Bienvenidos a otro capítulo muy, muy, muuuuuuuy retrasado jejeje, espero que les guste. Ya saben que Arnold no me pertenece así que ¡Para qué repetirlo otra vez!
Helga POV
-Ya es hora-
-Tranquila Phoebe, no sé porque te pones tan nerviosa hermana. ¡Sólo es un proyecto!-
-Sí, solo que…- lo que iba a decir Phoebe quedó cortado por el sonido de la sirena y la entrada del señor Simmons
-¡Muchachos!- el hombre cruzaba el aula con un paso decidido y su típica mirada bonachona.- Espero que hayan estado con muchas expectativas para este día. ¡Hoy todos serán padres!
-Como si cambiar pañales y tener a un niño que te llore fuera buena expectativa- murmuró Rhonda en tono suficiente para que la oyéramos pero no el señor Simmons.
-Bien chicos.- El señor Simmons sacó sus gafas y se puso a revisar abiertamente la lista del sorteo que se había realizado.- Eugene, te toca con Melissa Masen de segundo. Curly, tu pareja es Lorena McKingley de tercero.
-¿No me pudo tocar alguien más joven?- mientras miraba a Rhonda de manera psicópata y esperanzada.-¡Algún día princesita!-
-Ughh, Curly, ¡QUÉ ASCO!- la princesa se puso de pie y fue al otro extremo del aula.
-Rhonda Lloyd , te toca Michael Larsen.-
-Al fin alguien digno de mi porte y gracia- Rhonda se veía complacida.- no podía entender como alguien se podía sentir afortunada de ir con ese orangután torpe del capitán del equipo de futbol.
-Harold Berman tienes a Patty Smith-
-Siiiiiiii- Harold se puso a bailar en la mesa.- Ja jaja me toco con mi novia, perdedores
-Suerte de principiante.- le murmuré a Phoebe
-Phoebe Heyerdah , tu pareja es Gerald Johansen
- Woww, eso sí se llama tener suerte amiga- y la felicité, aunque Phoebe por alguna extraña razón estaba un poco ruborizada. Tal vez en lo tímida que es, no le gusta que le mencionen a su novio en público.
-Lila tienes a Brainy-
-De seguro este proyecto va a ser muy encantador- repuso Lila con ese aire optimista tan característico de ella.
-Espero que sea de tu agrado Lila- dijo Brainy siempre tan corto de palabras, ¿no lo mencioné? Sus problemas nasales mejoraron bastante y ahora respira con normalidad. Aunque sigue siendo esa persona tan inocente y dulce como siempre y en eso estoy contenta de que no haya cambiado para nada.
Después de pasar una lista interminable en la que se escucharon protestas, suspiros, risas burlas y uno que otro llanto los nombres fueros terminándose de la lista y cuando creí que no me tocaría nunca, lo mencionaron.
-Helga tienes a…- yo dejé de moverme, de respirar, esperando que fuera con alguien que pudiera aguantarme todas mis cosas. Tal vez una de las partes más recónditas de mi ser anhelaba que esa persona fuera mi destino, mi futuro, la persona con quien compartir mi vida, mi chico soñado, mi apoyo, mi servidor eterno.
-¿Zach?- murmuré quedito para mí, como si con esa palabrita todos mis problemas estuvieran resueltos. Sería el padre perfecto; rogaba para que así fuera.
-Arnold-
Se oía el ruido de una mosca...
Silencio del señor Simmons,
Silencio de mis compañeros…
Silencio de mi parte…
Sólo algunas chicas se atrevieron a cuchichear llenas de ¿odio?
Ya en serio, mi antiguo profesor me estaba jugando una broma pésima.
