Título original: "Sette Fiamme Mondiale"

Autor: Oozora no Hono

Traductor: Una maleta llena de historias


Capítulo 1: Una Espada sin Filo

Declaración de derechos: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece.


En algún lugar lejano, sonó la sirena de una escuela.

Cerca de su origen, un castaño suspiró. Llegaba tarde una vez más.

Se había quedado despierto hasta tarde la noche anterior jugando a su juego favorito. Debido a eso, se le habían pegado las sábanas. Su Kaa-san y Tou-san no estaban en casa en ese momento, así que no tenía a nadie que le despertase. Estaban en algún lugar en medio de ningún sitio pasándoselo bien en una isla tropical. Y por supuesto no llevaron a su hijo Tsunayoshi. Nop. Ni siquiera se lo habían pensado dos veces.

El castaño suspiró de nuevo. Hibari (el prefecto de la escuela) estaría probablemente esperando en las puertas para morder a un cierto chico hasta la muerte. Y éste era nada menos que el propio Tsuna.

Para cuando llegó allí, Hibari ya estaba (por supuesto) empuñando sus tonfas de acero.

-Ohayo, Hibari-san –Tsuna fijó una media sonrisa reacia en la cara, sabiendo lo que venía a continuación.

-Herbívoro, llegas tarde a clase, te morderé hasta la muerte.

Tsuna dejó escapar un agudo "hiiee" y trató de huir como siempre pero todo fue en vano ya que Hibari le dio en la cabeza. Después, Hibari procedió a darle algunos moratones y cortes y le dejó en el patio de la escuela, aparentemente satisfecho.

Tsuna juraría que a Hibari le gustaba eso de "morderle hasta la muerte" cada mañana.

Tsuna dejó escapar su tercer suspiro del día. Por algún motivo, cuando estaba en el mundo virtual sus sentidos y habilidades se agudizaban- velocidad sorprendente, reflejos excepcionales, vista de lince- Pero ninguna de éstas parecía seguirle al mundo real. No tenía ningún sentido, ninguno en absoluto.

Se acercó a las puertas de la clase y las abrió, dolorido y derrotado, preparándose para los insultos que le llegarían en un instante, sin reparar en que otra persona se encontraba al otro lado de la puerta, observándole.

3…

2…

1…

-Oye Dame-Tsuna, ¿has sido mordido por Hibari otra vez?

-Llegas tarde, Dame-Tsuna.

-Deberías irte de la escuela si siempre llegas tan tarde, nadie te echaría de menos. Sé que yo no lo haría.

Y más por el estilo.

-¡Sawada, ve a tu asiento y siéntate! –ladró el profesor, haciendo que el castaño se estremeciese por el tono de su voz.

Despacio, avanzó hasta el asiento justo al lado de la ventana, exactamente donde le gustaba. Aunque eso suponía que tuviera que esquivar piernas y bolitas de papel de camino puesto que estaba al extremo opuesto de la clase.

Oh cómo deseaba que el día llegase a su fin.

-Bien clase, ahora que todo el mundo está en su sitio, querría presentaros a un nuevo estudiante de intercambio. Gokudera-san, ¿quieres contarnos algo sobre ti?

La puerta se abrió una vez más y por ella apareció un adolescente de pelo plateado con penetrantes ojos color esmeralda. Tenía una mueca de enfado que parecía estar cincelada en su cara y las manos metidas en los bolsillos. En pocas palabras, parecía un delincuente.

Se oyeron unos cuantos "¡kyaas!" procedentes de varios puntos de la clase. Sin duda habría un club de fans para el día siguiente.

Algo le dijo a Tsuna que este personaje no era una amenaza pero decidió ignorar ese presentimiento y considerar al nuevo estudiante como "terrorífico".

-Tch. Soy Gokudera Hayato, de Italia."

-¿Algo más, Gokudera?

Pero parecía que ya no estaba escuchando. En su lugar, sus ojos se pasaron por toda la clase, como si estuviese analizando las habilidades de cada estudiante. Cuando hubo acabado, caminó sin interés hacia un sitio vacío que (correctamente) adivinó sería el suyo. Conforme arrastraba la silla por el suelo arrancó un chirrido agudo del suelo, causando varias quejas. Pero de nuevo, no hizo amago de disculparse mientras se recostaba en el respaldo, apoyaba los pies en la mesa y cerraba los ojos.

