Hola a todos de nuevo. Este capítulo ha surgido bastante rapido a decir verdad, pero es que ahora sí me sentí motivada a escribir, y para evitar que se me fueran las ideas, mejor las escribí rápido jejeje

Ya saben que Arnold no es mío pero la trama sí, espero que les guste chico/as, y espero sus comentarios

Besos


Un muchacho castaño y de ojos verdes atravesaba furioso el pasillo en dirección a otro despreocupado chico que se encontraba charlando con su amigo.

-¡Oye tú, el de camisa a cuadros!-

-Qué quieres- Arnold y Gerald volvieron la cabeza.-

-No tienes ningún derecho a comportarte así con las chicas-

-¡En ningún momento molesté a ninguna chica! –

-¿ y qué es Helga?-

-Ahhh- murmuró Arnold despreocupado

-Y ese "ahh" nada tiene que ver.- Zach se puso desafiante

- "Ahh" Porque tú eres SU chico ¿No?-

-Esto… viejo.- dijo Gerald un tanto incómodo - ¿Puedo irme?

-No hay problema, luego te alcanzo.-

Gerald pasó a lado del "chico nuevo" y le susurró "Relájate amigo, hoy está de malas" Luego se alejó caminando por el pasillo. Zach se relajó y tomó muy bien el consejo, él sabía que no podía solucionar eso con alguien con un humor de perros.

-Lo siento, creo que empezamos con el pie izquierdo- Zach se le acercó a Arnold con el firme propósito de hacer las pases y arreglar el asunto- Me parece que no te he caído muy bien desde que llegué y ni siquiera entiendo por qué. Nunca te he dirigido la palabra Arnold, pero sé que no eres mala persona. ¿Te pasó algo? -

-A ti no te importa-

-Te entiendo-

-¿Qué?-

-Tuviste un desengaño ¿verdad?-

- Y tú como puedes saber.- Desgraciadamente mientras más conocía a aquel extraño, le enfurecía más no poder verle un defecto con el cual achacarle.

-A mí solo eso me pone con ese humor.-

-¿Y de donde te conozco?- le preguntó el rubio

-Helga nos presentó en el lote baldío- Zach hizo memoria- Sí, estoy casi seguro de que estuviste ahí. En todo caso… encantado de conocerte.- y extendió su mano a Arnold- Soy Zach

Arnold la estrechó pero no sin cierta desconfianza.

-Si necesitas desahogarte, puedes contarme lo que pasó. No diré nada, soy de confiar.-

Arnold POV

Bueno, al menos parece ser digno de confianza, pero no le voy a contar todo. Si no, pasa de aliado a enemigo." Estoy más que seguro de que le gusta Helga, ese brillo de ojos solo lo tienen los enamorados". Me senté en el suelo del pasillo, arrimé mi espalda a los lockers y comencé a contar.

-Rompí con mi novia, porque me gusta otra chica. Pero ahora que venía con propósito de aclararlo todo, ella ya no está disponible y ahora me he quedado sin nada. La conozco desde hace bastante tiempo y no la tomé en cuenta hasta el día de hoy. Me quedé sin nada por tener la boca cerrada todo el tiempo, soy un retrasado. - sentencié con un poco de amargura en mi voz. Era comprensible, considerando que ÉL era el que lo había arruinado todo.

-Tranquilo, ahora estás furioso, pero si quieres demostrarle a esta otra chica que le gustas, dale señales de que estás ahí para ella.-

- ¿A ti te gusta alguien?- le pregunté de repente, tratando de confirmar mis sospechas.

Zach suspiró un poco ante la pregunta

-De hecho sí-

-¿Es bonita?-

-Bastante-

-¿Rubia , castaña, pelirroja?-

-Rubia- Primer strike

-¿ Es de esta ciudad?-

-Sí- segundo strike

-¿Es Helga verdad?-

-…- guardó un silencio sepulcral, de seguro pensando en si debía inventar o ser sincero conmigo

-¿Es Helga?- insistí

-Sí- Tercer strike amigo, estás ponchado y fuera

Con esa respuesta, ya no quise estar al lado de ese intruso .