-Emhh, este…¿Podría repetirlo señor Simmons?- Sentí la voz muy lejana, recóndita, como si estuviera pegándose en el pizarrón dejando apenas un murmuro pequeño, pero aún así audible a la perfección. Toda la clase pareció voltear sus ojos hacia mí y yo sentía como mis esperanzas se caían por el suelo junto a como mi odio alzaba hasta el techo. No… tal vez es otro Arnold
-Arnold, Helga. Tu pareja para el proyecto es Arnold.- el Señor Simmons estaba emocionado, y cómo no estarlo, según él. Era una de las pocas personas que supo lo que sucedió en San Lorenzo, ya que cuando se fue el cretino, no se lo pude confiar a nadie más y el señor Simmons se enteró de todo, sólo él y la doctora Bliss lo sabían. Lamentablemente mi ex maestro es de esa clase de personas que se aferran al pasado y que no les gusta mirar como han crecido sus pequeños polluelos para después convertirse en fuertes aves que indudablemente abandonan al nido. Así es el señor Simmons y nada lo hace cambiar.
-Tal vez es otro Arnold, no tiene idea de cuan común es ese nombre en esta escuela- estaba casi desesperada como tratando de desechar la idea. Pero yo sabía que era imposible; no había ningún otro Arnold en la preparatoria
-Arnold Shortman, Helga- El señor Simmons estaba encantado, así que no podía ser nadie más- No hay otro más en la nómina, pequeña..-
-Mire- me apoyé en el escritorio y traté de sacar mi billetera- Sé que podemos arreglar esto de alguna manera-
-No Helga- su semblante se puso serio y enfadado al verme tratando de sobornarlo, una expresión que jamás había visto en él.- Y así quisiera hacerlo no podría ayudarte. El sorteo y las bases de datos están en una computadora y yo no hice la nómina. Pero podrías tratar de hacerlo más agradable. No tiene porque ser una tortura que te haya tocado Arnold, podrían tratar de retomar lo que alguna vez hubo entre ustedes…-
-¡No quiero!¡Y no lo necesito!- respondí reacia
-¡De todos modos debes cumplir con el proyecto Helga! Quien sabe si él es tu destino, tu posible futuro, tu alma gemela, la persona con la que compartirás el resto de tu vida, tu otra mitad, tu…-
-Bien, bien, no se me ponga romántico, don. Si no hay más remedio lo haré, sólo deje de decir que será bonito, porque yo sé que no lo será- dije interrumpiéndolo. Ya no quería escuchar más cursilerías sobre lo bien que Arnoldo y yo nos veríamos juntos, así que sin más remedio, volví a mi asiento con la cabeza gacha y cara resignada.
-¡Cómo pudo pasar esto!- suspiré junto a Phoebe una vez que llegué a mi lugar- ¿Porqué de todas la personas en este mundo me tuvo que tocar él?-
Phoebe no me dijo nada, aunque su semblante al parecer me compadecía y bastante. ¿Qué clase de pensamientos tenía Phoebe en ese momento?
-…Sólo tengo que terminar este último código para poder ingresar a la lista oculta y… ¡Ya está!-
-¡Bien!- Arnold había lanzado un puñetazo al aire estaba brincando por toda la habitación con una sonrisa de oreja a oreja . ¡Ahora solo hay que cambiar los nombres!
De pronto al revisar la lista de uno en uno y tras haber cambiado su pareja (un tal Mathew) con Gerald se fue directo a la letra P. A los dos muchachos les sorprendió la astucia de Phoebe
-¿Por qué no aprovechar la situación ya que estamos en ello?- Se veía un poco ruborizada por lo que acababa de hacer, pero aún así nada arrepentida
-No te conocía ese lado Phoebe- le regañó Gerald, pero no se daba a ver enojado. Mas bien, la miraba con ojos de borrego embelesado, con la intención después de comérsela a besos como si fuera golosina.
-Palmer…Parker …Pascal… ¡Pataki!- Phoebe se veía un poco pagada de sí misma, con una expresión ufana en el rostro, de seguro satisfecha de su intelecto. –¡Lo conseguimos!-
Arnold era el más emocionado de todos por la búsqueda exitosa, seguía festejando con una especie de baile indio alrededor de la habitación ¡Hombres!. Pero la sonrisa de Phoebe se estaba desvaneciendo por alguna razón. Su ojos pusieron una mirada incrédula con los ojos abiertos como platos y luego puso cara de disgusto.
