Disclaimer: ¡Ya lo sé! Desde aquí puedo sentir sus miradas de reproche y diciendo ¡Qué autora tan desobligada! Deberían meterla a la carcel. Bueno desoiré eso y presentaré el nuevo capítulo de Tratando de olvidarte echo con mucho cariño para todos :)

P.D. Ya saben que Arnold no me pertenece y este relato solo ha sido echo por ocio. ¡Aunque todo eso ya lo sabían!

Para que suene mejor en sus cabezas, vayan escuchando su canción favorita, de preferencia algo un poco romántico pero no empalagoso. ¡Es un buen soundtrack! Yo iba escuchando This Love de Maroon five mientras lo escribía


Arnold POV

Al sonar la alarma del reloj lo único que quería hacer era quedarme en mi cama; la perspectiva de encontrarme a Helga en el desayuno no infundía confianza precisamente y debía estar presentable para darle una buena impresión. Eso y el entrenamiento de la noche anterior me habían dejado molido y sin ganas de moverme, pero tenía escuela y no podía faltar a Álgebra pues tenía una nota que recuperar.

Bajé para ducharme, husmeando con cuidado por todos los rincones para que Helga no me viera salir en bata. Ya bañándome recordé demasiado tarde que ella tenía su propio baño y que no tendría que verla hasta el desayuno. Esa chica me traía loco y bastante paranoico, sin mencionar de que evitaba pensar de forma inapropiada acerca de ella aunque apenas podía evadir ese asunto. Menos mal que aún no existe la telepatía, sino Helga sería capaz de golpearme toda mi existencia, solo por haber visto mis pensamientos de la noche anterior. Yo también trataría de olvidar el asunto aunque era algo bastante difícil.

Cuando bajé por fin a desayunar Helga no estaba ahí para mi alivio, así no tendría que saludarla yo. Le di a mi familia y a los huéspedes los buenos días y me senté a comer, después de un momento ella llegó.

-Buenos días – dijo Helga con tono alegre desde el umbral de la puerta- perdón por el retraso.- Ella estaba linda como siempre y traté de sonreírle, pero mi rostro se puso tenso en cuanto la vi: parecía no haber dormido en toda la noche y estaba un poco pálida. No fui el único que lo advirtió

-Hel ¿te sientes mal?- le preguntó Sophie .

-No nena, estoy sana como un caballo- le dijo Helga animosa, aunque con una sonrisa débil

-¿quieres un poco de café, cielo?- le preguntó mamá.

-No gracias, perdón Stella, es que la cafeína me pone un tanto ansiosa-

-¿Y no quieres comer nada Helga?- le pregunté yo.

-No lo sé , me siento un poco rara , eso sí – dijo ella

-Tienes que comer- le insistí

-No, te digo que me siento rara-

-¿Pero cómo vas a estar toda la mañana sin comer?-

-¡Sí puedo Arnold!-

-¡Qué no!-

-¡Que sí!-

-Hijo- me dijo mi mamá- si Helga se siente un poco mal, no creo que debas obligarla a comer.

-Gracias Stella- dijo Helga- Perdónenme pero no me siento como siempre, es una sensación extraña.

-¿No quieres un justificante para deportes Helga?- me dijo el Miles

-No creo que lo necesite, pero gracias de todos modos por el ofrecimiento.

Mientras todos desayunábamos , Helga sólo se limitó a beber un vaso de agua, para evitar deshidratarse como le dijo mamá. Luego de despedirnos de todos, bajamos a esperar el autobús y Helga seguía viéndose un poco mal.

-Helga ¿estás segura de que estás bien?-

- Métete en tus asuntos Arnold…- contestó débil

Decidí no molestarla más, para ahorrarme las palabras ya que sabía que no le iba a sonsacar nada con ese estado y humor.

Cuando llegó el autobús noté que no podía subirse.

-Helga…-

-¡No! Yo si puedo Arnold.-

Esta vez desoí sus palabras y la cargué hasta sentarla , ignorando los pequeños golpes que Helga me propinaba en la espalda.

