Sé lo que estarán preguntándose, y si alguien quiere matarme, le entiendo perfectamente. El hecho de que haya actualizado se lo deben auna gripe fulminante que me hizo progresar escribiendo (Si no, no lo hubiera hecho ejejjejejeje :S) pero prometo que a la siguient no haré larga la espera
¡Besos!
Arnold POV
Cada día se hace más imposible si estoy a tu lado, es como si molestarte fuera mi única manera de ver tus ojos azules, aunque enojados, pero presentes. Sólo quisiera que supieras lo que siento por ti, y aunque me gustaría hacerte ver que estoy ahí para que sepas no te puedo sacar de mi cabeza, no sé la manera en la que puedo hacerlo. Si tan solo tus cartas me hubieran llegado antes… No estaría en este dilema, hubiera llegado y te hubiera abrazado con todas mis fuerzas, hubiéramos jugado beisbol, hubiéramos ido al muelle a arrojar piedras, hubiéramos ido a comer mantecados. Todas esas cosas que te gustan hacer. No eres una chica normal, ni mucho menos, eres única y valiosa para mí. No necesitabas cambiar de aspecto para que ver lo maravillosa que eres, no necesitas cambiar nada de ti, eres linda a tu manera y eso me hace quererte cada día más..
-¡Señor Shortman!-
-Uhh-
No me dio tiempo de decir nada, apenas pude cerrar el cuaderno de álgebra sin que descubrieran que en las últimas hojas había unos versos y algunas cartas sensibleras escritas por mí. Ahora sentía lo que le pasaba al escritor anónimo de la clase. Con miedo de ser descubierto, se escondía entre las sombras, a temor de que sus sentimientos fueran ridiculizados y rechazados por esa persona. Ahora que estaba en su lugar, sentía que no quería que mis cartas fueran vistas por nadie, ni siquiera Gerald.
"pobre chico" pensé
-Podría ser tan amable de decirnos qué estaba explicando, para que sus compañeros refuercen conocimiento.-
-Estaba explicando…- No tenía la menor idea de qué era lo que estaba explicando en ese momento.
-¿Sï?-
-Emm-
-Diga usted señor Shortman-
-La continuación de los problemas de la clase anterior- inventé así porque sí, esperando acertar.
-¿En qué problema?-
-…- Guardé silencio apenado. Mis notas seguían siendo buenas, eso no era un problema para mí, pero últimamente no podía prestar mucha atención en clases por estar pensando en cierta rubia que estaba poniendo todo mi mundo a girar en torno suyo.
-Definitivamente, no estabas prestando atención muchacho- me reprendió un tanto enojado el profesor de álgebra mientras se acomodaba sus gafas.
-No, señor discúlpeme. No volverá a pasar.-
Lila me dirigió una mirada un poco entre reprochadora y compasiva. Sólo ella sabía que ahora tenía un motivo para estar distraído y no es que me agradara que lo supiera, ya que la estaba lastimando indirectamente.
Al sonar el timbre fui el primero en recoger mis cosas y salir, esperando a ver a alguien más. Ni siquiera me despedí del profesor. Busqué con la mirada entre toda esa gente, esperando ver al centro de mi nueva vida. La vi y me dio un brinco al corazón, pero otra vez estaba Zach con ella. No podía acercármele en esas circunstancias. Así que tomé lo que tenía preparado para esas ocasiones: Mi cámara de fotos. Le tomé un par de fotografías discretas y la volví a aguardar.
Sólo hasta que el chico se despegó, me animé a acercármele, un poco, no demasiado. Era torturador que ni siquiera se fijara en mí. Luego recordé una parte importante de mi conversación con Zach hace unos días, una en la que no era precisamente brillante especificando la condición que tenía impuesta para mí.
"No quiero verte molestando a Helga"
Entonces de eso me iba a cuidar: de que Zach no me viera hacerlo. Sólo me sentí tentado, me hormigueó el pie. Pasó tan rápido, sólo volví a estirar la pierna y…
-¡No otra vez¡- Exclamó Helga, pero no cayendo de lleno. Solo trastabilló un poco
-¿Acaso no ves Helga?- Le dije un poco "Malhumorado" Aunque la verdad estaba contento de que me haya hablado, aunque enojada, pero me había dirigido la palabra por una vez en el día.
