Esta entrega va dedicada para todos ustedes chicos, espero que les guste amigos

Posdata: ya saben que la trama es mía y los personajes no así que...¡Para qué decirlo! :D


Helga POV

Habia demasiado polvo en la cajuela y me empezaron a llorar los ojos y a picarme la nariz. No pude contenerme más.

-Attttchiisssss-

Diablos

-¿Qué es esto Zachy?¿Llevas a alguien atrás?-

Ya no había escapatoria para mí, ni para Zach. Todo por culpa de un estornudo " Piensa Helga, piensa". Estaba en un maletero a oscuras y era bastante espacioso, incluso para ser un maletero, solo necesitaba iluminarlo un poco. "¡El celular!" pensé. Lo encendí y su tenue luz iluminó la estancia. ¡Claro! Todas las cajuelas tienen un seguro interno y esta de seguro no sería la excepción. Lo apreté para que no la pudieran abrir sin las llaves. Si Zach era tan listo como pensaba, habría dejado las llaves prendidas en el motor. Cuando entrara en el auto a buscarlas le enviaría un texto. Y claro que sabía cuando iba a entrar Zach, pues desde mi posición lo podía oír todo y sentir si alguien entraba.

Escuché pasos acercarse y me quedé inmóvil casi sin respirar. Si los chicos actuaban tan tontamente como siempre lo hacían, intentarían forzar la cerradura. Lo que sí me preocupaba es que alguno la lograra abrir. Cuando emecé a sentir pasos puse al teléfomo m suspensión y me quedé calladita casi sin respirar. Una fuerza abrumadora cayó en el la puerta y yo estaba muerta de miedo, de pronto oí que se alejaba.

-¡Está cerrada!- oí que decía uno de los simios de Michael.

Oí chocar dientes unos contra otros, mala señal de que alguien se estaba enojando. Entonces Michael exigió casi a gritos:

-¡Abre la puerta Zachy! No tienes nada que esconder ¿O sí?-

"Por favor que tenga las llaves en el auto. Actúa sensato Zach"

- Emm, humm, sí , pero las llaves están en el auto, déjame entrar por ellas.- Respondió Zach bastante relajado a pesar de la situación.

Y apenas subió oprimí el botón ENVIAR del texto que había escrito.

Zach POV

Llegué al auto casi respirando de alivio. Helga era bastante lista, a mí se me había olvidado por completo cerrar la cajuela. Cuando estuve dentro del auto sonó mi celular. "Arrank ya" No tuve que oírlo dos veces, aprovechando que los monos estaban distraídos, pise el acelerador asustándolos por un instante. Me disculpé al vuelo

-¡Lo siento Michael!- le grité- Mi papá me va a matar, se me pasó la hora de llegada ¡Nos vemos!.

Y ni siquiera le dejé responder, pero por el retrovisor pude notar que estaba furioso y dispuesto a emprender persecución. Yo aceleré y salí inmediatamente del autocinema. Di un montón de vueltas hasta llegar al parque, solo por si acaso nos estaban siguiendo, aunque era bastante improbable. Cuando me detuve miré el lugar con detenimiento por precaución y cuando por fin estuve seguro de que nadie veía, abrí la cajuela.

-¡Gloriosa tierra!- dijo Helga mientras salía disparada del maletero y proseguía a sobarse y estirar los músculos adoloridos. Se veía muy graciosa despabilándose

- Te dije que no era una buena idea viajar ahí.- le dije mientras sonreía.

-Si serás hipócrita,- me reclamó en tono de regaño- pero si no fuera por eso ya te hubieran hecho puré sabiondo.-

- Sí tienes razón Hel- y en eso no mentía.- Nos vemos el lunes en el colegio.-

Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla, me daba mucha vergüenza hacerlo con mis amigas cuando vivía en Nueva York, a pesar que todo el mundo se despedía así, pero ya era hora de cambiar eso y más si quería acercarme a Helga.

Ella se había quedado de parada ahí y sin moverse. La saqué de su sopor.

-Hel, si no vas ahora a casa de seguro va a volverse más peligroso el parque. Ya sabes, por la hora.-

-Si... yo... tienes razón. Adiós Zach.- Y atravesó el parque.

