Saludos lectores!
Aquí esta, al fin, la continuación siento haberlos hecho esperar tanto, espero sea de su agrado (:
Unas aclaraciones, estoy tratando de seguir la historia original, pero los personajes no saldrán en el orden cronológico verdadero, o sus edades y esas cosas.
Disclaimer: los personajes de Avatar: La Leyenda de Aang pertenecen a Mike Dante y Bryan Konietzko. Hacía el fin de Mundo le pertenece a José Ignacio Valenzuela.
Por ti, hasta el fin del mundo.
Primera parte.
Perdida
Katara admiraba el barco que la esperaba. Era sencillo, de madera, y pequeño. Según lo que habían informado tendría que compartir camarote con alguien más, en ese momento no le importaba, cuando subió al barco se sintió un poco más cerca de Suki.
Katara entro al camarote, en el interior no había nada más que una claraboya, unas literas de madera con una mesita de noche y una puerta que daba al baño. Se preguntó quién dormiría con ella esa noche.
El viaje para llegar al puerto de la Aldea de Chin duraba 24 horas, ya llevaba mucho tiempo viajando, lo único seguro era que necesitaba un baño caliente y dormir unas horas. Sin más Katara se acerco a las literas, acomodo su mochila arriba de la cama (para prever futuros malentendidos con su compañero/a) y se recostó en la oscuridad dejándose llevar por el vaivén de las olas, sintiéndose cerca a su elemento.
Un sonido similar al de un suspiro hizo que se incorporara alerta, del otro lado de la puerta del baño había alguien, su compañero ya estaba a bordo. La joven Maestra Agua se reprendió por no darse cuenta de eso antes, busco algún bolso con la mirada, una mochila, nada.
Esta vez escuchó un tosido, un sonido más fuerte.
Fue en ese momento que a Katara le importo compartir camarote con alguien, preparo su cantimplora* para un ataque rápido en caso de cualquier cosa, la puerta se abrió dejando ver una silueta en el umbral, no pudo ver bien el rostro de su extraño compañero debido a la oscuridad, un escalofrío le recorrió la espalda cuando sus ojos se encontraron con el extraño brillo en los de su compañero.
Katara comenzó a examinar al extraño, era un hombre, robusto, no muy alto, por su color de piel supo que no era de ninguna de las Tribus Agua, su cuerpo se curvaba como si un gran peso estuviera en sus hombros.
El misterioso hombre, comenzó a caminar hacia las literas, apoyándose en la pared, Katara siguió inmóvil, aun así, sus buenos modales y el silencio incomodo formado la obligó a decir algo, cualquier cosa.
-Buenas noches- saludó Katara.
El hombre subió a su parte de la cama con cierta dificultad, ya arriba se recostó y respondió a la Maestra Agua.
-Noches…-
Esa vaga respuesta no hizo que la confianza de Katara hacía el hombre creciera, así que prefirió no seguir la conversación. Se quitó los zapatos para estar más cómoda y se recostó de nuevo, poniendo más cerca su mochila con sus pertenencias.
-¿A dónde te diriges?- Pregunto de la nada el hombre, asustando un poco a Katara.
-A Nuevo Ozai- Respondió después de recuperarse de la impresión.
-Un lugar peligroso para que una joven de la Tribu del Agua viaje sola- Comentó el hombre moviéndose en la cama de arriba.
Katara se sintió agobiada por el hecho de que el misterioso hombre supiera que era de la Tribu del Agua sin siquiera haberla visto y que ella, ni siquiera conocía la cara de su compañero.
-Voy a buscar a una amiga mía- Katara respondió, escondiendo lo mejor que pudo el temor que comenzaba a surgir y poniendo su cantimplora* cerca.
El hombre simplemente chasqueo la lengua y todo quedo en silencio, solo el sonar del viento y las olas.
-No la encontrarás- Katara se sobresalto al escuchar está oración.
-¿Disculpe?-
-No encontrarás a tu amiga, así son las cosas, así fueron y así serán- dijo sencillamente el hombre.