-Tus pies son como un par de cocodrilos, imbécil- y me lanzó una mirada agria
-¡Pues si no quieres encontrarte con mis "enormes" pies, no vengas por donde yo estoy, y punto-
Silencio de parte y parte, parecieron ser horas. Luego bajó el tono de voz y cuestionó.
-¿Qué te pasa Arnold?- Dijo aparentemente calmada
-¿Qué?-
-¿Acaso te gusto por y eso molestas?- Y esbozó una sonrisa maquiavélica esa tan típicas de ella.
- Ehh.. ¿Tú crees que me gustan las chicas tan poco femeninas y malvadas?- Dije por salir al paso y alzando un poco la voz.
Su sonrisa desapareció de un momento a otro. Se volvió en sus pasos y pasó rozándome para dirigirse a clase. Eso no me lo esperaba, aunque luego no sabía que tenía de raro que la gente se me quedaba viendo y soltando risitas. De seguro pensaban que era gracioso que una chica me hubiese derrotado.
-¡Arnold tienes un chicle en el hombro!- me dijo Gerald divertido al llegar a nuestra clase de gimnasia
-¿Eh?- Por eso la gente se estaba riendo
"Que arpía" pensé para mis adentros. Helga era una bruja: una inteligente, simpática y sexy bruja. Ni siquiera me di cuenta de lo astuta que había sido al pegarme el chicle sin que me diera cuenta.
-Voy a cambiarme- le dije
Cuando terminé, fui con Gerald al gimnasio. Ahí ya estaban algunas chicas y los chicos.
-Ahora, vamos a hacer un deporte diferente muchachos.- decía el profesor de gimnasia
-¿Implica golpes?-Preguntó Sid
-Mas o menos Sid-
-Excelente- dijo mi amigo con un brillo maligno en sus ojos
- Ahora vamos a jugar Dodgeball o Quemados, si alguien me puede decir de qué tratan…Sí señorita Heyerdah-
-El Dodgeball es un juego en el que hay que eliminar al adversario mediante golpes con el balón, con la condición que los balones sean pasados de forma arbitraria entre los dos equipos. No se debe pasar de la línea media.-
-Muy bien señorita-
-¿Eso vamos a jugar ahora? ¡Criminal!- Espetó Helga un poco enfadada por la situación
-¿Qué pasa? ¿Miedo acaso?- le dije yo
- Ya quisieras. Te voy a hacer puré – me espetó enfadada
-Haber desde mi derecha cuenten uno y dos-
-uno-
-dos-
-uno-
-dos-
Y así siguió contando hasta que quedamos 15 en el grupo 1 y 15 en el grupo 2. Desgraciadamente Helga se había quedado en el otro grupo.
-Hey Arnold..- me siseó Harold
-Qué-
-Apuesto 10 dólares a que no le puedes dar a Helga-
-Y cómo pueden apostar eso- le susurré escandalizado- ¡Es una chica!.
-Es que han sido tan rudos entre los dos que no dudaría en que van a pelear a muerte. Pero qué más da, si ella es igual que un chico.-
-Aún así no creo que deberían apostar a darle de golpe… ¡Auch!- alguien ya había arrojado la primera bola, antes de empezar, por suerte no me eliminaron -Bien ¡Empezamos!- exclamó el entrenador.
Empezaron a volar los balones y vi al otro equipo esforzándose por darle a Harold. Finalmente alguien lo logró, obviamente todos sabíamos quién había sido. Del otro equipo Helga era la más peligrosa.
-¡Harold! – dijo Rhonda preocupadísima, tratando de llegar a su lado- ¿Estás bien?
-Contigo claro que sí primor…- Dijo Harold un poco aturdido y volteando los ojos al cielo. Rhonda sonrió complacida.
-Patty-
-¡Eres un malagradecido Harold!- y se levantó estrellándole de nuevo la cabeza al piso sin ninguna delicadeza-
PUMM. Rhonda fue derribada inmediatamente por Eugene.-
-¡Le di, le di !- Entonces Sheena lanzó un balón certero y lo derribó
-Oh dios Eugene estás bien…- dijo mientras corría a su lado y se pasaba la línea media
-¡Eliminada señorita!- gritó el entrenador.
