Con ustedes un capítulo más y va con amor para todos


Arnold POV

No saben el gran problema en el que me he metido. Ya suponía yo que tener a Helga como invitada iba a ser difícil. No sé como explicarlo, pero creo que a veces puede ser una chica dulce, ¡Y luego no sale una persona sino una bruja! Lo explicaré…

Ya sabes que Helga ha venido a quedarse con nosotros un par de semanas y llegó ayer por la tarde. A mis papás les cayó bien, a Sophie le cayó bien, a los abuelos y a los inquilinos les cayó bien, ¿Y yo? Sólo puedo decir que no sé si me corresponde o si me odia. Es un asunto difícil, yo enamorado de Helga, y ella lo único que sabe hacer es darme alas para luego con su misma persona estrellarme en algún lugar muy doloroso y dejarme a la deriva. Su cumplido me dejó con una cara de felicidad que nadie supo borrar hasta la hora de la cena, sino sólo ella misma.

Después de llegar con sus padres, mamá y Sophie la recibieron. La abuela le indicó su habitación y todo lo que había ahí que al parecer le gustó bastante. Se oían carcajadas desde el segundo piso y a mí me fascinaba la idea de que Helga hubiera sido tan educada al llegar y hasta se atreviera a lanzarme un cumplido, no digo que no me guste venido de ella. Luego la abuela bajó sola diciendo que Helga estaba instalándose en su cuarto y que bajaría cuando fuera hora de cenar, pues tenía mucha tarea que hacer, así que pidió cortésmente que no la molestáramos por ningún motivo. Y yo aguantándome las ganas de hablar con ella, esperando impaciente la cena.

Cuando por fin fueron las siete, todos nos sentamos a la mesa y la llamaron a cenar, se oyó un débil ¡ya voy! del segundo piso. Pero cuando bajó, no pude hacer nada más que sentirme como un imbécil. Helga se había puesto una MINIFALDA que dejaba a descubierto sus torneadas piernas y una camiseta pegada al cuerpo. Se había ondulado el cabello y se había delineado los ojos. Sólo sentí que me ponía como un idiota. Mi mamá y la abuela sonrieron al ver a esa chica poniéndose guapa para la cena.

-¡Pequeña, luces bien!-

-¡Gracias Stella!- le dijo – sólo era para comprobar cierto comportamiento masculino.- añadió esto en un tono un poco más despectivo.

-¿Cuál?- preguntó mi mamá

-A ver si los hombres van atrás de todo lo que use una falda.- se volteó hacia mí, igual que todos los que ya estaban sentados a la mesa - Y al parecer no me equivoqué.-

-¡ARNOLD!- me dijo mi mamá muy enojada.

-¿Qué?-

Cuando caí en cuenta de qué era lo que estaba viendo, me avergoncé de mí mismo : Las piernas de Helga.

-Jovencito ¿acaso no te hemos enseñado a ser un caballero?-

-Este… perdón… yo-

-Tranquilos señores. No importa, la verdad es que me puse esto porque creía que había que estar presentables para cenar. Pero prometo no volver a usar una falda nunca más. Y puso un gesto compungido. Bien sabido era que Helga podía poner una cara adorable que se creyeron todos. Claro, todos menos yo . Y en la cena no dejé de mandarle miradas furibundas

Al acabar la cena, todos subieron a hacer las últimas actividades del día, algunos como el señor Hyun inclusive ya dieron las buenas noches. Yo aún seguía bastante enojado por el descaro de esa chica. Y me puse todavía más ansioso cuando Helga, en un momento en el que no había nadie que la mirase, hizo un intento de rebasarme en la escalera haciéndome trastabillar lográndome agarrar apenas del pasamanos, mientras ella se reía sin piedad. Al llegar al último peldaño quise reclamarle y hacer salir mi actitud de los últimos días… quise, pero no pude. Ella se encaramó en mí de improvisto y se puso a jugar con mis cabellos y con el cuello de mi camisa. Mientras con una voz enigmática y susurrante me dijo al oído:

-No te preocupes… me encanta que hayas tenido en cuenta una parte de mí, aunque sólo hayan sido mis piernas- dijo esto último en tono muy bajo y sexy. En lo personal, sentí una necesidad apremiante de besarla con furia, como para acallar esas palabras que salían de su boca transformándolas en fuego apasionado. Otra vez tuve uno de esos episodios en los que me imaginaba cosas, pero esta vez eran bastante agradables. Pero al no saber qué diría ella, al no tener el valor suficiente, no me atrevía ni a intentarlo, aunque esos labios empezaban a llamarme y discretamente me iba acercando . Y cuando estuve lo suficientemente cerca , Helga se separó apartándome con un ligero empujón.

