirar su cabeza para atrás. Sin dificultad alguna le quito su calzón y como acto reflejo se levanto y dijo un no el cual se escucho por toda la casa.

-¿Qué pasa?- le contesto al estar ahora el abajo de la chica. Al ver que no le daban una respuesta decidió ayudarla.

-Primero tienes que poner de tu parte y no solo dejármelo a mí-

Al procesar las palabras con temor le fue quitando la camisa de algodón que traía y pudo admirar el cuerpo bien formado del chico aunque solo fuera la parte superior. Poco a poco fue pasando sus manos por aquel cuerpo como antes había sido explorado el suyo. Después bajo a la cremallera del pantalón de su tutor y lo que le llamo la atención fue el bulto que se encontraba ahí y la desabrocho para que brotara el miembro erecto del español. Con curiosidad decidió tomarlo en su mano y tocarlo por completo. Aunque sonara estúpido aquella parte del cuerpo de su tutor era algo completamente nuevo y más aquel liquido espeso de color blanco que broto de la punta de él.

-¿Qué es esto?- le pregunto mientras que miraba la extraña consistencia esparcida en su mano.

-Le dicen la semilla de la vida- le sonrió y se quito la ultima prenda incomoda que tenía en sí.

-Ah- salió de su boca. Sin pensarlo empezó a lamer su mano para probarlo, se detuvo y analizo su sabor y sonrió en forma de aprobación y así continuo hasta dejar su mano totalmente limpia. Al ver que había más en el lugar de origen y realizo la misma acción.

-Ya fue suficiente bonita es hora que tome de nuevo el control. Esto te va a doler al principio- le advirtió antes de subirla sobre su cintura.

-¿Qué?-

-Tu tranquila y asienta cuando sientas que pueda continuar- Poco a poco metió su miembro despacio pero firme para que se abriera paso y que no sufriera tanto Alejandra. Ella abrazaba con todas sus fuerzas a Antonio hasta el punto de dejarle rasguños bien marcados por toda la espalda por causa del dolor. Fueron menos de 5 minutos para poder sentir el movimiento de cabeza de la morena. Poco a poco comenzó el vaivén y cada vez el rito aumentaba al igual que el calor de los dos cuerpo fundidos en uno. Ambos llegaron al clímax y la chica a los pocos instantes se quedo dormida en los brazos del oji-verde. El estaba de lo más contento sobre todo al percatarse que alguien había entendido su lugar y no se refería a la chica. Paso un tiempo observándola y sucumbió a los deseos de Morfeo también.