Katara quedó petrificada con esta respuesta, ¿cómo sabía aquel hombre que Suki estaba perdida? Y ¿por qué insinuaba que ella no sería capaz de encontrarla? Katara por alguna razón sintió miedo, miedo de que ese hombre tuviera razón y no encontrara a la Guerrera, miedo de estar en ese barco en medio del océano con un extraño que sabía más que ella.
-¿Cuál es el nombre de tu amiga?- el extraño hombre interrumpió sus pensamientos.
Katara bacilo en contestar pero finalmente lo hizo. –Suki-.
-Vuelve a tu Tribu- fue lo último que escuchó del hombre.
Katara estaba enojada, estaba a punto de lanzarle un chorro de agua por hablar así de su amiga y de ella, cuando de repente un rugido sobresalto a los dos compañeros de camarote, vieron hacía la claraboya y casi gritan al ver lo que se encontraba afuera.
El mismo Dragón de pelaje rojo brilloso que había visto en el puerto se encontraba al lado del barco. El hombre en un segundo se paró de su cama y se dirigió a la puerta del camarote con una cara de terror total.
-Por favor dime que tu también lo ves- rogó Katara esperanzada de que su cordura no se estuviera perdiendo.
-Sí, lo veo, es el Coo- le contestó y sin más salió del camarote despavorido.
Katara se vio sola en una estrecha habitación sintiendo su sangre correr frenéticamente en sus venas y encendió una antorcha, miró de nuevo la ventana y no había nada. ¿De verdad ese Dragón había estado ahí? El hombre dijo haberlo visto también y por la forma en que salió se puede decir que era algo verdadero, ¿verdadero? Se preguntó Katara, ¿el Coo (cómo lo había llamado el hombre) era algo de verdad? Katara había escuchado ese nombre antes.
Sin esperar más Katara sacó uno de sus pergaminos y ahí lo encontró.
"La leyenda cuenta que el Coo es un temible Dragón con fauces que liberan el infierno mismo, rojo pelaje y ojos ámbar, cuando este es visto por una ventana alguien morirá muy pronto."
Habiendo cumplido las 24 horas de viaje el barco atracó en el muelle de la Aldea de Chin, Katara salió para contemplar como en el horizonte pequeñas casas comenzaban a vislumbrarse, dio un suspiro al recordar que tenía que encontrar un lugar donde dormir, pues, el barco desembarcaba hasta pasadas las 10 de la noche.
Su mente regresó al incidente de la noche pasada, desde entonces no había visto al viejo de nuevo, por supuesto esto fue algo que le agrado, pues no tuvo que dormir con un desconocido que parecía saber más que ella misma.
Katara paso la últimas horas del viaje tratando de encontrar a alguien que tuviera un halcón para mandar un mensaje a su abuela y asegurarle que todo iba muy bien, pero no tuvo suerte y volvió a su camarote para arreglar sus cosas.
En el momento en que sintió que el barco tocaba puerto cogió su mochila, se arreglo su parka y su cabello y salió corriendo para ser la primera en bajar.
Así fue, pero al momento de pisar tierra firme una cortina de lluvia cayó sobre, tan fuerte resultó ser que cubría la vista de la pequeña aldea, Katara corrió a refugiarse bajo un techo delgado de una casa. En ese momento, mojada, con las botas llenas de lodo, sola en un Reino lejano a su casa y sin nadie a quien acudir, Katara se sintió con ganas de llorar.
Seguía ahí parada viendo como la gente de la aldea continuaba tranquila todo sin inmutarse de su presencia, se comenzó a desesperar sabiendo que era tarde y no tenía donde quedarse.
Los sonidos de unos gritos a la distancia llamaron su atención y al voltear pudo apenas ver una pequeña carreta con un remolque atrás donde se leía: Biblioteca móvil de la Aldea Chin.
-¡Súbete!- Le gritó alguien desde ahí, no dudo más y corrió con mochila en mano hasta la parte del copiloto de la carreta.
-Aquí puedes esperar sin quedar empapada- mencionó el hombre quien se presentó como Roku.