-Más te vale de que la cuides bien Arnold-
-¿Eh?- él estaba tan concentrado festejando que no veía el claro disgusto de Phoebe
-Ojalá no te pese en tu conciencia-
-¿Qué?- Arnold seguía sin entender nada de lo que la muchacha le decía, pero por su expresión, era algo de lo que se hubiera podido echar para atrás en ese momento.
-La actual pareja de Helga es Zachary- Arnold tampoco lo creía posible, pero no puso ninguna mirada de incredulidad, más bien, una de enojo y entrecerró los ojos apretando mucho los puños, de seguro pensando en que Zach le ganaba en todo y tenía mejor suerte que él. Pero también le estaba ganando su conciencia, un difícil dilema moral; al final pareció tomar una decisión.
-Sería privarle a Helga de una experiencia agradable- Phoebe estaba teniendo internamente un dilema moral. Arnold se asustó al ver que Phoebe parecía cambiar de opinión y se acercó a ella en con cara afectada y tono de súplica.
-Si la juntas conmigo, te juró que no me portaré grosero con ella. Y si esto tiene buenos resultados, le pediré que sea mi novia. Te lo juro Phoebe, quiero hacerla feliz.-
-¿Lo juras en serio?- Phoebe tenía una mirada no muy convincente- ¿Y si eso no funciona?-
-Me alejo de ella para siempre. Que se le acerque quien quiera. No voy a meterme nunca más en su vida- La oriental le miraba no muy convencida.
-Es una promesa-
Phoebe no dijo nada y miró la sinceridad en sus ojos; Vaya. De veras parecía quererla con locura. Sin dejar lugar a dudas de que por más patán que se haya vuelto Arnold, nunca dejaría de cumplir con sus promesas hizo tripas de corazón, y oprimió enter.
-Esto queda en tu conciencia.- Le dijo Phoebe secamente – Espero que seas un buen papá Arnold. Porque si no, se descubre el pastel. Espero que sepas de qué estoy hablando.
-No te preocupes Phoebe.-
-No sé como rayos pudo pasarme esto a mí- maldije mi mala suerte y le di un golpe al casillero en cuanto salí de clases.
-¿Qué te sucede Helga?- se me acercó preocupada la señorita perfección
-Nada Lila, no es de tu incumbencia.-
-¿Es por el proyecto?-
El silencio me invadió, no sabía que responderle a Lila. Lo más adecuado en ese momento hubiera sido mentir descaradamente, pero no se me ocurría nada.
-¿Entonces?-
-Nada, son cosas de la familia… creo, tú sabes, esas cosas que no tienen sentido, hermanas padres, eso-
-Ahh.- se notaba ella sabía que le estaba mintiendo. Nunca he sido una buena mentirosa, ni mucho menos. La verdad, desde que voy en primaria se me ha hecho muy difícil esconder mis cosas y por decirlo así mi "verdadera" personalidad, esa que no es tan mala, y cada vez que se me salía terminaba golpeando a Brainy, así de simple se solucionaba. Sólo que no puedes golpear a la exnovia de tu "pareja" (nótese el sarcasmo) y dejar que las cosas fueran como si nada hubiera pasado, ya no somos unas niñas y esto ya no es la primaria.
-Esta bien Helga, sea lo que sea espero que lo soluciones, nos veremos luego.-
-Adiós Lila.- y me alejé de ella directo a la cafetería. Tenía que contarle mi mala suerte a mi único confidente masculino. Phoebe no había sido de gran ayuda, sólo se había limitado a escucharme, asentir con la cabeza y responderme a todas mis querellas con monosílabos; eso no era lo que estaba buscando en ese instante precisamente. Yo quería matar a alguien, pero contaba con que ese chico me apaciguaría los humos antes de empezar a hacer berrinche y a impartir golpes. O peor: si nadie me detenía iría a zarandear al estúpido cabeza de balón y a hacerle cambiar los datos a la fuerza. En esas estaba con mi pequeño y revuelto mundo, más la confusión de mi cerebro. No ponía atención en nada más.
