Soy una escritora desaparecida, lo sé y pido perdón por esto. ¡MILES DE DISCULPAS! Es mi penúltimo año en la Universidad y las cosas se están volviendo demasiado difíciles ¬3¬ , muchas cosas que leer, que reportear, que escribir, y millones de examenes.

Mi fin anterior, "Mi elección de vida "estaba llegando a su fin, pero quería subir esta historia que la tenía guardada... creo que será algo larga, me divierto mucho escribiendola. Quiero agradecer el apoyo de los seguidores de mi historia anterior y espero que esta le guste un poco más. Cualquier review sería increible :')

Stephenie Meyer es la dueña de los personajes :)


Unexpected

Capitulo Uno: Aveces... las cosas cambian

Frotaba y frotaba mis manos contra la calefacción de mi oscura habitación. Eran las once de la noche y yo seguía en mi escritorio con cuadernos y libros abiertos estudiando para todos los exámenes de mañana. Ya no le veía mucho sentido a la costumbre… levantarse, comer, lluvia, estudio, lluvia, deberes, limpieza, lluvia, y así empezar de levante de mi silla para ir a buscar un chaleco o una frazada, algo que me quitara el frio para seguir estudiando. Tomé una gran sudadera blanca que encontré entre mis prendas y eché un vistazo por las escaleras. Un silencio total en mi hogar con la excepción de mi molesta lámpara que chirriaba en mi escritorio. Cerré la puerta en silencio y me acerque a mi ventana. Las gotas caían y caían, y sonaban estrepitosamente contra el techo creando un conocido, rutinario pero -aunque me costaba reconocer- cómodo ruido. Sentía el frió que emanaba por la ventana y mi respiración formaba rápidamente que ésta se empañe. Comencé a dibujar unos vagos garabatos por mi ventana mirando como los árboles, arbustos y flores se movían con violencia por el viento y el golpe de las gotas. Estaba cansada de la lluvia y rogaba cada noche con que el día comenzara con un gran y solitario sol, sin nubes, sin viento, sin nada, que solo se acompañe con su calor, sus rayos y mi felicidad. Mire las paredes y mi cuarto en general, esos escasos metros cuadrados que me han acompañado en mis buenos y malos momentos. Mi refugio, o mi guarida, como me gustaba decirle.
Y volví a ver mi escritorio. Pensé seriamente en cambiar la ampolleta para descubrir si ese era el maldito y molesto ruido chillón de mi lámpara o simplemente apagarla. Y entonces, miré mi cama. Mis parpados me pesaban y aún tenía frio, ya no quería estudiar más, solo quería dormir y no despertar. Pensar en que no existen las obligaciones, en que pueda leer y releer los clásicos que quiera y que no existan piedras que se interpongan en mi camino al caminar. Donde no tenga que soportar comentarios molestos o entrar en un salón en el que me sentía incomoda. A veces creía que realmente tenía problemas con la depresión pero luego siempre me convenzo que son tonterías de adolescencia o problemas con las hormonas. Aunque mis días de escuela no son las mejores, tengo una linda familia e incondicionales amigos, debía agradecer eso siempre.
Me iré a dormir… creo que ya no necesito más repaso. El tratado de Versalles no funcionó popularmente en Alemania, Coseno es cateto opuesto dividido por la hipotenusa y los eritrocitos llevan el oxigeno en el cuerpo. Con eso debe de ser suficiente. Apague mi lámpara y cerré mis libros y cuadernos. Caminé en la oscuridad hasta mi cama y solo me quité mis jeens, no quería perder tiempo poniéndome un pijama. Me introduje en mis sabanas y abracé mi almohada, esperando quedar dormida de una vez, disfrutando del silencio de mi casa y el caer de la lluvia, que no me iba a dejar en paz.