Le platico que él era uno de los colonos de la Nación del Fuego, pero que, al ver las atrocidades que su pueblo hacía, decidió irse a una aldea tranquila en donde poder enseñar. Compró una pequeña carreta con la cual, con ayuda, logro llenar de libros e hizo la Biblioteca móvil de la Aldea Chin, se dedicaba a viajar kilómetros y kilómetros llevando libros a los pequeños pueblos y aldeas.
-Y, ¿A dónde quieres que te lleve?- Preguntó el amable hombre al terminar su relato.
Katara dudo, le dijo que tenía que llegar a Nuevo Ozai lo antes posible, pero que por el clima y el tiempo tendría que pasar la noche ahí.
Roku contesto casi inmediatamente.
-Bueno, mañana yo me dirijo a llevar unos libros para allá, si quieres puedo llevarte-.
-Me encantaría, le pagaría lo que fuera- Katara respondió al borde de lágrimas.
-No hace falta- comenzó Roku- podrías ayudarme con los libros nada más en el viaje.
Llegaron a mutuo acuerdo y Roku le menciono que su esposa y el rentaban cuartos a los viajeros y que tenían uno disponible, Katara no dudo un solo instante para aceptar la oferta.
La casa de Roku se encontraba en la ladera de una montaña así que tuvieron que subir mucho para llegar a ella, bajaron de la carreta y Roku metió los caballos-avestruz a su establo.
La puerta principal se abrió dejando ver a la dulce esposa del maestro Roku.
-Esta noche tenemos una huésped- Le dijo Roku a su esposa cuando salía del establo.
La mujer se presentó con el nombre de Ta Min, una amable señora que olía a comida recién hecha, la invito a pasar y le mostro su habitación. No era mucho una cama con suaves cobijas blancas y una pequeña mesita de noche, después de los lugares en donde Katara había dormido esto le pareció el paraíso. Ta Min entró y cerró las cortinas de la ventana.
-Gracias, no queremos una visita del Coo esta noche, ¿verdad?- Katara bromeo con su propio miedo.
La mirada y rostro de la dulce mujer cambiaron drásticamente a la mención del temible Dragón.
-Aquí no se habla de eso- Y salió de la habitación dejando a una Katara confundida.
Al día siguiente Katara y Roku se subieron a la carreta con un poco de pan y té hecho por Ta Min, dispuestos a ir hacia Nuevo Ozai, el maestro se despidió de su esposa y comenzaron el viaje.
Katara iba en la parte de atrás acomodando los libros que se salían de los estantes durante el viaje, y Roku aprovecho para comenzar una plática.
-¿Qué vas a hacer a un lugar como Nuevo Ozai?-
Después del incidente en el barco Katara bacilo en contarle la verdad, claro, este hombre se veía más honesto que su compañero de camarote pero prefirió desviar esa información.
-Estoy haciendo un estudio de los Maestros Fuego y sus costumbres- fue la respuesta de la Maestra Agua.
Roku permaneció callado.
-¿Has escuchado la leyenda del soldado de la Nación del Fuego que se enamoró de la Maestra Agua?- preguntó Katara.
-Por supuesto- contesto Roku peinándose la barba con una mano- no es una leyenda.
Esa no fue la respuesta que Katara esperaba.
-Quieres decir que, ¿es cierta? En verdad ¿una Maestra Agua maldijo ese pueblo?- preguntó con más curiosidad Katara.
-Claro que sí,- respondió Roku- y la Maestra Agua de la que hablas de llama Hama.
El resto del camino paso en silencio, casi al llegar Roku le pidió a Katara que fuera a la parte de atrás y buscara un libro llamado "Hama" del autor Sozin.
-Te lo regalo, de todos modos nadie quiere leerlo- y al momento en que Roku dijo esto llegaron a Nuevo Ozai.
Y, ¿qué tal?
Jojojo, creyeron que el personaje de cabello negro era Zuko?, no era Roku de joven xD me agrado la idea así que la puse.
Espero sigan disfrutando de este fic.
Gracias!
The Elizabeth Wolf