No contaba con que alguien también iba a salir por la puerta de la cafetería mientras yo intentaba entrar. Sólo vi a la puerta abrirse de par en par sin darme tiempo a reaccionar, antes abrí mucho los ojos y ¡Zaz! ¡Qué porrazo más doloroso! Vi las estrellas por un instante mientras trastabillaba directo al piso y caía sin remedio. Todo se puso oscuro de un momento a otro. En ese rato sentí que me quedé inconsciente.
-¡Helga! Contesta ¿Nos oyes?- Oía voces preocupadas por mí a mi alrededor
-Estoy…bien ¡Auch!- Murmuré mientras me tocaba un punto en la cabeza.- Solo siento como si me hubiera arrollado un tren, aparte de eso creo que nada más.
-¡Perdóname Helga, en serio!- Eugene sonaba compungido a mi lado, pero cuando reparé en él, vi que se había volcado la bandeja de la comida encima.-
-No, yo lo siento Eugene, al parecer te dejé sin almuerzo.- y traté de darle una media sonrisa.
-No hay cuidado Helga. Estoy bien- ¿Qué jamás iba a abandonar esa frase?
-No te preocupes. Creo que solo necesito ir a la enfermería por un analgésico.-
-Yo te acompaño- Escuché dos voces al unísono.- Yo la voy a acompañar.- dijo la voz número uno
-No, yo. Al fin y al cabo, tengo que decirle algo.- dijo el chico número dos.
-Creo que será con quien más confortable se sienta- siseó la voz uno. Yo estaba demasiado absorta en el golpazo recibido, que no podía pensar en otra cosa. "Lo que se da se recibe. Es lo justo." Estaba pensando en el balonazo que le di a Arnold en la cabeza. De seguro fuerzas superiores quisieron que lo recibiera, pero en bandeja de madera, o una puerta, para ser más precisos. Decidí que tenía que hacer algo, tal vez una aspirina, un analgésico. Sí, eso vendría bien. Pero primero lo primero…
Cuando volteé a ver, vi a dos chicos dirigiéndose miradas asesinas a punto de pelear.
-¡Iré sola! No soy una bebé, no necesito que me acompañen, par de idiotas- dije valientemente, aunque cuando me incorporé se me fue la cabeza y casi vuelvo a caer al piso, y sentí dos pares de brazos, sujetándome . Oí la voz de una chica, un poco azorada llamando a uno de ellos.
-¡Zachary! La señorita Pérez quiere que le vayas a ayudar con una traducción de griego para uno de sus estudiantes nuevos. Está hecha un lío allá arriba.-
-Bien ya voy- dijo y se dio media vuelta- No me queda más remedio, llévala tú.- aunque lo dijo de mala gana, la verdad es que por algún motivo Zach estaba irritable con el otro chico.
-Vamos helga, te llevo.- y me tomó por los brazos para llevarme a la enfermería.
-¡He dicho que no necesito que me lleven!-
-Ya casi te caes una vez. No dejaré que vuelvas a hacerlo.- otra vez sentí que la cabeza me dolía mucho.
-Bien, bien. Sólo prométeme que no me vas a dejar tropezar otra vez.-
-Confía en mí.- me susurró Arnold tan cerca que solo yo pude oírlo y sentir el aroma de su cabello, se me puso la carne de gallina y sentí que temblaba un poco. No me acordé hasta ese momento que el muchacho era mi pareja de proyecto. Qué raro que lo hubiera olvidado y justo era lo que tenía en la cabeza cuando caí. Me zafé de su agarre al no sentirme tan cómoda con él.