-Entiendo- le repliqué como evidenciando su superficialidad - que ahora te guste Helga. Te apuesto a que no te hubieras fijado en ella si no hubiera cambiado de apariencia. Ahora todos la persiguen.

-¡No la veo de esa forma!- respondió él un poco enfadado

-¿Entonces cómo la ves?-

-Admito que es bonita, pero no me atrajo eso de ella. Me gustó que a pesar de su forma de ser , en el fondo se halla una chica con buenos sentimientos. No me importa que sea un poco gruñona, de hecho me parece que solo lo hace para ocultar algo, hasta se ve lindo en su personalidad. En ella hay alguien muy dulce, además es ocurrente y divertida. Esa es su esencia y así tuviera otro aspecto, no me importaría.-

-¿Entonces no es tu novia?-

-No, pero espero lograr eso con el tiempo . Tal vez si me lo permite.-

-Entiendo. Bueno, tengo que irme- Ya no quería permanecer a su lado más. Yo siempre había tenido a esa chica tan fantástica a mi lado por 12 años desde el pre kínder y fui tan ciego . Ahora un desconocido llega, y él notó en dos semanas lo que yo al fin logré notar en doce años de conocerla. Me levanté dispuesto a alejarme de aquel lugar.

-¡Espera!-

-Qué-

-Prométeme que no te voy a ver molestando a Helga nunca más. Y no le vayas a decir nada de lo que te acabo de contar, por favor.-

-Claro.- empecé a andar

-Arnold.-

-¿Sí?-

-Gracias.-

-No hay de qué –

Me alejé por el pasillo. Ese chico era de verdad amable, y yo pensé que era muy mala persona. Pero eso no me impedía seguir odiándolo por ser tan… tan…él. Lo admito, mis celos me estaban volviendo loco a más no poder. Pero una parte interesante de aquella conversación me hizo ver que él NO era novio de Helga, y al parecer ella tampoco sabía de sus sentimientos . Si quería adelantarme al intruso, solo tenía que idear un plan para acercármele lo suficiente. Pero ella no podía saber que me gustaba (Tampoco quería saber nada de mí) y Zachary tenía que saberlo menos, la apartaría de mí si se entera. Yo la había ignorado desde que volví de la selva y tal vez eso había influido en su cambio de actitud.

Y ahora yo me estaba convirtiendo en su némesis enamorado.

"La voy a conquistar, pero no puedo dejar que lo sepa"

Miles POV

Estos momentos no podían ser más bellos junto a mi bella esposa Estella, mi mamá, mi "hombrecito" Arnold, mi pequeñita Sophie y el ocurrente de mi padre. Haber vuelto a mi ciudad natal una vez resueltos los problemas de la tribu era reconfortante. Levamos una vida muy tranquila aquí en Hillwood. Ya extrañaba a todos los inquilinos de la Casa de Huéspedes. Ahora de lo que tenía que preocuparme era de mi familia, de mis padres y de ser la mejor figura paterna para mis hijos.

-¡Gané!- Exclamó la pequeña Sophie , loca de alegría

-Pequeña suertuda- y le pellizqué su pequeña naricita respingona

- ¿Me estás dejando ganar papá?- Sophie me miró inquisitivamente con enormes ojos.

-Noo… yo nunca.- y puse una de mis caras más graciosas para mi niña.

- jejejejeje.- rió la pequeña al ver el bizco

-Dejen por un rato ese juego Miles y Sophie… ¡Miles! – me reprochó Estella -¡No hagas eso te vas a quedar bizco de verdad!–

-No es para tanto cielo.- la tranquilicé mientras la ayudaba con la bandeja

-Mejor, así puedo reirme cuando yo quiera jijijij- dijo Sophie y me lanzó una mirada cómplice.

- Les traje las galletas que hizo la abuelita.- dijo al fin mi esposa- están calientes así que cuidado nena.-

-Sip-

Quitamos el tablero de "Operando" de la mesa y todos cogimos una galleta. Entonces escuché un portazo.