Yo arranqué el motor feliz, un poco esperanzado al imaginarme que Helga se había quedado de pie solo por un simple beso en la mejilla, aunque más vale no hacerme muchas esperanzas, solo por si acaso.

Arnold POV

Estaba muy mal. Definitivamente ahora sabía que estaba enamorado de Helga G Pataki. Y lejos de ser una experiencia agradable era algo de lo más torturador, jugar con dos personas está mal, pero ni siquiera sabía como decírselo a Lila. "Lila, me enamoré de Helga y por eso quiero cortar." No. Eso sonaba pésimo.

Entre pensamiento y pensamiento, llegué al parque. Pensé en mi arbol favorito y que él estaría gustoso de oír mis confidencias. A pesar de haberme quedado atrapado ahí durante un día con Eugene y Harold, ese árbol se había vuelto mi favorito con el tiempo. Cuando llegué de San Lorenzo me recibieron al pie de ese árbol. Me le declaré a Lila a la sombra de ese árbol. Me había encontrado inumerables veces con Helga sentada ahí arriba cuando éramos niños. Y por lo general ella siempre caía del improvisto en el momento exacto. Le había tomado mucho cariño.

Entonces me encaminé hacia allá. Al llegar palpé su rugosa corteza. Empecé a hablar solo, convencido de que el árbol me escuchaba.

-¿Sabes?- empecé- estoy metido en un lío. Y ni siquiera es con nadie en particular, es conmigo mismo. Me enamoré de una chica, pero no quiero herir los sentimientos de alguien más. Y es que ella ha sido tan dulce conmigo. No sé que voy a decir "Cielo, entiende, tenemos poco en común" ,eso está mal. "Sabes no creo que seamos el uno para el otro." Demasiado descarado "Necesitamos conocer a más gente" Una mentira, ya conozco a alguien más. -

-¡Qué puedo hacer! Además mi amor platónico ni siquiera me quiere ver en pintura, ella quiere a alguien más- Caí sentado con la espalda apoyada árbol. Y siendo inevitable me eché a llorar. Menos mal que no había nadie cerca.

-¿Arnold?- Una voz un poco asustada pero muy suave me puso en alerta.- ¿Estás bien?-

-No- Era verdad y reparé que la chica se estaba sentando a lado mío.

-¿Te importa si me quedo aquí?-

Quería estar solo, pero no podía ser maleducado con ella y obligarle a levantarse de nuevo

-No- le contesté, ella me dio unas palmaditas en la espalda en señal de consuelo.

Cuando al fin me calmé un poco, alcé la vista y lo primero en que reparé fue en su cabello rubio y en sus ojos azules. La chica se parecía a Helga, mejor dicho ¡Era ni más ni menos que Helga!

Mierda

-¿Qué haces tú aquí?- le espeté con una cara malhumorada mezclada con 25 por ciento de verguenza. Después de todo, la había insultado y ella aún me dirigía la palabra.

-Estabas llorando-

-Eso ya lo sé. Gracias- y no queriendo delatarme más, me limpié con la manga de la camisa la cara mojada.

- Oye Arnoldo, escúchame- Helga se había puesto de pie- Sea cual sea tu problema, no te da ningún derecho de tratarme así ¿entendido?-

-Perdón-

-Cuando una intenta ayudar le deseñan. Pero aclárame algo ¿por qué llorabas?-

-Porque...- y ahora qué le digo- Es que mm... Tuve un problema con...-

-¿Lila?-

-Emmm, sí con ella mismo- no se me ocurría algo mejor que añadir.

- Pues, si quieres reconquistar su corazón...- empezó

-Ya sé, debo darle celos con otra- No podía olvidar ni uno de los "infalibles" planes de Helga

-No era eso lo que iba a decir. Decía que tal vez deberías dedicarle una canción, un poema, darle una rosa, detalles pequeños. Dale todo lo que le pueda hacer feliz-

-¿Es que a tí te gustaría recibir esas cosas?-

-Ninguna mujer se resite a los detalles románticos Arnold. Deberías llevarla a cenar-

-Pero ¿a tí te gustarían esas cosas?- insistí.

- Adiós Arnold.-ignoró mi pregunta y se alejó caminando-

Helga POV

El beso de Zach me había dejado parada en mi sitio por un rato. Es que nadie se había despedido así de mí. A lo mucho Arnold me había abrazado unas dos veces y eso ya era algo para mí, por así decirlo.