-Estoy bien.- dijo Eugene mientras se incorporaba con la ayuda de Sheena. Pero volvió a caer por la fuerza de una bola arrojada por Sid.
Finalmente en el otro equipo ya solo quedaban Phoebe, Helga y Lila y de nuestro equipo Zach, Gerald y yo. No tenía corazón para golpear a ninguna de las chicas, pero al parecer ellas a nosotros sí. Quien sabe cuánto resentimiento nos tendrían guardado, Lila trataba de darme con todas sus fuerzas, Phoebe parecía querer darle un cañonazo a Gerald y Helga… Bueno, ella ya era ruda de por sí.
A pesar de todo cuando Lila por accidente le dio a Gerald, Phoebe salió corriendo junto con la culpable para ver si mi amigo estaba bien, dejándonos solo a Zach a Helga y a mí. Zach peleaba duro con Helga, pues al parecer él también era bastante atlético, pero ella lo tomó desprevenido y le dio en las rodillas.
-¡Auch!- gimió Zach
-Eliminado-
Helga POV
La verdad al ver como Zach caía, no pude evitar tener un súbito pensamiento en el cual iba corriendo hacia él para ver si estaba bien.
Pero ahora solo quedábamos el motivo de mi odio/razón y yo. Nada podía ser más perfecto que este dulce momento de venganza, sobre todo después de lo del pasillo. ¡Mira que decirme a mí poco femenina y malvada! A mi parecer, el chicle era muy poca tortura en comparación a lo que podía dar mi potencial de "vengadora".
Empezamos a arrojarnos balones a diestra y siniestra, a pesar de que, por un extraño motivo, él parecía tener pésima puntería aunque esquivaba muy bien.
-¿¡No tienes nada más Pataki!- me gritó mientras esquivaba el último balón
-¡No has visto todo zoquete!-
-Claro que lo he visto ¡Se te ve el ombligo!- dijo él con una mirada socarrona y una sonrisa burlona.
Por un rato me asusté y bajé la mirada, en lo que él aprovechaba para tratar de darme de una forma suave. Esquivé sin problemas. Aunque la verdad en lo que estábamos jugando, sí se me había subido un poco la camiseta y estaba enseñando mi obligo. Vergonzoso.
-¡Gracias por nada! –
Lancé mi última bola con todas mis fuerzas y le di de una manera tan impresionante en la cabeza, que quedé pasmada por un rato. Luego se desplomó, y sin ni siquiera pensarlo corrí a su lado. Estaba inconsciente.
Nunca me había preocupado tanto, a pesar de que ahora era mi enemigo, no pude evitar tener ganas de llorar. Todo el mundo me dirigía miradas muy reprochadoras y yo apenada escondía el rostro, bastante ruborizado. Entre Gerald y Harold lo llevaron a la enfermería.
-No se sienta mal señorita Pataki- me trató de consolar el entrenador – Este juego es así, uno nunca está libre de los golpes.
-¿Puedo ir a verlo? Solo para cerciorar que no le pasó nada-
-Claro , vaya –
Sin poder evitarlo, al salir al pasillo derramé una lágrima rebelde que se negaba a quedarse. Fui directo a la enfermería para ver como estaba ese inmaduro. No podía dejarlo solo, a pesar de todas las groserías que me había dicho, simplemente seguía siendo una parte importante de mi vida, aunque según yo, ya no la más esencial.
"Se te ve el ombligo" ¿Desde qué momento se habrá estado fijando en mi estómago?
Toc toc. Con un tímido "¿Puedo pasar?" me logré colar en la enfermería.
-¿Cómo está?-
-Aún inconsciente- me dijo la enfermera- Pero ya está reaccionando de a poco, masculla cosas, pero estará bien- Entonces me fui a ubicar de forma discreta atrás de los biombos que lo cubrían. Y vi una imagen bastante penosa: Arnold inconsiente y con un cardenal del tamaño de una pelota de golf en la frente.
-Ay diosmío ay diosmio, cómo pude golpearte tan fuerte- susurré mientras se me escapaban unas pocas lágrimas
-Tt..t..te quiero-
-¿Eh?- Sentí como si me echaran un baldazo de agua fría
-No te vayas. Haría lo que fuera por ti-
Lo miré fijamente, percatándome de que aún tenía cerrados los ojos. Debía estar soñando con alguna chica, y me sentí muy enfadada en ese momento. Pero me sentí intrigada con ese chico, ¿qué mas diría?-
-Cartas…balones…dolor-
-Dices puras babosadas tonto.- pero me seguí quedando y luego un pequeño instinto me dijo que le tocara la frente.