-Hola hijo- lo saludé desde el living. Pero Arnold pasó por alto mi saludo: de hecho, pasó como un huracán sin dirigirnos siquiera una mirada. Subió a su habitación y cerró la puerta de forma aparatosa.

-¿Qué le pasa a Arnold?- me preguntó Sophie un tanto alarmada

-Debió haber tenido algún problema.- dijo Oscar con una galleta en la mano

-Voy a hablar con él- Dijo Estella y se dispuso a levantarse

-No linda- y me levanté- yo hablo con él, si conozco a Arnold como lo conozco, no se molesta con cosas pequeñas.- me acerqué a mi esposa y le susurré al oído:

-Debe ser algo del corazón, sube algo de comer para reanimarlo-

-Voy contigo hijo- mi padre se levantó del asiento dispuesto a ayudarme.

-Gracias papá-

-De seguro Kimba debe estar así a causa de Eleonor.- dijo mamá.

-Pookie. Arnold no tiene ninguna compañera llamada Eleonor.- le dijo mi padre

-Cómo que no. Ha estado muchas veces en esta casa. Muchas sin que Kimba lo sepa.- y esbozó una sonrisa ¡Quién como mi madre!

-Nadie entiende a la loca de tu madre-

-Papá…-

-Jejeje, ya hijo, vamos a ver que le pasa al hombre pequeño.-

- De acuerdo-

Subimos a la habitación de Arnold y abrimos la puerta despacio. Estaba tumbado bocarriba en su cama contemplando el techo de cristal embovedado. De seguro algo le aquejaba a mi hjo.

-Hola Arnold. ¿Podemos pasar?-

-Entren…-

Mi padre se andaba sin rodeos y le preguntó.

-¿Un mal día eh?-

-He tenido peores- aún seguía sin dirigirnos la mirada

-¿Qué te sucede Arnold?-

-…-

-¿Es una chica?- le pregunté

-Sí-

-¿La chica Pataki?-

-No sé como lo sabes todo abuelo- y le dirigió una media sonrisa, aunque la verdad era una sonrisa derrotada y triste-

-Siempre se trata de la chica Pataki, no hay otra niña que te ponga así-

-Corté con Lila ¿Soy un monstruo por eso?-

Nos dejó anonadados con su repentina confesión. Se llevaba tan bien con esa chica. Aún así, enamorarse y cortar eran partes fundamentales de la adolescencia y mi hijo no era un monstruo por ello. Sucedía todos los días.

-No hijo, es normal- le reconforté

-Pero cortar con ella por otra chica, si me hace mala persona ¿Verdad?-

No sabía que mi hijo estuviera metido en tantos líos amorosos. Pero su comportamiento de caballero me demostraba que había hecho bien.

-No hijo. De hecho hiciste lo correcto. No se debe jugar con los sentimientos de las personas. Y si tú sentiste que no era lo correcto dividir tu corazón para dos chicas, está bien. Es lo esencial de la fidelidad-

-Pero ahora no sé si la otra chica me corresponda-

-¿Era esa muchacha rubia que te ayudó a llegar hasta la selva?-

- Sí-

-Pero pensé que ustedes dos habían tenido algo en ese entonces ,hijo-

-Un beso… y ya- Respondió Arnold con un suspiro- luego le escribí y nunca recibí respuesta. Cuando llegué, todo volvió a ser como antes. Y ahora me estoy arrepintiendo de no hablar con ella desde el comienzo-

¡Ding-Dong!-

-Voy a ver quien es- dijo el abuelo y bajó las escaleras.

-Tal vez aún tengas una oportunidad con ella hijo. Ella aún no te debe haber olvidado. Trata de hacer algo.-

-Es que ya no puedo portarme normal cuando estoy con ella-

- ¿Cómo te portas?-

-Me pongo iracundo si un chico se le acerca. Y ahora solo para que me dirigiera una mirada, le lancé una bola de papel- se veía arrepentido por su conducta.

No pude más que reprimir una sonrisa.

-Eso lo sacaste de tu abuela-

-¿Qué?- se levantó de golpe y me miró con unos ojos escrutadores.

