Gracias por ser tan pacientes conmigo al esperar por casi un mes (o dos) esta entrega, ya saben que deseo terminarla y no los dejaré colgados. Ya saben que si alguien quiere matarme le entenderé perfectamente. Espero que les guste el capítulo 19 de "tratando de olvidarte" :)
Helga POV
"Vamos Eileen, tenemos que ir a la escuela-
-Ahora no quiero ir- decía una preciosa niña castaña de 5 años
-Si no desayunas ahora, te harás tarde en serio-
-Esta bien mami-
-Esa es mi niña-
-Buenos días. ¿Como están mis dos chicas favoritas -dijo una voz muy masculina desde el umbral de la puerta del comedor-
-Buenos días...- traté de girarme pero todo se volvió oscuro y la estancia desapareció"
Ahora estaba despierta y en lugar de estar alado de la preciosa niña castaña, estaba a mi lado una bonita niña rubia con coletas.
-¡Buenos días Helga!- dijo sonriendo Sophie, mientras me contemplaba arrimada en la orilla de la cama.
Había sido solo un sueño, uno muy vívido en serio. De verdad podía sentir a mi Eileen diciéndome mami mientras yo estaba durmiendo y ahora que lo pensaba, se parecía bastante a Sophie, solo que en castaña.
"maldito subconsciente"
Pero aún si hubira sido un chiste de mi mente, me gustó muchísimo sentirme mamá. Regresé a ver a la pequeña muy sonriente.
-Buenos días Sophie ¿amaneciste bien?-
-Yo sí-
-Me alegro-
-¿Y ustedes?
-¿Mmm? ¿Desde cuando "yo" soy "ustedes"?-
-No, no.- aclaró la niña con un fluido movimiento de cabeza- Mi hermano también está aquí.
-¡¿Arnold?! ¿amaneció aquí?- regresé a ver desesperada en todas direcciones.
-Sip. Esta ahí en el sillón con el bebé-
-¿alguien más en la casa ya se levantó?-
-Todavía no. El señor Kokoshka no tuvo que ir ahora a repartir periódicos-
-Perfecto-
-¿Por qué?-
Vacilé mucho al responder ¡Menuda pregunta!, pero decidí explicarle la situación de una manera que pudiera entender sin comprometer a su pequeño cerebro en ideas más descabelladas.
-Pues... No es bueno que un chico amanezca en el cuarto de una chica, al menos a nuestra edad, la mía y la de tu hermano. Por...Privacidad-
-Papá y mamá duermen en el mismo cuarto.-
-Si, pero ellos... ellos ya se casaron Sophie.-
-¿Por qué lo uno es malo y lo otro no?- al parecer seguía muy confundida
Enrojecí muchísimo con la pregunta. Jamás en mis planes estuvo explicarle algo tan delicado a una niña ¡De cuatro años!
-Lo entenderás cuando seas mayor ¿No tienes escuela hoy?
-¡Si me olvidé!.- y salió disparada por la puerta. Al fin pude respirar aliviada
-Bien ahora a despertar al bello durmiente.- y me acerqué sigilosamente por detrás del sillón. El chico murmuraba cosas entre sueños y tenía la cara radiante de felicidad, aún para tratarse de un sueño.-
-Helga...- suspiró, todavía con los ojos cerrados aún. Me quedé de una pieza; el cabeza de balón estaba soñando conmigo. Decidí pasármela bien por un rato. Le quité a la bebé de los brazos por si acaso.
-Así es mi amor- le susurré lo más lento y sexy que pude. Pero la risa no me lo permitía del todo. -Ahora vas a hacer lo que yo te diga.
Arnold se removió un poco y suspiró.
-Sí-
-Vas a mover tu trasero del sillón, porque si tus papás nos encuentran aquí antes del desayuno, van a matarnos. Especialmente a tí. ¿te molesta? Además quiero ducharme -
Bastó la última frase para que Arnold abriera un par de ojos grandes como platos, saltara del sillón, se enredara con la cortina, tropezara con la alfombra y cayera derribando la mesita de noche, armando un caos imposible de no oír en toda la casa de hué esta vez sí que me había excedido.
-¡Ay por dios! ¡Arnold!- reprimí un grito muy asustado al verlo echo un lío con las cortinas y alfombra en el piso. Y fue aún más aterrador cuando oí pasos apresurados en toda la casa en dirección a mi cuarto.
-¡Helga! ¿estas bien? ¡Háblanos!-
-Sí, estoy bien- le contesté a Stella mientras trataba de esconder a Arnold bajo la cama para que no lo vieran en caso de que se les ocurriera entrar- sólo tropecé con la cortina...es decir el silón, pero estoy bien, no fue muy fuerte.
-¿segura? Se oyó por toda la casa. Puedo entrar a revisarte.- dijo, y vi la perilla girar peligrosamente
Maldita yo y mis grandes ideas.
-No, no estoy bien, ahora me voy a bañar, no tienen de qué preocuparse.- La perilla dejó de girar.- Baja a desayunar temprano Helga, ahora la abuela va a hacer waffles.