¿Podía el día ir peor?


De nuevo en la residencia de los Sawada, Tsuna tiró su mochila al suelo de la habitación. Salió corriendo a por algo de picar a la cocina y lo fue mordisqueando mientras volvía a su cuarto. Una vez allí, se tumbó en la cama y colocando un aparatito en su brazo cerró los ojos, esperando al sueño.

Antes de que se diese cuenta, se encontraba en un espacio negro con una única pantalla frente a él. En ella se podía leer: Acceder.

Golpeteó la pantalla y salió una nueva ventana con el texto: Usuario y Contraseña.

Suavemente, con practicada facilidad tecleó la palabra Oozora y el número 27 como usuario y contraseña.

Algo más tarde, fue transportado a un ciudad de aspecto amigable llamada Città degli Inizi al igual que el resto de ciudades iniciales de los diferentes mundos. Ahora mismo estaba en un mundo llamado Percorso di Luce, el 17º mundo y también el lugar desde donde se había desconectado la noche anterior. En ese momento, era por la mañana. El tiempo tendía a variar de mundo a mundo, al igual que otros aspectos.

Recordando sus objetivos de la noche anterior, se dirigió sin dilación a la tienda de Bonifacio. Estudio cuidadosamente sus alrededores, recordando la advertencia de Bonifacio antes de mezclarse una vez más entre la multitud. Al poco se encontró delante de una tienda destartalada y se adentró en ella, subconscientemente tirando de la capucha para ocultar mejor su rostro.

Fue recibido por un cuarto vacío, sin el menor signo de vida. Pero sabía por experiencia que Bonifacio se encontraba en la trastienda, probablemente dándole los últimos arreglos a su arma.

Tsuna esperó junto al mostrador donde habían hablado la última vez, ojeando curioso hacia la esquina para ver si Bonifacio aparecía. Realmente quería ver sus nuevos guantes–le habían costado sangre, sudor y lágrimas.


Flashback

Mundo 14- Invertire

Tsuna trepó como una ardilla por el árbol, saltando de rama en rama, el árbol balanceándose en el proceso. Una vez hubo alcanzado lo más alto, saltó aterrizando en un pájaro reminiscente a un halcón haciendo que éste virase bruscamente ante la inesperada carga.

Tratando de no hacerle demasiado daño, Tsuna retorció con delicadeza sus alas para hacerle volar hacia la derecha y así poder seguirle la pista a un gran Drago macho. Esta era la décima vez que hacía algo tan absurdo pero bien merecía el tiempo y el esfuerzo. Deseó que el pájaro fuese más rápido y por alguna razón le obedeció. Poco a poco acortaron distancias con el Drago hasta que se acercaron lo suficiente como para que Tsuna pudiese saltar a su lomo.

El halcón graznó indignado mientras él se lanzaba hacia el Drago. Desenfundando una de sus espadas, siguió los pasos específicos que necesitaba para conseguir el objeto raro que quería.

En lugar de ensartar al Drago como haría un jugador normal, Tsuna usó su arma para grabar una gran X en el lomo. Entonces cogió uno de los objetos de su inventario. Era una botellita de un líquido negro sucio llamado Sangue del Serpente. Quitó el tapón y procedió a derramar el contenido sobre la herida hasta que no le quedó nada.

El Drago gritó de dolor y se lanzó en picado hacia el suelo, trazando una espiral. El objeto que Tsuna había utilizado en la bestia no iba a matarla pero había cumplido su propósito. Las heridas en el lomo del Drago se curaron rápidamente y crecieron nuevas escamas de color azul aguamarina. Tan pronto como terminaron de formarse, Tsuna tomó las escamas recién regeneradas y las guardó en su bolsa. Con celeridad saltó de su montura y rodó por el suelo usando el momento del salto para ponerse de pie.

Detrás de él, oyó como el monstruo se estrellaba y esperó que no fuese demasiado doloroso–no le gustaba cazar– pero por lo menos no estaba muerto.

Ahora, su próxima parada era la Foresta di Vermi o el Bosque de los Gusanos para encontrar la seda de un gusano de seda. Encontrar a uno era complicado. Solían quedarse en las partes más altas de los árboles. Pero lo que realmente necesitaba era la seda de su capullo. Estos sólo se encontraban en un lugar del bosque, y aun si tenías suerte, existían sólo un 25% de posibilidades de dar con ellos. Pero, tras haber hecho esta misión unas cuantas veces, conocía el camino de memoria. Y por casualidades del destino, el bosque en el que apareció era aquel que estaba buscando así que se ahorró el tener que andar hasta allí.