-Hasta mañana Arnold. – dijo con una sonrisa muy provocadora – Espero que duermas muy bien… esposo.- y me dirigió una última mirada coqueta mientras entraba a su cuarto dejando me aún con la cara enrojecida y con los labios listos para un beso.

HELGA POV

Lo primero que hice al entrar a mi cuarto fue quitarme todos esos cachivaches que me había puesto para quedar en absoluta comodidad y empezar a escribir en mi pequeño diario, que no había olvidado de sacar de la casa en todo ese zafarrancho que se había armando. Se pueden olvidar muchas cosas , pero el diario es algo así como una obligación. Me acosté en la cama y empecé a escribir

Querido diario:

¿Puedes creer que la vida a veces sea un infierno y de repente nos sale un día fabuloso? Es bastante bueno que esta revancha haya empezado con pie derecho. Ya que estoy obligada a vivir aquí, lo mejor que puedo hacer es sacarle partido a la situación. Por primera vez en mi vida, siento que esta venganza vale la pena . Arnold se lo creyó todo y eso es lo importante. No sé que maña utilizó para convencer a Bob, Miriam, sus papás y abuelos de que me trajera a vivir aquí. ¡criminal!, pero qué mas puedo hacer yo, sino es adaptarme a sobrevivir. Hablando de eso… Tiene una familia adorable, me siento muy bien y con un grupo de gente de verdad cuando estoy con ellos. Tal vez trate de arreglar las cosas con Bob y Miriam cuando regresen, o con Miriam al menos, que se dio la molestia de saber algo de mí, lo de Bob aún está pendiente y no sé si tenga el valor suficiente para perdonar y olvidar todo lo ocurrido.

Pero ya no quiero tocar más el tema y al parecer escribiré otra cosa. Ah sí: el plan. Ahora de que estoy segura de que Arnold me trajo aquí por que le gusto mi mejor arma soy yo misma, si hubieras visto la cara que puso cuando bajé en falda. Y mucho más cuando me le acerqué sigilosamente y le salté al cuello. Puedo hacer de las mías sin necesidad de ser regañada por él. Pero de que tengo que fastidiarlo, tengo que. De todos modos me lo debe y hasta Dios sabe que se lo merece.

Me siento un poco rara, me duele el estómago, debe ser el cambio repentino de humor, me dormiré temprano y mañana prometo volver a escribir. ¿Sabes? Es bastante complicado estar en los 16 aunque hay una canción que te dice que te aferres a esa edad. No sé si ser madura es algo de lo que una debe apoderarse o es tan solo cosa de frutas pero es una situación extraña. A veces quisiera salir ya rápido e irme lejos a la universidad. Pero otras ocasiones ¡es muy divertido ser una adolescente!

Prometo volver a escribir, contando la fase dos

Con amor

Helga

Cerré el diario, sintiendo que algo no andaba muy bien a pesar de que estaba feliz y cómoda, el estómago empezaba a dolerme de veras y la verdad no era muy claro que era lo que tenía ahí dentro. Murciélagos de enojo o hienas de la risa corriendo por mi tejido estomacal, pero en serio no me sentía bien y tenía una punzada rara en un costado. Si dormir cuando una piensa es difícil, es mucho peor dormir con todas las emociones mezcladas, me revolví inquieta casi toda la noche entre las cobijas sin poder conciliar el sueño. A consecuencia de eso amanecí con unas ojeras espectaculares rodeándome los ojos con apariencia de oso panda. Y para colmo tenía escuela.

Arnold POV

-Buenas noches señora Johansen ¿está Gerald? Sí, si espero gracias.- mantuve el teléfono expectante durante unos segundos.-

-Hola pizzería Peperonni?