- Alguna vez el abuelo me dijo que te indicó un álbum de su niñez. ¿Te habló de Gertie?-

-Sí-

-A que no sabes quien esa niña-

Se quedó en silencio un momento pensando de seguro en su actitud y en las semejanzas con esa pequeña rebelde.

-¿La abuela?- me dijo incrédulo- No puede ser

-Pues créelo, lo es y mira lo que sucedió. A pesar de todo se terminó casando con el abuelo-

Mi papá regresó del living con un paquete pequeño y lo sujetaba un poco anonadado y complacido.

-El paquete es para ti hombre pequeño.- y esbozó una sonrisa cómplice- Te sorprenderás al ver lo que hay adentro-

Arnold abrió el paquete y dentro estaban unas cuantas cartas. Todas en papel rosa, de seguro, de un mismo remitente. Pegada a la cajita había un papel de la compañía de correos que decía lo siguiente

Lamentamos no haberle hecho llegar sus cartas,

pero el servicio de correo es muy limitado en otros países. Por este motivo

nos permitimos remitirle su correo retrasado a su nueva residencia.

Gracias por su preferencia.

Arnold tembloroso y de seguro sospechando ya de quien eran esas cartas, abrió la más antigua y se puso a leer

Querido Arnold

Gracias por tu última carta, no sabes lo feliz que me ha puesto. Estos días han estado bien para todos pero para mí no tanto ¡No tienes idea cuanto te extraño! Pero estoy convencida de que al menos cuando veas esta carta pensarás un rato en mí. Espero que regreses pronto. Te necesitamos mucho. Nadie sabe dar consejos como tú , cabeza de balón. Rhonda se puso a practicar baile y se hizo un esguince , (Curly la hizo tropezar) Gerald no puede hallar un remplazo para ti y Lila te manda muchos saludos al igual que Phoebe. Todos esperamos que regreses, aunque no se compara en nada mi ansia de verte venir. Tal vez cuando vuelvas, podamos jugar otra vez un partido de beisbol. A pesar de que abanicas fatal.

Te quiero Arnold no lo olvides a pesar de la distancia.

Te mando un beso… y otro

Tu Helga.

Arnold no dijo nada y abrió una carta de la mitad del paquete y se puso a leer

Arnold:

No sé que sucede pero no has contestado a ninguna de mis cartas. A veces pienso que se deben de haber perdido en la selva y no las has leído. O te da pereza escribir o (mi mayor miedo) ya no me quieres volver a ver…

La carta seguía pero ya no pudo leer más. Y a pesar de todo cogió la última, aunque el abuelo y yo ya sabíamos lo que debía decir.

Odiado cabeza de balón

Al inicio de escribirte, no sabes cuanto te quería. Sí, te QUERÍA. Verbo pasado, ahora te odio. De seguro ya no me quieres volver a ver y te entiendo. Pero lo que más me duele es que no me contestes, estúpido. Te sigo queriendo (A pesar de toda tu actitud de bestia) y sé que por eso soy boba. Pero sé que ya no puedo esperar más de ti. No volverás a recibir cartas de mí

¡Nunca más!

Helga

Arnold vio la fecha y notó que databa hace ya dos años. Esa fue la última carta de la chica y después de eso ya no le escribió.

-Quiero estar solo por un segundo-

-De acuerdo hijo, si quieres hablar llámanos-

Cuando cerramos la puerta, lo último que oímos fue el sonido de algo estrellándose aparatosamente en la pared y luego un llanto ahogado.

El destino (o más bien la oficina de correos) le había jugado una mala pasada a mi chico y me daba pena no poder hacer nada por él. De seguro si yo iba a hablar con la chica eso solo endurecería su corazón aún más.

Solo el tiempo podía decidir si mi hijo se ganaba su corazón de nuevo.


Gracias de forma especial a:

KAORU OTTORY

mari3304

MaryMorante
isabel20

JhungYuki

isabelita emoxxa

Misaki Lollipop

letifiesta

raqhu

Dntelighieri

Los adoro chicos, con sus comentarios me hacen sentir que sí estoy haciendo un buen trabajo. :D besos a todos.