-¡Apresúrense! No tengo todo el día tórtolos- dijo en conductor de malhumor. Todos los chicos rieron y me puse un tanto orgulloso de que se nos considerara pareja.

-¿qué te pasa Helga?¿ se les acabó la Luna de Miel y estás de mal humor?- vociferó Harold desde su asiento, mientras todos se desternillaban de la risa. Yo sólo enrojecí y evitaba mirar tanto a Helga como a Harold.

-¡Y qué! ¿tú estás celoso Berman acaso?- dijo Helga en su debilidad. Todos se rieron todavía más.

-Helga, eres increíble.- susurré felicitándola

-Solo no te emociones tanto cabezón-

Llevábamos en el autobús un buen momento, y nada de lo que dijera quitaba ese estado en el que se hallaba Helga, no hubo plática que le interesara ni chiste que la animara, solo respondía con monosílabos y ni siquiera le veía la cara que estaba pegada al cristal. Pero hubo un momento en el que regresó a ver y algo en sus ojos me pareció cambiar porque tenía una mirada luciérnaga. Al ver lo que estaba enfocando me enojé mucho, pues Phoebe y Zachary acababan de entrar en el autobús.

-Al parecer estorbo.- refunfuñé dispuesto para irme. Pero una manita débil me detuvo.

-Si lo prefieres, quédate- dijo sujetándome; me quedé helado y accedí sin chistar. Era imposible decirle no. Al menos en esos momentos en los que se veía tan frágil.

El recorrido terminó y Helga se levantó para irse.

-¡Espera! – le dije- ¿No quieres que te acompañe al salón?

- Iré con Phoebe y con Zach, Arnold.- me dijo ella – No te preocupes por nada. Y si dices algo de cómo me siento te juro que te hago puré y saco de su jaula a Betsy- trató de decir amenazadoramente con su puño, aunque en su estado actual le salió bastante cómico. De todos modos le seguí la corriente.

-Lo que tú digas Helga- la seguí con la mirada, pero advertí que profirió una o dos maldiciones cuando terminó de bajar las gradas. Dejé mis celos de lado por un momento y empecé a preocuparme por lo que acababa de ver. Solo esperaba que empezara a pasarle pronto, porque ya me estaba poniendo paranoico por culpa de su estado físico. No es alguien atlético como ella se enferme muy seguido y verla caminar así me recordaba a algún superhéroe herido en batalla; algo que difícilmente le podía pasar a Helga G Pataki.

Helga POV

-¡Phoebe, Zach!- los saludé desde lejos, aunque sin correr porque por algún motivo en esos momentos, el deporte me hubiera caído muy mal, algún presentimiento me lo decía constantemente.

-¡Hola hermanita!- me saludó Zach muy sonriente y pasándome un brazo por encima de los hombros- Es bueno ver que viviste la primera noche ¿eh?- dijo muy bromista el chico. Antes de salir los había llamado para decirles que si tenían algo que decirme, llamaran a casa de Arnold porque iba a vivir ahí por dos semanas. Cabe recalcar que primero guardaron silencio y terminaron desternillándose al otro lado de la línea durante cinco minutos. Par de incorregibles.

-Ja ja , sí me muero de risa, niño Nueva York- le respondí sarcástica.

-Bueno ¿y?- preguntó Phoebe un tanto más ansiosa de lo normal- ¿qué pasó?-

-No creo que nos quiera contar nada.- dijo Zach, fingiendo un bostezo

-¿Qué?- le cuestionó Phoebe.

-Los sórdidos detalles.-

-¡Ughh! ¡Vas a moriiiir!- y como no podía correr le sujeté de manera débil el sweater por la nuca mientras "intentaba" huir. Pero él solo se reía sin parar sin hacer el mínimo esfuerzo por correr y fingía un trote en el mismo lugar. Al final tampoco pude aguantarme la risa y lo solté.

