Hola Chicos, la quinta parte y penúltimo capítulo de la historia! xD

Disfruten... ;)


Las chicas observaban desde el techo, esto les parecía... catastrófico, habían pasado apenas dos o tres minutos desde que comenzaron a pelear, Ritsu daba todo lo que tenía en contra de ese hombre, sin embargo, el tamaño, la edad y la fuerza, eran notables.

A los cinco minutos, Ritsu cayó.

Las chicas miraban con horror y estaban al borde de las lágrimas, Ritsu yacía en el suelo, nariz y labios sangrando y las lágrimas caían inconscientemente de los hermosos ojos que ahora eran más opacos por el dolor. La castaña no se dejaría vencer, no podría dejar a las chicas indefensas, a pesar del dolor, vio al hombre, que ya se creía vencedor, se reía maniáticamente, Ritsu tomó el tubo y lo golpeó con fuerza en la pierna, el hombre gritó, y sacó un arma, las chicas que observaban todo casi gritan, pero sabían que si hacían algún ruido fuerte, podrían llamar la atención del tipo y eso generaría más problemas a Ritsu.

El hombre, harto de que la joven de 18 años, de menos de la mitad de su edad, lo siguiera golpeando cedió a su último recurso, sacó un arma y le apuntó en la cabeza, el rostro de la oji-ámbar se llenó de miedo, lágrimas cayeron por su rostro, cerró los ojos y pensó "No me importa morir, pero... quiero que ellas estén bien", mientras Mio y Mugi deseaban con todas sus fuerzas que en ese momento llegara el papá de la rubia.

Escucharon un gatillo, y pronto un disparo resonó, las chicas cerraron los ojos con fuerza, no deseaban ver... no querían ver a Ritsu... así, el teléfono de Mugi vibró, ambas se asustaron, ¿tan rápido iría tras de ellas? pero la llamada era de su padre.

- Baja Tsumugi, ya me encargué de ese imbécil... - Las dos chicas se voltearon a ver aliviadas y Mugi no contestó, junto con Mio bajó con velocidad las escaleras, y al llegar al punto en el que Ritsu había derrumbado los escalones, saltaron sin daño alguno, Mugi abrazó a su padre y Mio salió corriendo en dirección a Ritsu, la abrazó con fuerza y Mugi veía todo de lejos, ahí fue cuando se percato... a ella le gustaba Ritsu, sí, pero Mio la amaba, y en la escala de amor de Ritsu ella siempre estaría debajo de Mio, ¿por qué? porque la castaña fue muy clara desde el inico, dijo que estaba enamorada de Mio y que ella comenzaba a gustarle.

La pelinegra le ayudó a la castaña a ponerse de pie y la rubia se les acercó, le extendió la mano a la pelinegra con una mirada de derrota, y la pelinegra entendió, la rubia se rendía, ella no sabía que decir, pero sabía que no era el momento, negó con la cabeza y señaló a Ritsu.

-Tenemos que llevarla a un hospital...- Dijo Mio tratando de mantener la compostura al ver el rostro golpeado y ligeramente ensangrentado de la oji-ámbar.

-No podemos llevarla,- dijo el padre de Tsumugi- El hombre que las atacó ahora está muerto, por lo que al preguntar porqué está en esas condiciones no podremos responder, por lo que la llevaremos a un lugar que solo los Kotobuki y sus más allegados tienen acceso.- El señor Kotobuki los guió a una limusina y las chicas entraron, confundidas, Ritsu sentía que se iba a desmayar, pero no podía dormir, sabía que corría el peligro de caer en estado de shock por lo que no se rendiría, ya llegó hasta ahí y no caería.

Mientras tanto Mio veía a Mugi y Mugi solo le sonreía tristemente.

-¿Qué fue eso Mugi?

-Fue mi rendición, yo... yo no la amo, Mio, tú sí, me encanta no lo niego, pero no es lo mismo, además de que ella tampoco me ama, a ella solo le atraigo pero jamás se comparará a lo que siente por ti..- La sonrisa de Mugi se veía triste pero convencida, Mio le sonrió.

- Enserio me diste una buena batalla.- Abrazó ligeramente a la rubia antes de voltear con la dueña de sus suspiros, la vio batallando por mantenerse despierta y no pudo evitar el pensar en que aún no le habían dado las gracias. - Ritsu...

La mencionada abrió los ojos de golpe, parece ser que ya se estaba quedando dormida.

- Mande, Mio... - Dijo con un tono de voz que la hacía sonar como si estuviera en estado de ebriedad.

- Muchas gracias, por lo que hiciste ahí, te debo la vida, - La rodeó con sus brazos y la atrajo a su pecho, su chaleco de la escuela se manchó con la sangre de Ritsu, Mio sonrió y susurró un - Te amo, Ritsu, más de lo que te podrías imaginar...

Ritsu sonrió para si - Mio yo... - antes de que pudiera terminar la oración el padre de Mugi la interrumpió.

-Ya llegamos, por favor ustedes marquen a la casa de esta chica y díganle alguna excusa a sus padres para decir que estará fuera de casa como tres días y sus padres no tengan sospechas.- Las chicas asintieron y el señor Kotobuki la llevó adentro.

-En dos semanas son los exámenes de admisión a la universidad, le diré a su mamá que Ritsu y yo nos quedaremos a estudiar contigo, ¿está bien, Mugi?, es que... no me quiero alejar de ella... - Mio le dijo a Mugi muy rápido, cosa que causó un poco de gracia y asintió, la pelinegra llamó a su casa y a la de Ritsu.

Tras esperar un par de horas, les permitieron pasar a ver a Ritsu, pudieron ver que ojo izquierdo estaba morado, tenía los labios llenos de cortadas de que se habían roto en diferentes partes, un moretón en su mejilla derecha y en el cuello tenía marcas de rasguños, pero a pesar de eso, se veía tan... hermosa y tan pacífica mientras dormía tras semejante paliza.

Mugi, le dio un pequeño beso en la frente y la pelinegra le sonrió, un pequeño "me retiro" salió de los labios de la ojiazul y la pelinegra solo observó a la joven que yacía dormida frente a ella, sonrió, Ritsu era tan valiente, pero aunque no le dijera a nadie ella también era una chica y quería ser protegida como cualquier otra, y Mio estaba dispuesta a cambiar el disfraz de princesa por el del caballero en armadura brillante y esperaba que Ritsu, pudiera dejar la armadura y tomar la tiara un rato..