Detesto los despertadores, detesto las mañanas, detesto la escuela y sobretodo que aún escuche la lluvia contra el tejado. Me levante de mala gana y corrí hacia el baño, abriendo inmediatamente el agua caliente de la ducha. Mis músculos se relajaban y yo solo pensaba en mi rutina de hoy. Levantarse, comer, lluvia, estudio… Salí del baño y corrí nuevamente hacia mi habitación donde terminé de vestirme y arreglé rápidamente mis cuadernos. Ya era tarde y no podría sentarme a desayunar con mi padre. Baje las escaleras con torpeza, entré a la cocina y tome un vaso de jugo de naranja. Lo dejé en el fregadero para limpiarlo más tarde, tomé una manzana y la guarde en mi mochila. En menos de diez segundos y con dos tropiezos ya caminaba por las calles de mi vecindario en dirección a la escuela. Las gotas desafiaban a mi paraguas y golpeaban con más fuerza. Muchos automóviles –la mayoría viejos y no muy costosos- pasaban con velocidad junto a mí, mojándome cada vez más. Ya estaba cansada de todo esto, quería tirar mi mochila a un gran charco de agua, saltar sobre él y maldecir una y otra vez, pero si lo hago, resbalaría. Resople y solo… seguí caminando. Agradecí que mi casa estuviera ubicada algo cerca de la escuela y a Chris Martin que resonaba en mis audífonos distrayéndome del ruido del exterior.

Ya en el estacionamiento pude divisar todos los prototipos escolares que existían. Los futbolistas –que parecía que no tenían mucha ropa en sus armarios al traer cada santo día sus chaquetas rojas de entrenamiento- coqueteaban con las porristas, y algunos ya se besuqueaban en los asientos traseros de sus autos, simples chicas sueltas. Los hippies resaltaban con sus llamativos colores, al contraste con los góticos -o no sé cómo se hacen llamar- con sus largos y negros trajes, llenos de metal en sus caras y tatuajes en sus brazos. Escalofriante. Los chicos estudiosos con sus grandes lentes siempre tan unidos y protectores entre ellos, sabiendo que eran el blanco fácil para los futbolistas. Después estaba la gente como yo, invisible y no conocida por nadie -o casi nadie- y que a nadie le importaba. Y me encantaba que fuera así.
Divisé una gran camioneta, vieja y roja, llegando al estacionamiento. Decidí esperar a la persona que lo manejaba, acercándome al puesto donde sabía que se estacionaría. Apagó el motor y salió lentamente por la puerta con un chirrido al abrirla y yo me reí, ¿Cuántos años tendrá esa chatarrita?

-Hey Bells –me sonrió mostrando su gigantesca y blanca dentadura

Le di una pequeña sonrisa en mis labios y lo saludé con la mano, y sus grandes y musculosos brazos se envolvieron para darme un cálido abrazo. Él era así, de esos amigos demostrativos que abrasan y te apoyan en cualquier decisión, como un hermano. Yo nunca tuve más familia que mis padres –más separados que unidos-, ni siquiera primos ni nada, por lo que a Jake lo consideraba como mi gran y único hermano.

-¿Lista para una mañana de exámenes?

-No me lo recuerdes…

Rodee los ojos y se rió. Caminamos con prisa hasta entrar en los pasillos de la escuela. La primera clase la compartía con Jake, donde teníamos nuestro primer examen y como todo juega a mi favor, matemáticas era la primera. Horrible.
Algo no era normal o típico cuando veía a los demás chicos por los casilleros, todos hablaban expectantes, susurraban entre ellos y vi muchas sonrisas de chicas, por lo que si mis deducciones eran buenas, estarían planeando una fiesta, algún profesor de enfermó o Jeremy –el futbolista más codiciado de la escuela- dejó a Kate y ahora está soltero. Rumores de pasillo. Pero no me importó. Si fuera así, no iría a esa fiesta –por supuesto, no me invitarían- por que las odio, un profesor suplente tomara el examen y siempre creí que la nariz de Jeremy era demasiado grande para las proporciones de su cabeza.
Nos sentamos en nuestros habituales puestos y dejé caer mi cabeza contra la mesa, viendo a Jacob como leía una y otra vez sus apuntes con rapidez. No pude evitar reírme, el era tan malo con los números como yo. Me sonrió pero siguió pasando pagina por pagina frente a sus oscuros ojos formulas y más formulas. Sentí la odiada campana sonar y el ruido de sillas chirriar contra el piso, murmullos y más murmullos y levante mi cabeza de la mesa. Mire como el profesor comenzaba a entregar hojas y hojas con números y yo respire para concentrarme. Tenía excelentes notas hasta el momento y me consideraban una buena alumna, pero eso no significaba que las materias no me costaban y perdía mi preciado tiempo estudiando hasta bien tarde… tenía que confiar en mis conocimientos. Jugué con el lápiz mientras escuchaba unos "¡Es tan guapo!" o "De alguna forma le pediré que salga conmigo" y me sentí demasiado orgullosa al saber que había dado en el blanco, estaba cada vez más segura que Jeremy era ahora un hombre soltero. Watson debería escribir de mis deducciones y no las de ese señor Holmes. Mi profesor dejó mi examen en mi mesa y en la de Jake. Siguió repartiendo a los chicos que estaban detrás de nosotros y le sonreí a mi amigo en forma de "Buena suerte" y él solo me guiño el ojo. Muy bien… tomé aire y comencé a responder. No estaba muy compleja… pero tenía que tener cuidado en los signos, en las sumas y restas que podrían jugarme una mala pasada.