-Serás perdonado esta vez niño de la ciudad.- le dije con la respiración entrecortada después de sentir un par de punzadas en el costado, aunque no me había reído mucho. Compuse una pequeña mueca de dolor que alertó a los chicos.

-¿ Estás bien Helga?- murmuró Phoebe preocupada

-sí ¡Auch!... sólo fue la risa Phoebs, nada serio de verdad-

-¿segura?- me dijo mi amigo

-¡Por qué todos me han estado molestando con esa pregunta tonta ahora!-

-Está bien Hel… No te pasa nada y estás sana como nunca-

-¡Exacto!- aunque la verdad es que si apenas podía respirar bien- No me pasa nada y vámonos a clase.

-¡Las veo después!- dijo Zach despidiéndose con una mano. Dejándonos a Phoebe y a mí en el camino.

-Bien… ¿y?- intervino mi amiga interrumpiendo el silencio-

-¿Bien y qué?-

-No te hagas la tonta Hel, ambas sabemos que algo pasó anoche, y por lo que presiento, hiciste de las tuyas otra vez.-

-Bueno… no pasó nada- dije poniendo cara inocente, pero me delató mi sonrisa pícara.

-¡Helga!- exclamó Phoebs poniéndose las manos en la boca.

- ¡Para qué te voy a mentir!- me delaté por fin- Ayer el cabeza de balón me dio a entender un par de cositas que dejaron muy en claro la situación.- y le conté lo ocurrido el día anterior cuando llegué a la casa de huéspedes.

-Entonces…¿ esposos?- dijo Phoebe cuando terminé.

-No sin el bebito, Phoebs- aclaré- ayer mi venganza estuvo bastante bien, pero si bien él dejó en claro que yo le gustaba en serio, yo lo intimidé lo suficiente a la vez dándole a entender que no estoy para nadie, todavía no al menos ¿entiendes?-

-No lo sé, a veces la gente malinterpreta las señales.- me dijo Phoebe ligeramente seria- Cuando una chica es coqueta no denota precisamente gran cantidad de desamor y los hombres lo entienden así. No me extrañaría que él hubiera estado ardiendo en su interior en vez de sentirse aislado.

-¡Phoebe!-

-Lo digo en serio ¿recuerdas por qué fue que Gerald decidió decirme que le gustaba?-

-Bueno sí… ¡Pero eso fue una estupidez! Él te dijo que ya no podía aguantar verte como le coqueteabas sonriéndole, poniéndote esas falditas plisadas que te quedaban tan bien y portándote tan delicada siempre. Y si alguien se le adelantaba no sabía como lo iba a soportar. Por eso explotó y te lo dijo. Fue una escena muy vergonzosa, en plena cafetería te lo gritó a cinco metros de distancia y todos lo escuchamos.-

-¿ves? Yo nunca me propuse coquetearle, las faldas plisadas siempre me las pongo y le sonrió a la gente por simple cortesía, sin embargo Gerald entendió lo que no le decía, aunque no me arrepiento de que me lo haya gritado.- dijo Phoebe con una sonrisita de suficiencia.

-Entonces sugieres que en vez de bajarle la expectativa a Arnold, le di alas.-

-Exacto-

-Bueno… Es que tampoco me pude resistir ayer. Tenías que verlo; en serio se veía muy bien y tener a mi disposición semejante chico me hizo sentir un poco humm…malvada.-

-Tú nunca vas a cambiar Helga ¿verdad?- me recriminó divertida Phoebe

-Esta soy yo y así me quedaré- dije fingiendo un bostezo aburrido

-Ok, sólo no lo tomes demasiado en serio ¿si?-

-Palabra de hermana-

-Te veo en el almuerzo-

-Ahí estaré-

Y me encaminé a mi primera clase de forma lenta pues aún no me había olvidado de las punzadas un tanto dolorosas. Mientras tanto pensaba que rayos estaría pensando el cabeza de balón en ese momento y su reacción enfadada en el autobús que aún no podía entender del todo.