Arnold... No importaba cuanto me alejase de él, el recuerdo aún seguía latente, pero ya no con la misma fuerza que antes. Entonces algo me distrajo; un murmullo pequeño, casi un susurro y era alguien llorando atrás de ese árbol enorme en el que me gustaba ejercitarme de niña. Mi árbol preferido desde que tengo memoria. Me acerqué y palpé la dura, pero a la vez delicada y confortable corteza. Me transmitía una sensación de bienestar magnífico.

Entonces reparé que la figura que estaba sollozando era un chico. Y uno muy particular de cabello rubio.

Tal vez me estaba volviendo loca, tal vez la privación de aire fresco de la cajuela me había hecho sufrir de alucinaciones.

-¿Armold?- pregunté con mucho tacto - ¿Estás bien?

-No-

¡Gracias a Dios sí era Arnold! Me agaché junto a él y no pude evitar pensar en que estaba pasando por algún momento difícil o abrumador que le era muy complicado superar, igual a tantas ocasiones en las que yo me ví sin salida o muy apenada por algo que había hecho. Y no sé porqué terminé ayudándole con su problemita si el tonto no había sido muy cortez conmigo precisamente. ¡Condenada Lila! ¿Quién pordría desencantarse con Arnold? Él era todo lo que una chica podría querer. Guapo, inteligente, humanitario, hogareño. En fin un montón de cualidades que tardaría horas en describir. Pero de veras me desconcertó que no supiera qué hacer. Él que era alguien tan detallista con todos, bueno... Casi con todos. El único regalo que me había dado me había causado ceguera temporal durante casi una hora. Pero qué le vamos a hacer, si yo misma le había jugado muchas bromas pesadas. "Lo que se da, se recibe al ciento por uno" me había dicho en una ocasión mi abuela ¿Cabe recalcar que estaba en lo correcto?

Una última frase de Arnold me resonaba en la cabeza " ¿Es que a tí te gustan esas cosas?" Claro, yo soy tan femenina como cualquier chica, pero por alguna razón no me gusta admitir lo poco de femenina que hay en mí. Si tan solo hubiera sido más como Lila...

Pero bueno, ni modo,la vida sigue su curso tan normal, así que me despedí de él con un seco adiós y fui hasta mi casa que ya no quedaba tan lejos de allí. Revisé la alacena y la refrigeradora. Por suerte encontré un poco de pollo: la cena de ese día. Bob y Miriam habían salido y todavía no habían llegado así que me dispuse a calentar mi cena. Cuando terminó de freirse me serví el pollo en un plato. Subí a mi habitación para poder comer tranquila.

Cuando entré, reparé en que Phoebe había sacado una caja de libritos rosa para poder abrirse camino hasta su abrigo. Dejé el plato a un lado y tomé una de mis libretitas. Sin saber porqué, después tomé un bolígrafo y empecé a escribir casi como una autómata. Al terminar la composición, que hablaba acerca de un chico y una chica empezando a enamorase, me di cuenta de algo que había cambiado en mi tónica. Esta vez el héroe era castaño y de ojos verdes, yo siempre lo había imaginado rubio hasta la fecha. pero uno de los diálogos me puso en evidencia de que algo me estaba ocurriendo a mí muy en el fondo

Entonces él tomó una de sus blancas manos entre las suyas

-¿Prometes que nos veremos mañana?- le preguntó el muchacho

-Más que seguro- respondió Hilda un poco azorada.

Entonces él a no atreverse a más, le dio un beso en la mejilla

-¡Te veré pronto!- dijo mientras se alejaba en el carruaje

-Adios Simon- gritó ella mientras lo despedía con la mano.

Helga repasó el escrito una vez más

"Él a no atreverse a más, le dio un beso en la mejilla...

Un beso en la mejilla..."

Tal vez estoy empezando a traumarme demasiado, no creo que sea nada. Además ¿Que importa si ahora el héroe se parece más a Zach que a Arnold?


Acabé esta parte al fin :D y ojalá en la próxima entrega no me tarde tanto. Este es mi regalo de cumpleaños de mí para mí jejeje y es que ¡No hay mejor satisfacción que terminar un capítulo!. Espero que les haya gustado. Los quiero mucho a todos y grax por dejarme reviews. ¡Los adoro chicos!