-¡Estás ardiendo!- exclamé asustada.- ¿Cómo es que un golpe te pudo dar semejante fiebre?-
-Es el medicamento para el dolor que le suministré- dijo la enfermera, dándome un pequeño susto. Creí que estaba sola.- En algunas personas tiene efectos secundarios, como cuando comes chicharrones y te da sonambulismo.-
Claro, debí suponerlo si yo era la sonámbula más loca causada por los efectos secundarios, qué bueno que dejé los chicharrones.
-¿No hay nada con que lo pueda mantener fresco?-
-Si quieres puedes ponerle unos paños con agua fría para que se le baje la fiebre, ahí hay un recipiente querida-
-Gracias.- Tomé rápido ese potecito y lo llené de mucha agua fría, y empecé a bajarle la fiebre, como si fuera una experta en el tema. Con mucha delicadeza tocaba su frente ardiente.
-Mamá…-
-No…- Le susurraba- Pero ella tiene suerte de tener un hijo como tú, aunque ahora conmigo seas un patán- le respondí con una sonrisa mientras le seguía bajando la fiebre con mucho cuidado. Tras un momento la enfermera volvió a hablar.
-Bien tenemos que auscultarlo.-
-¡Pero si solo fue un golpe!- le respondí asustada y con un deje de alarma en la voz.
-Tranquila, niña, sólo es rutinario. Para ver si todo está en su lugar-
-Ahh- respiré aliviada
-Tenemos que quitarle la camiseta- Me dijo
-Oh no, señora yo… yo.. no puedo quedarme aquí, tengo clase – apenas escuche las palabras "quitarle la camiseta" sabía que estaba lista para irme de ese lugar. Para mí "sin camiseta" equivalía a "vergüenza" "indiscreción" y una muy pequeña parte me gritaba "tentación"
-Sólo te tomará unos instantes querida, no seas mala. Es que el estetoscopio está roto y tengo que ir por uno nuevo a la bodega. Serán solo unos momentos. Yo te puedo excusar con el maestro Weber si gustas.-
-Este…yo-
-¡Gracias pequeña, eres muy amable!-
Y se fue por el estetoscopio la enfermera. Yo tenía las mejillas muy rojas y el corazón me estaba latiendo a mil. Tragué saliva compulsivamente y me tranquilizaba diciéndome "Tranquila Helga a esto se enfrentan los médicos a diario, tú puedes ¡Es solo una camiseta!"
Sí, una camiseta, que cubría a un chico asquerosamente perfecto. Sin contar que había pasado las tres cuartas partes de mi vida adorándolo en secreto.
Empecé con las manos trémulas y le levanté la camiseta hasta donde dio, revelando unos increíbles abdominales .
-Demonios- dije muy colorada –Y ahora cómo le saco las mangas y la cabeza.- Resolví sentarlo y en una especie de abrazo, sacarle el resto. Lo senté con mucho esfuerzo y a su vez yo tuve que sentarme para sostenerlo en esa camilla como abrazándolo , con casi todo su peso en mi cuerpo. Qué puedo decir, me sentía… malvada. Tal vez porque de verdad lo estaba pasando bien. Siempre y cuando no se despertara o me descubrieran en esa pose tan comprometedora con él.
-Mi cabeza- murmuró él.
Empezé a sudar frío y a temblar . "Por amor de dios que sea otra de sus alucinaciónes"
Arnold POV
Después de tantas pesadillas, empecé a recobrar el sentido y me desperté. Pero lo primero que me vino a la mente no fue mi dolor de cabeza, a pesar de que sí lo mencioné. Vi a Helga abrazándome de una forma un tanto rara y temblaba un poco, si nos ponemos a considerar que ella es bastante segura de sí misma. Pero al parecer en ese intante estaba paralizada, y echaba calor a su alrededor de dos millas a la redonda, también percibí que algo me faltaba.