Habían pasado ya cuarenta minutos y ya había terminado mi examen. Miré hacia mis al rededores, viendo caras vencedoras, concentradas, algunos mordían el lápiz como forma de indecisión y estoy casi segura que Hilary estaba llorando frente al papel. El pie de Jacob subía de arriba hacia abajo con rapidez y marcaba con fuerza al escribir, haciendo el ruido del grafito contra la mesa algo desesperante. Mire nuevamente mi papel y comencé a revisar y comprobar nuevamente mis respuestas, sentí que ya los grandes cerebros de la clase dejaban su examen y salian victoriosos. Para ellos, era como una gran patada en el estomago a los futbolistas o chicos populares, su dulce venganza, era como "¡Púdrete en la ignorancia y en un sin futuro, imbécil!".
Pasaron quince minutos más y ya estaba lista para salir del salón. Tomé mi mochila y con cuidado pasé por el estrecho pasillo que me distanciaba de la pila de hojas y el escritorio de mi profesor. Dejé mi examen, el señor Barkley me dio una despreocupada sonrisa y salí de la sala. El pasillo estaba helado y vacío. Me alejé un poco de la puerta y me senté contra los casilleros, dejé mi mochila al lado y saque entre mis cuadernos mi reproductor de música.
La batería comenzaba sutilmente dejándole espacio para la tranquila y dulce melodía de guitarra.

In my place, in my place, were lines that I couldn't change, I was lost… oh yeah.

Me dejé llevar por la letra y cerré los ojos disfrutando de mi música. Estos eran mis momentos en los cuales analizaba duramente la vida y entraba en pequeñas ilusiones o sueños de mi inconsciente. Solo tenía diez y seis años pero mi madre creía que ya estaría cumpliendo los cuarenta. Era cierto… era muy dura o critica con muchos aspectos y mucha gente confundía mi timidez con seriedad. A veces pienso si la vida tenía algo más para mí además de lluvia y escuela. Quería algo más en mi vida, algo que llenara el vacio que inevitablemente estaba en mí y simplemente no sabía qué demonios era, donde buscarlo y cuanto esperaré.

Yeah, how long must you wait for it?
Yeah, how long must you pay for it?
Yeah, how long must you wait for it?

El sonido de la campana fue más fuerte que mi canción. Apagué el reproductor y lo volví a guardar en mi mochila. Me pare del suelo antes de que la gente tropezara conmigo y esperé a Jacob impaciente en la puerta del salón.

-¿Cómo te fue? –le pregunté en cuanto salió

-Bien… Pero el último ejercicio, ¿El de la escalera, recuerdas? Oh Dios, ¡Fue horrible! Me salieron tres respuestas diferentes, ¿Es eso posible?

Me reí por la rapidez en que dijo todo esto. Caminamos por los pasillos de tonos azules hasta que vimos a nuestra pequeña duendecita y nuestra última integrante de nuestro círculo de amigos. Éramos solo tres, pero nos queríamos demasiado y hacíamos todo juntos, como los "tres mosqueteros". Salió desde su salón y camino donde estábamos con su sonrisa tan característica.

-¿Han escuchado los nuevos rumores?