El bosque era oscuro. Los árboles se alzaban hacia el cielo y tapaban cualquier resplandor que se atreviese a brillar. Era muy arriesgado adentrarse allí solo. Había un gran número de monstruos esperando para emboscarte en cualquier momento y para colmo, la oscuridad era casi completa, haciendo casi imposible el ver más allá de unos pocos pasos. Pero tras haber hecho esto millones de veces, Tsuna se movió entre la vegetación con facilidad, después de todo, la conocía como la palma de su mano.

Se detuvo en un pequeño claro. Aunque el sol todavía era invisible, se podía ver un mar de capullos plateados brillantes colgados de las ramas. Debía de haber cientos adornando las hojas, cada uno reflejando la luz de sus compañeros. Era una vista hermosa, Tsuna debía admitirlo, pero no estaba aquí para admirarla.

Avanzó hasta el más cercano y usó uno de sus puñales escondidos para separar un fino hilo. Cogió la punta y poco a poco desenredó el hilo del resto del capullo hasta que se encontró con dos buenos puñados de fina seda del objeto raro, Seta Liscia.

Guardando el hilo, Tsuna se dirigió a la ciudad más próxima para conseguir sus nuevos guantes personalizados. Y esta vez, haría que Bonifacio aumentase su durabilidad, para hacerlos indestructibles y que cuando entrase en la siguiente batalla, no le fallasen.

Fin del Flashback


-Ah, ¿ya estás aquí? Pensaba que llegarías algo más tarde puesto que tienes clase en la vida real.

Tsuna dejó escapar un pequeño "um", al ser sacado de sus ensoñaciones de forma inesperada a la realidad frente a él (no la del mundo real, sino la realidad virtual)- Sí, me enganché al juego tan rápido como pude. ¿Has terminado con los guantes?

Bonifacio bufó- Pero por supuesto que sí, lo cierto es que los acabo de terminar, pensé que no lo preguntarías nunca. Me di cuenta de que estabas en babia hace un rato, ¿estás bien?

-Estoy bien, es sólo que tengo muchas cosas en la cabeza.

Bonifacio depositó los guantes naranjas sobre el mostrador. Todavía tenían el cristal azul en el centro que procedía de las Escamas de Drago y en lugar de un "X" plateada, era dorada. El guante que estaba hecho con la seda de Seta Liscia se había vuelto naranja atardecer con un naranja más claro creando un diseño de llamas en sus bordes.

-Vale, los he hecho de forma que tengan mucha durabilidad, debería ser mayor que la de los que tenías antes. También tienen la habilidad de soportar el calor justo como querías, incluso la llama más potente no podrá destruirlos.

-Genial, muchas gracias Bonifacio.

-Desde luego, Tsunayoshi, hasta la próxima.

El castaño abandonó la tienda y se dirigió a la zona central de la ciudad para encontrar alguna misión con la que matar el tiempo. Con cuidado se puso los guantes, flexionando los dedos de una mano para acostumbrarse a ellos. Por alguna razón los guantes eran cálidos al tacto. No un calor abrasador, sólo un calorcito reconfortante.

Tsuna paseó por las adoquinadas calles de la ciudad, disfrutando de la ligera brisa que hacía ondear a su capa. Como siempre, la ciudad estaba muy animada. Cotilleos, parloteos, risas, cuánto se te pudiese ocurrir.

Con nada urgente que hacer por el momento, Tsuna escuchó las conversaciones que se producían aquí y allí. Ninguna de ellas le resultó especialmente interesante. Excepto una.

-¿Lo has oído?

-¿El qué?

-Ya sabes, ¿ese rumor circulando por ahí sobre un jugador que reta a cualquiera que le parezca fuerte a un duelo? No sólo eso, pero también ha derrotado a todos y cada uno de ellos, sin importar el talento que tuviesen.

-¿En serio? Qué raro. Espero que no nos crucemos con ese tío, quiero decir, después de batirse con tantos jugadores fuertes él también tiene que ser bastante poderoso, ¿no?

-Sí, quizá deberíamos largarnos a la siguiente ciudad cuanto antes.

-Estoy de acuerdo.