Mas tarde en gimnasia…

Arnold POV

-Entonces ¿de verdad Helga te abrazó?-

-Te lo digo Gerald, en ese momento no sabía si sentirme un idiota o el hombre más afortunado del mundo.-

-O el idiota más afortunado del mundo.-

-¿Sabes que por ti se inventó el matamoscas?-

-Jajajaja . No te enojes viejo, es una broma. Pero de verdad esa antipatía que se tenían ustedes dos parece haber sido remplazada por un anhelo de venganza de parte de Helga y amor incondicional más una pizca de deseo de parte tuya.-

-Es difícil Gerald, es que ella es tan fuerte y vulnerable a la vez. Me pregunto qué pasaría si yo la tomara por sorpresa.-

-Te haría puré-

-Mira quien habla- imité su voz-"!Phoebe me encantas! no tienes idea cuanto, siempre te veo cuando no te das cuenta y adoro cada detalle de tu carácter, tu figura y tu ropa. Te quiero por que siempre me sonríes y ya no puedo soportarlo más" - Gerald frunció el seño al oírme- y al parecer las cosas te salieron bastante bien ¿no?-

-Pero Phoebe es una chica delicada, dulce, comprensiva. La tomé por sorpresa y ella lo entendió. Helga es harina de otro costal.-

-No tanto, puede ser un poco gritona, pero me ha aguantado mi mal humor y eso es bastante. Además Helga también es muy dulce y me cuesta admitirlo, también es muy femenina.- Gerald achicó los ojos.

-Me parece que también mencionaste otro aspecto que te gustaba de Helga el otro día-

-Ya sabes que es difícil decirlo pero… Siempre ha sido muy guapa y es tan linda cuando sonríe…No creo que necesitaba cambiarse la apariencia para lograr eso, siempre ha sido así- Gerald me prestaba atención embobado, tal vez anotando mentalmente ese nuevo material y no sentimos cuando una persona más llegó.

-Pero ahora tiene un cuerpo de escándalo- agregó el capitán del equipo de fútbol mientras me golpeaba la espalda

-Hey…-

-Porque antes siempre estaba con esos vestidos horrendos y era fea. Nunca nos habíamos que hubiera sido ese monumento de mujer con curvas peligrosas . Lástima que no pueda ser más femenina, por eso hace días la rechacé cuando me invitó al cine. Odio a las mujeres demasiado fáciles-

-¡Oye no te permito que hables así de ella!- grité dándome la vuelta y encarando al gorila.- Además por lo que sé ella te rechazó ¿no? Idiota.-

-Viejo serénate- me susurró Gerald, al parecer ya habían bastantes cuchicheos a nuestro alrededor. Pero era imposible quedarse así de quieto mientras insultaban de la forma más vulgar y sucia a Helga.

-¿Qué te pasa insecto? ¿Tú y la uniceja son novios ?- me retó el grandote

-¡Aprende a tratar con respeto a las mujeres!- le dije mientras Gerald me sujetaba para que no le saltara encima.

-Ella es marimacho, no mujer- dijo mientras se carcajeaba con su equipo

Ya no pude más. Me zafé de Gerald de un empellón y corrí ante la mirada espantada de todos mis compañeros y el equipo de futbol. Él era mucho más grande que yo, pero no sabía lo básico de las artes marciales y ahora sabía que no las había aprendido en vano, porque si se hicieron para defender lo que te importa... Con un puñetazo en la cabeza y una patada en el diafragma lo sorprendí, pero él era mucho más duro y enorme como para quedarse KO con solo ese intento. Se enfureció y arremetió contra mí derribándome y trató de golpearme en el mismo suelo aunque lo esquivé pero no previne un golpe en el estómago que me dejó sin aire, aún así seguía peleando.

-¡Que alguien los separe! ¡Se van a matar!- decían las voces angustiadas de las chicas. Yo desoía todo , sin embargo hubo una voz que no pude ignorar.