-Sí gracias.- respondí aliviada. Cuando tuve la seguridad de escuchar los pasos lejos, le susurré al bulto que había metido a la mitad bajo mi cama.
-¿Arnold?-
Oí un murmullo como si estuviera amordazado. Al menos no estaba inconsciente.
-Perdón, no pensé que iba a causar tanto revuelo. Pero gracias por querer respetar mi intimidad, supongo que por eso te asustaste.- le animé un poco apenada por lo ocurrido, poniendo cara de limón. Naa... la verdad era que quería reírme otra vez. La posición en la que había quedado era muy ridícula y por ende, bastante graciosa. - ¿me oyes?-
-¡Ah perdón! Ahora mismo te ayudo.- le dije con voz temblorosa (de risa) que me era muy dificil disimular.
Cuando por fin logré sacarlo de abajo de mi cama y lo ayudé a desenvolverse de ese lío de cortinas y alfombra, había quedando demás despeinado a causa de la estática. Solo me quedó viendo con esos ojazos verde limón y con expresión muy solemne me dijo bastante serio.-
-Helga... solo prométeme una cosa -
-¿sí?- La risa ya se me estaba escapando entre los dientes y no podía mantener esa postura tanto tiempo.
-No vuelvas a hacerme falsas ilusiones el resto de mi vida.-
Yo me quedé estática y el intento de risa se me fue yendo al olvido. ¿o sea que este pervertido...?
-¿ah?- dije con cara de tonta como si no hubiera entendido bien a pesar de que oí a la perfección.
Él no respondió un instante en el que se me quedó mirando fijamente, pero pasados unos minutos su expresión se mutó y empezó a soltar sonoras carcajadas. Yo caí en cuenta muchos momentos después: el melenudo me había devuelto la broma y con creces. Tomé una almohada y empecé a golpearlo con todas mis fuerzas.
-¡No... (golpe)... seas... (golpe)... IDIOTA!- pero el estúpido no dejaba de reír. Enhorabuena se me había ocurrido dejar a Eileen en el sillón en el momento que vino Stella, porque no habría controlado mis acciones en ese preciso instante. Arnold simplemente no podía parar de carcajearse y yo no podía dejar de golpearlo. Cualquier cosa que hubiera tenido más a la mano hubiera servido para arrojársela en la cabeza. El chico debía de agradecer que lo más a la mano fuera ujna almohada.
-¡Ya.. cálmate!- me dijo él cuando al fin se serenó un poco mientras hipaba de la risa. Él estaba feliz, yo, muy furiosa. No paré de atizarle golpes donde pudiera.
-Ya basta- me dijo él esbozando media sonrisa por segunda vez. No es que hayan sido sus dotes celestiales de niño bueno las que me impulsaran a parar, no; fueron sus manos sujetando mis muñecas firmemente. Yo cesé mi pataleta al instante.
No sé si les haya pasado, pero cuando definitivamente alguien te detiene así, pues... El mundo se detiene, anda tú a saber porqué. Me sentí una niña indefensa, muy pequeña y algo patética. Arnold sólo me miraba y sonreía. Me concentré en sus ojos verde intensos ,en su rostro de querubín ruborizado por la risa y en su pelo rubio completamente enmarañado por la pelea. Debía aceptar se veía bastante bien, y eso que acababa de levantarse y llevaba el pijama muy arrugado por el maltrato anterior. Empezó a acercarse despacio en mi dirección, muy despacio. Ya estaba bastante cerca como para mi primer beso.
Me aterré de repente
No
Eso sí que no.
-Perdona- le dije mientras hacía un movimiento brusco para liberarme de sus manos, correr cinco pasos que me parecieron cinco kilómetros y encerrarme en el baño de mi cuarto.
-Helga, perdón. Yo no quería...- imploró Arnold tras la puerta pasados unos momentos breves.
-Sí, sí que querías...- La palabra "besarme" no me nacía en ese momento- Solo vete. No sé, no es tu culpa , no me siento...- No estaba llorando, pero guardé silencio sin saber que decir.
"Preparada" hubiera sido la palabra. Sí que me hubiera gustado, en serio. A quien no. Pero el resentimiento que le tenía a Arnold por todo lo que me había hecho pasar no eran compensados por el momento, con esos instantes felices. Si algún día podía volver a perdonarlo lo intentaría, de veras que sí, pero aún no me sentía lista.
-Entiendo-
No sabía si estaba enojado conmigo o compungido, pero se alejó de la puerta.
Me quedé sentada en el piso del baño, sola con mis pensamientos.
Uff terminé esta idea que tenía atorada en mi cerebro. Ya sé que está un poco corto y fuera de foco con lo que es la pequeña Eileen y la paternidad, pero no hay pareja sin discución. Y más aún una pareja tan dispareja como la de este par. jejeje Los adoro y gracias por dame ánimos para escribir :)
Gracias en especial a:
SAILORELIZ
mechitas123
jocelinne99
GENESARETH
sweet-sol
sailor gaby
diana carolina
Juliex19
Lebel27
Myriamj
ashira23
letifiesta
Les debo la conti chicas, espero que este capi les haya gustado. :)