-So…solo necesito que me acompañes… No es para tanto.-
Después de eso caminamos en silencio. Yo caminaba de forma casi autómata, muy incómoda sin saber cómo abordar el tema de la repartición de equipos. Ni me di cuenta cuando llegamos a la enfermería.
-¿Ustedes de nuevo?- nos preguntó sorprendida la enfermera- Vaya, parecen tener el record de los accidentes en la escuela.-
-No fui yo la que lo causó. Fue Eugene-
-Yo solo vengo a acompañarla, ya sabe, por si acaso.- repuso Arnold mientras trataba de ayudarme a sentar. No le dejé. Acostumbrada a sus desdeñes, ya no me fiaba de él tan fácilmente como antes.
-Voy por unas aspirinas- dijo la enfermera- Tú no te muevas de ahí señorita, tengo que ver que tan severo fue ese choque ¡Jesús! Si no estuviera yo aquí, todos estuvieran muertos. Tal vez deba pedirle al rector que me alce el salario….- y se alejó murmurando para sí misma dejándonos sumidos otra vez en ese incómodo silencio. No pude evitar recordar las primeras semanas en las que él llegó de San Lorenzo. Ni una mirada, ni una charla, ni una disculpa, nada de nada.
"cretino" pensé, Hata que al fin, después de unos momentos, el se atrevió a hablar.
-Fue un buen golpazo. Voy a traerte un poco de agua fría.
-Tranquilo, estoy bien, pero dolerá mucho mañana.- dije mientras me tanteaba un punto fijo en la cabeza. Silencio otra vez.
-Arnoldo escucha…- me atreví a hablar yo primero.
-No, deja que yo te hable primero- dijo él poniéndose una mano tras la nuca y sobándose inconscientemente- Te quería decir que, por si no lo sabes, eres mi pareja para lo del bebé. Así que…-
-Nada de sobrenombres, desdeños, bolitas de papel y debo ser responsable con mi parte del trato . No ponerte sobrenombres como cabeza de balón, niño samaritano, Tarzán, camarín con pelos, etc, etc- completé evasiva sin dejar espacio.- ¿No recuerdas? Fue lo mismo que me dijiste cuando tuvimos que cuidar a ese pollito.-
-¡No! No era eso- dijo con boca chica casi en un susurro y en un ataque de ansiedad.
-Si no vas a darme tu sermón, entonces ¿para qué querías venir hasta aquí conmigo?-
-Para charlar.- no muy convencido de sus palabras añadió- Y para ofrecerte un arreglo. No sé si te molestará o te disgustará en lo más hondo, más aún, quiero que lo consideres, sería interesante ver como funciona esto.-
-Habla.-
-Bien, mi trato tiene que ver en dos cosas. La primera es una especie de tregua. Me he portado muy mal contigo y no me gustaría que pasáramos peleando la mitad del proyecto a causa de mis actitudes infantiles, ahora YO prometo no ponerte sobrenombres, hacerte tropezar o arrojarte bolitas de papel. Es objetivo de esto no es ser padres separados, sino padres unidos por todo lo legal, ¿me captas?.- dijo mientras se empezaba a ruborizar un poco. ¡Estúpido ego masculino!
-Bien, esa es una buena pauta para iniciar todo esto Arnold, pero no veo la manera en la que eso podría disgustarme. Me parece muy bien que nos tomemos esto en serio y así tú y yo…-
-Luego quiero que vengas conmigo a la casa de huéspedes.- soltó de sopetón, como si le costara trabajo pronunciar las palabras, con los ojos muy abiertos y lleno de nerviosismo.
Silencio
Silencio
Sólo se oyó un insecto en el alfeizar de la ventana tratando de salir, pero impedido por el cristal. Traté de concentrar mi mente en el insecto como si fuera lo más fascinante del mundo, pero la verdad no era así. No supe qué le podía contestar, o más bien, no supe si había escuchado con claridad la segunda parte del trato.