-¡Arnold!- gritó enfadada Helga que al parecer ya había llegado, se abrió paso entre la multitud con la intención de llegar hasta donde estábamos y tratar de separarnos con sus propias manos, rodeada por esa aura de fuerza ilimitada… Pero no llegó hasta donde quería. En medio de la carrera se puso pálida, se sujetó el estómago con las dos manos y se le doblaron las rodillas. Estaba luchando por no caer en la inconciencia.

-No ¡Helga!- oí las voces aterrorizadas de Phoebe y Zachary

-¡Helga!- grité yo y traté de zafarme, pero el gorila no me dejó.- ¡Suéltame ya!- le supliqué y en vez de escucharme, me lanzó otro puñetazo que me hizo ver estrellas.

-¿Para qué?- me gritó el gorila- ¿para que vayas a salvar a tu novia la fea?- me enfurecí y le atizé una patada en la pierna, sin embargo , él se reía de mí, pensando que había sido un intento patético. Admito que lo fue.

-¡Pero qué está sucediendo aquí!- exclamó histérico el profesor de deportes. Al sonido de su voz, Michael me soltó y se quedó helado. Caí de forma muy abrupta y aparatosa en el suelo del gimnasio.

-¡conque peleando! Les debería dar vergüenza a los dos. Tú Nielsen estás suspendido. ¡Shortman! Es la persona de la que menos me esperaba una cosa así- lanzó una mirada desaprobadora y agria a su alrededor- ¡fuera todos! Esto no es un circo- se dio la vuelta ahuyentando a los curiosos y reparó en Helga que estaba en el piso, inconsciente - ¿Qué le pasa a Pataki?

-¡Acaba de desmayarse!- dijo Phoebe llorosa- ¡a ella nunca le pasan estas cosas! Debe estar muy enferma.

-¡Llévenla a la enfermería inmediatamente! Y ustedes dos- nos señaló a Michael y a mí- Vayan a dirección ¡ahora!

-Déjeme ir con ella a la enfermería ¡Por favor!- le dije al profesor.- Esto es culpa mía.

-¡No Shortman!, estoy muy disgustado contigo-

-¡Pero…-

-¡Basta, a dirección los dos! He dicho-

Y caminé hacia la dirección enseguida, sintiendo que todo había sido mi culpa. Si no hubiera peleado, ella jamás se hubiera quedado inconsciente tratando de llegar hasta donde estaba.

Zach POV

-¿no sabe qué fue lo que le pasó?- pregunté en voz baja a la enfermera mientras Phoebe trataba de que Helga volviera en sí- ¡A ella no le pasan estas cosas!-

-¿No sabes si tu amiga desayunó ahora?- No sabía la respuesta a esa pregunta

-Yo sé que no había comido nada porque se sentía rara desde ayer- dijo Phoebe uniéndose a la conversa- Pero sí había cenado el día anterior. Así que no puede que sea la alimentación.

-Tienes razón jovencita- corroboró la enfermera y revisó sus papeles- Debemos hacer todo lo posible para que vuelva en sí. Al menos no está grave

-¿Cree que las emociones fuertes pueden causar esto?- le pregunté.

-Me parece que sí, pero lo que hizo desmayar a tu amiga fue, al parecer, el esfuerzo físico.- repuso la enfermera.- Vi sus signos vitales, y no tenía el pulso acelerado, ni nada por el estilo. Debió haber sido algo más-

-Tenemos que despertarla.-

-No me preguntes cómo, no tengo idea- repuso Phoebe muy insegura- ¡Si hubiera sabido que estaba tan mal, le habría impedido salir corriendo de esa manera!-

-Pero… ¿Acaso crees que se hubiera detenido?-

Nos miramos con caras expectantes, ambos sabíamos que Helga hubiera salido corriendo de todos modos, digan lo que le digan por culpa de Arnold. Le estaba cogiendo manía al chico ese. No hacía nada más que poner mal a Helga, primero con sus ideas estúpidas, y luego emocionalmente. Necesitaba tener una charla seria con él, después de que saliera de la dirección y de que Helga volviera en sí.