Tsuna mantuvo los oídos abiertos durante toda la conversación. Realmente le había llamado la atención. Personalmente, no le importaba si el jugador le retaba a él–le vendría bien la experiencia y hacía bastante que no se había enfrentado a un oponente de verdad. Pero tenía sus propios motivos para ello–no le gustaba ver a gente herida postrada a sus pies. Tembló sólo de pensarlo. Pero de todas formas, era un buen momento para probar sus nuevos guantes.

-Oye tú, ¡te reto a un duelo!

Hablando del rey de Roma.

El castaño se dio la vuelta y se encontró cara a cara contra un chico de pelo blanco con ojos de un fiero verde bosque. Por alguna razón le resultaba familiar, pero no era capaz de saber por qué. Quizá lo recordaría más tarde.

-¡Oi, estoy hablando contigo, mocoso! –El otro gruñó con el ceño fruncido.

No estando realmente acostumbrado a este tipo de tratamiento en el juego, Tsuna tuvo que tragarse el "hiiee" que amenazaba con escapar de sus labios. Pero se forzó a permanecer impasible y declaró: "Acepto."


N/A.:

Kaa-san- una forma de decir madre o mamá

Tou-san- una forma de decir padre o papá

Città di Inizi- Ciudad del Inicio (Town of Beginnings)

Percorso di Luce- Camino de la Luz (Path of Light), el nombre del 17º mundo paralelo

Invertire- Invertir (Reverse), el nombre del 14º mundo paralelo

Drago- Dragón (Dragon)

Sangue del Serpente- Sangre de Serpiente (Blood of the Serpent)

Foresta di Vermi- Bosque de los Gusanos (Forest of Worms)

Seta Liscia- Seda Fina (Smooth Silk)

Lo siento si os he liado con tanto italiano.

En lo que respecta a los nuevos guantes de Tsuna, sólo imaginad cómo eran antes de la mejora que hizo Talbot durante la Saga de la Herencia pero en lugar de negros, son naranjas. Tampoco tienen las palabras Vongola Famiglia atravesándoles porque en esta historia no hay mafia.

Si escucháis a las canciones de personajes de Katekyo Hitman Reborn, lo cierto es que dicen "Oozora" para cielo en lugar de "Sora". Si queréis o todavía no habéis escuchado las canciones, escuchad la canción hecha por Tsuna llamada Mamoru beki Mono.

Vale, sé que parte de esta historia no concuerda exactamente con lo que tenía en el prólogo (como la creación de los guantes) pero no sabía cómo conectarlo correctamente así que eso…

Sólo para aclarar posibles confusiones futuras, Tsuna sí que mata a monstruos pero le cuesta hacerlo. También lucha contra otros jugadores pero es algo raro. No mata a otros jugadores, lo considera algo tabú incluso si no mueren en la vida real.

Daré más aclaraciones sobre los jugadores clasificados y sus tipos de llama más adelante.

Me he fijado en que un gran número de personas han mencionado Sword Art Online en sus comentarios así que diré lo siguiente: esta historia fue inspirada por SAO pero no seguirá la misma trama. (Si no habéis visto el anime, realmente os estáis perdiendo algo, así que recomiendo que vayáis a verlo).

Sé que esto suele ir antes de que empiece la historia pero personalmente no me gusta que esté ahí, soy más del tipo de "¡empieza con la historia de una vez!" así que lo pongo al final. En fin, tengo que agradecer a todos los que comentaron, me hicieron verdaderamente feliz- ¡tan feliz que sentí el impulso de contárselo a toda mi familia! Ni siquiera os hacéis una idea de cuantas veces he leído cada una. ¡Así que, gracias a SkyFlameLitMoon23, RagingTempestaCx, GattoV, SkyGem, mangopudding, MirageIceDragonSlayer, Vikky Plushie, Final Syai Lunar Generation, Esperanz, Dreamless-Sleep777, FireRaven99, ArcobalenoCanvas y Aira-Chama! ¡Y gracias a todos los que pusieron esta historia en follows o favoritos!

¡Y por último, felicitar a SkyFlameLitMoon23 por darme ideas absolutamente fantásticas para esta historia!


N/T.: Bueno y gracias también a Ankoku No Ojou-sama, Himeno Sakura Hamasaki, pinkus-pyon y KaiD23 por comentar en la traducción del prólogo, y a todos los que añadieron la versión española a follows o favoritos. :)