-¿Rumores?, ¿Paso algo? –preguntó Jake

-¡Creo!, Creo que se de que se trata –dije orgullosa, poniendo mis manos en mi cintura

Los chicos se rieron por mi pose mientras los pasillos se llenaban de un mar de gente circulando violentamente y dando leves empujoncitos para poder pasar. Nos movimos y salimos a un lugar más abierto y amplio.

-Si mis deducciones son correctas… –continué- Jeremy dejo a Kate, o ella lo dejo a él, o no tengo idea, solo sé que él está soltero. No soy chismosa, solo deducía como un detective profesional –les sonreí

Ambos rieron muy fuerte y me contagiaron. Tal vez exageré en mi representación

-Muy bien, Bells –dijo irónicamente Jake, mordiéndose el labio para no seguir riendo. Lo mire confusa

-Es una teoría muy buena Jake, podría apostarte lo que quieras

-¿Enserio? –Dijo divertido y rápido- ¡Mi tarea de biología por dos semanas!

Estuve a punto de decir "trato hecho" cuando Alice me apunto con su pequeño dedo detrás de mi espalda. Me giré lentamente, sintiendo como todas mis esperanzas salían de mi cuerpo y lo remplazaba con vergüenza. Y entonces vi la escena más asquerosa del mundo. ¡Oh por dios, era un lugar público, quizás de quien sean esos casilleros! Jeremy besaba con furia a Kate y sus lenguas eran claramente visibles, tomaba su cintura con fuerza y estoy casi segura que- si se lo propusiera- su gran nariz podría dañar su ojo. Me di vuelta rápidamente con cara de asco y entendí sus frenéticas risas de antes.

-Diablos… entonces no sé lo que pasa

-Francamente yo tampoco lo sé, pero mucha gente se está volviendo loca –dijo Alice

-¡Mujeres! Siempre tan chismosas. Creo que mucha gente me debe considerar gay por juntarme mucho con ustedes –dijo Jacob en forma de despedida, con una gran sonrisa

Se fue caminando hasta su siguiente clase y nosotras simplemente reímos. Me fui caminando por los pasillos con Alice, hablando de diversos temas, mientras seguía la gente corriendo y empujando por los pasillos. Entramos a un salón vació donde nos tocaba nuestra siguiente clase y por supuesto, nuestro siguiente examen. Me senté, relajada ahora, lejos del bullicio y estampidas de gente desesperada, y Alice con su flexibilidad y delicadeza se sentó sobre la mesa con las piernas cruzadas.

-¿Cuándo tenemos el examen de español?

-El viernes, ¿Por?

-Me está costando mucho entender a esos viejos escritores y creo que necesito un poquito de ayuda –me dijo, mirándome con persuasión y dulzura en sus ojos

-Primero que nada… respeta los grandes clásicos universales, Alice. ¡Respeto a tus mayores!

-Son palabras que no entiendo y ya se me está acabando el tiempo Bells, por favor… ven a casa ayudarme unos de estos días, ¿Cuándo puedes?

-Ehm… hoy es martes –dije, visualizando un calendario de obligaciones en mi mente- Creo que… es un poco tarde, pero creo que puedo el jueves, ¿está bien para ti?

-¡Sí! Por supuesto que sí. Estudiare como pueda todos estos días… iremos a mi casa después de clases, ¿te parece?

-Me parece –le dije, regalándole una gran sonrisa

El timbre sonó y yo me preparé para el siguiente examen. ¿Cómo era que dije? Eritrocitos llevaban el oxigeno a la sangre y los glóbulos blancos actúan con el sistema inmune. ¡Ya quería terminar con estos bobos exámenes!


Ya eran la una de la tarde y terminé con mis tres queridos exámenes. Acabo de terminar mi examen de historia y mi cabeza está ardiendo de tanto pensar. ¡El señor Williams era tan cruel haciendo esos exámenes tan largos y difíciles! No se apiada con pobres chicos de segundo año cansados de tantos exámenes en un solo día, era injusto. Guardé mis libros en mi mochila y el salón estaba casi vacío. No compartir clases con Alice o Jacob era muy aburrido y sobretodo en historia. Deje mi libro de matemática y biología para dejarlos luego en mi casillero y apuré mi paso al ser la única alumna en esta solitaria sala. Corrí por el umbral de la puerta y no tengo idea de cómo o cuando exactamente, choque con una gran y dura muralla, desatando que todos mis libros se me cayeron de mis brazos. Me tomé la frente y luego el cabello, aún con dolor por el impacto y solo miré el suelo. Mis libros abiertos y en el piso, y un par de zapatillas blancas.