En lo que pasaron cinco minutos más, Helga empezó a abrir los ojos, pero aún se hallaba adolorida.

-Mmmm …¿Me atropeyó un tren?-

-Al menos sigues viva- le recriminé y endurecí un poco la voz- ¿en qué rayos estabas pensando?¡ Si sabías que ya estabas mal no sé para qué echaste a correr!-

-… Se iban a matar- repuso ella débil, pero con firmeza-

-¡No me interesa lo más mínimo!-

-¿a sí?- Helga me miró muy enojada- ¡Por si no te habías dado cuenta Zach, soy perfectamente capaz de…-

- ¡A mí me parece que te importa tanto Arnold como para arriesgar tu propia vida! No sé de donde sacas esa actitud tan inmadura y boba Helga - Su cara se puso pálida y las comisuras de los labios se torcieron ligeramente. Phoebe no decía nada, muda e inmóvil como un pez en una pecera, fingiendo estar ajena a todo lo ocurrido.

-No sabía que me consideraras una estúpida suicida Zachary.-

-no… yo no quise decir… perdón Helga- acababa de tomar en cuenta lo que había dicho. En vez de mostrarme preocupado por ella, le había acusado de tonta.

-Creo que Phoebe pude quedarse cerca de mí por un momento. Cuando me sienta mejor hablaré contigo…puedes irte- y giró la cabeza evitando mi mirada

-en serio Helga… Yo no quise…-

-Después- me replicó firmemente

Me retiré de la enfermería despacio, pero con el único propósito de buscar al cabeza de balón, causante de todo esto.

Helga POV

-No debiste haber sido tan dura con él Helga.- dijo Phoebe- Sólo se preocupa por ti-

-Mira… si alguien no me deja hacer lo que me parece correcto sólo porque trata de ver lo que le conviene, entonces no me deja otra opción. Además hablaré con el después, no te preocupes por eso.- me retorcí un poco al sentir la misma punzada en un costado.

-¡Sabía que ibas a despertar cielo!- me sonrió la enfermera al cabo de un rato- A ver, empecemos, ¿dónde te duele?

-Ay... aquí en un costado.- respondí adolorida

- Dejáme ver- y trató de palparme, pero creí que no podría soportar ese dolor tan horrible

-¡Auch!- y aparté de un manotazo sus manos.

-Ya veo- dijo la enfermera con una expresión analítica.- Dime ¿te duele un costado del vientre cuando subes escaleras?-

-La verdad sí- contesté divertida al acordarme que el cabeza de balón me había llevado a cuestas cuando hacía el inútil intento de subir las gradas del autobús.

-Tendré que llamar a tus padres. Esto requiere una extracción de apéndice, y para eso debes pasar por el quirófano-

-No los va a encontrar en casa si es lo que pretende.- aclaré débilmente- Están fuera de la ciudad y no creo que se preocupen mucho por esto.- la enfermera me miró con cara de lástima. Me enfurecí, yo no me merecía la lástima de nadie.-Pero no estoy sola si es lo que cree, puede llamar a este número y decirles qué me pasó- aclaré mientras le garabateaba el número de la casa de huéspedes en un papel-

Arnold POV

-¡En qué demonios estaban pensando- gritaba el director- Armar una pelea en plena clase de gimnasia. ¡A golpes! Lo que más me sorprende es su actitud Shortman. Por lo que dice la gente es que fue usted el que inició la pelea.-

-Señor puedo explicarle...-

-¡Nada!- interrumpió- nada tiene excusas para su comportamiento- Michael miraba al techo, pero se le adivinaba una pequeña sonrisa, previniendo ya su absolución del castigo. No aguanté ver esa imagen tan repugnante y le dije lo más respetuosamente que pude al director-