-¡Gerald!-

-jajajaja Hola Arnold, a mí también me da gusto escuchar el tono de tu voz amargada ¿qué te ocurre?-

-Helga vino-

-…-

-hola? Sigues ahí?-

- Lo siento me quedé en estado de shock, un segundo... Ya pasó... ¿QUÉ? De visita?- tuve que apartar el teléfono un poco para no quedar sordo

-Mmm- (titubeando)- casi, casi.-

-¿La llevaron sus padres ?-

-Un poco.-

-¡Como qué…!- (silencio )- Ah, entiendo. La engañaste y tuvo que ir sin remedio ¿verdad?-

-tal vez- (en tono enojado)- Yo no hablaba de eso Gerald!

-¿Entonces?-

-Es que no sé si esto fue una buena idea.-

-Tú querías que fuera ¿no?-

-Sí pero...-

-Tú fuiste el que la embaucó ¿cierto?

-Sí p..-

-¡Ahora te enfrenta a las consecuencias!-

-Pero…-

-Mira, tú fuiste el que quiso que fuera-

-Es que no es por ser antipática…-

-Y entonces de qué te quejas.-

-¡Ya basta!- me refregué el cuello nervioso- es que no lo entiendes. O tal vez sí lo entiendes. –me anduve sin rodeos.- ¿Cómo mantienes el control cuando tienes a Phoebe demasiado cerca?-

-Se hizo un silencio al otro lado de la línea y de repente Gerald estalló otra vez en carcajadas. Esperé pacientemente a que terminara de reírse.

-Y entonces ¿me dices como?-

- Viejo- repuso Gerald- Es normal, no se puede hacer nada respecto a eso o tener siempre los pensamientos de un angelito; como chico, es inevitable. Pero solo que tienes que limitarte a pensarlo y no a actuar. Al menos, eso hacen los caballeros.-

-Qué-

-No tienen memoria.-

-No te sigo-

-Solo pórtate como siempre y si piensas algo guárdalo y no lo cuentes ¿si? Canaliza tu energía en otra cosa, como un deporte o algo así. El karate que aprendiste es una idea estupenda. Deberías volver a practicarlo.-

-Entiendo. Te lo agradezco Gerald. Y si se lo dices a alguien, siquiera a Phoebe, te asesino.-

- Está bien Don Juan-

- ¡Gerald!-

-Adios.-

Bien; ya tenía la solución en mis manos ahora solo era cuestión de ponerla en práctica. Me dirigí de forma sigilosa por el pasillo que daba a la puerta oculta que servía como salón de entrenamiento, me senté en el suelo, me quité la camisa y me puse a meditar como una hora antes de empezar a dirigir golpes como alguien que fuera a morir mañana. Eso hasta que una voz me distrajo y descubrí a mi abuela en el umbral.

Qué te sucede Tex,- dijo apoyada contra el marco de la puerta.- tienes mucha energía acumulada, hace años que no te había visto así.-

No lo sé – mentí – solo sentí que era una forma estupenda de hacer ejercicio sin salir de la casa.-

Puede que olvide las cosas Tex, pero tu abuela sabe lo que te sucede.-

¿Mmm?-

Estas enamorado hijo.- y me abrazó- Es de Eleonor ¿verdad?-

No sé de que me hablas – dije entre sus brazos negándolo todo. Pero al ver su sonrisa, supe que ella podría guardar muy bien el secreto.- Sí , abuela, pero no sé si es algo un tanto tóxico ¿sabes? Ella me rechaza y yo siento como si llevara un imán que me obligara a pegarme a ella. Porque cuando esta cerca ya no soy yo, y porque cuando usa sus encantos pierdo la cabeza, aunque en el fondo me gusta más cuando es natural… No sé que pensar abuela.

Esta anciana vaquera solo te puede dar un consejo Tex.-

¿Cuál?-

Paciencia pequeño.- y me desenvolvió de sus brazos.- Sigue entrenando, pero no te quedes hasta muy tarde.

Y así me quedé pensativo y siguiendo el consejo de la abuela. Sería paciente con Helga y haría lo que me aconsejó Gerald :

"Los caballeros no tienen memoria"

Me guardaría para mí mis fantasías con Helga.


Hey! Estoy otra vez de regreso y me di un tiempito para escribir este capítulo, tengo ya más ideas de continuación. Gracias a todos por sus reviews y perdónenme si he sido ingrata con ustedes jejeje. Espero que les haya gustado