-¡Oh, discúlpame! Estaba con prisa y no me di cuenta

Una aterciopelada y masculina voz me hizo estremecer desde mi espalda hacia mis pies. No deje de ver mis libros en el piso, ¡Alguien los iba a pisar!
Se agacho en un ágil movimiento y solo vi su cabello cobrizo y sus manos recogiendo y apilando mis libros. Su cabello alborotado y rebelde, tan suave… tan, llamativo. Se levantó rápidamente y me entregó mis libros, y fue en ese entonces cuando lo vi.
Sus hermosos ojos me miraban con una sonrisa radiante. Era el hombre más hermoso que había visto en la vida… sus ojos, de color esmeralda, me miraban atento a cada uno de mis movimientos. Sus cejas marcadas, su nariz perfecta y simétrica y unos labios suaves que formaban una exquisita sonrisa de disculpa. Sus facciones varoniles y marcadas, y los marcados músculos que sostenían mis libros. El es perfecto, el es precioso, el es sexy, el es… espera, ¿Quién es él?

-¿Estás bien? –me pregunto dulcemente, haciéndome gestos con las manos. Yo solo asentí, embobada. Tomé mis libros con vergüenza y sentí calor en mis mejillas- Discúlpame por el choqué, de verdad, perdón, es que tengo que dejar estos papeles y… ¿Por casualidad, sabes dónde está la administración?

Me mordí el labio y mire cada detalle de su piel nuevamente. Oh diablos, responde Bella, responde, responde. Cerré los ojos con fuerza, tratando de concentrarme en la respuesta. Sentí su risa, una melodía hermosa… la melodía más perfecta que he escuchado en mi vida ¡Oh Dios mío! ¡Dios! Concéntrate, Bella ¿Qué preguntó? La administración, administración. ¡La administración, yo sé donde esta eso!... ¡La administración!

-Ehm… -mi voz sonó asquerosa. Carraspee con delicadeza- Si, ehm, sigues este pasillo y a tu izquierda, habrá una puerta con un cartel dorado

-¿Por este? –me indico con su dedo índice

-Sí, ese –dije, mirándolo nuevamente. No me había dado cuenta lo alto que era hasta ahora. Diablos, odio mi metro sesenta

-Muchas gracias –sus ojos realmente hipnotizan, ¿Quién diablos era él?- estoy algo apurado, pero… discúlpame, ¿sí? Fui muy bruto

Me sonrió por última vez y siguió su camino. Miraba sus papeles una y otra vez y dobló como yo le había indicado. Sentí miradas sobre mí, solo pocas. ¡Oh dios! ¿Quién era él? Seguí mi camino, tropezando en cada maldito paso recordando su hermosa cara. Iba entrando en la cafetería cuando lo entendí todo… solo porque Lauren y Jessica murmuraban "algo" despacio. "Oh Dios, si hubiese sabido que el chico nuevo llegaría hoy, me hubiera vestido mas seductoramente, ¿no crees?" dijo Jessica, "Hey, no es justo, ¡Lo reclamo! Tu no pudiste con Jeremy y me lo reclamaste… además, ¿Kate?, ¿Perdiste contra Kate? Disculpa mi amor, pero ese bombón me pertenece", argumento Lauren.
Me asqueé por la conversación y sentí lastima por aquél chico al tener que soportar los interminables coqueteos de blondas con raíces negras. Entré a la cafetería y vi a Alice dándome señas para indicar nuestra mesa. Fui lo más rápido posible hacia la mesa y azoté mi mochila contra la mesa, sacando mi fiel manzana y dándole un feroz mordisco.

-¡Ya se los rumores! Un nue-

-Si ya lo sé… un nuevo chico llegó a Forks –dije, mordiéndome el labio para evitar una fugaz sonrisa en mis labios- Creo que lo acabo de conocer…


¡Oh Gosh! Los nervios después de subir un capitulo a un fic vuelve a surgir en mi cuerpo :') Espero realmente que le haya gustado! Espero poder subir un nuevo cap muy pronto :*

Marii.-