-Señor, ¡Él estaba insultando a mi compañera! Si a su esposa le dijeran, fea, marimacho y para colmo la hicieran quedar de mujer fácil en frente de todos, de seguro hubiera hecho lo mismo que yo- respondí en actitud desafiante. El director me miró ya no acusadoramente, sino más bien , un poco sorprendido.-

-¿Alguien oyó la discusión?-

-Sí, mi amigo Gerald y el equipo de fútbol-

-No le va a creer ¿o sí director?- dijo el gorila, pero ya no tenía la mirada de suficiencia. Estaba un tanto aterrado- ¡Porque mis amigos nunca oyeron algo semejante!-

-Conozco sus actitudes Nielsen, y sé que sus "amigos" o equipo son totalmente capaces de mentir tan bien como usted. No crea que he olvidado la boleta de detención que se ganó un miembro de su equipo al conducir ebrio, y sin embargo ustedes alegaban lo contrario y trataron de cubrirlo.- el gorila quedó aplacado. El director se dirigió de vuelta a mí- Le creo Shortman, usted y Johansen no mentirían en algo como esto. Esta vez le dejaré pasar. Sólo le pido que si vuelve a pasar algo por el estilo, no reaccione de manera tan abrupta ¿entendió?-

-Sí director-

-Usted se queda Nielsen. Tengo que tener una seria charla con usted- espetó el idirector cuando vio que Michael se ponía de pie para irse conmigo.- Shortman, vaya a la enfermería, ahí debe estar su compañera.-

-Sí director- y luego para que no me oyera nadie más formé la palabra gracias con la boca un gesto que el director no desapercibió y me pidió con señas que cerrara la puerta.

Ni se me asomó por la cabeza que un chico me estaría esperando enfurecido al otro lado

-¡Te lo advertí Shortman!- Me gritaba Zachary- Tú solo sabes poner mal a Helga.¿Sabes que está en la enfermería por tu culpa?- me apabullé un poco al oír ese comentario, pero no tardé en reaccionar.

-¡Quiero que me oigas bien cabeza hueca!- le aclaré en un tono casi grosero- ¡Yo sí inicié la pelea! pero no fue por las santas. ¡Y si no le dices al pesado de tu primo que aprenda a respetar a las mujeres, juro que volveré a pelear las veces que sea necesario!-

- Entonces ¿Fue por Helga?- dijo con voz trémula y los - Pero...

-No quiero que le digas una palabra- le dije- Si quieres enfadarte conmigo, estás en tu derecho, pues te prometí que no le haría nada y al parecer lleva viviendo en mi casa menos de 24 horas y ya le estoy dando disgusto- mi tono de voz descendió bastante- Creo que tienes razón... solo sé empeorar las cosas.

-Yo no sabía que... Demonios, siento haberte gritado- Zach se encogió de hombros- Nunca me hubiera imaginado que hubiera sido por esa razón. Perdóname Arnold, es que el interés que tengo por Helga es demasiado... sobreprotector. Ni siquiera me detuve a pensar que... Yo también hubiera ido a pelear- aclaró valiente- No hubiera dudado ni un segundo.

-Gracias por entender- contesté

De repente me sentí mal por él; yo le había saboteado el proyecto con Helga, estando en una posición que no me correspondía. Traté de hacer que esos pensamientos se fueran e intenté cambiar el tema.

-Y... ¿ya sabes con quién te toca el proyecto del bebé?-

-Bueno, sí- dijo Zach rompiendo esa atmósfera tensa- Se llama Victoria Cortez, un año menor que yo.

-¿es linda?- pregunté mientras caminábamos a la enfermería, el chico empezaba a caerme bien. Y lo hubiera hecho más si no hubiera estado también atrás de Helga.

-No me he visto con ella todavía- respondió avergonzado- Soy pésimo presentándome.