- Helga- le dije un poco nervioso, y a la vez sentí que me volvía un témpano de hielo por la transpiración helada que creía empezaba a ir por mi espalda.
-Gulp- la chica tragó saliva compulsivamente, no era una situación en la que se quisiera encontrar en ese momento.
-¿Y mi camiseta?- cuestioné con la voz mas temple que pude, aunque sentía muchas cargas eléctricas en mi piel.
-a..alado tuyo, en..n la me-mesita- dijo esto tartamudeando pero sin dejar de sujetarme, debía estar muerta de vergüenza. Noté que me asía de una manera demasiado firme, casi con las uñas.
-Tranquila, ya me puedes soltar. No voy a caerme.- le dije divertido. Apenas oyó esto se separó de forma abrupta.
-¡No vuelvas a darme uno de esos sustos Arnold!- me espetó un poco dolida, roja y preocupada
-¿Así que ahora te preocupas por mí?- la interrogué entre extrañado y gracioso. No es que me hubiera gustado recibir un golpe de ella, precisamente de la chica que me traía fuera de mis casillas, pero era divertido tutearme con ella y sin gente a mi alrededor que pudiera interrumpir estos dulces momentos de gloria fugaz.
-¡Es que es lógico Tarzán! ¡Primero me haces un comentario obsceno acerca de mi ombligo obligándome a bajar la guardia, me atacas a traición, para colmo te caes como un estúpido al piso, de una forma tan dramática que es ridículo describirla. Luego me haces ver como una patana frente a todos; tuve que bajarte la fiebre mientras alucinabas y repetías cosas, y para rematarlo todo, me hacen quitarte la camiseta que cubría tu cuerpo ¡asquerosamente perfecto!-
Todo esto lo soltó con una voz acelerada y de enloquecida mientras me gritaba apuntándome con el dedo. No pude evitar echarme para atrás en la camilla unos cincuenta centímetros, y aún así se hallaba peligrosamente cerca de mí. Casi podía oler su aliento con aroma a chicle o fresas, o chicle de fresa . Sus frases me habían quedado grabadas de forma impresionante, como si hubieran sido hechas con un marcador , ése que no se borra con nada o marcadas con hierro ardiente.
¿Le parecía atractivo a Helga G Pataki? ¿Había estado de veras angustiada por mí? ¿Siempre estuvo pendiente de mí? ¿La había lastimado?…¿Existe la palabra "patana"?
Ahora estaba ya demasiado cerca de mí, estableciendo un poderoso contacto visual, casi tocaba su nariz con la mía y se había apoyado en la camilla para poder echarme todo en cara. Me sentí demasiado raro y al parecer cuando terminó con su cantaleta solo pudo atinar a adquirir una expresión sorprendida por la distancia en la que habíamos quedado. Yo también sentía como si un millón de abejas u hormigas me estuvieran andando por todo el cuerpo. Empecé a acercarme de forma muy lenta, casi imperceptible. Tan cerca… tan cerca ya…
-¡Traje el estetoscopio!-
Los dos dimos un respingo y Helga se apartó lo suficiente de manera rápida. La enfermera vino a verme tras los biombos. Y se dio cuenta de que estaba ya muy despierto.
-¡Pero qué bueno!- me dijo la enfermera muy sonriente- Ya estás consciente cielo.-
-Me voy a clase- sentenció Helga
-Gracias por…-
La enfermera no alcanzó a terminar la frase porque Helga se fue dando un portazo, hecha todo un huracán.
-la ayuda.- terminó la enfermera con voz queda .- ¡Pero quién entiende a estos adolescentes!-
Yo no dije nada. Sólo me pude quedar con la mirada fija en el sitio por donde Helga había salido.
"Jamás voy a lavar esta camiseta" fue en lo último que pude pensar.
Espero q les haya gustado chicos,
Gracias de forma especial a
NeNa
isabelita emoxxa
mari3304 (jajajajaja yo tb odio el correo)
raqhu
Dnte lighieri
letifiesta
isabel20
Con sus comentarios me hacen sentir muy especial chicos ¡Espero no defraudarlos!
Posdata: Gracias a mi gripe y al último review es que me animé definitivamente a continuarlo lo más rápido posible : NeNa amiga, no t voy a dejar a tí ni a nadie con las ganas de leer, Gracias por tus halagos muack :D