-¿Perdón?- terminé por balbucear
-Es la segunda parte del acuerdo.- Se había sujetado a la silla muy fuerte, tanto que los nudillos se le pusieron blancos del nerviosismo y de la fuerza con la que agarraba a la silla. Se había puesto muy rojo. Si había que definir una escala de tonos del uno al diez, él era un veinte. Luego me miró con un aire desafiante.- Tómalo o déjalo.-
-Este.. yo, no… ni…. Emm- a pesar de que esa proposición me sonó bastante rara, maleducada e ¿indecente? Yo estaba balbuceando en vez de haberle lanzado un buen golpe. Luego quise rematarlo con una cuestión en tono bastante ácido.
-¿pero saben tus padres que yo iría a tu casa? ¿No te matarían por ese chiste de mal gusto?- le cuestioné
-¡No vamos a compartir cuarto si es lo que crees!¡Y no es una broma!- Arnold sudaba a gota gorda y se había puesto blanco como un papel en un cambio súbito de color. Parecía a punto de desmayarse, y no me miraba a mí, sino a un punto fijo de la ventana, cabe recalcar que el insecto hace mucho se había ido, aunque Arnold estaba parecía decidido a encontrarlo con la mirada que vagaba por toda la habitación excepto en mi dirección.
-Cabeza de… Mmh, Arnold.- me serené un poco.- Ya no somos unos niños, tal vez no podemos compartir esa clase de cosas… A esta edad, un matrimonio de juego es algo ¡Criminal!. ¿Cómo voy a entrar a casa a decirles a Bob y a Miriam. "Mamá, papá voy a vivir a la casa de un chico por 2 semanas, regresaré el jueves" ¡Es ilógico!...
-Les diré a mis padres que hablen con los tuyos.-
¡Rayos! Eso era algo con lo que no contaba. ¿Qué podría decir? Seguro Bob gritaría y no me dejaría. Hey, ese es un plan genial; maquiavélico. Bob y Miriam no me dejan ir a lo de Arnold y asunto resuelto, yo me lavo las manos ¿Qué padre deja sola a su chiquilla en casa de un CHICO? jejejeje "Helga eres una genio malvada" me felicité a mí misma.
-Esta bien díselos tú. A ver si los convences.-
-Trato hecho. Pero si dicen que sí, no protestas ¿entendido?- dijo mientras me tendía la mano en señal de cerrar el trato
"IDIOTAAA" Gritó mi fuero interno "¿cómo te atreves?" pensaba yo y sin embargo también tendí mi brazo. Y nos dimos la mano. En mi mente solo había una palabra y era MENSO.
Me quedé en la enfermería durmiendo hasta la salida, es decir, yo solo necesitaba un analgésico pero hice un poco de teatro y la enfermera me dejó reposar la cabeza hasta que se acabaron las clases. Después fui a casa esperando encontrarme con Bob gritón, Miriam histérica y la noticia bomba. Todo estaba fríamente calculado con absoluta perfección.
¡Miriaaaam, Booob ya llegueeé!- grité como nunca cuando abrí la puerta. Jejejje
"tres, dos uno" oí unos pasos que venían de colgar un teléfono en la cocina. Sólo esperaba una reacción…
-Irás a vivir por dos semanas a Sunset Arms por lo de tu proyecto. Y eso es todo, empieza a empacar-
Me quedé sin sangre en la cara
_Siiiiii al fin después de tanto suplicio volví a escribir. Lo siento chicos he tenido millón de cosas que hacer: como mi monografía y los cursos para entrar a la Universidad. ¡Odio ser de último año! Jejejeje. Pero ahora que tengo un tiempecito tengo el capítulo. Si, si ya sé… ¡Qué desobligada! Pero ni modo así mismo me toca. Besoooooos :D
Posdata: gracias por los últimos reviews y los de mi otra historia, ya saben que me encanta que le guste. ¡Comenten que tal les parece esta idea del "juego al matrimonio"!