-Lo hiciste muy bien con Helga en el autobús-

-Eso es diferente- murmuró- Al ver su rostro ya sabía como iba a romper el hielo, porque es muy parecida a su hermana. Obviamente ella es más guapa.- aclaró esto último al ver mi cara circunspecta.- Pero no importa lo bueno o malo que sea saludando, soy pésimo hablando, yo también metí la pata en la enfermería, le dije... algo bastante malo-

-Ya veo- le di una palmada en la espalda en señal de ánimo- pero no te preocupes por eso, ella es demasiado buena como para enfadarse por cualquier cosa y que te guarde rencor. Soy yo el que está muerto-

-¿Y eso?-

-No sé si te habrás dado cuenta... Pero desmayarse por ir a separarme de una pelea no me da ventaja.-

Los dos estallamos en carcajadas. Era una situación muy rara, pero no desagradable. Dos chicos interesados en una misma chica conversando como si fueran viejos amigos de toda la vida. Me di cuenta de que Zachary me caía muy bien, a pesar de todo.

-Entonces ¿de vuelta a la refriega?- me dijo él un tanto nervioso

-Dejémoslo por la paz- sonreí mientras le extendía la mano.- Lo que sea de ser, que suceda. ¿amigos?-

-Trato hecho- articuló y me dio la mano- Sólo prométeme una cosa

-No le voy a dar mar sustos a Helga- aclaré un poco ofendido

-No era eso de lo que hablaba- bajó la voz.- Si vas a volver a pegarle a Michael avísame.-

-Lo juro. Trataré que Helga te perdone.-

- Gracias ¡nos vemos después!- y nos separamos en un cruce. Él regreso a gimnasia mientras yo iba a la enfermería

Me sorprendió encontrar a mi familia ahí. Se me bajó la sangre de la cara.

-¿ Qué pasó?- pregunté agitado

-Tranquilo chaparrito- me tranquilizó el abuelo.- Venimos a llevarnos a Helga al hospital. Al parecer las molestias fueron causa de una apendicitis y menos mal presentó síntomas, porque pudo haberse vuelto algo más grave.

-Van a ¿operarla?- la voz me salió queda, asustada.

-No te preocupes enano, no le va a pasar nada.- A mí mismo me quitaron el apéndice años atrás. Por eso es importante recordar una cosa-

-¿qué?-

-¡Nunca comas ciruelas en el desayuno Arnold!-

-¡Abuelo!- espeté. En ese momento mi papá llevaba a Helga apoyada firmemente en su brazo, débil pero consciente.

-Dejame ayudarte- le murmuré y le tomé el otro brazo

- Gracias Arnoldo-

-Es algo simple, mañana estarás como nueva.-

- Imagínate, si no hubiera salido corriendo atrás de tí, nada de esto hubiera pasado.- reprochó

-No sabes cuanto lo ...- empecé. Sin embargo me puso un dedo en los labios y en seguida su cara cambió a una dulce sonrisa

-Gracias, de no ser por esa carrera me habría dado una peritonitis-

-Uh... eh... yo no q...quería que te des..mayaras- le aclaré profundamente rojo

-Descuida- y se apoyó de nuevo en mi brazo. Avanzamos hasta la salida del colegio en silencio con el resto del grupo- Acabemos con esto de una vez- dijo mientras hacía una mueca y la metíamos dentro del packard verde. Me quedé en la entrada despidiéndole con la mano, mientras mis papás y los abuelos la llevaban al hospital.


Woww ternimé este capítulo interminablee siiiiiiiiiii ! GRacias de corazón a todos los que postearon reviews ¡Eso es lo que le anima a una a continuar! los amoo

jocelinne99

Guest

Kraoz

Pamys-Chan

ANGIESHORTMAN

gertie34

mari1890

korra

SAILORELIZ

dark20

Coraje1 6

womita

geraldine27

lailalacourth

Mine

wendilu

ashira23

kaolinet

Gassy Kosei

letifiesta

luly

LuPiz de Jose Madero Vizcaino1

Seguiré escribiendo, no se preocupen ;)